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Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Los mundos del arte - Harold S. Becker
 
Los mundos del arte - Harold S. Becker
 

Los mundos del arte
Harold S. Becker
Universidad Nacional de Quilmes

 

 

Los mundos del arte

 

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

 

El autor de Los mundos del arte, editado por la Universidad Nacional de Quilmes es Harold S. Becker quien fue también durante muchos años pianista profesional de jazz. Sus trabajos se inscriben en la huella del interaccionismo simbólico y alcanzó reputación con sus estudios sobre sociología de la conducta de los outsiders. Su contribución más conocida en este campo es Extraños, Ensayos sobre sociología de la desviación (1966). La publicación de Los mundos del arte amplió su renombre al ámbito de la sociología del arte y la cultura.

En términos generales, dice el autor, considero que la sociología no  descubre algo que no se sabía antes, en lo que difiere de las ciencias naturales. En lugar de ello, la buena ciencia  social produce una comprensión más profunda de cosas de las que muchas personas ya tienen conciencia. No corresponde aquí desarrollar esto, afirma, pero debo decir que, cualquiera sea la virtud de este análisis, no procede del descubrimiento de hechos o relaciones desconocidas hasta el momento, sino de la exploración sistemática de las implicancias del concepto de mundo de arte...

...Tal vez los años que pasé tocando el piano en los bares de Chicago y otros lugares me llevaron a pensar que la gente que hacía ese trabajo menor tenía tanta importancia para la comprensión del arte como los intérpretes más conocidos que crearon los clásicos famosos del jazz. El hecho de haber crecido en Chicago – donde la filosofía democrática de Louis Sullivan estaba encarnada en los rascacielos del centro de la ciudad que me encantaba recorrer y donde el Instituto de Diseño de Moholy- Nagy daba un hogar en el Medio Oeste a la preocupación de los refugiados de la Bauhaus por el carácter artesanal del arte – puede haberme llevado a pensar que los artesanos que contribuyen a la producción de obras de arte son tan importantes como las personas que los conciben...

 

...Una vez concebida, la idea debe ejecutarse. La mayor parte de las ideas artísticas adopta algún tipo de forma física: una película, una pintura o escultura, un libro, danza, algo que pueda verse, escucharse, sostenerse. Hasta el arte conceptual, que aparenta consistir sólo

en ideas, adopta la forma de un texto, una conversación, fotografías o alguna combinación de esas formas.

Los medios para la ejecución de alguans obra de arte parecen de acceso fácil y habitual, por lo que parte de la producción de la obra de arte no implica ningún esfuerzo ni preocupación especiales. Podemos, por ejemplo, imprimir o fotocopiar libros con relativamente pocas complicaciones. Otras obras de arte exigen una ejecución especializada. Una idea musical que adopta la forma de una partitura debe interpretarse, y esa interpretación musical exige formación, habilidad y juicio. Una vez que una obra teatral está escrita, debe representársela, y eso también exige habilidad, formación y juicio. (De hecho, también lo exige la impresión de un libro, pero tenemos menos conciencia de ello)...

 

Lo que guía el análisis de Becker es la idea de que el trabajo artístico, como toda otra práctica humana, incorpora la actividad cooperativ de una serie de personas. En otras palabras, que el arte es el resultado de una acción colectiva. Las actividades de cooperación pueden ser efímers o estables, es decir, ejecutadas de acuerdo con normas y patrones establecidos. En cualquier caso, ellas hacen posible que la obra de arte que finalmente vemos, leemos o escuchamos cobre existencia y perdure. Becker llama mundos del arte a esta red de interacciones.

 

(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur

 
 
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