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La gauchesca: humor y crueldad por Hugo Matías Zeoli
 

...Para ir extrayendo conclusiones acerca del género, se puede considerar a Santos Vega como texto que inaugura una representación de la realidad y para esto acorta las distancias entre lo dicho y lo real. Es éste un texto que asimila realidad y la simboliza con trazos verosímiles...

(Buenos Aires)

La gauchesca: humor y crueldad por Hugo Matías Zeoli

Una de las estrategias del género consistió en presentar intensos diálogos recortados contra un fondo de pampeanía y avatares cotidianos, en el contexto político imperante en un territorio signado por la adversidad; la ausencia de ley y la vigencia del delito o el atropello dirigido hacia la población de la campaña bonaerense que vivía en condiciones paupérrimas, en el siglo XVII Y XVII, comienza a aparecer como procesada por desacatos a la autoridad, encontrándose que la política implementada por la administración del Virreynato del Río de la Plata se dirigía contra la población conformada por gauchos, aquellos que comienzan a sufrir el asedio de los representantes de las instituciones.

De esa técnica del juego de contrapunto y retruque que acercaba a los paisanos al fuego del brasero y el rescoldo; allí donde se cebaban largas mateadas se originó una formidable literatura con fuertes acentos, enraizada en el sentimiento nacional que expresan los pobladores criollos; extensa costumbre comienza a manifestarse porque se expresa en largas tiradas verbales, así como comenzó en la medievalidad, el romancero y el decir oral por los caminos de la legua, después, fuerte emotividad simbolizada por lo fraterno del abrazo y el núcleo verbal expuesto; relato pleno de imbricaciones sorpresivas donde los gauchos aprovechan para relatar sucedidos, episodios desiguales, pero que entraman un destino inexorable y fatal ;singularizado el relato por voces que no escatiman la coloratura superficial, la devoción hacia la naturaleza, el gusto por la hazaña, el enfrentamiento de la muerte y a modo de un héroe quijotesco, la demostración singular de un estoicismo infrecuente y siempre matizado por la alternancia demostrada en una construcción literaria que constituye un continuo procesamiento de desgracia y humor; pena e irrupción fatalista, tristeza seguida de crueldad y horror:la risa en los intersticios de la muerte y la persecución.

La tristeza y la risa

Los temas que tratan los personajes de este género son muy elevados y su profundidad es irrefutable y esto se debe a que evocan con sus decires y trovas aquello que es más elevado para el alma humana; ante la inmensidad y el paisaje, en el cual habitan alimañas y seres que viven en ranchos de horcón y paja, el contraste posibilita leer el género gauchesco en un continuum formalizado por opuestos; en la mitad de una noche de diversión, los gauchos que brindan y se agasajan con cantos y danza criolla pueden ser sorprendidos por la autoridad y llegar a ser arrancados de su terruño y hasta llegar a ser arriados; otro cuenta como fue perdiendo el espacio querido, personificando en la esposa e hijos a lo más sagrado de la creación, seres a los que ha de perder porque la avasallante autoridad ejerce una especie de violenta irrupción pretextando defender a la población; la risa, ni estertor o mueca de dolor aparece conjugando la verdadera condición de los hablantes que aparecen en los relatos de la gauchesca.

Estos personajes más que vivir despreocupadamente saben soportar la adversidad y sus vidas están siempre enfrentadas al destino y los obstáculos que con signos misteriosos aparecem en sus sendas y se les opone, a veces desarticulándolos como viejos resortes de pieza de histriones, sin que a esta vida plena de fatalismos le falte la feliz articulación con un humor cruel y refinado, para satisfacción del lector ávido de lecturas, aquél que puede descifrar que quiso decir Ascasubi o Hernández al construir el Martín Fierro; lector hábil y sabio para descifrar que significan esos percances continuos y el efecto disruptivo provocado por la escena pintarrajeada con el rojo ensangrentado de la muerte, mordacidad y plenitud del escarnio como irremediables factores rutinarios emparentados con un azar caprichoso y poco sistemático, rehuyendo el juicio y un desciframiento simbólico como si su prosapia perteneciera a lo demoníaco.

En un principio, los gauchos exponen sus sufrimientos demostrando que enfrentan un signo intenso de fatalismo y adversidad; cuentan como se las arreglan con sus padecimientos y allí aparece la risa apuntalando el enfoque cotidiano; aquél que los escucha, su "compaña" de infortunios y padeceres colabora en la construcción de esa muestra de un intenso disloque de la realidad y forma parte de la broma que sucede a la desgracia, sin rozar los límites de la anormalidad, como si los personajes supieran administrar los límites de esa vida que roza los extremos de la alucinación y el horror más fulminante:la risa en la gauchesca es irrefrenable y parece constituir intratado de algún iletrado que así se solazó para que los demás supiesen y conociesen este comentario acerca de la tragedia de estar vivo, risa cansina y suspicaz, de corta festividad, sobria e hispana, socarrona y astuta como supo ser la versificación de Ascasubi.

El gaucho Chano, personaje de Hidalgo, demuestra como el autor citado sigue esta melca poco acicalada y le hace decir, al personaje aludido, acerca del triste corazón que le ha quedado después de tanto sufrimiento:

…empriestemé su atención

y le diré cuanto siente

este pobre corazón;…(1)

Estos versos son fieles al contexto político, aquél que aquí aparece constantemente referido, y es objeto de referencias precisas, además la descripción del paisaje sirve para ligar al hombre con ese marco espacial al que el relata como elemento relacionado con aquello que lo rigores respondiendo a un linaje procedente de la belleza; abarcador de una deidad o jerarquía a la que evoca en sextinas acompañado de su guitarra.

Los relatos de los personajes de la gauchesca son ricos en experiencias que realzan el duro acontecer que a éstos les toca vivir. Allí se verifican características originales que conforman la identidad del gaucho de la campaña; gauchos sin ocupación, vivienda sin demarcación, posibilidad de desplazamiento siempre auxiliado por el canto con el que implora a las estrellas o a la Divina Providencia, la enrancia es constitutiva del gaucho, lo es más, el despojo que sufre a partir de que otro ser limita con su figura y su entorno, pero concurre para asediarlo y alejarlo a ciertos límites fronterizos en donde debe aprender a matar salvajes, luego lo hará por desafío, ebriedad o por gusto, lo cierto es que a cada duelo y triunfo no los pintará como desafortunada encrucijada; el gusto por la pirueta que dan sus víctimas, la risa que sabe arrancar a su auditorio, sólo brotará porque el relato sabe todo acerca de la carne del cristiano y más de su alma, que ante la adversidad hace lo imposible por evitar los golpes de un demiurgo que confabulado como azar se disfraza e irrumpe distorsionando cualquier escena casera.

En el principio de los relatos, en el tratamiento lírico-gauchesco, las biografías demuestran un entramado veraz, el llanto y el sentimentalismo aparecen antes de la broma y lo atroz de un sufrimiento injusto.

Santos Vega canta y Rufo con su patrona, Juana, comienzan a llorar:

Rufo y su mujer estaban

Tan de veras conmovidos,

Que en silencio, enternecidos,

De hilo en hilo lagrimiaban.(2).

La estructura demuestra un arte mesurado, a veces se advierte al lector que algo malo se va a relatar, pero la irrupción de lo desafortunado se da irrumpiendo en la composición en donde nada hace presagiar la ruptura de un locus amoenus; placer y desdicha conviven, la vista del mecanismo desarticulado, como lo estudia Bergson, se vislumbra en las primeras estrofas del decir gauchesco.

Al paisaje placentero le puede suceder el percance más horrible, así Ascasubi pone en boca de Santos Vega, el siguiente relato:

Ahora un camino distinto

Tomará mi relación,

Supuesto que de la estancia

Tan solo la situación

He dicho y nada tocante

A su linda población;

Que al fin la indiada salvaje

a sangre y fuego arrasó…

Aquí hay que remarcar como el efecto que busca concitar la risa puede nacer de una lectura que demuestre sapiencia y conocimiento de la honda dramaticidad que significa vivir en las inmediaciones del primitivo dueño de la tierra indiana; el texto no asume voces lloronas y a la lágrima le sucede el caprichoso arte de la crueldad y el remate histriónico.

Esta parte novena culmina con una alusión a algo que es constitutivo del Santos Vega y este rasgo se reitera como casualidad, factor que tantas veces referido, parece constituirse en una señal de que más allá de un ejercicio atroz de la violencia, alguien o algo se divierte con los mejores actores que se pueda encontrar en tiempos de matanza y barbarie; resolución textual sorprendente a la manera de Isidoro, La Federala y Mazorquera.

La casualidad es remarcada como una feliz ubicación espacial, pero si se repara en la importancia de la estrofa de apertura, pareciendo decir la buenaventura se elide la desgracia,la vida, simplemente, los personajes no la han perdido porque estaban en otra parte.

…un día que felizmente

doña Estrella y el patrón,

por hallarse en otra parte,

no perecieron los dos.(3).

Esta forma compuesta por el elemento dramático y seguido de un hecho absurdo provoca la risa reservada para la historia lineal y la hace estallar por medio de una interrupción; lo infortunado ocurre mientras se festeja; los núcleos del texto se hallan en un rápido contrapunto y ambos hechos, lo feliz y la desgracia, son reales.

El juez aparece y se realiza la alternancia entre diversión e infortunio, los que colaboran para construir un remate cómico al misturar los pasajes de diversión y sin quebrar el equilibrio de la escena, se refiere esa reiteración o escarnio:

Cantando estaba una vez

En una gran diversión,

Y aprovechó la ocasión

Como quiso el Juez de Paz:

Se presentó, y ahí no más

Hizo una arriada un montón.(4).

Es evidente que este juego de opuestos estructura positivamente aquello que se quiere resaltar. Reproduce el juego de la taba y la suerte adversa que el gaucho debe enfrentar.Es el ejercicio de una especie de estoicismo que se acentúa por medio de la reiterada adversidad e infortunio que padecen, Fierro y otros que como Juan Moreira, según lo cuenta Gutiérrez en la obra aludida, debe padecer la persecución porque al ser acreedor del gringo Sardetti, asesina al nombrado después de una infructuosa demanda de su dinero; pasa a ser un fuera de la ley y su nombre pasa a ser sinónimo de antihéroe.

En el gaucho forastero, parte LXII, Ascasubi juega con un factor que rompe o reproduce el golpe rápido a las cuerdas del instrumento, a la manera del abanico con que el gaucho introduce un asunto:

Llenos de júbilo estaban

Esa noche en el curato,

Sin saber que llorarían,

Al otro día temprano,

La muerte del infeliz

Que esa noche, el dìa seis,

Espiró sin más amparo

Que el de Rita, su mujer...(5)

Se mixturan risa y llanto imbricados y plenos de brillantes estallidos como átomos y trovas en una cuerda prístina y sin desfallecimientos para que el acorde de cierra se sienta octosilàbico, de risa nacida del realismo más cruel como suele ser el stacatto, remate y cierre no trunco.

Esta adherencia al dolor, a la manera de un abrojo adherido, prendido a las bombachas del gaucho, le hace remarcar a los poetas gauchescos, aquél irrefrenable deseo de libertad que experimentan los personajes.

Esta ansia de libertad es una certeza plena y sabia. El gaucho sabe por ser conocedor de trovas que le sucede a la creación y que erróneamente están conjugando los hombres.

Otro aspecto a destacar, en el Martín Fierro, lo constituye el plano de las proezas físicas; duelos y batallas en las que se exalta la fuerza y el valor son concurrentes con un símil animal. Fierro demuestra ser el primero, así gana el lado del cuchillo y sabe definir a otro ser humano como saco de huesos debido a que así sopesa el peso de aquél o aquella osamenta vencida como solía cantar Don Buenaventura Luna en su obra Sentencias del Tata viejo.

En el duelo criollo, Fierro no experimenta ninguna contemplación, la crueldad y el humor más cruel se avecinan; los términos son ajustados y resuenan como proeza animal y es que el contacto entre el gaucho y los animales lo categoriza como tal, de esta forma natural de avizorar la realidad se construyo la figura del hombre ensartado como algo sin valor humano.

Así relata Fierro como ganó un duelo contra un moreno:

Por fin en una topada

En el cuchillo lo alcé,

Y como un saco de huesos

Contra un cerco lo largué.(6).

También está acentuada la fuerza viril en el encuentro con la partida, el efecto buscado es el mismo, lo hostil está ridiculizado y forma parte de la hazaña increíble, de este modo, la risa puede brotar cuando el lector sabe ver y comparar que distancias ínfimas existen entre la épica y el humor porque el sentido debe buscarse entre las palabras y no solamente interpretando lo que ellas dicen…

También, otros versos de Hernández suscitan el mismo efecto:

Yo vide el fogonazo

De un tiro de garabina;

Más quiso la suerte indina

De aquel maula, que me errase,

Y ahí no más lo levantase

Lo mesmo que una sardina.(7)

Luego, Fierro relata un episodio parecido. Su arma luce con rasgos terribles e infalibles, no exentos de la pirueta fatal, el adversario es interpretado en los límites de un espacio irremediable; humor y traspié son convocados , aludiendo a la muerte al decir :

De punta y tajos a un criollo;

Metió la pata en un hoyo,

Y yo al hoyo lo mandé.(8).

Si la proeza y el sacrificio no son inútiles, el poema concita la hazaña y mientras trabaja esta composición, el remate o conclusión podría haber sido el elogio de la condición humana y en su lugar aparece un gesto descalabrado o desarticulado; lo que se presenta de modo sorpresivo es la construcción alternada de desgracia y humor, pero este efecto se reitera aún inhibiendo a la inmortalidad tan elogiada:

Amigazo pa sufrir

Han nacido los varones.

Estas son las ocasiones

De mostrarse un hombre juerte,

Hasta que venga la muerte

Y lo agarre a coscorrones.(9).

Se puede reconocer el humor sardónico y la risa, ambos provocando ese deleite naciendo desde el reconocimiento de los avatares que vive el gaucho y lo acechan

Una voz absoluta con tono afín al refranero antiguo refiere sobre los peligros, pero si esa interioridad es amenazada, se agrega la figura desaliñada y brusca del hombre ebrio;esa verticalidad que asumen las figuras heroicas ha desaparecido bruscamente de la estrofa y la risa es estentórea, irrefrenable porque logra ser construida sin apelaciones y es que ha sido construida fundamentada en la realidad más cruel:

No hay cosa como el peligro

Pa refrescar un mamao

Hasta la vista se aclara

Por mucho que haiga chupao.(10).

La muerte y el entierro del cristiano no están exentos de un osado sarcasmo; risa provocada es lo que se logra después de una visión amarga;los actos de la vida de los gauchos sino tienen nada de efectismo pueden ser evocados por la obra literaria apelando a la denuncia social y mostrando el cuadro de costumbres, pero la risa que salta desde la crueldad irrefutable demanda un texto muy bien construido, en donde el efecto no demande un esfuerzo de lectura: aquí sin eludir la miseria se logra dar risa.

El exhaustivo conocimiento de la sociedad aludida hace que el lector evocado sea el primero que inauguró esta zona cómica que nosotros lectores contemporáneos podemos agregarle a esta lectura de vertientes creativas.

En este sentido, la muerte del viejo Vizcacha condensa un gran remate visual, asumiendo la textualidad un compromiso estético al desafiar una inusual armonía consistente entre los sopuestos;compasión y horror son los elementos de la siguiente estrofa, atemperados porque los poemas gauchescos someten a la irreverencia y lo hacen con provocación y elevada rebeldía estética seguida de la risa no compulsiva, nacida desde las entrañas absurdas de la vida.En este sentido es cantada la muerte del personaje citado:

Y me ha contado además

El gaucho que hizo el entierro

(Al recordarlo me aterro,

me da pavor este asunto,

que la mano del difunto

se la había comido un perro.(11).

Respecto al viejo Vizcacha, lo que se afirma de él es siempre la sustancia de hondo contenido humorístico , irreverente, mientras la voz que asume la condición del gaucho se lamenta con percances y falta de cobijo y asilo; éste cuando se brinda es trágico para el muchacho que debe vivir con Vizcacha como tutor.

La figura del personaje tiene contornos estrafalarios y el humor está curiosamente equilibrando esa crueldad:

Cuando mozo fue casao

Aunque yo lo desconfío;

Y decía un amigo mío

Que de arrebato y malo,

Mató a su mujer de un palo

Porque le dio un mate frío.(12).

Es necesario, a los efectos de este trabajo reconocer aspectos humorísticos y observar que papel desempeña cierta estética que trabaja con una estructura realista y hasta cruel logrando una risa inexorable. La risa más elevada, según el autor de este escrito, estaría en la obra de Ascasubi que a continuación va a centrarse en la obra Santos Vega o Los mellizos de la Flor.

El horror y la risa

La obra de Ascasubi presenta un tratamiento muy elaborado de los elementos que constituyen la risa, pero el horror y la carcajada no han sido superados después de aquella trova del Paulino Lucero, en Isidoro La Federala y Mazorquera se la evoca así:

Luego pidió una botella

De bebida, y se arrimó

A Isidora;la miró,

Y de ahí se sentó sobre ella.

Fría estaba y desangrada!

Pero Rosas, con todo eso,

Se agachó, le pegó un beso,

Y largó una carcajada...(13).

Enlazando este término con el objetivo que desarrolla este escrito, es conveniente decir que el horror y la crueldad se encuentran para edificar el edificio de la carcajada.Por este motivo, Ascasubi ha cantado y puesto en la voz del mellizo, en Santos Vega se puede leer lo increíble o el horror;la voz se afirma en rasgo grueso:

Porque Lores pesadòn

En la cara me escupió,

Y en chanza le puse yo

Medio de punta el bacón

Adonde el mismo se ensartó.(14).

Lo que sigue es un relato en el cual la fatalidad asumirá toda la culpa, el personaje con total parsimonia cuenta el horror; Luis prosigue diciendo que el muerto era su amigo, pero agrega que aunque existía esa condición fraternal, igual lo arrastró, obviamente todo podría ser interpretado como componentes de un pésimo canto gauchesco, sin embargo es un texto simple que desemboca en los cursos profundos del alma de un ser que es cruel como si esto hubiese sido dispuesto por el azar.

La casualidad es otro tema que tratado lúcidamente repara en esta articulación del azar que en el texto posibilita leer intersticios infrecuentes.Estos trabajan como indicios en permanente fluctuación y son adversos a la serie literaria que se construye legalizándose en un trayecto racional.

La trama consiste en anunciar un poema con una elección por el ritmo pleno de irrupción e instalación de una impronta original;la casualidad aparece en el comienzo, allá por la Espadaña sitúa el poema: el comienzo es dulce y la sonrisa parece brotar de los labios de la naturaleza como cuadro agradable, sin embargo los indicios hablan de una simbología que no siempre es benéfica para la cultura de Occidente:

Casualmente se toparan,

Al llegar a una tapera,

Dos paisanos que se apiaron

Juntos y desensillaron

A la sombra de una higuera.(15).

La otra marca es la fatalidad, dos seres separados por la adversidad pueden reconocerse.Así es el encuentro de Berdún y Manuel, Canto XXXIX.

No matando che, Berdún,

Amico, que mi pario

Lunareca!.(16).

Entonces, la marca de talidad o azar remite a lo inarmónico que puede ser recuperado mediante el artificio llamado Deux et machina.

Por Otra parte, se puede remarcar la importancia dada al fraseo del cuerpo.Se advierte como factor constructivo, el sinuoso dibujo que van tomando las figuras alcoholizadas de representación que el lenguaje de la gauchesca sabe contar con matices de astucia y picardia:Santos Vega de Ascasubi tiene esas imágenes que provocan una risa trenzada con fino lazo paisajístico:

Cuando apenas se largaron

Del presidio puerta afuera,

Al llegar a la primera

Bocacalle, la doblaron:

Y lueguito se apariaron

Después de haber calculiao…

..Masramón, por decontao,

en empinar pronto el codo,

y el Mellizo en pagar todo

hasta mamar al soldao.(17).

Esta escena corresponde al beberaje que constituye el objetivo de Luís, el mellizo, y el soldado Masramón, ya que ambos sienten pasión por la bebida.

El estilo que sabe articular Ascasubi adelanta un movimiento correspondiente a los efectos de la bebida; es perceptible que ambos personajes inscriben su paso en el imaginario que ha sido planificado como espontaneidad o cálculo; las percepciones del espacio están consagrando la afinidad entre la palabra y la ciudad como idea que desplaza el sentido que emana desde la apertura de un lenguaje innovador mostrando como nombrar al sistema de relaciones humanas desde una desacralización;llamativo es que para decir que es la condición humana se delinean perspectivas desde el placer de observar su caminar y sus intenciones mezquinas, pero similares aunque algo opuestas, tal vez recurriendo a cierto pantagruelismo que Rabelais proyectó como alegre y sabio.

Esta escena se desligaría de lo bueno que existe en el banquete, así denominado por Rabelais, y es que el mellizo tiene siempre afinidades que aúnan lo cruel y el humor más oscuro y brutal.

Ascasubi opone un movimiento de cálculo a otro que pasa por ser natural y espontáneo, en un lado está el proyecto del poeta y en el otro, esa especie de valor eterno que tiene la imagen del hombre que simplemente planea mamar al otro, intención aviesa que soporta el pago de la bebida para engañar al otro.

Este cuando se arrimó

Al costao del mellizo,

Diciendo:"¡no te preciso!"

La bayoneta envainó;

Y luego dijo: ----------Esto, yo,

Aparcero; francamente,

Lohago así, porque la gente

No crea que voy levando

A un preso, sino de que ando

Con un amigo o pariente.(18)

.

Para ir extrayendo conclusiones acerca del género, se puede considerar a Santos Vega como texto que inaugura una representación de la realidad y para esto acorta las distancias entre lo dicho y lo real. Es éste un texto que asimila realidad y la simboliza con trazos verosímiles.

Hay escenas tratadas con una gran intimidad sorpresiva, la técnica que se utiliza sabe articular a estas criaturas con los hechos fundamentales:vida y muerte.

El humor más cruel puede hallarse en que el autor supo hallar que los movimientos del cuerpo abarcan una amplia gama de recursos de expresión que tienen que ver con la horrorosa crueldad de la carcajada que se solaza con un caido; es el fin del mellizo lexicalizado como representante textual de las características del habla del habitante de estas tierras; son estos los versos que en lugar de lograr un remate y una conclusión urde los equívocos;lofunesto del cuerpo del terrible Luìs, ahora, como diría la voz del cuento de Borges, en Hombre de la esquina rosada;"tanta soberbia ni pa espantar las moscas...".

En este sentido, confirmando este análisis se puede decir que hay un rumor notable y respetuoso de las formas dialectales y que si hay algo corrosivo en la pareja conformada por la crueldad y su ahijada, la carcajada. Esta se puede leer entre las palabras de la estrofa escrita por Ascasubi:

Ansì fuè que el muerto allí

Ni una hilacha le quedó

En el cuerpo;y, además,

Era tanta la hinchazón,

La desnudez, los araños,

Y la desfiguración

Del ahugau, que al verlo allí

Naides lo reconoció:

Y aunque muchos se creyeron

Que el muerto era el saltiador

Escapado del presidio,

Otros decían que no.(19).

Ángel Rama, en Literatura y clase social, dice, coincidiendo con la clave de humor que este ensayo halla en el texto poético analizado, que ello se debe a que las voces tienen la virtud de eludir la presencia del escritor y éste parece esfumarse en esta literatura,(20);el escritor que tiene gran correspondencia con el legítimo producir la llamada norma culta, educación elevada, etc, no desaparece del texto, y hace prevalecer las marcas autorales.

Este escrito coincide y parte desde las ideas de Ángel Rama acerca de la tarea de aquellos escritores que se dedicaron a crear una lengua literaria sostenida sobre las contribuciones del habla regional.(21).

Canto, narración, se corresponden con el elemento dramático; la oralidad fortificada por el despliegue de un artesanado humorístico, bajo los ingredientes dramáticos, lograron darle a la gauchesca un destino similar a las construcciones verbales; dicción y voz popular, una infinitud, prestigio de literatura original.

(C) Hugo Matías Zeoli

Bibliografía:

 

1.Hidalgo, Bartolomé, Diálogos, en Poetas gauchescos, edit. Losada, Bs.As, 1974, Pág.47.

2.Ascasubi, Hilario, Santos Vega, Edit. Losada, Bs.As,1974,pàg.95.

3.Ascasubi, Hilario, Santos Vega o Los Mellizos de la Flor, edit. Sopena,Bs.As,, 1953,pàg.54.

4.Hernández, José, Martín Fierro, edit.Ceal,Bs.As, 1967, pàg.43.

5.Ascasubi, Hilario, Santos Vega, edit.Losada, pàg. 207.

6.Hernández, José, op.cit, pàg.88.

7.Ibid,op.cit.pàg.101.

8.Ibid,op.cit.pàg.104.

9.Hernández, José, Martín Fierro, edit.Centurión, Bs.As, 1948, pág.107.

10.Ibid,op.cit, pàg.87.

11.Ibid,op.cit, pàg.255.

12.Ibid, op.cit, pàg. 231.

13.Ascasubi, Hilario, Paulino Lucero, Aniceto El Gallo, Santos Vega, Selección Edit..Eudeba, Bs.As, pág. 52.

14.Ascasubi, Hilario, Santos Vega o Los Mellizos de la Flor, edit. Sopena, Bs.As, pàg.152.(Tomo 2).

15.Ibid.op.cit.pàg. 31.(Tomo 1).

16.Ibid.op.cit.pàg.164.(Tomo 1).

17.Ibid.op.cit.pàg. 218.(Tomo 2).

18 Ibid.op.cit.pàg.28. (Tomo 2).

19.Ibid.op. cit. Pàg.76.

20.Rama,Angel, Literatura y clase social, Folios Ediciones, Bs.As, 1983, pàg.66:"La virtud mayor de las voces no radica, por lo tanto, en la construcción de personajes realistas de rica individualidad, sino en una sutil e indirecta contribución para eludir la presencia del escritor...". En vez de ser o expresarse en un texto literario, tal como fue la norma del XIX, el escritor se vio forzado a "representar" o "fingir" otro. Se retiró del primer plano a que lo había conducido el impulso romántico individualista y confesional para asumir una función de productor, más específica del profesional".

21.Ibid,op, pàg.66/67:"Su tarea se concentró en la creación de una lengua literaria sostenida sobre las contribuciones del habla regional, que utilizó homogéneamente en su discurso artístico".

 

 
 
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