Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Ediciones anteriores
Premios- Distinciones
Muestras/Arte
Entrevistas- noticias culturales-histórico
Lecturas
Ensayos - Crónicas
Educación/Universidad
Sociedad
Diseño/Moda/Tendencias
Fotografía
La editora
Medios
Sitios y publicaciones web
Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas
Sumario
Música
Teatro/Danza
cartas
Cine/Video/Televisión
Entrevistas- Diálogos
Servicios
Noticias culturales- archivo
Espacio de autor
Prensa
Artista invitado
Entrevistas
Fichas
Algo de Historia
Blogs de la Revista Archivos del Sur
Cuentos, poemas, relatos

ARCHIVOS DEL SUR

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Ensayos - Crónicas >>  Nunca antes del 2 de enero por Luis Buero
 
Nunca antes del 2 de enero por Luis Buero
 

Si te vas de vacaciones nunca lo hagas antes del dos de enero
¿Por qué? Les cuento.
Estuve para las fiestas del fin del 2005 en Mar del Plata y me ocurrieron las mismas cosas que cuando fui a otras playas de Buenos Aires para estas fechas en años anteriores. Uno cree inocentemente que todo está preparado en cuanto comienza el verano ya que la temporada alta estalla el primero de enero y un millón de personas llegan desde todas partes del país y del exterior en dos o tres días.

Si te vas de vacaciones nunca lo hagas antes del dos de enero
¿Por qué? Les cuento.
Estuve para las fiestas del fin del 2005 en Mar del Plata y me ocurrieron las mismas cosas que cuando fui a otras playas de Buenos Aires para estas fechas en años anteriores.  Uno cree inocentemente que todo está preparado en cuanto comienza el verano ya que la temporada alta estalla el primero de enero y un millón de personas llegan desde todas partes del país y del exterior en dos o tres días.
Pero no, aún el  27 de diciembre uno descubre que:
1)      Si viajaste en tren no funcionan los servicios mínimos de la formación.
2)      Si elegiste el ómnibus, la empresa te manda una unidad con otro nombre y todos los pasajeros en la terminal se encuentran desorientados como picle en un pan dulce.
3)      Al llegar el hotel (aunque sea de cuatro estrellas) la conserjería todavía no cambió las pilas de todos los objetos electrónicos, ni funciona aún el aire condicionado, porque “lo están reparando”. Y te sugieren no abrir las ventanas porque acaban de ponerle un sellador. El desayuno es siempre igual y  la única empleada que lo sirve desaparece cada tanto para cumplir otras funciones. El personal se completará recién en enero.
4)      Los locales no están instalados del todo y el centro comercial se está armando como si la temporada comenzara dentro de seis meses.
5)      Cuando querés indagar por el nombre de unas calle te miran serios como si pensaran: “¿tan pronto nos vienen a escorchar?”.
6)      En varias playas aún no terminaron de instalar los balnearios y están cementando el piso para hacer playas de estacionamiento.
7)      Si no compras un diario temprano ya se agota porque los kioscos aún reciben pocos ejemplares.
8)      En el restaurante acaban de tomar gente nueva e inexperta que te baña el pantalón con el vinagre y sostiene los platos con un peligroso temblor parkinsoniano.
9)      Vas al puerto a mirar los barquitos pescadores y algún prefecto te saca a los gritos porque según él estás invadiendo zona operativa, y si le preguntás a un colectivero si el trayecto de su línea es por la costa te responde con menos chispa que un choque de tortugas.
10)     Los teatros hacen algunas funciones preliminares que son para ajustar las fallas, y el público les sirve como termómetro para mejorar la puesta.
11)     Pero lo peor de todo es el tiempo, el clima, que tampoco parece decidirse. De mañana está nublado, y hace frío, luego al mediodía sale el sol y todos corremos a la playa, pero a eso de las tres de la tarde de golpe se pone diluviar, entonces el pobre turista anda a los saltos como rengo en tiroteo.
Finalmente llega enero y las puertas de la ciudad se abren, pero los que fuimos en diciembre nos vamos con el ingrato recuerdo de haber visto un mal ensayo, la trastienda improvisada, el bostezo que expone una carie, esa costumbre argentina de hacer todo a último momento, total, como diría Minguito, es igual.

(c) Luis Buero








luisbuero@tutopia.com

bueroluis@fullzero.com.ar
www.luisbuero.com.ar

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337