Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Ediciones anteriores
Premios- Distinciones
Muestras/Arte
Entrevistas- noticias culturales-histórico
Lecturas
Ensayos - Crónicas
Educación/Universidad
Sociedad
Diseño/Moda/Tendencias
Fotografía
La editora
Medios
Sitios y publicaciones web
Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas
Sumario
Música
Teatro/Danza
cartas
Cine/Video/Televisión
Entrevistas- Diálogos
Servicios
Noticias culturales- archivo
Espacio de autor
Prensa
Artista invitado
Entrevistas
Fichas
Algo de Historia
Blogs de la Revista Archivos del Sur
Cuentos, poemas, relatos

ARCHIVOS DEL SUR

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Mujeres maltratadas - Marie-France Hirigoyen
 
Mujeres maltratadas - Marie-France Hirigoyen
 

Mujeres maltratadas
Los mecanismos de la violencia en la pareja
Marie-France Hirigoyen
Editorial Paidós
202 páginas

...Sería más útil luchar contra las mentalidades sexistas de los hombres, educar a los niños para que respeten a las niñas y liberar a ambos sexos de los estereotipos que se les atribuyen. Resulta fundamental ...

(Buenos Aires)Marcela Díaz

La violencia en las relaciones de pareja no ha desparecido, se ha vuelto más sutil. Se la condena en todas partes, pero esa condena moral de principio sólo afecta a su parte visible. Tras una fachada de pacifismo e, incluso, de angelicalismo, permitimos que se perpetúen violencias graves por poco que sólo afecten a los más vulnerables; es decir, a las mujeres y los niños. De un modo general, resulta difícil pensar la violencia, lo que explica que nos cueste identificarla. No queremos verla en nosotros, aunque aceptar nuestra ambivalencia nos permitiría combatirla mejor.

A pesar de nuestra vigilancia, la mayor parte de las veces sólo vemos sus primeros signos cuando ya se ha producido.

Acerca de este tema, la doctora en medicina, psiquiatra, psicoanalista y psicoterapeuta familiar, Marie-France Hirigoyen ha escrito este libro aunque no es la primera vez que aborda el tema de la violencia. Antes lo ha hecho en El acoso moral y El acoso moral en el trabajo.

La violencia puede ser sutil. Existen formas de violencia donde uno de los miembros de la pareja, sin asestar un solo golpe, puede destruir al otro.

La autora analiza estos procesos, ya que si deseamos reducir las espantosas cifras de la violencia conyugal - dice, es preciso intervenir desde sus primeros signos, es decir desde mucho antes de que aparezca la agresión física.

Ante los relatos en ocasiones terroríficos de las violencias sufridas por algunas mujeres, a muchos les sorprende que no se hayan marchado y extraen la conclusión apresurada de que consienten ese trato. Aunque, en otros contextos, cuando se trata de mujeres con pareja algunos psicoanalistas continúan afirmando que sienten una satisfacción de orden masoquista al ser objeto de malos tratos. Es preciso que cese este discurso alienante, ya que, sin una preparación psicológica destinada a someterla, ninguna mujer aceptaría los abusos psicológicos y mucho menos la violencia física. En realidad, no hay ninguna necesidad de emplear la fuerza para someter al otro; pueden utilizarse con la misma eficacia medios sutiles, repetitivos, velados, ambiguos. Esos actos o esas palabras suelen resultar más perniciosos que una agresión directa que sería reconocida como tal e implicaría una reacción defensiva.

La autora trata de hacer comprender esos procesos de condicionamiento y ver que se asemejan a los lavados de cerebro realizados con prisioneros políticos o sectas. Estudia los procesos de dominio que paralizan a las mujeres, les impiden abandonar a un cónyuge violento, les conducen a tolerar lo intolerable. Al analizar las constantes que presentan las distintas formas de violencia conyugal, Hirigoyen muestra cómo las mujeres se dejan caer en la trampa.

Por mi parte, dice la autora, en lugar de hablar de mujeres maltratadas o de violencia de género, como se hace en España, prefiero ceñirme al término "violencia de pareja", ya que también esta violencia se ejerce en parejas homosexuales. Se trata, ante todo, de un maltrato que se produce en la intimidad de una relación de pareja, cuando uno de los dos miembros, con independencia de su sexo, trata de imponer su poder por la fuerza. La proximidad afectiva es lo que genera la gravedad de esa violencia; donde circulan los afectos más intensos pueden surgir los sufrimientos más intensos. Es una dominación del más fuerte sobre el más débil y la mujer, es culturalmente, la más débil. La violencia puede ejercerla un hombre contra una mujer, una mujer contra un hombre o cualquier persona contra su compañero o compañera en una pareja homosexual; no obstante, por razones debidas a la estructura misma de la sociedad, la ejercida contra las mujeres es, con mucho, la más generalizada. En el 98% de los casos contabilizados, el autor es un hombre. Por eso hablamos fundamentalmente de lo que es más habitual: la violencia de un hombre contra una mujer, aunque sepamos que pueden existir situaciones inversas.

Para explicar que los hombres son, indiscutiblemente, más violentos que las mujeres, las feministas se han dedicado a analizar el contexto social que posibilita esta circunstancia. Según ellas, la sociedad prepara a los hombres para desempeñar un rol dominante, y, si no lo consiguen de forma natural, tienden a hacerlo por la fuerza. Para ellos, la violencia sería un medio, entre otros, de controlar a la mujer. Esto es parcialmente cierto, pero no basta para explicar la violencia en la pareja. No puede reducirse a un fenómeno cultural y social; también comporta elementos psicológicos. Otros modelos explicativos, discutidos por las feministas, se han interesado por la personalidad de los hombres violentos.Estos enfoques distintos no son antagónicos. En el origen de la violencia doméstica, se encuentran, a la vez, factores sociales y una debilidad psicológica. Sin embargo, la vulnerabilidad psicológica, sin la facilitación que proporciona el contexto social, no basta para volver violento a un hombre, ya que el perfil psicológico de un individuo está influido por su educación y su entorno social.

Marie-France Hirigoyen sostiene que el discurso actual que denuncia la violencia ejercida contra las mujeres puede resultar peligroso si no se matiza, ya que tiende a enfrentar a hombres y mujeres. No sirve de nada ahondar aún más la brecha entre los sexos y considerar a toda la población masculina como potencialmente violenta. Si bien la violencia psicológica debe tenerse en cuenta, tampoco se trata de convertirla en un problema jurídico. Sería más útil luchar contra las mentalidades sexistas de los hombres, educar a los niños para que respeten a las niñas y liberar a ambos sexos de los estereotipos que se les atribuyen. Resulta fundamental que las mujeres aprendan a detectar los primeros signos de violencia y los denuncien, no necesariamente para iniciar un proceso judicial, sino para encontrar en ellas mismas la fuerza que les permita salir de una situación abusiva. Comprender por qué se tolera un comportamiento intolerable también implica comprender cómo se puede salir de él. Gracias a una comprensión precisa de los mecanismos de la violencia que sufren, las mujeres se desembarazarán del dominio que les paraliza y nuestra sociedad podrá implantar una prevención.

A lo largo del libro, la autora analiza distintos casos como así también el llamado sindrome de Estocolmo.

Un libro necesario que hombres y mujeres deberían leer.

(c) Marcela Díaz

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337