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El economista encubierto - Tim Harford
 

El economista encubierto
Tim Harford
Editorial Planeta

(Buenos Aires) Hernán Díaz

El economista encubierto - La economía de las pequeñas cosas- de Tim Harford, quien escribe la columna "Dear Economist" en la revista Financial Times y ha sido también tutor en el área de economía de la Universidad de Oxford, y trabaja en el Banco Mundial, presenta en este libro casos tanto pequeños como grandes, para demostrar como funciona la economía. Entre los primeros, cita el caso de por qué un café cuesta lo que cuesta en determinado lugar. Entre los otros, cita el caso de China y cómo se hizo rica. La economía trata sobre la gente, dice Harford, algo que los economistas nunca han sabido explicar muy bien. El crecimiento económico está en relación con una mayor calidad de vida para los ciudadanos, afirma. El autor prefiere la economía china actual, de crecimiento, a la hambruna bajo el programa económico de Mao. En China, la riqueza no se ha distribuido equitativamente pero lentamente se va filtrando desde la costa dorada de Shangai y Shenzen hacia el interior. Entre 1978 y 1995 dos tercios de las provincias de China crecieron con más rapidez que cualquier otro país del mundo, pero lo que es más importante, dice Harford, la gente advierte la diferencia.

También, en otro capítulo, explica la incidencia de la Teoría de los juegos elaborada por el matemático John Von Neumann y otro teórico y premio Nobel John Nash.

Entender la teoría de los juegos puede servir para entender desde citas amorosas hasta la biología evolutiva o la guerra fría, según el autor.

Por otra parte, Harford da las razones de por qué los bancos construyen edificios tan imponentes: "...Cuando no existía supervisión estatal ¿quién sabía si tales bancos estaban depositando su dinero por medio de una operación informal o poco fiable? los clientes se dan cuenta de que los sinvergüenzas que planean huir con el dinero ajeno no revisten primero sus sucursales de bronce y mármol. Ésta también es la razón por la cual pagarás más dinero en un local de negocio establecido en un lugar fijo que en un puesto de mercadillo por la compra de un producto del cual careces de información sobre su calidad y durabilidad...".

En cuanto a la economía China el autor le dedica un capítulo, donde dice: "...Tampoco es injusto o irrelevante comparar a la China moderna con la utopía de Mao. Los países que son ricos o están creciendo a pasos agigantados han incorporado las lecciones básicas de la economía que hemos aprendido con este libro: combatir el poder de la escasez y la corrupción: corregir las externalidades; intentar maximizar la información; acertar con los incentivos; relacionarse con otros países; y sobre todo, incorporar mercados, los cuales realizan la mayoría de estas tareas al mismo tiempo. La pobreza de Camerún cuesta vidas (porque la pobreza mata), y también le quita a la gente su autonomía y capacidad para tomar decisiones importantes sobre sus propias vidas. India, que ha logrado más que Camerún pero que está muy por detrás de China, sigue siendo tan pobre que medio millón de sus habitantes están desfigurados como consecuencia de la lepra, una enfermedad que puede curarse por un precio insignificante. Mientras tanto, la Unión Soviética y la China comunista mataron a decenas de millones de personas, a menudo mediante el mero fracaso económico. La economía importa. El contraste entre Camerún, la India o la China de Mao y los Estados Unidos, Gran Bretaña o Bélgica no podría ser mayor...".

(c) Hernán Díaz

 
 
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