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Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Edward Said - Continuando la conversación
 
Edward Said - Continuando la conversación
 

Edward Said
Continuando la conversación
Homi Bhabha
W.J.T. Mitchell
(compiladores)
Editorial Paidós
262 páginas

(Buenos Aires) Hernán Díaz

Edward Said, uno de los intelectuales más destacados del siglo XX, echó nueva luz sobre algunos de los conceptos canónicos del arte, la política y las tensiones en torno a los saberes culturales. Aún después de su muerte, sus postulados siguen suscitando debates y abriendo nuevos terrenos de discusión. Acaso respondiendo a la necesidad intelectual y afectiva de esbozar un mapa de su pensamiento, Homi Bhabha y W.J.T Mitchell convocaron a colegas y amigos de Said a “continuar la conversación”. Así, estos pensadores de primera línea retoman temas que habían quedado pendientes como si se tratara de llamados en espera o cartas por responder: discusiones acerca de ciertos aspectos puntuales de los libros de Said o de la crítica literaria en general, del futuro del humanismo, del papel del intelectual y, también, de la política, el exilio, el complejo enfrentamiento árabe-israelí, la religión, el urbanismo, el activismo, la esperanza...

Sobre Edward Said dice W.J.T. Mitchell, compilador de los ensayos, cuando encaró el trabajo de este libro, que originó la muerte de Said:

"...Pensamos en la posibilidad de armar un número especial sobre la obra de Edward, pero nos desconcertó la inmensa variedad de opciones.

¿Debíamos poner el énfasis en su escritura y su enseñanza literaria y humanística?¿En su crítica musical y su tarea como activista en colaboración con Daniel Barenboim? ¿En su papel de teórico cultural, desde sus tempranas apreciaciones sobre teoría francesa en Beginnings hasta sus recientes reflexiones sobre teoría poscolonial? ¿O deberíamos acentuar su importancia como comentarista político, como comprometido intelectual devenido en el más elocuente portavoz (y acervo crítico ) del movimiento palestino en el último cuarto de siglo? Tantos temas! Y tan poca certeza de qué era lo que se necesitaba en ese momento.

Finalmente, no nos decidimos por ningún tema sino sencillamente por la utopía de cumplir un deseo. Nos propusimos hacer lo imposible y pedirle a una serie de intelectuales, todos amigos y colaboradores, que continuaran la conversación con Edward allí donde la habían interrumpido; que retomaran los asuntos que consideraran que no estaban resueltos o que necesitaban una mayor elaboración...".

"... Fue uno de los más grandes académicos - críticos de su generación y abrió nuevas áreas de pensamiento e investigación para miles de personas dentro y fuera del ámbito académico. Pero también fue mi querido amigo durante veintidós años, modelo inimitable de la más elevada intelectualidad y una especie de hermano mayor provocador y fastidioso; más listo, más apuesto, mejor vestido, más sofisticado, siempre mucho más allá, en horizontes que para mí recién empezaban a hacerse visibles..."

"...Otros pueden escribir con más autoridad sobre los logros intelectuales de Said como erudito en música, literatura y arte, y como portavoz de los palestinos. Nadie, me parece, puede aprehender la totalidad de sus ambiciones - sus voraces lecturas sobre historia y política, sobre las literaturas de Europa, América y Medio Oriente -. En mi opinión, el gesto característico de su escritura, tanto la cultural como la política (las cuales, a pesar de su afirmación de vivir "dos vidas", siempre me parecieron una misma cosa) fue alejarse del camino directo y previsible, invertir el terreno, interrumpir el itinerario. De manera que habiendo, sin duda alguna, fundado el campo de lo que se dio en llamar estudios poscoloniales, de inmediato se dedicó a criticarlo, a cuestionar sus emergentes complacencias e ideas heredadas. Su desempeño como portavoz de Palestina involucró giros y complejidades similares. A menudo declaró que quería contribuir a la formación de un Estado palestino para entonces poder atacarlo, cumpliendo con su verdadero papel de crítico. Su reflexión más profunda sobre el pueblo palestino es, según creo, After the Last Sky, un ensayo en colaboración con el gran fotógrafo suizo Jean Mohr. ..." .

"... El libro, por supuesto, es un apasionado pedido de reconocimiento internacional de los reclamos de los palestinos, y una polémica alrededor de la horrible ocupación y expulsión que han sufrido durante medio siglo. Pero, lo que es mucho más importante, es un espejo para los palestinos, una reflexión crítica sobre sus errores políticos, sus deficiencias culturales. Sobre todo, es una confesión de la ambigua relación que Said tenía con su pueblo, muy diferente de la de un portavoz en el sentido habitual - es decir, un vocero del poder-. Edward fue portavoz de la misma manera en que los profetas judíos hablaron por y para Israel: una voz increpante, desafiante, a veces ante la multitud, otras en la ópera o la sala de conciertos, a veces en el cine, en el prefacio de un libro de poesía o en un documental gráfico, y a veces en el auditorio académico, siempre diciéndole  al poder la inoportuna verdad...".

Aunque los textos resultan muy diversos entre sí –incluyen desde elaboraciones de las ideas de Said y la aplicación de su pensamiento a problemas nuevos, hasta la evocación personal y casi íntima–, todos intentan rescatar la cadencia particular de su voz, la “electricidad indescriptible que convertía su conversación en algo intenso e inolvidable”. Y como bien dice en su artículo Paul Bové, “el efecto de Said nunca es el de silenciar a los demás... Su meta es más bien irritar, aguijonear, inquietar y preocupar de modo de producir resultados estimulantes e interesantes”. Eso es precisamente lo que logra este libro.
La antología incluye ensayos de Lila Abu-Lughod, Daniel Barenboim, Akeel Bilgrami, Paul Bové, Timothy Brennan, Noam Chomsky, Ranajit Guha, Harry Harootunian, Saree Makdisi, Aamir Mufti, Roger Owen, Gyan Prakash, Dan Rabinowitz, Jacqueline Rose y Gayatri Spivak.

 
 
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