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Estás aquí:  Inicio >>  Noticias generales >>  Brasil da el primer paso para asumir el español como lengua propia
 
Brasil da el primer paso para asumir el español como lengua propia
 

El desarrollo consecuente de esta ley puede convertir al español (y no al inglés) en la lengua decisiva de América en el siglo XXI. Y, con toda certeza, en la más hablada del continente
Mientras en Euskadi y Cataluña los nacionalistas intentan por cualquier medio arrinconar la lengua española y excluirla del sistema educativo, el Parlamento de Brasil, por aclamación y en pleno, acaba de aprobar una ley por la que se obliga a los centros de secundaria a ofrecer el español como asignatura. Según su promotor, el diputado Atila Lira, “dentro de diez años Brasil también hablará español”.
El Parlamento brasileño aprobó el pasado 7 de julio por aclamación la ley que llevará definitivamente al español a todas las escuelas de secundaria del país. Con ella se da el primer y decisivo paso para la implantación del español en la totalidad del sistema educativo brasileño y se vence una resistencia que ha durado casi quince años.
Elaborada en 1991, la ley que llevará el español a las escuelas ha sufrido numerosos avatares y vicisitudes políticas y parlamentarias hasta su aprobación final. De forma abierta, Francia e Inglaterra han presionado al Gobierno y al Parlamento brasileño para tratar de impedir la entrada en vigor de una medida que, sin duda, va a arrinconar la enseñanza de sus lenguas en los próximos años en uno de los países de mayor peso demográfico del mundo (189 millones de habitantes) y una de las potencias emergentes del mundo actual. Pero, soterradamente, los diputados han tenido que hacer frente, sobre todo, a la labor de zapa de los Estados Unidos que en estos quince años han ensayado todos los métodos posibles (desde el soborno a la amenaza) para intentar impedir la aplicación de una ley cuyo desarrollo consecuente puede convertir al español (y no al inglés) en la lengua decisiva de América en el siglo XXI. Y, con toda certeza, en la más hablada del continente.
En estos años, a pesar del boicot y el torpedeo exterior, Brasil ha ido dando una serie de pasos, políticos y económicos, que han ido acrecentando la conveniencia y la necesidad de aprobar dicha ley y ayudado a vencer las últimas resistencias. El ingreso de Brasil en el Mercosur (mercado común del sur de América, junto con Argentina, Uruguay y Paraguay), sus intentos de liderar en un futuro próximo algo parecido a una Unión Europea en Iberoamérica y la elección de España como puente para canalizar y expandir sus relaciones con Europa, han sido factores determinantes que han acabado por imponer su lógica: los intereses y el futuro de Brasil van indisolublemente ligados a una creciente integración con el mundo hispano, integración que se facilitará enormemente al compartir la lengua. Amén de otro factor, destacado especialmente durante el debate de aprobación de la ley: la exigencia popular. Hoy la mayoría de los jóvenes brasileños quieren aprender español. O en palabras de un diputado: “en la actualidad no existe niño en Brasil que no desee estudiar el español si se le ofrece la oportunidad”.
Un primer paso
La ley aprobada es, sin embargo, sólo un primer aunque muy significado paso en el camino. En ella se establece, de momento, la obligatoriedad de que todos los centros de enseñanza secundaria del país ofrezcan a sus estudiantes la asignatura de español. La educación secundaria en Brasil (que cubre de los 14 a los 17 años) no es todavía obligatoria y la cursan unos 11 millones de jóvenes, el 80% en centros públicos y el 20% en centros privados. Hasta ahora sólo los centros privados podían permitirse “el lujo” de ofrecer el español como asignatura. Ahora, con el apoyo del Estado, será accesible a todos los que lo deseen.
En los últimos años, la demanda de español ha crecido considerablemente, en detrimento del francés e incluso del inglés en los centros de secundaria. Pero no sólo ahí. El mismo fenómeno ocurre también en la universidad, donde el español le viene comiendo terreno al inglés con fuerza en las últimas décadas. Pero incluso en la enseñanza básica (obligatoria, de ocho años de duración y a la que asisten 35 millones de estudiantes) la presencia del español es cada vez más notoria: en algunos estados, como el de Brasilia (donde está la capital del país), ya es también una asignatura de enseñanza obligada para los centros de primaria.
En definitiva, la actual ley abre la puerta a la expansión global del español en el sistema educativo brasileño, lo que sin duda se alcanzará en las próximas décadas. Como dice su promotor, el diputado del PSDB (Partido Socialista Democrático de Brasil, del ex-presidenrte Cardoso), Atila Lira “dentro de diez años, Brasil hablará también español”. Según él, “la nueva ley servirá para integrar a Brasil no sólo en el Mercosur y con toda América Latina, sino también con todo el bloque de la lengua hispánica”. Para el ministro de Educación brasileño, Tarso Genro, del Partido de los Trabajadores, a esa finalidad “regional” hay que añadir también la importancia de las relaciones futuras de Brasil con Europa que, según él, “pasan necesariamente por España”.
La multiplicidad de intereses que se conjugan, la integración creciente de Brasil con la comunidad de habla hispana –integración que crecerá en el futuro–, la cercanía de las culturas, y la propia naturaleza de la lengua española (que no es la lengua de un imperio, ni de un país, ni de una raza, ni de una etnia, ni de un color, sino una lengua mestiza y abierta a todos los intercambios e influencias) dibujan un horizonte absolutamente prometedor a la lengua española en Brasil, que podría llegar a convertirse no en “la lengua extranjera más hablada” sino en una segunda lengua propia.
España, que ha apoyado siempre esta ley, puede ahora hacer mucho para acelerar la realización y materialización práctica de este proyecto, cuyo mayor obstáculo son las lógicas dificultades económicas y materiales de Brasil para poner en marcha este gigantesco proyecto educativo (que requerirá, por ejemplo, la contratación de cerca de 200.000 profesores de lengua española).
Esperemos que ante una decisión tan trascendente no se actúe ni con la cicatería ni con las divisiones y enfrentamientos característicos, sino que por una vez se tenga la perspectiva histórica suficiente para ver el camino que esta decisión abre, no sólo para el futuro de nuestra lengua sino también, y primordialmente, para el futuro de España, para el futuro de la integración de España con el mundo iberoamericano e, incluso, para el futuro de las relaciones, en el marco ibérico, entre España y Portugal.

Brasil 2005

Población: 189 millones de habitantes (60 millones de jóvenes)
Sistema educativo: Escuela básica (8 años, obligatoria): 35 millones
Educación secundaria (3 años, no obligatoria); 11 millones, dos millones en centros privados y 9 millones en centros públicos.

fuente: http://www.uce.es/DEVERDAD/ARCHIVO_2005/16_05/DV16_05_28espanolenbrasil.html 

 
 
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