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Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Contra la desnudez - Oscar Tusquets Blanca
 
Contra la desnudez - Oscar Tusquets Blanca
 

Contra la desnudez
Oscar Tusquets
Editorial Anagrama

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

En Historia de la belleza, edición a cargo de Umberto Eco, en el capítulo dedicado a La belleza como proporción y armonía, y luego al cuerpo humano, dice:

Para los primeros pitagóricos, la armonía no consiste solamente en la oposición par/impar, sino también en la oposición entre límite e ilimitado, unidad y multiplicidad, derecha e izquierda, masculino y femenino, cuadrado y rectángulo, recta y curva, etcétera, aunque parece que, para Pitágoras y sus discípulos más inmediatos, en la oposición de contrarios solo uno representa la perfección: lo impar, la recta y el cuadrado son buenos y bellos; las realidades opuestas representan el error, el mal y la falta de armonía. Distinta será la solución dispuesta por Heráclito: si en el universo existen contrarios, realidades que parecen no conciliarse, como la unidad y la multiplicidad, el amor y el odio, la paz y la guerra, la quietud y el movimiento, la armonía entre estos contrarios no se producirá anulando a uno de ellos, sino precisamente dejando que ambos vivan en una tensión continua.

La armonía no es ausencia de contrastes sino equilibrio.

Los pitagóricos posteriores, que viven entre los siglos V y IV a.C., como Filolao y Arquitas, captarán estas sugerencias y las incluirán en el cuerpo de sus doctrinas.

Nace así la idea de un equilibrio entre dos entidades opuestas que se neutralizan mutuamente, la polaridad entre dos aspectos que serían contradictorios entre sí y que se vuelven armónicos solo porque se contraponen convirtiéndose en simetría, una vez trasladados al plano de las relaciones visuales. Y, por tanto, la especulación pitagórica da razón de una exigencia de simetría que siempre había estado presente en todo el arte griego, y que se convierte en uno de los cánones de belleza en el arte de la Grecia clásica…

De este mismo tema se ocupa el libro de Oscar Tusquets  Blanca publicado por Anagrama.

El autor ha escrito un libro sobre interpretaciones del cuerpo humano, pero no de composición pictórica, fotográfica o escultórica, donde afirma que:

…El texto se refiere casi exclusivamente al Arte Occidental, al que partiendo de Mesopotamia se ha extendido a Hollywood…

Por otra parte,

En el libro se plantean algunos interrogantes como:

¿El desnudo integral de un cuerpo bello es siempre excitante y atractivo? ¿Valoramos los cuerpos de mujeres y hombres por lo que nos ha enseñado el arte o simplemente nos parecen más atractivos los cuerpos más sanos? ¿El ideal de cuerpo humano varía según las épocas y las modas o existen invariantes que se mantienen a lo largo de los siglos? ¿Pueden interpretarse con gracia cuerpos considerados académicamente feos? ¿Todo nuestro cuerpo es interpretable en pintura, escultura y fotografía o sólo lo ya resuelto en estas artes nos parece bello? ¿Existen posturas estéticas y otras inevitablemente feas? ¿Hay porciones de nuestro cuerpo agradecidas para los artistas y otras, en cambio, muy conflictivas? ¿Hay forma de inventarse nuevas posturas agradables y de representar estéticamente porciones corporales nunca antes resueltas?

Pero, aparentemente, no hay respuestas satisfactorias en este libro, sino que se encuentran las mismas preguntas sólo que un poco extendidas…

El libro de Tusquets no se ahorra críticas a algunos clisés del arte, ni observaciones agudas sino todo lo contrario, como por ejemplo cuando se refiere a:

Algunos fragmentos corporales de interpretación problemática

Refiriéndose al famoso cuadro de Vermeer: La joven de la perla, dice:

… Y en La joven de la perla demuestra que también puede disfrutar, y mucho, pintando un óvalo perfecto, ojos cristalinos, una prometedora boca entreabierta, labios húmedos, dientes que están y que no están – como en el soberbio rostro, también depilado, bajo un tocado de brillantes plumas rojas, de Washington-, rostros maravillosos…, siempre que no tengan cabellos. Y el caso de Vermeer no es único entre los grandes pintores, tampoco a Leonardo le gustaba pintar pelos, su famoso sfumato no lo favorecía; basta con mirar de cerca la Gioconda (mejor una buena reproducción, porque mirar de cerca el original en las condiciones actuales se ha convertido en misión imposible) para darse cuenta de que carece de cejas y pestañas).

Pintar pelos es muy difícil, muy comprometido y explica mucho las ambiciones del pintor…

En otro párrafo, refiriéndose a la pintura antigua, afirma:

… Dar por supuesto que toda la pintura antigua tiene calidad es casi tan tonto como creer que toda la contemporánea es interesante, bobada que se da como indiscutible hoy tanto en la escuela primaria como en la universidad o en los medios. El arte contemporáneo – donde la pintura de cualquier género resulta una rareza – nos parece pretencioso, banal e incomprensible para la inmensa mayoría de los no iniciados, pero hay que reconocer que la mayoría de la pintura antigua es muy mala. Y esto, sin ponernos tan exigentes como los pintores de la escuela realista de Madrid que se pasean por las salas de los grandes museos riéndose de casi todos los cuadros de los considerados grandes maestros. Maribel Quintanilla preparaba un bodegón con un racimo de uvas y preocupada por cómo representar el reflejo de la luz en cada grano se fue a El Prado, a ver cómo lo resolvían los grandes maestros. A la vuelta nos dijo: Un absoluto desastre. No me ha servido de nada. El reflejo aterciopelado, entre mate y brillante, que da la piel de la uva, lo resuelven con una pinceladita de blanco nuclear sobre cada grano. Unos chapuceros…A veces quizás exageran pero su desparpajo resulta sumamente refrescante.

Oscar Tusquets Blanca nació en Barcelona, donde estudió Bellas Artes y Arquitectura, y donde aún reside y trabaja. Por su actividad de proyectista de edificios y de objetos ha obtenido diversos premios, entre otros: Creu de Sant Jordi, Premio Nacional de Diseño y Medalla de Oro de Bellas Artes de España, y Chevalier de l'Ordre des Arts et des Lettres en Francia.


Bibliografía:

Historia de la belleza

Edición a cargo de Umberto Eco

Editorial Lumen



(c) Araceli Otamendi

 
 
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