Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Ediciones anteriores
Premios- Distinciones
Muestras/Arte
Entrevistas- noticias culturales-histórico
Lecturas
Ensayos - Crónicas
Educación/Universidad
Sociedad
Diseño/Moda/Tendencias
Fotografía
La editora
Medios
Sitios y publicaciones web
Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas
Sumario
Música
Teatro/Danza
cartas
Cine/Video/Televisión
Entrevistas- Diálogos
Servicios
Noticias culturales- archivo
Espacio de autor
Prensa
Artista invitado
Entrevistas
Fichas
Algo de Historia
Blogs de la Revista Archivos del Sur
Cuentos, poemas, relatos

ARCHIVOS DEL SUR

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Cien voces rompen el silencio- Reinaldo Edmundo Marchant
 
Cien voces rompen el silencio- Reinaldo Edmundo Marchant
 

desde Santiago de Chile

(Santiago de Chile)  Reinaldo Edmundo Marchant 
 

Las recopiladoras Wally Kunstman Torres y Victoria Torres Ávila, han realizado un invalorable y sentido trabajo histórico sobre los escabrosos detalles que miles de compatriotas padecieron en recintos secretos. Han reunido los testimonios de presos  políticos de la dictadura militar (1973-1990), bajo el sello del Regional Metropolitano de presos políticos y el Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, con el título “Cien voces rompen el silencio”, 2008. 

Este volumen se une a otros textos que fueron publicados con la misma finalidad, dar a conocer el sufrimiento, la tortura, muertes, las atrocidades inhumanas de una dictadura inmoral y brutal, constituida en una simbiosis perfecta de uniformados y civiles, muchos de ellos todavía en altos cargos y gozando de una libertad que los prisioneros y sus familias, no logran acceder para sus vidas. 

Cada relato que se lee, genera estupor, rabia, indignación y propicia la sana rebeldía de no querer olvidar jamás las atrocidades que militares y civiles, con la explicita complicidad de los omnímodos empresarios, realizaron contra trabajadores, artistas, niños, mujeres, y la parte de la sociedad que simplemente pensaban distintos. 
 Los sobrevivientes de lúgubres acontecimientos, han escrito desde el dolor y la infamia esos períodos tenebrosos, como víctimas de un terrorismo de estado, organizado no sólo en Chile sino también a nivel “internacional” y que, hay que repetirlo, contó con la pleitesía de aquellos poderosos, dueños de las grandes empresas del país. 
 No existe otra circunstancia más abyecta que la aberración del castigo sin límite, lleno de barbarie, de un ser humano a otro, que en palabras de Manuel Risques i Corbella, “la tortura institucionalizada significa destrozo y humillación hasta extremos insospechados, penetra en los recovecos humanos para doblegar las voluntades y derrotar actitudes, ejemplariza el castigo para disuadir disidencias y exhibe el terror para sumar adhesiones”. 
En “Cien voces rompen el silencio”, están las fatídicas experiencias de personas que describen la consternación y sufrimiento vividos en lugares inimaginables en esta época del mundo, defendiéndose del dolor y la tristeza gracias a las redes solidarias, a la solidez de sus ideales y sueños de justicia, que nunca abandonaron, a pesar del derrumbe de las utopías, de las frustraciones de líderes que estuvieron lejos de defender y luchar por la causa que preconizaban de forma incendiaria. 
 
Al recorrer cada episodio testimonial, narrado de manera auténtica, incluso hasta con modos jocosos, surge la interrogante de saber si alguna vez las nuevas generaciones conocerán estos hechos sombríos, éticamente agónicos, que marcaron a fuego y balas, para siempre, la idiosincrasia y naturaleza de Chile. 
La nefasta dictadura, no sólo torturó y mató físicamente, sino torturó y asesinó el alma de cada habitante: a fuerza de horror, acabó con la solidaridad, ideales, valores sociales, con la confianza y el orgullo de nación democrática.  
No únicamente las calles y los rascacielos no son iguales a los de antaño, lo es, dolorosamente, el valioso ser humano que existía en generaciones pasadas. El nazismo imperante en el gobierno militar, se encargo de aniquilar esos cimientos y crear personas individualistas, enajenadas y totalmente sin compromisos del bien común. 
En esos valientes y variados testimonios se hallan, sin duda, el origen de la descomposición humana actual. La montaraz dictadura se preocupó de aniquilar el alma de lo mejor que existía en cada individuo. La entereza y convicciones de cada preso político son una reserva moral que es necesario mantener, cuidar, reconocer y no echar al abandono e indiferencia.  
El ejemplo de ellos debiera oírse cada día en el Palacio Presidencial, en las oficinas de esos izquierdistas  del año setenta, hoy convertidos extrañamente en magnates, y en las propias universidades, para que se conozca una verdad que no ha sido del todo dada a conocer. 
 Ojalá este libro, como los demás escritos con la misma temática, puedan ser integrados a la malla curricular de los distintos establecimientos educacionales, a modo de historia, memoria y fuente directa de acontecimientos reales e inhumanos, que no se deben repetir aquí y en ninguna parte del planeta. 

(c) Reinaldo Edmundo Marchant

publicado 6-11-2008

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337