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Estás aquí:  Inicio >>  Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas >>  Muerte en el Nilo de Agatha Cristie: una obra de mujeres-
 
Muerte en el Nilo de Agatha Cristie: una obra de mujeres-
 

por Daniela Aspeé Venegas desde Santiago de Chile

...Muerte en el Nilo se desarrolla en diversos tiempos y espacios, la mayoría concentrados en el primer capítulo. El resto de la obra se desarrolla en Egipto. Gran parte de la historia se sitúa en el Hotel de las Cataratas de Assuán y lugares cercanos, ...

Muerte en el Nilo de Agatha Christie: una obra de mujeres

Agatha Christie, escritora inglesa nacida en 1890 vio en literatura un modo de canalización de su carácter retraído y tímido. Se casó dos veces, tuvo un éxito literario increíble, pese a la desconfianza que provocó su obra en un comienzo para los editores. En 1971 obtuvo el título de Dama del Imperio Británico en reconocimiento de su obra. Murió en 1976. Escribió novelas de amor, de misterio, poemas y obras de teatro. En 1937 publicó Muerte en el Nilo, una fantástica novela policial donde el afán por el crimen perfecto, motivado por el amor casi maternal de una mujer, junto con los conflictos que las diferencias sociales provocan, además de la presencia del célebre y reconocido (incluso por los otros personajes de la novela) detective Hércules Poirot, configuran una historia inteligente que tiene como principal temática a la misma inteligencia. Esta obra tuvo repercusiones en el cine con la película del mismo nombre de la novela, de 1978, dirigida por John Guillermin, ganadora de un Oscar al mejor vestuario y a la mejor actriz de reparto, más varias nominaciones.

El detective

Hércules Poirot es un detective a quien los casos lo persiguen. En Muerte en el Nilo ha elegido Egipto como destino de sus vacaciones, donde además de tener un encuentro con un viejo camarada en un caso fortuito, el Coronel Race, quien sigue los pasos a un agitador británico culpable de varias muertes, también (y esto es el centro de la historia) se producen tres muertes relacionadas, que incluso dejan a la vista un robo de joyas. Es un hombre elegante, pacífico y cortés. Su vestimenta, descrita sólo una vez en el libro, es una extensión de estas características: "vestido de punta en blanco, con un traje de seda cruda, camisa rosada, corbata negra y albo sombrero" (80).

A través de su proceso investigativo se revelan más de sus características sobresalientes, que a veces parecen contradictorias. Es un hombre humilde, pero con un alta autoestima. Durante la investigación se plantea como un ayudante de Race, puesto a cargo del caso por su grado de Coronel, y asume su autoridad: "Estoy a su disposición" (111). Pero una vez resuelto el homicidio reconoce que sin su talento detectivesco los asesinos habrían tenido éxito: "No pensaron en Hércules Poirot" (223). Sin embargo, no es altanero, no pasa a llevar la dignidad de los otros por ensalzar la suya, sólo es vanidoso y no teme reconocerlo. Por lo tanto, su vanidad es sana: "Me gusta tener auditorio, he de confesarlo. Soy un hombre lleno de vanidad. Me gusta decir ‘¡Vean qué listo es Hércules Poirot!’" (215). Sin embargo, su vanidad se limita a su habilidad detectivesca, pues en otros aspectos es humilde y con un autoestima bastante recatado. Por ejemplo, cuando la joven Rosalie Otterbourne se queja de la avanzada edad de la mayoría de los ocupantes del Hotel, antes del fatal viaje en barco, Poirot le contesta: "Eso es verdad hija mía. Yo, por ejemplo, tengo ya un pie en la tumba" (35).

Hércules Poirot se relaciona con las mujeres, dependiendo de la edad de estas. Con las mujeres jóvenes es muy paternal, mientras que con las mayores es respetuoso, pero si congenian comparte con ellas de igual a igual, manteniendo la distancia que los códigos morales obligan. Por el contrario, si la mujer mayor le cae antipática aumenta la distancia bajo el pretexto del respeto llevado al máximo. Sin embargo, cuando una dama necesita un apoyo, un hombro, Poirot no lo niega y según las circunstancias guarda un silencio comprensivo o entrega una palabra guiadora. La madre de Rosalie se desahoga con él borracha sobre el abandono, que no era tal, en el que la tenía su hija. A Poirot, la señora Otterbourne en estado de ebriedad no le era agradable, pero aún así la escucha, evita que los demás pasajeros se enteren de la vergonzosa escena y busca a Rosalie para que la cuide.

Con Jacqueline, Rosalie, Cornelia y Linnet presenta un trato paternal. A Rosalie trata de aconsejarla porque la ve desvalida, explotada por su madre y muy amargada. A Cornelia la trata con ternura, no la toma mucho en serio, le divierten su inocencia, su humildad y su dulzura. A Linnet también la aconseja, pero intentando ponerla en su lugar, como la niñita mimada que debe ser corregida. Sin embargo, su trato más paternal es, increíblemente, con la asesina. Antes de ocurrir el crimen intenta una y otra vez de persuadir a Jacqueline de continuar con su vida, pues le cree el lastimero papel de novia abandonada. Incluso, se siente culpable cuando el primer asesinato ocurre y Jacqueline era la obligada sospechosa por su pena amorosa, de no haber sido capaz de identificar en la mirada de la joven una petición de auxilio a la que él habría acudido sin dudar. Finalmente, cuando descubre el frío plan de asesinato que Jacqueline había coludido con Simón, su novio, Hércules la enfrenta con un tono de decepción, incomprensión y profunda lástima. Aún así, no actúa como el detective triunfante que gusta ser, sino que más bien como un padre frente a su hija descarriada y perdida, pero que es la más amada. A continuación presentaré ejemplos de esta paternal manera de relacionarse que Poirot tiene con las jóvenes, tomando algunos extractos de la novela:

  1. Con Rosalie: "Usted está habituada, mademoiselle, a soportar su propia carga… Pero no puede hacer eso demasiado tiempo. La tensión resulta muy fuerte. Para usted, mademoiselle, la tensión está haciéndose demasiado grande" (157).
  2. Con Cornelia: "Usted es feliz por naturaleza mademoiselle" (80).
  3. Con Linnet: "Tiene usted un sentido muy sutil, madame. En efecto, no se puede volver al pasado. Hay que aceptar las cosas tal como son. Pero madame, de esto se deduce también algo… Hay que resignarse a sufrir las consecuencias de las acciones pasadas" (51).
  4. Con Jacqueline víctima: "¡Señorita: le ruego encarecidamente, le suplico con toda humildad que no continúe en sus propósitos!
  5. […………………………………………………………………………………]

    Porque si lo hace, el mal vendría… Sí, con toda seguridad: vendrá. Entrará en su corazón, formará en él su morada" (56).

  6. Con Jacqueline asesina: El detective visita a la muchacha recluida en un camarote del barco, "El rostro de Poirot estaba triste" (224). Prácticamente no emite palabra. Sólo habla ella: "No se preocupe por mí, monsieur Poirot. Después de todo, he vivido sufriendo" (228).

Hércules Poirot es un detective de vasta experiencia, y tiene principios que guían sus investigaciones. En una conversación con la señora Allerton esboza en términos generales estos principios, en lo que se podría llamar una poética sobre la investigación policial:

  1. El crimen más difícil es aquel hecho en un impulso sicológico.
  2. Cualquiera puede transformarse en un criminal.
  3. Los principales motivos de crimen son los más simples.
  4. Hay crímenes, como los políticos, que responden a la fórmula A es asesinado por B en beneficio de C.

A estos principios puede agregarse otro que surge más adelante:

5. No hay soluciones fáciles.

Hércules Poirot trabaja en un caso dado al Coronel Race, pero su reputación le otorga autoridad. Realizan la mayor parte de la investigación en conjunto. Sin embargo Poirot se permite manejar datos y llegar a conclusiones en su mente sin comunicarlas a Race, ni al lector. El proceso de investigación que siguen Poirot y Race en Muerte en el Nilo es, paso a paso, el siguiente:

  1. Observación de la escena del crimen.
  2. Análisis de las evidencias para descartar posibles sospechosos.
  3. Interrogación de los testigos más directos.
  4. Siguiendo los datos obtenidos en los interrogatorios de los testigos directos, interrogan a los testigos posibles, aquellos que surgieron en los primeros interrogatorios.
  5. Revisión del caso completo a la luz de los datos obtenidos. Intentan reconstruir una escena.
  6. Continuación de los interrogatorios, considerando el lugar del crimen, hablando con aquellos que pudieron estar cerca.
  7. Nueva revisión del caso completo, basados esta vez en los apuntes detallados de Race, que documentó paso a paso todos los interrogatorios y análisis hechos.
  8. A medida que van ocurriendo los otros crímenes y surgen nuevas pistas, los pasos anteriores se van sucediendo.

En términos generales, si se esquematiza el proceso de investigación de Muerte en el Nilo, puede decirse que Hércules Poirot resuelve sus casos gracias a tres pasos fundamentales, que se suceden, repiten e intercalan:

  1. Observación analítica
  2. Interrogatorios
  3. Análisis de lo obtenido. Reconstrucción de escena.

 

 

El crimen

Hércules Poirot afirma que las causas más usuales de asesinato son "Muy frecuentemente… el dinero. Es decir, el beneficio en sus vanas ramificaciones. Luego están la venganza y… el amor… el odio y la beneficiencia" (69). Este planteamiento lo corrobora al solucionar los crímenes del barco Karnak. El primer asesinato, donde la víctima era la joven millonaria Linnet, fue motivado por el amor y el dinero al mismo tiempo: Simon Doyle deseaba la riqueza más que a nada en el mundo y pensó en la posibilidad de seducir a Linnet y luego asesinarla. Jacqueline, su novia, decidió ayudarlo porque él no era capaz de perpetuar un crimen perfecto, así que lo planificó paso a paso, por amor, para que él fuera feliz al obtener lo que deseaba. En su confesión final, Jacqueline dice de Simon: "Al cabo de un rato comprendí que se había decidido, y me espanté. ¡Porque me di cuenta de que jamás sería capaz de hacerlo con éxito! Él es tan simple, tan infantil… Carece de imaginación, desconoce las sutilezas. Así yo tuve que tomar parte en los hechos, para protegerle…" (226). Simon, por lo tanto, tenía el motivo, pero no la inteligencia. Jacqueline poseía la agudeza, la frialdad. Más que el dinero, Simon deseaba el estilo de vida, la clase, el descanso que el dinero otorgaba Simon envidiaba profundamente la vida que se hereda y que no se obtiene por trabajo.

Los dos asesinatos posteriores fueron consecuencia del primero. La doncella de Linnet, Louise Bourget, quiso extorsionar a Simon (autor material del primer crimen). Jacqueline la mató para cortar el problema de raíz. Cuando se comete este crimen, hubo una testigo que se transformó en la tercera víctima, la señora Salome Otterbourne. Su extrema valentía, e incluso altanería, llevan a esta testigo a querer delatar a la homicida sin titubear, lo que le significó recibir un disparo justo antes de pronunciar el nombre de Jacqueline.

El primer asesinato fue planificado en forma muy detallada por Jacqueline y su realización abarcó el tiempo suficiente para permitir la creación de una coartada creíble para ambos, con suficientes testigos. Los otros crímenes fueron imprevistos y, gracias a ellos, finalmente, quedaron al descubierto los autores, lo que plantea que no puede haber control absoluto de nada, aunque sea creado por uno mismo.

Las víctimas

Las tres víctimas, al igual que la asesina intelectual del primer caso y material de los otros dos, son mujeres. Linnet, el objetivo principal de todo el plan, era una mujer joven, muy hermosa, millonaria e inteligente y, por esto, un poco ingenua y egoísta. Se vuelve víctima por su dinero, pero además parece facilitar esta condición por su incapacidad de renunciar a algo y por escudar esto en una generosidad, que no siempre era tal. Jacqueline lo sabía, la necesidad de Linnet de justificarse moralmente mediante actitudes generosas, junto a su incapacidad de no obtener todo lo que deseaba, la hicieron la víctima perfecta. De hecho, desde el punto de vista de Jacqueline, fue Linnet la que provocó en primer lugar la idea de su asesinato: su deseo por Simon le quitaron el cariño de su amiga y la transformó en un blanco posible de dañar, porque ella quiso hacerlo primero: "Por eso no lo siento mucho por ella. Ella se propuso arrebatarme a mi Simon. ¡Es la verdad! No creo que vacilase ni un minuto. Yo era su amiga, pero eso a ella no le importaba" (226). El asesinato de Linnet se transformó en un castigo conveniente y muy creíble. Ella era objeto de envidia y odio para muchas personas, como Ferguson, el joven comunista, y Rosalie, cansada de su vida reprimida y sufrida. Así, Linnet fue víctima de las circunstancias de vida que le tocó: su dinero, su belleza y su inteligencia la convirtieron en la víctima perfecta de envidia. Tenerlo todo y no saber detenerse frente a lo ajeno le significó un castigo.

La segunda víctima, Louise Bourget, doncella de Linnet, quiso cometer un delito, la extorsión, antes de denunciar uno. Sus motivaciones eran las mismas de Simon. Él, al haber obtenido su objetivo tras la muerte de Linnet, ser dueño de todo, también debió enfrentarse a las mismas consecuencias de esa vida de riqueza. Se transformó en víctima de la ambición. Al estar un momento en el papel de la víctima, Jacqueline y Simon sintieron miedo y eso, como lo dice ella, "es lo que produce un crimen" (227). Jacqueline nuevamente quiso proteger a su amado y asesinó a Louise, sin remordimiento, culpando nuevamente a su víctima de su muerte: "de no ser por esa miserable chantajista francesa" (227).

La tercera víctima, Salomé Otterbourne estaba en el lugar equivocado, vio lo que no debía y tuvo la valentía de, sin dudar, querer delatar a los asesinos. Esta valentía selló su muerte: "Mistress Otterbourne me había visto. Salió a la cubierta con aire de triunfo, buscándoles a usted y al coronel. No tuve tiempo para pensar. Obré como un relámpago" (227). El momento elegido para asesinar a Louise fue cuando todos los pasajeros estaban reunidos para un registro en el comedor. Salome no estaba junto a los demás porque estaba tratando de conseguir alcohol. Indirectamente, esta víctima se buscó su muerte, fue castigada.

Las tres víctimas cayeron en ese papel debido a sus propios errores, Jacqueline y Simon actuaron como ajusticiadores sin justicia. Coincidentemente, las tres víctimas habrían evitado la muerte si hubieran actuado en forma justa, honrada y moral.

Tiempo y espacio

Muerte en el Nilo se desarrolla en diversos tiempos y espacios, la mayoría concentrados en el primer capítulo. El resto de la obra se desarrolla en Egipto. Gran parte de la historia se sitúa en el Hotel de las Cataratas de Assuán y lugares cercanos, turísticos o no. El resto de la narración se produce a bordo del Karnak, donde ocurren los crímenes y su solución. El desenlace se produce en el momento de dejar el barco.

El primer capítulo sirve como presentación de los personajes que participarán en la historia, estableciendo relaciones entre los personajes o la causa de su presencia en el lugar del crimen. Así, como lectores saltamos de un lugar a otro conociendo a los personajes: la nueva residencia campestre de Linnet, el restaurante Chez ma tante, la casa de Tim Allerton y su madre en Mallorca, el hogar de Miss Van Schuyler en Nueva York, la oficina de Andrew Pennington en Estados Unidos, la oficina en Londres de William Carmichael y la estadía en Jerusalén de Salome y Rosalie Otterbourne. Con estos espacios se producen saltos en el tiempo en que los crímenes suceden. Al final de la novela queda claro que todo el tiempo pasado en el primer capítulo es el tiempo que Jacqueline y Simon necesitan para posibilitar la realización de su crimen.

Durante el primer capítulo, la historia principal, que posibilita el asesinato de Linnet (o lo justifica), se desarrolla y accedemos a ella a través de los comentarios de los personajes que vamos conociendo. Así los lectores conocemos los planes de matrimonio de Jacqueline y Simon, sabemos el interés de Linnet en Simón, luego sabemos que se casaron y finalmente conocemos su viaje al Nilo. De esta manera, la historia se condensa lo suficiente para permitir que el resto del relato se centre en los asesinatos y el proceso de investigación, sin dejar informaciones necesarias fuera.

Crítica social

La crítica social de Muerte en el Nilo se centra en dos ejes opuestos. Por un lado, hay una fuerte crítica a las diferencias sociales, las apariencias y la extrema riqueza, y por otro lado, al comunismo. La figura de Linnet es la representante del primer eje, y la crítica surge de la boca de todos los que están alrededor. Sin embargo, se produce una reivindicación al transformarla en víctima y al presentarla como una persona infeliz, rodeada de enemigos y envidia. La figura de Ferguson representa el comunismo y la crítica surge en su propio discurso: la violencia con que plantea sus ideas descalifican sus argumentos. Reproduciré a continuación un diálogo entre Ferguson y Poirot, donde se reproducen ambas críticas, surgiendo una en el discurso del joven sociólogo y luego surgiendo la otra por la violencia con que remata sus argumentos:

-Sí, por ejemplo: esa muchacha [Linnet] que estuvo aquí hace poco firmando transferencias de acciones. Cientos y miles de desgraciados trabajadores matándose por una asquerosa pitanza, sólo para que ella lleve medias de seda y despliegue un lujo inútil. Una de las mujeres más ricas de Inglaterra, según me han dicho… y jamás se habrá ensuciado las manos en toda su vida.

-¿Quién le dijo a usted que era la muchacha más rica de Inglaterra?

Mister Ferguson le dirigió una mirada amenazadora.

-Un hombre a quien usted no ha visto nunca. Un hombre que trabaja con sus propias manos y no se avergüenza de confesarlo. No uno de esos dandies que la acompañan y no sirven, ni han servido, ni servirán en su vida para nada.

Su mirada se detuvo desfavorablemente sobre la corbata de lazo y la camisa de color rosa de su interlocutor.

-Yo trabajo con mi cerebro y no me avergüenzo de decirlo -replicó Poirot.

Ferguson chascó la lengua.

-Debían fusilarlos a todos –dijo.

-Mi joven amigo –repuso Poirot- ¡que pasión tiene usted por la violencia! (85)

© Daniela Aspeé Venegas

Bibliografía

Christie, Agatha. Muerte en el Nilo. Buenos Aires: Planeta, 2004

 
 
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