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Mario Meléndez
 

Mario Meléndez es un escritor y poeta chileno.

Mario Meléndez nació en Linares, Chile. Estudió Periodismo en la Universidad La República de Santiago. Entre sus libros destacan: "Autocultura y Juicio" (con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa) "Apuntes Para una Leyenda" y "Vuelo Subterráneo". En 1993 obtiene el Premio Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. Ha sido invitado a numerosos encuentros literarios entre los que destacan el Primer y Segundo Encuentro de Escritores Latinoamericanos, organizado por la Sociedad de Escritores de Chile (Sech), Santiago, 2001 y 2002, y el Primer Encuentro Internacional de Amnistía y Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003, donde es nombrado Miembro de Honor de la Academia de Artes y Letras de Roma. Además dirige, durante dos años, un taller literario en la Cárcel de Talca que dio origen al libro "Los Rostros del Olvido" (dos volúmenes) donde se reúne el trabajo poético de los internos. Actualmente trabaja en el proyecto "Fiestas del Libro Itinerante", y preside la Sociedad de Escritores de Chile, región del Maule.



En Archivos del Sur ha publicado poemas.

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Entrevista a Mario Meléndez, poeta y escritor chileno.

Por Marcelo Mallea - para la sección de literatura del portal iberoamericano, Escena Cultural de España

 

¿Qué elementos están presentes en tus creaciones y qué efectos tienen sobre ellas?

    El amor, la muerte, lo social, lo lúdico, lo episódico, pero también las palabras ya no como instrumentos del lenguaje, sino como personajes de una realidad fragmentaria, como seres que también tienen algo que decir en este mundo que aliena y enmudece. Las palabras reivindicando una conciencia social encarcelada, sometida, sustentada en la decadencia del discurso, en el culto a la mentira, la traición, el desamparo. 

¿Cómo definirías el estilo de tu trabajo?

    Me gustaría contestar citando lo que Picasso dijo alguna vez: “Si el tema me pide cierto medio de expresión, adopto ese medio sin vacilar. Móviles diferentes exigen métodos diferentes. Ello no implica evolución ni progreso, sino un acuerdo entre la idea que quiero expresar y los medios de expresar esa idea”. 

¿Existe una influencia fuerte de algún creador conocido o desconocido en tu obra?

    La tradición poética latinoamericana es un hecho permanente. No se puede desconocer a Vallejo, Neruda, Huidobro, Parra, Cardenal, etc., como también otros autores universales afines (Dylan Thomas, Ritsos, Maiakovsky, Milosz, Pavese). Pero quisiera resaltar el influjo de la plástica en mi poesía. Algunos de mis textos son muy visuales y esto se debe al interés que siempre he demostrado por las obras de los grandes maestros, sobre todo impresionistas y surrealistas. 

A tu juicio...¿cuáles son los pasos definitivos para entender la poesía contemporánea en nuestro país y a la vez hacerla más popular?

    A mi modo de ver, el fin último y primero de la poesía ha sido comunicar, por mucho que algunos charlatanes insistan en arrastrarla a sombríos lugares para ser comprendida sólo por ellos mismos. La poesía joven chilena está pasando por una crisis de identidad donde la pirotecnia y el barroquismo son los invitados de honor. Esto ocurre fundamentalmente con la poesía que llamo “universitaria” y la originada al amparo de ciertos talleres capitalinos. Tal vez el antídoto lo encontramos en Juan Luis Martínez quien señala: “Los pájaros no ignoran que muchos poetas jóvenes torturan las palabras para que ellas den la impresión de profundidad. Dispersan dispersas migas en el territorio de lo lingüistico para orientarse en el regreso (pero no regresan) porque no hay a donde regresar y porque también ellos mismos se desmigajan desde una muda gritería. Finalmente el silencio se los traga”. 

¿Cuál es tu opinión del momento actual de la poesía en provincias?

    Ocuparé la palabra inocencia en dos aspectos. Uno tiene relación con el poeta en estado salvaje o de pureza, de embriaguez, si se quiere, no contaminado por las modas literarias ni los círculos de intelectuales, que no son otra cosa que pequeñas mafias o triadas a la siga de un hueso o miga sobrante en alguna mesa estatal o partidista. Y en directa relación con lo anterior, el aislamiento, la ausencia de centros de discusión real, la eterna autoedición de las obras y la falacia que tu trabajo es inferior al de aquellos que usurpan y profitan en dichos espacios. El poeta de provincia es un náufrago que jamás verá la orilla, porque no hay orilla para él. El mar es para los osados, aunque, a veces, no tengan talento. Y eso es triste en el Chile de hoy, precedido por una tradición poética formidable. 

¿Cómo harías para que la poesía fuese mediática y pudiese estar más presente en los medios de comunicación?

    Yo creo que todo es posible. La poesía no debe ser excluida ni excluyente. Lo importante es no esconder el lenguaje y tampoco abstraerse de aquellos medios de difusión masiva. En relación con lo anterior, el diálogo o convivencia de tu obra con otras disciplinas como el cine, la fotografía, el teatro, la pintura aseguran un mayor desarrollo y divulgación de la misma. 

¿Qué papel juega el internet en la gestión de los poetas para dar a conocer sus obras?

    Es interesante la posibilidad de masificar tu trabajo y sacarlo ya no solamente del contexto regional para llevarlo a un plano mayor de exposición y alcance. Pero al igual que todos los días vemos la edición y autoedición de textos impresos que son intrascendentes, así internet está plagado de pésima literatura. Todo tiene un doble juego. Y esto a veces confunde y aparta de lo real, que es la obra finalmente. 

Cuéntanos un  poco de tus proyectos futuros

    Estoy preparando el libro “Vuelo Subterráneo” que es una suerte de antología donde reúno lo más representativo de mi creación poética. También trabajo en la recopilación y selección de una antología regional del Maule que convoca treinta textos de igual número de escritores. Se trata de poemas considerados clásicos según la relación de espacio y tiempo. Acabo, además, de finalizar el taller literario “Los Rostros del Olvido” que durante dos años impartí en la Cárcel de Talca, y que tuvo como resultado la edición de dos pequeños volúmenes con poemas de los internos. Son muchas las cosas que uno siempre tiene en la cabeza, lo importante es no detenerse. En relación con esto, vuelvo a Picasso: “Nunca hay un momento en el que puedas decir he trabajado bastante y mañana es domingo. Tan pronto como terminas, vuelves a empezar. Puedes dejar a un lado una obra diciendo que ya no la tocas más. Pero nunca puedes poner la palabra fin”. 

¿Qué rol le otorgarías al Gobierno en la gestión de cultura, especialmente en la poesía?

    Chile cuenta con dos Premios Nobel de Literatura que no han logrado reivindicar el valor del poeta en la sociedad. Creo que cuando un gobierno confunde la cultura con circo romano, subestima y ofende a la gente que convoca. Proyectos como el Fondo del Libro, Fondart, las Fiestas de la Cultura y otros, no son sino negocios inventados por algunos para justificar la mediocridad y ampliar su patrimonio económico. No puedo otorgar ningún rol a gobiernos que históricamente jamás han estado interesados de manera honesta y verdadera por el destino del arte, y menos, de la poesía. 

¿Crees que las empresas editoriales están interesadas en la poesía?

    Sería una estupidez que las editoriales se preocuparan por la poesía cuando hay tantos temas más significativos y trascendentes. En este sentido, biografías como las del cura Tato, La Geyssa, Axe Bahía, El Tila son fundamentales para entender nuestro ser latinoamericano. Debería agregar Melame y el Indio Pícaro. Que quiero decir con esto; si no están o no se crean o recrean las condiciones para que la poesía forme parte del interés social, jamás llegará en forma masiva a la gente. Esto pasa por un cambio radical en las estructuras de poder dirigido fundamentalmente a la educación. Y no hablo de llenar los colegios de bibliotecas, y cosas así. Me refiero a que la poesía, y el arte, en general, formen parte de nuestras vidas, como ocurre con la televisión, el fútbol, el internet, y para ello debe existir un proceso de reinserción generando condiciones que lo hagan posible. 

¿Piensas que Santiago debe descentralizar el nivel, cantidad y calidad de las actividades culturales?

    Uno nunca debe esperar nada de los demás, y menos de los aparatos del poder. Debemos ser capaces de construir nuestro propio destino, nuestra propia historia (no importa el lugar ni las condiciones) y para ello es necesario que asumamos una tarea colectiva, de trabajo común. En la medida que nuestro individualismo de paso a una conciencia social, tendremos la oportunidad de generar los espacios que encaucen esta idea. Siempre esperamos de los otros lo que en definitiva nunca llega. Si no estamos dispuestos a proponer y asumir lo que nos toca en suerte, seguiremos esperando eternamente. Lo demás, son hechos anecdóticos de vida que no formarán parte de inventario alguno. Acaso el del olvido. 

¿Se pueden generar los recursos suficientes para vivir de la poesía?

    No debemos olvidar que somos pueblos tercermundistas. Pequeños enclaves donde la tradición cultural siempre ha sido postergada, donde los modelos de vida de las grandes potencias (mal imitados, por cierto) se adoptan sin vacilar, donde los Mc Donalds, los Malls, los supermercados, y en definitiva el consumismo se han convertido en una verdadera religión, donde el fútbol y la política reemplazaron a las ideas, donde la televisión (que nació con fines educativos) se reduce ahora a una gran vitrina mercantilista. Resultado de lo anterior: generaciones vacías, sin cuerpo, sin sustancia, sin peso específico, con juventudes estereotipadas, carentes de creatividad, y que sólo se limitan a repetir conductas ajenas por pereza o falta de estímulos. Tal vez un día la gente se aburra de todo eso y empiece a mirar más en sí misma y en los otros, y a centrarse en temas que no la adormezcan y banalicen. En este contexto pensar en obtener una retribución digna por parte de la poesía es tan utópico como encontrar un marciano con bigotes. 

Háblanos un poco de tu vida. ¿Cuál fue el primer hecho que marcó tu opción por la poesía?...¿existe alguna imagen fuerte o poderosa que puedas describir?

    Yo creo en el arte como un destino que viene alojado dentro de nosotros, en nuestra cápsula humana. Y en algún momento llegamos a él o él nos encuentra, da lo mismo. La poesía, de alguna manera, me vino a rescatar del individualismo para convertirse en una herramienta de denuncia en la cual planteo una forma de vida tan ajena a los cánones sociales imperantes. Es la antítesis de todo eso, y debe estar alerta ante cualquier hecho que atente contra la dignidad y esencia del ser humano y del entorno que lo rodea. Esa siempre ha sido mi opción. Un arte no comprometido sólo esconde el miedo y la instrumentación de los otros, que está siempre latente. 

¿Puedes regalarnos algún poema que ilustre mejor o que globalice tu obra?

LA PORTADORA

Ella sacó a pasear las palabras
y las palabras mordieron a los niños
y los niños le contaron a sus padres
y los padres cargaron sus pistolas
y abrieron fuego sobre las palabras
y las palabras gimieron, aullaron
lamieron largamente sus ciegas heridas
hasta que al fin cayeron de bruces
sobre la tierra desangrada
Y vino la muerte entonces
vestida con su mejor atuendo
y detúvose en la casa del poeta
para llamarlo con gritos desesperados
y abrió la puerta el poeta
sin sospechar de qué se trataba
y vio a la muerte colgada de su sombra
y sollozando
“acompáñame”, le dijo aquella
“porque esta noche estamos de duelo”
“y quién ha muerto”, preguntó el poeta
“pues tú”, respondió la muerte
y le extendió los brazos
para darle el pésame


(c) de La Portadora, Mario Meléndez

(c) de la entrevista : Marcelo Mallea- Todos los derechos reservados


 

 
 
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