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Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Anatomía de la melancolía - Robert Burton
 
Anatomía de la melancolía - Robert Burton
 

Anatomía de la melancolía
Robert Burton
Selección de textos e introducción: Pablo Maurette
Traducción: Agustín Pico Estrada
Ediciones Winograd

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Ediciones Winograd editorial dedicada a textos académicos y a difundir obras de referencia imprescindible para los lectores interesados en las humanidades- ha publicado Anatomía de la melancolía de Robert Burton.

La melancolía ha sido y es tema de la literatura y de la pintura. En este último caso cabe recordar el famoso grabado de Alberto Durero "Melancolía I".

http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/3943.htm

La melancolía era uno de los cuatro humores que en la Antigüedad clásica marcaban el carácter de los individuos. El sanguíneo o apasionado, en el que prevalece la sangre roja; el flemático o impasible, que tiene demasiada mucosidad o phlegma; el colérico o iracundo, que posee gran cantidad de bilis amarilla (cholé); y finalmente el melancólico, que contiene mucha bilis negra o melaina cholé. Describir el carácter que corresponde a este cuarto humor no es muy sencillo. Víctor Hugo definió la melancolía como "la dicha de estar triste", y lo cierto es que este sentimiento o estado de ánimo se caracteriza por su inestable ambigûedad. No obstante, goza desde antiguo de un halo de distinción, tanto en la filosofía como en la poesía y el arte. Los alemanes del siglo XVIII lo llamaban enfermedad de Wherter, los franceses del XIX mal du siecle, y los ingleses de principios del XX solían caer en el spleen.

Jorge Luis Borges comienza el cuento La Biblioteca de Babel con un epígrafe de Anatomía de la melancolía:

By this art you may contemplate the variation of the 23 letters...

Samuel Beckett la evoca; Antony Burguess la glorifica.

Anatomía de la melancolía según el texto de la edición de 1638, el último publicado en vida del autor, consta de tres particiones cada una compuesta de diversas secciones, miembros y subsecciones, que le confieren la estructura de una auténtica suma de psicopatología.

Un extenso prólogo introduce la obra y sus objetivos.

Burton, como tantos hombres de la modernidad temprana, no veía en el mundo más que precariedad y peligro.

La primera partición de la obra se abre con una extensa digresión sobre anatomía y tiene como tema central las causas del humor melancólico, que van desde Dios hasta los demonios, pasando por la dieta, el clima, los infortunios, los vicios, el temor, la soledad, la tendencia a los excesos y otros factores variados e insólitos. Pero hay dos clases de melancolía, advierte Burton. Está la disposición melancólica, el estado de ánimo pasajero de dulce tristeza que todos alguna vez experimentamos y que, según Burton, es característico de nuestra condición de seres mortales.

A Burton la melancolía que le interesa no es ésta. El objeto de su obra es la indagación del hábito melancólico, la condición crónica que aqueja a la persona en forma permanente. En tanto que Freud, aunque con algunos reparos, aún utilizaba el término melancolía para referirse a la depresión y la consideraba un estado de duelo indefinido en el cuál no se logra determinar qué es lo que se ha perdido, hoy un psiquiatra hablaría de depresión o bipolaridad.

La segunda partición de la obra concierne a las diferentes necesidades para curar, o más bien para calmar, la melancolía. Incluye también esta parte la famosísima digresión sobre el aire y otros momentos coloridos. Se mencionan como curas cambios en la dieta, cambios de aire, el uso terapéutico de hierbas, metales, talismanes, purgantes y remedios contra todo tipo de aflicciones, desde la angustia que produce la muerte de un ser querido hasta la envidia y la difamación. El lector moderno acaso encuentre esta parte algo arbitraria y bastante obsoleta.

La tercera partición es quizá la más controvertida de toda la obra, al tiempo que la más extensa. Trata sobre la melancolía amorosa y la melancolía religiosa. Las penas de amor son uno de los terrenos más fértiles para la propagación del humor melancólico y en las tres primeras secciones Burton analiza las vicisitudes de la melancolía amorosa, sus causas, sus síntomas y su cura, a través de una vastísima selección de referencias a historias de amor clásicas.

En definitiva, este volumen ofrece una selección esencial del prólogo y de la primera parte, incluyendo la famosa digresión sobre las miserias de los estudiosos.

El tema de la melancolía es tan actual como en la época en que Burton escribió el libro. Actualmente el escritor Eric G. Wilson se ha lanzado contra la idea moderna de la alegría, según una nota publicada en el diario El País el 1 de junio de este año. En su libro Contra la felicidad. En defensa de la melancolía (editorial Taurus) dice: …Fue el cavernícola melancólico y retraído que se quedaba atrás y meditaba, mientras sus felices y musculosos compañeros cazaban la cena, quien hizo avanzar la cultura…. Según la misma nota: …Promover la sociedad de la felicidad absoluta es fabricar una cultura del miedo…. Wilson remata con una observación cálida: Debemos encontrar el camino, por difícil que sea, para ser quienes somos, hosquedad incluida.

Seguramente el libro de Burton, nos podrá ayudar a esclarecer el tema.


(c) Araceli Otamendi - Archivos del Sur - 2008

bibliografía:

nota de Carolina Ethel, diario El País(España) edición internacional, domingo 1 de junio de 2008

Ernesto Frers, El museo secreto, Ediciones Robinbook, Barcelona

 
 
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