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J.D. Salinger (1919-2010) .El prisionero por Magda Lago Russo
 

Tuvo una vida larga, incluso según parámetros actuales: pasó de los 90 años. Sin embargo su desaparición fue recibida como la de un líder o gurú para jóvenes, incluso jóvenes eternos. Hubo también, desde luego, reacciones negativas a parte de su obra, como las hubo en el momento mismo de su aparición. Los dos libros que casi todo el mundo dejó intocados, discutiendo en todo caso su carácter de representación de una época o una edad biológica (la adolescencia) fueron su novela El cazador oculto (o El guardián entre el centeno) (1951), que seguía vendiendo unos 200.000 ejemplares al año, y Nueve cuentos (1953), una impecable selección de sus relatos, que incluye varias obras maestras...

J.D. Salinger (1919 – 2010 )

El prisionero 

(Montevideo) Magda Lago Russo

Tuvo una vida larga, incluso según parámetros actuales: pasó de los 90 años. Sin embargo su desaparición fue recibida como la de un líder o gurú para jóvenes, incluso jóvenes eternos. Hubo también, desde luego, reacciones negativas a parte de su obra, como las hubo en el momento mismo de su aparición. Los dos libros que casi todo el mundo dejó intocados, discutiendo en todo caso su carácter de representación de una época o una edad biológica (la adolescencia) fueron su novela El cazador oculto (o El guardián entre el centeno) (1951), que seguía vendiendo unos 200.000 ejemplares al año, yNueve cuentos (1953), una impecable selección de sus relatos, que incluye varias obras maestras.

La polémica, el disgusto o simplemente la falla literaria se produjo con el ciclo de "La familia Glass", recogido en Franny y Zooey (1961), “Levantad, carpinteros, la viga del tejado” y “Seymour: una introducción” (1963). En vida solo publicó un segmento prolongado más de esa saga: "Hapworth 16, 1924" (1965).

Los dos primeros libros merecen plenamente el estatus de clásicos, cada uno en su campo. “El cazador oculto” toma una idea de Twain (usar, como en Huckleberry Finn, la voz de un adolescente para pintar todo un mundo) y logra disolver los tics y poses del protagonista en una amalgama entretejida con mano experta, pero también intuitiva. Se adelantó a otro libro clave, En el camino (1957), de Jack Kerouac, en el recurso tan peligroso, pero tan rendidor cuando es logrado, del trayecto. La carretera de Kerouac pasa a ser un recorrido de interiores sucesivos en El cazador...: un dormitorio universitario, un cuarto de hotel, sectores más bien claustrofóbicos de la vida urbana, que se abren en la epifanía final: un parque y una hermana menor. Nueve cuentos, por su parte, incluye "Un día perfecto para el pez banana", "Para Esmé, con amor y sordidez" y "Boca bonita y verdes mis ojos", tres poderosos relatos clásicos que pintan la muerte, la crueldad, el suicidio y la traición o la estupidez de las mujeres (tema repetido en Salinger). Los deméritos casi desaparecen ante el brillo de su extraordinaria pericia con los diálogos: usa la bastardilla para indicar flexiones anímicas o énfasis verbales como nadie en la literatura estadounidense. Un cuento fallido como "El período azul de Daumier-Smith", preanuncia los problemas de su obra posterior. El tono pasa a ser remilgado, un tanto rígido, y ya en las primeras páginas falla en comunicar una iluminación mística del protagonista mientras mira a una mujer acomodar cosas en una vidriera. Sencillamente porque lo hace en forma de metafísica explícita.

En los dos libros siguientes se produce el fenómeno de "una cosa buena" y "una mala". Los dos relatos más breves ("Franny" y "Levantad, carpinteros, la viga del tejado") siguen siendo cuentos que funcionan como tales. En cambio "Zooey" y "Seymour: una introducción", se pierden en la búsqueda del hombre que se suicidó en "Un día perfecto para el pez banana". En vez de entrar en el espíritu, y aunque tengan fragmentos literariamente logrados, encallan en una tierra baldía colgada entre la ideología y la moda.

Dicen que "Hapworth 16, 1924" provocó una crisis en el New Yorker, el curioso semanario masivo de élite, favorito de Salinger. Menos su famoso editor, William Shawn, todos pensaban que el texto necesitaba una prolija "edición" en el sentido americano (corrección de estilo, síntesis). La publicación era célebre justamente por eso. Pero salió como salió.

En esos años Salinger decidió enclaustrarse, huir del ojo social, y dedicarse a escribir sin el peso de un público encima. Dicen que lo motivó una traición femenina tan clara como las de su obra, para él: una joven lo entrevistó para una revista estudiantil, pero difundió en cambio el reportaje en otra, masiva. A lo largo de los años, lejos de borrarse, Salinger no solo siguió actuando con mano represora en la edición de sus libros (cero texto informativo o contratapa, nada de imágenes, etc.). Atrajo además el deseo de periodistas y fanáticos de perforar el alto muro de su casa en Cornish, en el mejor estilo Garbo. En ese sentido, Thomas Pynchon lo hizo mejor: nadie le conoce las caras posteriores a los veinte años, lo que seguramente le permite circular sin tanto drama.

En el caso de Salinger el rostro que aparece en las escasas fotografías que le tomaron dista de parecer feliz, no solo por la situación misma (un pesado tratando de fotografiarlo) sino por la masa de arrugas, y el gesto. El defensor explicativo y explícito del budismo, de Cristo, de las religiones hindúes, tiene algo de viejo chiflado, de energúmeno.

Sus fanáticos saltarían hasta el techo con esa categorización, seguramente excesiva. Ocurre que cuando alguien se retira por completo queda sometido al cruce de reflejos más que a una imagen tridimensional. Según la leyenda, siguió escribiendo mucho, y tendría varias novelas en su haber. Casi seguramente tendrían que ver con "el mundo espiritual" ya recorrido en sus dos últimos libros.

Su muerte, provocó reacciones. La gran intriga es si los textos inéditos de verdad (no los no recogidos en libro, que pueden leerse con facilidad en Internet) cambiarán de algún modo las cosas.

(c) Magda Lago Russo

Escritora uruguaya, Químico Farmacéutica.

 

 Co – fundadora del Taller de Creatividad Literaria  

” La Aventura de Escribir” de la Asociación Cristiana Femenina “Costa de Oro.”     Ex colaboradora del boletín de la institución

Incursionó en Talleres Literarios y Clubes  del Libro..

Cursos: “La palabra y la comunicación”.”Taller de reflexión intergeneracional Producción literaria.   Narrativa. Novela Grupal: “Las Cuatro Estaciones.

Novelas individuales cortas: “La caja de Nyco” -  “De Recuerdos y Soledades”  - “Todo tiene su Tiempo” -  “MundosDiferentes”  -   “Leyendas.

 Cuentos Breves.

Colabora en la producción de las Revistas Literarias anuales del Taller de Creatividad “La Aventura de Escribir.”

 Recibe dos  Menciones de Honor 1997 y 2006 respectivamente, otorgadas por la revista “Xicóalt” (Estrella Errante) de la organización Yage  (Asociación pro Arte, Ciencia y Cultura Latinoamericana) en Salzburgo.Por trabajos sobre temas ecológicos.

                                     

 

Montevideo - Uruguay

publicado el 23.3.2010

 
 
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