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La influencia de Edgar Allan Poe a doscientos años de su nacimiento
 

El 25 de junio fui invitada a dar una charla en la ciudad de La Plata y se realizó luego un debate sobre la obra de Edgar Allan Poe y su influencia a doscientos años de su nacimiento,

La influencia de Edgar Allan Poe a doscientos años de su nacimiento

 

 

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

 

El 25 de junio pasado fui invitada a dar una charla en la ciudad de La Plata y luego se realizó un debate sobre la obra de Edgar Allan Poe y su influencia a doscientos años de su nacimiento.  La Plata fue elegida como sede argentina  para realizar  una serie de actividades – literatura, cine, concursos de pintura, comics, entre otros – a fin de  homenajear al autor norteamericano en el bicentenario de su nacimiento. El homenaje está organizado por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Plata y adhieren: Complejo Bibliotecario Municipal Palacio López Merino, la Embajada de los Estados Unidos de América y la Fundación Pro Humanae Vitae. 

Los organizadores del Homenaje a Poe – idea del joven platense Lautaro Gómez López – afirman: “Nuestra visión es el reconocimiento de Edgar Allan Poe como escritor de la literatura universal y como inspirador de las generaciones subsiguientes”.

La charla debate se realizó en el Complejo Bibliotecario Municipal López Merino que funciona en la hermosa casa donde vivió el poeta Francisco López Merino.

Lo que fundamentalmente hice en la charla fue destacar la influencia de la obra de Edgar Allan Poe   en la literatura norteamericana y universal y también en la literatura argentina.

Cito a Borges:

 

La vida de Poe quien murió a los cuarenta años fue breve y desdichada, si es que la desdicha puede ser breve, dice Borges.

Hijo de actores pobres e itinerantes, Edgar Allan Poe nació en Boston en 1809. Cuando tenía dos años murió su madre y se supone que poco después murió su padre. Fue adoptado por un comerciante, John Allan y su mujer, cuyo apellido tomó como segundo nombre.

Se educó en Virginia y en Inglaterra, el colegio inglés fue descripto por él en el relato fantástico William Wilson, cuyo protagonista muere al matar a su doble, a su otro yo.

Poe fue expulsado de la Academia Militar de West Point. Vivió azarosamente del periodismo. Se enemistó con sus más ilustres contemporáneos y acusó de plagio a Long Fellow.

Desde su juventud el alcohol y la neurosis lo destrozaron. En 1836 se casó con su prima Virginia Clemm, de sólo trece años. Ésta murió tuberculosa en 1847. Poe murió en un hospital de Baltimore; durante la fiebre de agonía revivió un episodio de su libro The Narrative of Arthur Gordon Pym of  Nantucke. (1)

Esta obra, se convirtió luego en una influencia para Herman Melville y Julio Verne.

 

Borges destaca en su Introducción a la literatura norteamericana el ensayo Filosofìa de la composición de Poe:

Poe, hombre de débil voluntad y urgido por las más contrarias pasiones, profesaba el culto de la razón y de la lucidez. Siendo, como era, fundamentalmente romántico, le agradaba negar la inspiración y declaraba que la creación procede de la pura inteligencia. En un trabajo titulado “The Philosophy of Composition” – la filosofía de la composición – explica de qué modo escribió su famoso poema El cuervo y analiza o finge analizar – aclara Borges – las diversas etapas de su labor. (1)

Este es un ensayo que habría que tener siempre en cuanto cuando uno se dispone a escribir ya que habla del efecto buscado cuando se escribe un poema o un cuento.

Borges, defendía el cuento y la novela policial de enigma que surgió con Poe y no le gustaba la violencia que exhiben las novelas norteamericanas, por ejemplo las de Dashiell Hammett, prefería por ejemplo a Raymond Chandler, de quien decía que era un poco mejor. Y decía: es una lástima que la novela policial que empezó en Norteamérica y de un modo intelectual – con un personaje como M. Dupin  que razona y descubre el crimen – vaya a parar en esos personajes siniestros que protagonizan riñas donde uno le pega al otro con la culata del revólver y éste a su vez lo tira al suelo y le patea la cara, y todo eso mostrado con escenas pornográficas…

 

Acerca del inicio del género policial Borges dijo que

 

A diferencia de la historia de otros géneros literarios, la del género policial no ofrece ningún misterio. Un astrólogo podría establecer el horóscopo, ya que sabemos exactamente el día en que ese género fue inventado. Se trata de uno de los días del año 1841 y su inventor fue, como es notorio, aquel prodigioso escritor que se llamò Edgar Allan Poe. Poe, en 1841 escribe The Murders in the Rue Morgue (esto traducido literalmente serìa, Los asesinatos de la calle Morgue” pero yo creo que convendrìa – dice Borges -traducirlo por Los crímenes de la calle Morgue, ya que la palabra crimen tiene la misma fuerza que la palabra morder en inglés.( 7)

Acerca de la influencia del género policial Borges destaca lo siguiente:

Los relatos policiales tienen la virtud de recordar a los autores que la obra de arte debe tener un principio, un medio y un fin. Fenelón, hablando del orden, dijo que era lo más raro en las operaciones del espíritu y los autores de ficciones policiales, buenas o malas han recordado a nuestro tiempo la belleza y la necesidad de un orden y de una regularidad en las obras literarias.(7)

 

Esta virtud, dice Borges es muy anterior al género policial, la encontramos en la historia del ciego o en la historia de Aladino, de Las mil y una noches, y la encontramos en las tragedias griegas. Pero nuestra época tiende a olvidar todo esto, tiende a lo inconexo, que es más fácil. Y en la historia de la literatura la misión de la novela policial puede ser recordar estas virtudes clásicas de la organización y premeditación de todas las obras literarias.(7)

 

 

Los autores más importantes del género policial según Borges

 

En primer término Borges destaca a  Poe, que es como se sabe uno de los padres del simbolismo: de Poe procede Baudelaire; de Baudelaire, Mallarmé, de Mallarmé, Paul Valery.

La poesía europea,dice Borges no sería hoy lo que es si no hubiera sido por ese extraordinario inventor norteamericano. Luego, en el mismo siglo XIX, tenemos a Wilkie Collins. Según T.S. Eliot, Collins es autor de la más extensa y acaso la mejor de todas las novelas policiales: “The Moonstone” y también de “The Woman in White” y de “Arma dale”. En estas tres novelas juega no sólo el elemento policial sino el psicológico. Sus personajes cuentan historias que no se contradicen en los hechos, pero que se contradicen en el juicio de los caracteres.(7)

 

Stevenson , Chesterton, Fauklner y otros escritores tambièn recibieron la influencia de Poe:

 

Stevenson escribiò  en colaboración con su hijastro Lloyd Osbourne una de las más admirables novelas policiales que se conocen: “The Wrecker”, que es también satírica y psicológica. En general, lo puramente policial, dice Borges, se encuentra en los cuentos: en cambio una novela policial tiene que ser también psicológica, los personajes deben tener vida propia más allá de las necesidades, a veces muy estrictas, del relato.(7)

 

Chesterton no escribió ninguna novela policial pero sí un centenar de cuentos policiales que tienen un carácter doble.

En cada uno de ellos se sugiere una solución sobrenatural, mágica y luego el detective – el padre Brown – da con la solución lógica. Entre otros autores tendríamos a William Faulkner. En la vasta obra de Faulkner hay un libro de cuentos policiales. Hay también incursiones ocasionales en el género hechas por el gran novelista de la península ibérica – portugués- Eca de Queiroz, el mayor novelista de la península ibérica del siglo XIX. Se podría mencionar dice Borges, algún experimento no demasiado famoso y no muy memorable, fuera del nombre de quien lo ejecutó, del gran escritor Rudyard Kipling y tendríamos también una novela de Eric Linklater, “El señor Byculla”, que fue publicada por El séptimo círculo en Buenos Aires.(7)

 

El género policial según Ricardo Piglia:

 

El escritor argentino Ricardo Piglia tiene otra opinión acerca de la influencia del género policial:ya que para Piglia el cuento Los asesinos de Hemingway tiene la misma importancia que Los crímenes de la calle Morgue, el cuento de Poe que funda las reglas del relato de enigma.

La novela policial inglesa había sido bien difundida por Borges, dice Piglia,  que por un lado buscaba crear una recepción adecuada para sus propios textos y trataba de hacer conocer un tipo de relato y de manejo de la intriga que estaba en el centro de su propia poética y que por otro lado hizo un uso excelente del género: La muerte y la brújula es el Ulysses del relato policial. La forma llega a su culminación y se desintegra.

Las reglas del policial clásico, dice Piglia, se afirman sobre todo en el fetiche de la inteligencia pura.(8)

 

Cito a Piglia:

En la novela policial inglesa todo se resuelve a partir de una  secuencia lógica de presupuestos, hipótesis, deducciones, con el detective quieto y analítico – por supuesto el caso límite y paródico de esa figura es Isidro Parodi de Borges y Bioy, que resuelve los enigmas sin moverse de su celda en la penitenciaría.

En la novela negra no parece haber otro criterio de verdad que la experiencia: el investigador se lanza ciegamente al encuentro de los hechos, se deja llevar por los acontecimientos, y su investigación produce fatalmente nuevos crímenes. Una cadena de acontecimientos cuyo efecto es el descubrimiento, el desciframiento (8).

 

 

 

El policial norteamericano se mueve entre el relato periodìstico y la novela de enigma. La figura que define la forma del investigador privado viene directamente de lo real, es una figura histórica que duplica y niega al detective como cientìfico de la vida cotidiana. Maurice Dobb cita varios documentos sobre la situación social en los EE.UU. en los años 20 que permiten ver surgir al investigador privado en las grandes ciudades industriales como una policía privada contratada por los empresarios para espiar y vigilar a los huelguistas y agitadores sociales.(8)  

 

El género policial en los inicios en la Argentina

 

En el libro Asesinos de papel – Jorge Lafforgue y Jorge B. Rivera – dicen que en el prólogo a Diez cuentos policiales argentinos, primera antología del género compilada sobre la base de autores nacionales, Rodolfo Walsh databa con precisión los comienzos de la narrativa policial argentina: “Hace diez años, en 1942 apareció el primer libro de cuentos policiales en castellano. Sus autores eran Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Se llamaba Seis problemas para don Isidro Parodi”. Al margen de que la minuciosidad cronológica de Walsh remitiera, obviamente, a ciertas ironías del propio Borges sobre la identidad de los precursores, la fecha y el texto elegidos poseen indudable representatividad desde el punto de vista de la historia del género, y señalan, por lo menos, un momento decisivo en el proceso de su configuración en nuestro medio.

Walsh – que entonces parece adherir de manera notoria a la clásica vertiente de la novela de enigma – remarca como valores destacables en ese libro: la plausibilidad de sus argumentos, la singularidad de su detective – extraña mezcla del Caballero Dupin, Monsieur Teste y el rastreador de Facundo, que desde su celda de la vieja Penitenciaría resuelve los casos policiales que se le van a consultar; y la idea misma, brillante e insólita, de este mecanismo detectivesco que aparece, desasido de preocupaciones materiales, como un auténtico triunfo de la “pura inteligencia”.

Los Seis problemas para don Isidro Parodi y “La muerte y la brújula” cuento publicado ese mismo año por Borges e incluido luego en el libro Ficciones (1944), junto con Las nueve muertes del Padre Metri (1942), de Leonardo Castellani, y “La espada dormida” (1944) de Manuel Peyrou constituyen para Walsh el inicio de una producción “que ha ido creciendo en calidad”.

 

 Al escribir esto Walsh que escribió Operación masacre, novela que dio origen al género non fiction novel  años antes que se publicara  la novela A sangre fria del autor norteamericano  Truman Capote estaba destacando las caracterìsticas de la novela de enigma, que deriva de los cuentos de Edgar Allan Poe.(6)
 

Pero no todas son rosas para Poe, ya que el influyente crìtico literario norteamericano Harold Bloom se ocupa en un ensayo tanto de destacar la enorme influencia de Edgar Allan Poe como de defenestrarlo.

Cito a Bloom:

“…Edgar Allan Poe es un best – seller de todos los tiempos, aún más popular internacionalmente que en el mundo de habla inglesa. A mi juicio, Poe fue casi siempre, un poeta muy malo, un crítico incompetente y un estilista en prosa tan espantoso que sus relatos se leen muchísimo mejor traducidos. Un juicio así es, qué duda cabe, impopular, porque Poe es una referencia ineludible. Siempre estará ahí, y siempre ejercerá una influencia enorme en escritores muy superiores a él, incluidos Dostoievski, Borges y todos los poetas franceses, de Baudelaire a Valéry…”

“….No deja de ser una ironía que Poe sea el autor americano más leído en el extranjero, donde supera incluso a Marck Twain, Walt Whitman y William Faulkner…”.

“…Recuerdo haber escrito una vez lo siguiente: “Poe es un gran fantaseador cuyos pensamientos eran lugar común, y cuyas metáforas eran metáforas muertas”. La fantasía es una facultad del ser humano pero también una moda literaria…”.

“…En Poe, la mayor parte de las veces, la fantasía se manifiesta en forma de pesadilla, y en ello reside la fuerza particular de este escritor…”.

“…Hay un puñado de autores universales, leídos – o representados – virtualmente en todo el mundo; Shakespeare el primero. Poe soñó pesadillas universales; en consecuencia seguirá asustando a los niños de todas las épocas y lo hará prácticamente en todas partes…”.

 

Desde el punto de vista estético, no hay una gran diferencia entre los típicos relatos de Poe y las películas de Vicent Price basadas en ellos. Como narrador, Poe sigue siendo, básicamente, el monologador de su verso lírico, aunque los monólogos narrativos son una forma poco habitual. Ken Frieden señala, útilmente, que Poe transfiere la fuerte presencia del “yo” que dice un poema del primer romanticismo (Coleridge, Byron, Shelley) a un “yo” conversacional que narra una historia.

Sin embargo, la presencia de la primera persona en los cuentos de Poe es, con frecuencia, una manifestación patológica de lo perverso.  ¿Cuál fue el efecto de este narrador monomaníaco sobre el propio Poe y su obra posterior?(5)

La creación literaria más importante de Poe, para Harold Bloom, fue Eureka: A Prose Poem, publicado en 1848, un año antes de su muerte.(5) 

 

 

En el momento de su publicación, Eureka suscitó más que el aplauso la censura, a veces agresiva, a veces irónica de sus contemporáneos, como por ejemplo ésta:

“Mi intención, dice el poeta, se reduce a desvirtuar las mixtificaciones que la crítica quiere hacer de mi obra. La primera mixtificación se encuentra en la siguiente frase:

 Este ensayo es una burla sangrienta contra los métodos preconizados por Aristóteles y Bacon para reconocer la verdad.. El autor, Edgar Poe, los ridiculiza y menosprecia al mismo tiempo, y se lanza presa de una suerte de éxtasis divagatorio, a la glorificación de un tercer método, el método o arte de la conjetura…”.(2)

 

 

El mismo Poe tuvo que hacer su defensa:

 

Yo no afirmo semejante cosa; lo que digo es lo siguiente: no existe certeza absoluta ni en el método de Aristóteles ni en el de Bacon; luego ninguna de las dos filosofías es tan profunda como uno se figura, ni ninguna de las dos tiene derecho a burlarse de ese procedimiento en apariencia imaginativo que se llama la intuición, gracias al cual encontró Kepler sus famosas leyes, pues la intuición no es, en fin de cuentas, sino la convicción que nace de inducciones o deducciones cuyo proceso fue lo bastante misterioso para pasar inadvertido a nuestra conciencia, para sustraerse a nuestra razón o para desafiar a nuestro poder expresivo.(2)

 

………………….

 

Bloom termina su ensayo sobre Edgar Allan  Poe diciendo que es innegable que Poe es una referencia ineludible, pese a la patente falta de calidad de su escritura y al oscurantismo de su pensamiento. Un hombre que recita el soliloquio de sus pesadillas puede cautivar a multitudes: siempre y cuando tenga talento para las pesadillas, claro.(5)

La contradicción de Bloom acerca de la obra de Poe creo que es grande, ya que al decir esto está avalando de algún modo la estética del influyente escritor. Soñar es una de las primeras manifestaciones estéticas del ser humano y lograr escribir cuentos con ese material de los sueños y hacerlo bien, haber fundado un género literario tan influyente como es el género policial  e influir entre los más grandes escritores hasta la actualidad no es poco ni se le concede a cualquiera que escriba.

Y esto es lo que se dijo y quedó claro en el debate que se hizo después de la charla.

© Araceli Otamendi

Bibliografía:

 

(1)Jorge Luis Borges, Introducción a la literatura norteamericana, Editorial Emecé

(2)Edgar Allan Poe, Ensayos, Editorial Claridad

(3)Edgar Allan Poe, Cuentos esenciales, Editorial Claridad

(5)Harold Bloom, El futuro de la imaginación, Editorial Anagrama

(6)Jorge Lafforgue – Jorge B. Rivera, Asesinos de papel, Calicanto Editorial S.R.L.

 

(7)Seminario de Ricardo Piglia: Borges y el género policial, Secretaría de publicaciones del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, 1996

 

(8)Ricardo Piglia, Crítica y ficción, Editorial Seix Barral

 

 publicado el 30-6-2009

 

 

 
 
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