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Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  La vida eterna - Fernando Savater
 
La vida eterna - Fernando Savater
 

La vida eterna
Fernando Savater
Editorial Ariel

(Buenos Aires) Isabel Suárez Valdés

Hace quince años, dice Fernando Savater,"...Gilles Kepel publicó La revancha de Dios, un libro en aquel momento polémico y considerado casi provocativo que alertaba sobre el regreso de los radicalismos religiosos a la liza de las transformaciones políticas y sociales en todo el mundo. Hoy, tras las llamadas a la yihad de ciertos líderes musulmanes, el auge de los teocons en la Administración americana, el terrorismo de Al Qaeda, la guerra de Afganistán, la invasión de Irak, el agravamiento del enfrentamiento entre monoteísmos en Oriente Medio, el revival de la ortodoxia católica por la influencia mediática de Juan Pablo II, las manifestaciones dogmáticas en España contra la ley del matrimonio de homosexuales y la escuela laica, la crisis internacional por las caricaturas de Mahoma aparecidas en una revista danesa, etc., podemos asegurar que los pronósticos de Kepel han triunfado en toda la línea e incluso en bastantes casos se han quedado cortos. Para confirmarlo basta echar un vistazo al número 16 de la edición española de la revista Foreign Policy (agosto-septiembre de 2006) que publica en su portada el titular "Dios vuelve a la política" y en páginas interiores un reportaje significativamente titulado "Por qué Dios está ganando". Puede que sea exagerado augurar tal victoria, pero desde luego - es decir, los dioses y sobre todo los creyentes - sigue (o siguen) ocupando la palestra, frente a la ilustración racionalista en todas sus formas y terrenos. La religión continúa presente y a veces agresivamente presente, quizá no más que antaño pero desde luego no menos que casi siempre. La cuestión es ¿por qué?".

Savater afirma que esa inquietud tal vez sea una inquietud cándida, adolescente. Según parece, dice, es la primera que suele asaltar a quien se acerca a las creencias religiosas digamos desde "fuera". ¿Por qué tantos creen vigorosamente en lo invisible y lo improbable? se interroga. Una primera respuesta tentativa, dice, poco convincente, es la que dan algunos pensadores "posmodernos". Según ellos, lo que ha cambiado decisivamente es la propia cualidad de la fe. La noción misma de "verdad" se ha hecho relativa, ha perdido fuerza decisoria y absoluta: actualmente la verdad depende de la interpretación o la tradición cultural a partir de la cual se juzgan los acontecimientos de lo que antes se llamó con excesivo énfasis la "realidad". Hoy sabemos ya que, en cierta manera relevante, cada uno "crea aquello en lo que cree" (como en su día, por cierto y desde una orilla distinta, apuntó Miguel de Unamuno). De modo que tan anticuado es tratar de verificar los contenidos de la creencia como pretender intransigentemente refutarlos...

Una cosa es "creer" en la electricidad o la energía nuclear y otra muy distinta "creer" en la Virgen María. Pertenecen a registros distintos en el campo de la fe y exigen apoyos diferentes para sustentarse, unos tomados del campo de la experiencia y el análisis racional, los otros de emociones o querencias sentimentales. La explicación no me convence, dice el filósofo. Desde luego, estoy seguro, afirma, de que existen campos semánticos distintos y aún distantes en la aplicación del término "verdad".

Para empezar, dice Savater, descarto que la noción de "verdad" carezca en todos los casos de un referente directo y estable en la realidad: cierta forma primordial de verdad como adecuación de lo que percibimos y concebimos con lo que existe independientemente de nosotros está vinculada a la posibilidad misma de supervivencia de la especie humana. Hemos desarrollado capacidades sensoriales a lo largo de la evolución y nuestros sentidos no sirven para "inventarnos" culturalmente realidades alternativas sino ante todo para captar con la mayor exactitud posible la que hay. Si no me equivoco, la mayoría de los creyentes religiosos no consideran su fe como una forma poética o metafórica de dar cuenta de sus emociones ante el misterioso universo y ante la vida (lo que podría ser aceptado por cualquier persona intelectualmente sensible) sino como explicaciones efectivas y eficaces de lo que somos y de lo que podemos esperar. Cuando Juan Pablo II en su lecho de muerte dijo a los médicos que le rodeaban: "dejadme ir a la casa del Padre", quiero pensar, afirma Savater, que no pedía simplemente que le dejasen morir en paz sino que expresaba su creencia en que - más allá de la muerte- recuperaría alguna forma de consciencia de sí mismo en una dimensión distinta pero también real y probablemente más placentera que sus dolores de agonizante. Del mismo modo, quienes creen en Dios y en lo sobrenatural sostienen visiones del mundo que aceptan como verdaderas en el sentido fuerte del término: piensan que Dios es Alguien y hace cosas, no que se trata sólo de una forma tradicional de inspirar y exclamar humanamente por las tribulaciones de este mundo.

Articulado en varios capítulos, el libro también habla de la verdad, de la diferencia entre credulidad y fe, de las vías no dogmáticas del espíritu, de las implicaciones políticas que tienen ortodoxias fanáticas, del papel en la formación religiosa en la educación de las democracias laicas, etc... Y también de cómo puede vivirse cara a lo inevitable, sin concesiones al pánico ni excesos de esperanza.

 

Fernando Savater nació en San Sebastián en 1947. Es doctor en Filosofía por la Universidad de Madrid, y su actividad se ha desarrollado en múltiples campos: colaboraciones en medios periodísticos, ensayos filosóficos, obras de teatro y novela.  Catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.

Algunas de sus obras son: Nihilismo y acción, Apología del sofista, Escritos politeístas, Ensayo sobre Cioran, La filosofía como anhelo de revolución, La infancia recuperada, La piedad apasionada, Conocer Nietzche y su obra, Criaturas del aire, De los Dioses del mundo, La escuela de Platón, Política para Amador, Diccionario filosófico, Misterios gozosos, entre otros. También ha publicado obras de ficción: Caronte aguarda, Diario de Job, Dialecto de la vida, El jardín de las dudas, éste último en teatro, entre varios libros más.

(c) Isabel Suárez Valdés

 
 
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