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Diccionario del amante de América Latina - Mario Vargas Llosa
 

Diccionario del amante de América Latina
Mario Vargas Llosa
Editorial Paidós
424 páginas

"No se puede entender América Latina sin salir de ella"

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

 

Leopoldo Zea decía en su libro La esencia de lo americano que Latinoamérica es el producto de una extraordinaria mestización racial y cultural. Esta mestización fue obra de los grupos ibéricos que conquistaron sus tierras y la colonizaron. Grupos formados por hombres que se forjaron en una lucha secular para detener el impacto de la cultura oriental que amenazó violentamente a la cristiandad, de la cual se derivó lo que ahora llamamos cultura occidental moderna. Luchando contra el Oriente sufrieron su contagio y acabaron mezclándose y combinando lo que parecía ser contradictorio. La pugna se mantuvo sólo en el plano religioso aunque en otros planos desapareciera.

Esto que escribió Leopoldo Zea en 1962 se podría  resumir  en lo siguiente: "...Y ahora, en los días que vivimos, Latinoamérica ha asumido clara conciencia de su situación en el mundo en el que también es parte activa y necesaria. Se ha encontrado, asimismo, con otros pueblos que se encuentran en una situación semejante, pueblos que también sufrieron el impacto occidental, en los que aparecen las fuerzas conservadoras que se niegan a cualquier transformación, pueblos llamados marginales a los que se les quiere negar toda oportunidad que les permita incorporarse a un mundo cultural que se resiste a ampliarse. Pero que en fin, pese a todas las existencias, han acabado por occidentalizarse...".

Desde que Zea escribió eso hasta la publicación del Diccionario del amante de América Latina, obra de Mario Vargas Llosa ha pasado casi medio siglo. Para el escritor de origen peruano, el mestizaje del que hablaba Zea "está muy extendido y tiende puentes, acerca y va fundiendo a estos dos mundos".

Para el autor de origen peruano "sólo en el campo de la cultura la integración latinoamericana ha llegado a ser algo real, impuesto por la experiencia y la necesidad" ya que "todos aquellos que escriben, componen, pintan o practican cualquier otra tarea creativa descubren que lo que los une es mucho más importante que lo que los separa de otros latinoamericanos-...".

"Lo indispensable - dice Vargas Llosa - es que, más pronto que tarde, gracias a la democracia - la libertad y la legalidad conjugadas- todos los latinoamericanos, con prescindencia de raza, lengua, religión y cultura, sean iguales ante la ley, disfruten de los mismos derechos y oportunidades y coexistan en la diversidad sin verse discriminados ni excluidos. América Latina no puede renunciar a esa diversidad multicultural que hace de ella un prototipo del mundo".

En cuanto al problema de la identidad latinoamericana, para el autor de La ciudad y los perros "cualquier empeño por fijar una identidad única a América Latina tiene el inconveniente de practicar una cirugía discriminatoria que excluye y abole a millones de latinoamericanos y a muchas formas y manifestaciones de su frondosa variedad cultural".

"La riqueza de América Latina está en ser tantas cosas a la vez que hacen de ella un microcosmos en el que cohabitan casi todas las razas y culturas del mundo. A cinco siglos de la llegada de los europeos a sus playas, cordilleras y selvas, los latinoamericanos de origen español, portugués, italiano, alemán, chino o japonés, son tan oriundos del continente como los que tienen sus antecesores en los antiguos aztecas, toltecas, mayas, quechuas, aymaras o caribes. Y la marca que han dejado los africanos en el continente, en el que llevan también cinco siglos, está presente por doquier: en los tipos humanos, en el habla, en la música, en la comida y hasta en ciertas maneras de practicar la religión. No es exagerado decir que no hay tradición, cultura, lengua y raza que no haya aportado algo a ese fosforescente vórtice de mezclas y alianzas que se dan en todos los órdenes de la vida en América Latina. Esta amalgama es su riqueza. Ser un continente que carece de identidad porque las tiene todas...".

Hispanistas e indigenistas no se pusieron de acuerdo acerca del tema de la identidad latinoamericana. La polémica más prologada de todas, es la que enfrentó a los hispanistas, para quienes la verdadera historia de América Latina comienza con la llegada de los españoles y portugueses y la articulación del continente con el mundo occidental, e indigenistas, para quienes la genuina y profunda realidad de América está en las civilizaciones prehispánicas y en sus descendientes, los pueblos indígenas, y no en los herederos contemporáneos de los conquistadores, que todavía hoy marginan y explotan a aquéllos. Éste, su nuevo libro, es definido por Vargas Llosa, como "una mezcolanza plural, muy parecida, aunque en formato microscópico, de lo que creo yo, es América Latina" y "es también como el revés de una autobiografía, la materia prima que la haría posible".

"No se puede entender América Latina sin salir de ella" dice el autor y es cierto. Porque se han elaborado mitos y estereotipos acerca de ella en el extranjero. ¿Qué es la historia de la América toda sino una crónica de lo real-maravilloso? pregunta que aparece en el prólogo de El reino de este mundo de Alejo Carpentier. Para saberlo, puede ayudar este Diccionario del amante de América Latina y también el libro puede ayudar a derribar algunos de esos estereotipos. En el libro se encuentran nombres propios de escritores y artistas como los de Jorge Amado, Miguel Angel Asturias, Fernando Botero, Jorge Luis Borges, Luis Buñuel, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Frida Kahlo, Guillermo Cabrera Infante, Alejo Carpentier, José Donoso, Jorge Edwards, José Carlos Mariátegui, Pablo Neruda, José Emilio Pacheco, Octavio Paz , Manuel Puig, Augusto Roa Bastos, Juan Rulfo, César Vallejo, entre otros, líderes políticos como Ernesto "Che" Guevara, Fidel Castro, Fernando Belaunde Terry, palabras como Iquichanos, humor, novela, Rayuela, París, Panamá, Bolivia, Brasil, Río de Janeiro, Chile, Quito, entre muchos otros nombres.

Algunas definiciones (fragmentos)

 Amado, Jorge

"...En pocos escritores modernos encontramos una visión tan "sana" de la existencia como la que emana de la obra de Jorge Amado. Por lo general (y creoq ue hay pocas excepciones a esta tendencia) el talento de los grandes creadores de nuestro tiempo ha testimoniado, ante todo, sobre el destino trágico del hombre, explorado los sombríos abismos por los que puede despeñarse. Como lo explicó Bataille, la literatura ha representado principalmente "el mal", la vertiente más destructora y ácida del fenómeno humano. Jorge Amado, en cambio, como solían hacerlo los clásicos, ha exaltado el reverso de aquella medalla, la cuota de bondad, alegría, plenitud y grandeza espiritual que contiene además la existencia, y que, en sus novelas, hechas las sumas y las restas, termina siempre ganando la batalla en casi todos los destinos individuales. No sé si esta concepción es más justa que, digamos, la de un Faulkner o un Onetti, que están en sus antípodas. Pero gracias a su hechicería de consumado escribidor y la convicción con que la fantasea en sus historias, no hay duda de que Jorge Amado ha sido capaz de seducir con ella a millones de agradecidos lectores....".

Botero, Fernando

"... Los temas de Botero son de estirpe inequívocamente latinoamericana. Pero América Latina es una realidad múltiple y pueden atribuirse su representación las cosas más diversas: el indigenismo de Diego Rivera y los totemas africanos de Wilfredo Lam, las vírgenes y los arcángeles de la pintura colonial cuzqueña o quiteña y los "santos" puertorriqueños, los aposentos de reminiscencias prehispánicas de Szyslo o los luminosos paisajes "caribeños" de Obregón, los primitivos haitianos, las calaveras de Posada, los monstruos de Cuevas., las pesadillas de Matta y las siluetas de Berni fabricadas con desechos urbanos. Las obras tan diversas de estos artistas, y de otros como ellos, expresan algún aspecto del caleidoscopio que es la experiencia latinoamericana.

La característica más saliente de este mundo es la inflación que aqueja a hombres, animales y cosas, pero también al aire, a los colores, al espíritu. Cuando un crítico le preguntó por qué pintaba "figuras gordas", Botero repuso: "No lo son. A mí me parecen esbeltas". Y añadió: "El problema es determinar de dónde viene el placer cuando se mira un cuadro. Para mí, viene de la exaltación de la vida que comunica la sensualidad de las formas. Por lo tanto, mi problema formal es crear sensualidad a través de las formas ... Engordo a mis personajes para darles sensualidad. No estoy interesado en los gordos por los gordos...".

Cortázar, Julio

 

"...Cortázar vivía en el barrio XV de París, en una casita angosta y alta como él, atestada de libros, cuadros y curiosos objetos que fabricaba él mismo o recogía por el mundo. Frente a su escritorio, en una especie de pizarrón, prendidos con alfileres como mariposas, había como una antología de lo insólito cotidiano (recortes de diarios, postales, inverosímiles avisos publicitarios, etc.) que siempre se renovaba para "estar al día". Espíritu extraordinariamente alerta para todo lo que denuncia en el hombre una dimensión maravillosa, Cortázar era también un observador muy certero de esa realidad inmediata que se compone de gestos y palabras banales, de actos triviales sin misterio. En sus libros, esas dos caras de la vida se funden como en una moneda. Pero él no creía que la vida fuera "divisible". En enero de 1965 le hice una entrevista para la RTF, donde yo trabajaba:

- Una de las cosas que más me sorprende en su obra es la perfecta alianza de los géneros: el realista y el fantástico. Pero en alguna parte leí que usted se consideraba sobre todo un autor del género fantástico. ¿Significa esto que ese aspecto de su obra le parece más importante que el realista?

- Toda persona que tenga una concepción surrealista del mundo sabe que esa "alianza de dos géneros" es un falso problema. Entendámonos primero sobre la noción misma de surrealismo: para mí es sencillamente una vivencia lo más abierta posible sobre el mundo, y el resultado de esa apertura, de esa porosidad frente a la circunstancia se traduce en la anulación de la barrera más o menos convencional que la razón razonante trata de establecer entre lo que considera real (o natural) y lo que califica de fantástico (o sobrenatural), incluyendo en lo primero todo aquello que tiende a la repetición, acepta la causalidad y se somete a las categorías del entendimiento, y considerando como fantástico o sobrenatural todo lo que se manifiesta con carácter de excepción, al margen, insólitamente...".

 

Fuentes, Carlos

"...Yo pienso que él se ha propuesto convertir en ficción todo aquello que, en cierto modo, ocupa la primera plana de la actualidad en diversos dominios culturales y sociales: construir una novela que sea, al mismo tiempo, un manual de mitología moderna. Él me mira escéptico. Me habla de México, de esa sociedad dual en la que hay, de un lado, una burguesía industrial próspera, cuyas costumbres y modelos culturales corresponden a los de las grandes sociedades de consumo, y del otro, un sector rural anacrónico, esclavizado aún a una economía de mera subsistencia. Cambio de píel, me dice, parte de ese desgarramiento, esa áspera dualidad mexicana es su supuesto. Las citas o pastiches que en el transcurso del libro van apareciendo son imágenes que expresan el mundo de superchería, disfraces y tabúes dentro del que se mueve el sector desarrollado, que imita a Europa o a los Estados Unidos. Pero su novela quiere ser, ante todo, literatura, realidad verbal, creación de lenguaje. Y es, también, una reacción contra el psicologismo que, a su juicio, distorsiona y hiela la captura de la realidad por la palabra. En Cambio de piel, en efecto, todo está mostrado a través del gesto y la máscara, la narración rehúsa sistemáticamente penetrar en la conciencia de los personajes y se concentra en sus movimientos, sus ademanes, sus diálogos y sus sueños. Tardó cuatro años en escribir este libro ambicioso y vasto, cosmopolita, y ya los organismos de censura lo han vetado por "inmoral y anticristiano". Pero, al igual que en Italia, se está traduciendo en una docena de países.

Hemos salido a caminar, damos vueltas por las inmediaciones de Earl´s Court, y le pregunto sobre sus obras de teatro. ¿Se estrenarán pronto? Debe corregirlas, todavía no están acabadas del todo. Pero ya tiene en la mente el tema de otro drama muy complejo y difícil, de índole histórica: las relaciones entre Moctezuma y Cortés. La idea nació el día que vio la obra de Peter Schaffer, The Royal Hunt of the Sun, situada en la época de la conquista del Perú, y cuyos personajes centrales son Atahualpa y Pizarro (hay entre ellos una interminable discusión teológica). El drama de Schaffer le pareció frustrado, pero muy válida la tentativa de describir el choque de dos culturas, en territorio americano, a través de dos personajes históricos: uno indígena, el otro español. Trabajará en este proyecto, me dice, apenas se instale en Londres...".

García Márquez, Gabriel

"...La aparición de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, constituye un acontecimiento literario de excepción: con su presencia luciferina esta novela que tiene el mérito poco común de ser, simultáneamente, tradicional y moderna, americana y universal, volatiliza las lúgubres afirmaciones según las cuales la novela es un género agotado y en proceso de extinción. Además de escribir un libro admirable, García Márquez - sin proponérselo, acaso sin saberlo- ha conseguido restaurar una filiación narrativa interrumpida hace siglos, resucitar la noción ancha, generosa y magnífica del realismo literario que tuvieron los fundadores del género novelístico en la Edad Media. Gracias a Cien años de soledad se consolida más firmemente el prestigio alcanzado por la novela americana en los últimos años y ésta asciende todavía a una cima más alta.

¿Quién es el autor de esta hazaña? Un colombiano de treinta y nueve años, nacido en Aracataca, un pueblecito de la costa que conoció a principios de siglo la fiebre, el auge del banano, y luego el derrumbe económico, el éxodo de sus habitantes, la muerte lenta y sofocante de las aldeas del trópico. De niño. García Márquez escuchó, de labios de su abuela, las leyendas, las fábulas, las prestigiosas mentiras con que la imaginación popular evocaba el antiguo esplendor de la región, y revivió, junto a su abuelo, un veterano en las guerras civiles, los episodios más explosivos y sangrientos de la violencia colombiana. El abuelo murió cuando él tenía ocho años. "Desde entonces no me ha pasado nada interesante", declaró a un periodista...".

Kahlo, Frida

"...Desde hace unos diez años, los raros cuadros suyos que llegan a los remates de Sotheby´s o Cristie´s logran los precios más elevados que haya alcanzado nunca un pintor latinoamericano, incluido, por supuesto, Diego Rivera, quien ha pasado a ser conocido cada vez más como el marido de Frida Kahlo.

Lo más notable de esta irresistible y súbita ascensión del prestigio de la pintura de Frida Kahlo, es la unanimidad en que se sustenta: la elogian los críticos serios y los frívolos, los inteligentes y los tontos, los formalistas y los comprometidos, y al mismo tiempo que los movimientos feministas la han erigido en uno de sus iconos, los conservadores y antimodernos ven en ella una reminiscencia clásica entre los excesos de la vanguardia. Rivera tenía más oficio y ambición, fue más diverso y curioso y pareció más universal porque aprovechó las principales corrientes plásticas de su tiempo para sumergirse, luego, en su propia circunstancia histórica y dejó una vastísima obra. Frida Kahlo, a pesar de las eventuales torpezas de su mano, de sus patéticas caídas en la truculencia y la autocompasión, y también, por cierto, de la chirriante ingenuidad de sus ideas y proclamas, fue el más intenso y personal artista de los dos...".

(c) Araceli Otamendi

Bibliografía

Lautremont, "Los cantos de Maldoror", Editorial Cátedra; Alejo Carpentier, "El reino de este mundo", Editorial Quetzal;Zea, Leopoldo, La esencia de lo americano, Editorial Pleamar

 
 
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