(Buenos Aires) Araceli Otamendi
Dice Mario Vargas Llosa en "Cartas a un novelista": "... que toda novela es una mentira que se hace pasar por verdad, una creación cuyo poder de persuación depende exclusivamente del empleo eficaz, por parte del novelista, de unas técnicas de ilusionismo y prestidigitación semejantes, a las de los magos de los circos o teatros...".
En el caso de la novela "Dulce veneno moreno" del escritor colombiano David Sánchez Juliao el lector se encuentra con un fascinante texto que cumple ampliamente con la definición de Vargas Llosa.
La novela transcurre en un vuelo de Montería a Bogotá. Uno de los personajes acompañado por su mujer, Catalina, se encuentra con un francés, Jean-Claude, en el aeropuerto, antes de tomar el avión que los conducirá a Bogotá.
El relato de Jean-Claude, a quien habían conocido antes, hará vivir al lector sus peripecias junto a una mujer especial: Ludisbel.
El encuentro y confrontación de culturas, en este caso sudamericana-colombiana y europea-francesa es determinante para el desarrollo del relato.
Ludisbel, a quien el lector conoce a través del relato de Jean-Claude es colombiana en París y francesa en Colombia. El deseo de Jean-Claude de acercarse a la cultura y a un modo de vivir latinoamericano más utópico y primitivo da por tierra. Ludisbel no es una mujer de origen latinoamericano precisamente sumisa y moldeada a gusto de nadie sino de ella misma.
La novela de David Sánchez Juliao transcurre temporalmente en un avión y en un viaje relativamente corto pero le da tiempo al personaje de Jean- Claude para contar su vida y su relación con esa fascinante mujer. El relato del francés transcurre en un tiempo aparte, indispensable para una ficción que quiere vivir por cuenta propia. Todas las ficciones tienen su propio tiempo, diferentes del tiempo real que vivimos los lectores. La mirada de Jean-Claude sobre Ludisbel es la de un hombre europeo que no se conforma con un nuevo modelo de mujer latinoamericana que ya no es una mujer primitiva, sumisa, ordenada, y dedicada a las tareas domésticas y a las artesanías. El cruce de culturas ya está hecho. Ludisbel bien podría ser la versión femenina de un personaje de la obra de Florencio Sánchez "M´hijo el dotor", tan conocida por los argentinos.
¿Nostalgia? ¿decepción?¿paraíso perdido? por lo que Ludisbel y gran parte de las mujeres de Latinoamérica ya no son. Puede ser. Cada lector podrá sacar sus conclusiones. La lectura de "Dulce veneno moreno" permite disfrutar de la la habilidad y dotes narrativas de David Sánchez Juliao, un reconocido novelista y contador de historias.
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