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Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Historia de la pintura en Italia- Stendhal
 
Historia de la pintura en Italia- Stendhal
 

Historia de la pintura en Italia
Stendhal
Editorial Claridad
(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Algunos pintores como Picasso, dice Félix de Azúa, han recorrido ellos solos diez o doce veces toda la historia de la pintura, una proeza sólo igualada por Stravinski, quien ha recorrido la historia de la música desde Perotin hasta Webern en cada una de sus composiciones.
Otros, como Duchamp, simplemente han esbozado una mueca sardónica y carísima antes de abolir mil años de pintura de un manotazo, afirma irónicamente Félix de Azúa.
A pesar de todo, seguimos interesándonos en la historia del arte. Público y críticos, lectores aficionados o no, siguen leyendo e investigando acerca de este tema. Y uno de los libros que se publicaron recientemente, Historia de la pintura en Italia de Stendhal, publicado por editorial Claridad, nos revela también a su autor como crítico de arte de sorprendente intuición.

Henri Beyle o Marie Henri Beyle, célebre hoy bajo el seudónimo de Stendhal, nació en Grenoble el 23 de enero de 1783. Su infancia transcurrió entre los remolinos de la Revolución, llegando a los veinte años en el momento de la formación del régimen imperial. Como nació quince años después de Chautebriand y siete años antes de Lamartine, forma parte, si nos atenemos a su edad, de la generación romántica; pero en realidad Stendhal es un escritor aislado dentro de la literatura francesa.
Por haber adoptado como patria a Italia y por estar ligado por más de un rasgo de su carácter al siglo XVIII, sus contemporáneos lo han ignorado totalmente y su obra no ha sido valorada hasta muchos años después de su muerte.
La familia de Stendhal pertenecía a la burguesía del comercio; su padre, Chérubin Beyle, ingresó más tarde en la magistratura. Stendhal guardaba muy mal recuerdo de su juventud; si se acepta que la Vida de Henri Brulard sea la suya propia, Beyle habría sido un "pobre chiquillo acosado, siempre reprendido por cualquier cosa". Manifiesta desde muy pequeño una viva independencia de carácter, rebelándose contra el medio familiar, contra la frialdad, la tristeza y el aburrimiento de esos burgueses provincianos a quienes detesta.
Hasta aquí una breve biografía de Stendhal. Para entrar en la intimidad de este autor no faltan documentos; aparte de los testimonios de la época y los informes administrativos, existe la importante correspondencia del escritor, su Diario íntimo, sus notas de viaje y sus relatos autobiográficos como los Recuerdos de Egotismo y esa Vida de Henri Brulard donde el autor cuenta su juventud. Además, Sthendal se ha pintado a sí mismo en la mayor parte de los héroes de sus novelas, en las que Julián Sorel, Fabricio del Dongo y Luciano Luwen representan en grados diversos al hombre que Stendhal hubiera querido ser. A pesar de todas esas obras, resulta difícil determinar la personalidad profunda de Stendhal, en razón de su complejidad y de sus aparentes contradicciones.
En Historia de la pintura en Italia, publicada recientemente por la editorial Claridad, y por primera vez en 1817, Stendhal revela su sagacidad de viajero enamorado de Italia y de sus artistas, analizando la evolución del arte en las distintas épocas y regiones italianas, como por ejemplo la escuela florentina. El libro incluye una extensa biografía de dos de los principales exponentes del arte italiano: Leonardo da Vinci y Miguel Angel. La dedicatoria del libro es a Napoleón El Grande, Emperador de los franceses, desterrado en la Isla de Santa Elena, lo que constituye también un documento histórico.

Fragmentos del libro

Definiciones

"...Para evitar equívocos, en las artes la palabra grandioso reemplaza a la palabra grande. Se es grandioso suprimiendo detalles, siguiendo una ley determinada y no pintando sobre una tela inmensa. Véase La visión de Ezequiel y la Cena de San Jorge, en Venecia.
Todo el mundo conoce la Madona alla Seggiola. De ella hay dos grabados, uno de Morghen, otro de Desnoyers, y entre estos dos grabados una cierta diferencia. A causa de los estilos de los dos artistas que son diferentes. Cada uno ha buscado de una manera particular la imitación del original.
Supongamos un mismo asunto por varios pintores: la Adoración de los Reyes, por ejemplo.
La fuerza y lo terrible distinguirán el cuadro de Miguel Ángel. Los reyes serán hombres dignos de su rango y tendrán consciencia de saber delante de quien se prosternan. Si el color fuese atractivo y armónico, el efecto sería menor y la verdadera armonía del asunto más dura.
Haydn al pintar al primer hombre expulsado del Paraíso emplea otros acordes que el amable Bocherini al cantar la noche con tierno acento...".

Ideología de Leonardo

"...Hacía doce siglos que el espíritu humano languidecía en la barbarie. De repente un joven de dieciocho años se atreve a decir: "No creo en nada de cuanto se ha escrito acerca de la infinita variedad de asuntos que preocupan a los hombres. Abriré bien los ojos, consideraré las circunstancias de los hechos y no daré fe más que a lo que vea. Recomiendo a mis discípulos que no crean en mis palabras".
Estas palabras son la gloria de Bacon, y aunque el resultado a que llega sobre el frío y el calor, que escoge con cierto énfasis, como por ejemplo su manera de buscar la verdad, sea algo ridículo, la historia de las ideas desde este hombre es la historia del espíritu humano.
Ahora bien, cien años antes que Bacon, Leonardo da Vinci había escrito lo que constituye la gloria de Bacon, mas para su desgracia, sus palabras no se imprimieron.
Leonardo dice: "El intérprete de los fenómenos de la naturaleza es la experiencia. No se engaña nunca; nuestro juicio es el que se engaña a sí mismo alguna vez".
"Es preciso consultar a la experiencia variando las circunstancias, hasta que podamos deducir reglas generales, pues solo ella es la que nos da estas reglas generales".
"Las reglas generales impiden que nos engañemos a nosotros mismos o engañemos a los demás, prometiéndonos resultados que no podríamos conseguir".
"En el estudio de las ciencias relacionadas con las matemáticas, los que no consultan a la naturaleza, sino a las autoridades, no son hijos de la naturaleza, diría que son sus nietos. Solo ella, en efecto, es la guía de los verdaderos genios, y notad qué tontería: Nos burlamos del hombre que prefiere aprender en la naturaleza misma que hacerlo con los autores, que solo son sus discípulos...".

En el siglo XV - dice Stendhal, los escritos de los artistas son, con mucho, más legibles que los de los frailes literatos. Cuando estos últimos son soportables es porque siguieron el procedimiento que hoy siguen los que escriben historia...".

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bibliografía:

Stendhal, obras selectas, "Librería El Ateneo" Editorial
Félix de Azúa, Diccionario de las artes, Editorial Planeta S.A.

(c) Araceli Otamendi
 
 
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