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Trazos y revelaciones por Silvia Cherem
 

En este excepcional libro de entrevistas a artistas mexicanos de Silvia Cherem se reúnen los testimonios de los artistas que integran la generación de la ruptura con la hegemonía del muralismo
Trazos y revelaciones
382 páginas
Fondo de Cultura Económica

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

 

En este excepcional libro de la mexicana Silvia Cherem se reúnen entrevistas a diez artistas mexicanos de la llamada generación de la ruptura con la hegemonía del muralismo. Los artistas entrevistados son: Gilberto Aceves Navarro, Leonora Carrington, José Luis Cuevas, Manuel Felguérez, Alberto Gironella, Roger von Gunten, Joy Laville, Vicente Rojo, Juan Soriano y Francisco Toledo.

Trazos y revelaciones fue presentado en el Museo Nacional de Bellas Artes donde se exponen obras de esos artistas, con un diálogo entre la autora y la escritora argentina Luisa Valenzuela, donde estaban presentes artistas como Manuel Felguérez quien viajó desde México especialmente, periodistas y personalidades de la cultura y la diplomacia, entre ellos el ministro de la Embajada de México Eduardo Martínez Curiel y su esposa Patricia Fuentes, entre otros.

Según explicó Cherem, esta generación de artistas que ella entrevistó no fundó un grupo sino que cada uno expresó su individualidad, la característica que los une es la ruptura con la hegemonía del muralismo. Manuel Felguérez, fue uno de los principales líderes de este grupo de ruptura. Felguérez fundó un museo en México, donde se ubican obras de arte abstracto.

Otra de las características de este grupo de artistas es su relación con la literatura. Es el caso de la pintora surrealista y escritora Leonora Carrington. Otro caso es el de José Luis Cuevas quien publica sus textos denominados Cuevarios. También hay una característica común y es que algunos están o han estado más cerca de Carlos Fuentes y otros de Octavio Paz.

Silvia Cherem explicó algunos detalles de la escritura del libro, por ejemplo el difícil acceso a la pintora Leonora Carrington, quien tuvo una relación con el pintor surrealista Max Ernst, y que a los 87 años es reacia a los reportajes. Entrevistarla le exigió a Cherem un largo camino de pequeños acercamientos como acompañar a la artista durante las compras en el mercado hasta que la pintora aceptó ser entrevistada. Cherem destacó que cada entrevista publicada en Trazos y revelaciones le exigió una cuidada reescritura y edición y este trabajo le resultó un deleite porque lo hizo pensando en los lectores.

También hubo una mesa redonda integrada con artistas y críticos como Rogelio Polesello, Manuel Felguérez, Daniel Perrone, Rosa Faccaro y Silvia Cherem donde se habló del libro y algunas visiones del arte argentino y mexicano.

Hay una constante en todo el libro y es la resistencia de los artistas gracias al arte para hacerle frente a la oposicion familiar a su vocación, en muchos casos y en otros, se expresa el testimonio del artista quien con su arte hace frente a las dificultades y avatares de la vida que no ha sido fácil para ninguno de ellos.

Fragmentos:

Gilberto Aceves Navarro

"Como una ácida metáfora de lo que sería su trajinar, el pintor Gilberto Aceves Navarro (Ciudad de México, 1931) nació y creció sin nombre. Su veleidosa madre, María Francisca de los Ángeles Navarro, cantante de ópera profesional, lo llamaba simplemente "El niño", por haber sido incapaz de atraer con su nacimiento a Juan Aceves, padre también de sus dos hijos mayores, perdido ya para entonces en las faldas de otro hogar. Sólo hasta que cumplió tres años, por presión de la abuela, aceptó registrarlo..."

Leonora Carrington

"... la historia de Leonora Carrington no ocurrió como se esperaba. Desde pequeña se nutrió de conocimientos y aprendió a cuestionar.: "a diferencia de las niñas de m alrededor yo crecí con una mente abierta". Su yerta educación en el convento del Santo Sepulcro, en la ciudad de Chelmsford, Essex, en donde estuvo encarcelado Oscar Wilde, se complementaba con las charlas sobre los diversos temas que sostenían en su casa los jesuitas del colegio de sus hermanos, el Stonyhurst, quienes acudían cada semana a decir misa en la capilla de su madre.

"Aprendí mucho de algunos de esos jesuitas, unos se interesaban sólo en la pesca pero, otros, como el padre O´Connor, eran muy inteligentes.

O´Connor, interesado en la astronomía y la filosofía, nos reunía a ver las estrellas. No te puedes imaginar como era el cielo en el norte de Inglaterra, podíamos ver la espiral de la nebulosa Andrómeda y varias constelaciones. Me gustaba también hablar con O´Connor de la tenue línea que existe entre lo real y lo imaginario".

José Luis Cuevas

"Otros a los que recuerdo con enorme afecto son Rulfo, Borges y Paz. Con Borges tengo una anécdota preciosa. Lo conocí de cerca porque viví tres años en Buenos Aires. Un día caminábamos juntos por la calle Maipú y, al pasar por la Galería Bonino, le dije que ahí exponía yo. Él era ciego y con su voz aguda me dijo: "Entremos, Cuevas, entremos". Se paró en el centro de la galería, sólo sabía de mi obra lo que le había contado, giró y luego dijo: "Ya vámonos, ya escuché el rumor de sus personajes".

 

Manuel Felguérez

"Sentado en la quilla del barco Discovery, en el que navegó el capitán Robert Falcon Scott en su trágico intento por descubrir el Polo Sur, a principios del siglo XX, deseé ser pintor. Me conmovió el atardecer con miles de pájaros montados sobre el Puente de Londres y el reflejo del sol dibujado en el río. Corrí al camarote, busqué papel y lápiz, y en el dorso de una propaganda de AmericanExpress pinté el Támesis..."

Alberto Gironella

"... Bergamin tiene un aforismo que dice que hay costumbres buenas y malas, pero que lo peor es tener costumbres. Y esto es lo que me gusta a mí, hacer lo que me da la gana. Hay ocasiones en que pinto los cuadros con la cabeza de Nietzche y al día siguiente decido pintar un clavel o no pintar. No tengo rutinas ni estilos. Lo único que hago de manera rutinaria es lavarme los dientes., porque sino me sale muy caro; Francis Picabia decía "que los pintores trabajamos para los dentistas..".

Roger von Gunten

"... la pintura es como un viaje en el tiempo y el espacio y, de repente, se transparenta una pared, deja entrar un poco de luz y se revela una imagen. Hay un acervo de expresiones que ahí están, y uno pinta un cuadro sobre otro. Así es la creación. A veces también me quedo quietecito mientras pasan las olas..."

Joy Laville (1)

"... Cada uno se hacía su desayuno. Yo, mi huevo tibio, pero Jorge desde que habría el ojo comenzaba a cuestionarse para inventar cada día algo nuevo.

Desayunábamos juntos y luego cada uno iba a su estudio. Sólo permitíamos que uno viera el trabajo del otro si queríamos y nos invitábamos a hacerlo. A él le gustaba mi pintura, y a mí, sus textos. En aquel tiempo, además de escribir novelas, publicaba los martes y los viernes su columna en Excélsior, abajo de las caricaturas de Abel Quezada. Era un hombre de una enorme integridad; más de una vez trataron de sobornarlo, y nunca se dejó corromper...".

(1) Joy Laville estuvo casada con el escritor Jorge Ibargüengoitia de quien enviudó

 

Vicente Rojo

"...Qué más hostigamiento podía haber que el económico! Cuando ya se supo que la guerra estaba perdida y que mi padre corría peligro, salimos todos nosotros a Francia. Ahí permanecimos durante cuatro meses, pero finalmente mi madre decidió regresar para hacerse cargo de sus padres y de nosotros; y mi padre se exilió entonces en México.

En España comenzó una época muy dura. Me conmueve mucho recordar el esfuerzo de mi madre para llevar la casa, cuidando de los abuelos, de sus niños pequeños, de su madre enferma con mal de Parkinson, de sus hijas adolescentes que tenían que trabajar todo el día. Ella tejía incansablemente suéteres que vendía, rotulaba sobres a máquina, y siempre tenía humor para cantar mientras lavaba los platos. Mi familia se volcó a protegerme por ser el más pequeño, no lo puedo olvidar...".

Juan Soriano

"... Marek y yo decidimos vivir juntos, y París fue el lugar indicado. No quería ya regresar a Roma y tampoco a la ciudad de México. Vivíamos en Boulevard Bonnes Nouvelles, en una casa que comenzó a llenarse de amigos. Algunos venían de fuera, como Olga y Rufino, y otros, como José Luis y Bertha Cuevas, y Elena Garro y su hija Elenita Paz., vivían entonces en París. Con la Garro organizábamos muchas fiestas, pero como despotricaba contra Octavio, llegaba un momento en que le decía: "Si me dices una palabra más que empiece con O, te vas de mi casa". Sólo así se callaba.

Frecuentábamos también a Julio Cortázar, a quien le fascinaban los gatos. Nosotros teníamos uno en el departamento. Se llamaba "El gato", pero los franceses le decían "Le gató".Gracias a él, Julio escribió su cuento "Orientación de los gatos" que me dedicó..."

Francisco Toledo

"... Fue muy sencillo, ya había estado cuatro años viviendo los crudos inviernos; la soledad me empezó a pesar. Recuerdo algo que no sé cómo contar. Yo vivía en un sexto piso, sin luz, sin agua, sin baño, sin nada. A pesar de haber expuesto, vivía en un cuarto de servicio y era tal mi desorden y suciedad que yo creo que tardaba meses en cambiar las sábanas y la funda de la almohada de mi cama. Una noche, regresando en medio de todos esos pasillos oscuros, llegué a mi cuarto, me acosté, olí la ropa limpia y me acordé de las sábanas limpias que tenía en mi cama de niño. En ese momento pensé que ésa no era la vida que yo quería, que quería un orden y curiosamente relacioné la casa de mi madre con el olor a sábanas limpias. En ese momento decidí regresarme y dejar de seguir soportando el frío parisino, la comida de restaurantes y la soledad. Estaba harto de viajar y de ver galerías...".

(c) Araceli Otamendi- Todos los derechos reservados

fotografía de Silvia Cherem crédito Rogelio Cuéllar, gentileza de la autora.

 

 
 
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