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Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Otoños y otras luces- Ángel González
 
Otoños y otras luces- Ángel González
 

Otoños y otras luces
Ángel González
Editorial Tusquets



 









(Buenos Aires) Marcela Díaz





Otoños y otras luces es un libro de poemas de Ángel González, quien publica después de nueve años. El autor, convertido en un poeta de referencia indiscutible para las nuevas generaciones , ofrece en este nuevo libro de Editorial Tusquets uno de sus mejores poemarios.

Otoños y otras luces traza un recorrido por diferentes luces que son otras tantas miradas sobre el mundo. La primera parte  "Otoños", da el tono del libro y la fuerza referencial y simbólica de sus imágenes, atardeceres que preludian una despedida, destellos que parecen los íntimos e intensos fulgores previos al ocaso. En la segunda parte, La luz a ti debida, los poemas están dictados por la persona amada, luminosa juventud, pasión y condena, aunque a veces la vida nos arroje al frío desengaño.

En la tercera parte, Glosas en homenaje a C.R., la figura y la obra de otro gran poeta, compañero de generación, personifican el ansia de pureza, el miedo y la esperanza propios de una época en que la poesía era la única salvación. Las otras luces de la cuarta parte cierran y recapitulan con mayor intensidad si cabe la visión sobre el mundo desde los años vividos.

Ángel González nació en Oviedo en 1925. Se resignó, como él mismo confiesa, a estudiar Derecho. Ejerció como maestro en los montes de León, y después, ya como funcionario, vivió en Madrid, Sevilla y Barcelona. Pronto su afición poética lo puso en contacto con los jóvenes escritores de la generación de los 50, sobre todo con la escuela de Barcelona, con quienes mantuvo una constante amistad. En 1956 su primer libro Áspero mundo, obtuvo el accésit del premio Adonais. A éste le siguieron Sin esperanza, con convencimiento (1961), Palabra sobre palabra (1965), Tratado de urbanismo (1967), Breves acotaciones para una biografía (1971), Muestra de algunos procedimientos narrativos y de las actitudes sentimentales que habitualmente comportan (1976), Prosemas o menos (1985) y Deixis en fantasma (1992).

En 1970 viajó a Estados Unidos y a México, y dos años más tarde empezó a trabajar como profesor visitante en las universidades de Utah, Maryland, California (Irvine), y New Mexico, donde enseñó literatura española durante dieciocho años.


Académico de la lengua, ha recibido el Premio Príncipe de Asturias en 1985 y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1996.





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Casi invierno





Alamedas desnudas,





mi amor se vino al suelo.





Verdes vuelos, velados





por el leve amarillo





de la melancolía,





grandes hojas de luz,





días caídos





de un otoño abatido por el viento.





¿Y me preguntas hoy por qué estoy triste?





De los álamos vengo.





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También un nombre puede modificar un cuerpo





 





Si te llamaras Elvira,





tu vientre sería aún más terso y con más nácar.





Pero tan sólo el nombre de Mercedes





depositado por mis labios en tu cintura





condensaría la forma de esa espuma indecisa





que recorre tu espalda cuando duermes de bruces.





Respóndeme cuando te diga: Olga,





y verás que en tus pechos un rubor palidece.





El nombre de María te volvería traslúcida.





Guarda silencio si te llamara por un nombre





que no pronuncio nunca,





porque si entonces respondieces





tus ojos - y los míos- se anegarían en llanto.





Una prueba final;





                           cuando sonríes





te pienso Irene,





y la sonrisa tuya es más que tu sonrisa:





amanece sin sombras la alegría del mundo.





¿Y si te llamo como tú me llamas...?





                             Entonces





descubriría una verdad:





en el principio no era el verbo.





El nácar y la espuma,





la palidez rosada,





la transparencia, el llanto, la alegría:





todo estaba ya en ti.





Los nombres que te invento no te crean.





Sólo





                - a veces





son como luz los nombres...-





                                                te iluminan.





 





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(c) Marcela Díaz

 
 




























 
 
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