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Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Un escritor en guerra Vasili Grossman en el Ejército Rojo, 1941-1945
 
Un escritor en guerra Vasili Grossman en el Ejército Rojo, 1941-1945
 

Un escritor en guerra
Vasili Grossman
En el Ejército Rojo, 1941-1945

Antony Beevor

Editorial Crítica

(Buenos Aires) Hernán Díaz

El lugar de Vasili Grossman en la historia de la literatura mundial ha quedado asegurado por su obra maestra Vida y destino, una de las grandes novelas rusas del siglo XX; algunos críticos la sitúan incluso por encima del Doctor Yivago de Pasternak o las novelas de Solyenitsin.

Este volumen está basado en sus cuadernos de notas durante la guerra y en algunos artículos depositados en el Archivo Estatal Ruso de Literatura y Arte. También se han incluido algunas cartas en posesión de su hija y su hijastro. Los cuadernos de notas contienen gran parte de la materia prima que fue acumulando para sus novelas y artículos. Grossman, corresponsal especial para el periódico del Ejército Rojo Estrella Roja, fue el más perspicaz y honrado testigo de lo sucedido en el frente soviético entre 1941 y 1945, en el que pasó más de mil días, casi tres de los cuatro años de guerra. La agudeza de sus observaciones y la humanidad de sus valoraciones suponen una lección inestimable para cualquier escritor o historiador.

"...Vasili Grossman nació en la ciudad ucraniana de Berdichev el 12 de diciembre de 1905. Berdichev tenía una de las mayores poblaciones judías de Europa central y los Grossman formaban parte de su élite ilustrada. Vasili recibió el nombre de Iosif, pero como muchas familias asimiladas, los Grossman rusificaron sus nombres; el de su padre, Solomon Iosofovich, se convirtió en Semion Osipovich.

Para un escritor, especialmente tan veraz y políticamente ingenuo como Grossman, la vida durante la segunda mitad de la década de 1930 no fue fácil. Fue un milagro que sobreviviera a las purgas, lo que Ilia Ehrenburg llamó más tarde una lotería. Ehrenburg era muy consciente del carácter desmañado e ingenuo de Grossman: "Siempre fue un amigo extemedamente servicial y afectuoso- escribió- pero podía decir tontamente a una mujer de cincuenta años: "Ha envejecido usted mucho este mes". Yo conocía ese rasgo de su carácter y no me enfadaba cuando señalaba de repente: "Por alguna razón has empezado a escribir muy mal...".

Al margen de lo que escribía para el periódico, Grossman dejó registradas sus experiencias en unos cuadernos, que se han mantenido inéditos hasta hoy, donde cuenta sinceramente lo que vio en las calles de Stalingrado, en la batalla de Kursk, en la reconquista de Ucrania o en el avance del Ejército Rojo Alemania adentro, con los horrores de Treblinka o las escenas cotidianas de saqueos y violaciones. "A veces - escribe - te trastorna tanto lo que has visto que se te acelera el corazón y sabes que la terrible imagen que acabas de ver pesará sobre tu alma toda la vida".

Antony Beevor ha transcrito estos cuadernos de Grossman, combinándolos con sus artículos, sus cartas y otros materiales para componer con todo ello un relato de dimensiones épicas que tal vez sea el más dramático y revelador testimonio de lo que fue la mayor guerra de todos los tiempos.

Los cuadernos de notas comienzan el 5 de agosto de 1941, cuando Grossman partió hacia el frente por orden del general David Ortenberg, director de Estrella Roja. Aunque éste era el periódico oficial del Ejército Rojo, durante la guerra los civiles lo leían aún más avidamente que Izvestia. Stalin insistía en controlar cada página antes de que se imprimiera, lo que suscitó las bromas en privado de Ehrenburg a Grossman, asegurándole que el dictador soviético era su lector más devoto.

(c) Hernán Díaz

 

 

 
 
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