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Estás aquí:  Inicio >>   Entrevistas- noticias culturales-histórico >>  Entrevista a Sarah Bianchi por Araceli Otamendi
 
Entrevista a Sarah Bianchi por Araceli Otamendi
 

A raíz de la puesta en escena de la obra de títeres para adultos "Bagdad Café", estrenada en el Museo Argentino del títere en 2004, entrevisté antes de finalizar el año a Sarah Bianchi escritora y titiritera. "Bagdad café" es una obra de títeres que integra el tango y el teatro de títeres.

 

 

 

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

 

Sarah Bianchi ha sido reconocida internacionalmente por su trayectoria y sus trabajos con los títeres. Presidenta de la Fundación Mane Bernardo-Sarah Bianchi, ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales. La entrevisté antes de finalizar el año 2004, a raíz  de su obra de títeres para adultos "Bagdad Café".

 

 

¿Por qué pusiste en escena una obra con tema de tango como "Bagdad Café"?

 

Hacía tiempo que quería volver hacer algo sobre el tango. Porque en el año 1978 habíamos hecho con Mane Bernardo un espectáculo con una cantante y tema de tango. Estaba enfocado en otra forma, tenía un argumento de obra, era ilustrar con títeres los tangos de la cantante, nada más. Resultó muy bien, la cantante era una amiga,  este espectáculo se lo dediqué como homenaje porque ella falleció y siempre tenía ganas de volver a hacerlo. Tuvo buena acogida de crítica, de público, después lo llevamos de gira, incluso al Uruguay y la experiencia fue muy linda. Pasaron los años y siempre tenía yo ganas de hacer algo con el tema del tango pero tomándolo desde otro punto de vista.

Quería buscar un argumento teatral, y que ahí incursionara el tango que le cabe ser protagonista del espectáculo y los títeres y los titiriteros, mezclar todo eso.

Surgió entonces "Bagdad Café". El lugar donde transcurre la acción está armado como era ese cafetín.

 

Aparecen en la obra varios personajes que son interpretados por actores, ¿eso fue pensado especialmente?¿introducir actores en una obra de títeres?

 

Para mí el titiritero es un actor. No necesita ser el gran actor que interpreta a Hamlet, por ejemplo. Pero el titiritero es un actor. Me venía muy bien que los titiriteros estuvieran ahí, no ocultos, que jugaran, que todo lo que pasara en la obra fuera como por casualidad. Ahí están también los títeres que ya no van a actuar. Algunos están tirados, esa cosa de improvisación me daba margen para que los titiriteros también estuvieran más libres.

 

Eso se nota, que están libres y juegan en el escenario.

 

Les costó. Al principio estaban muy duros y yo decía: no está, porque no están jugando. Diviértanse entre ustedes, jueguen, si les sale un invento ahí entremedio lo dicen. Por suerte tuvimos a la cantante, Lucrecia Mericco, que es bárbara para integrarse a todo e inmediatamente captó la onda que yo quería darle a la obra.

También Daniel, el guitarrista empezó a divertirse por su cuenta y a intervenir en lugar de estar quieto y así salió la obra.

 

Los muñecos, los títeres que aparecen en la obra ¿fueron creados en función de los tangos que se cantan?

 

A algunos sí, pero de la lista de tangos que tiene Lucrecia en su repertorio, que es enorme, elegí aquellos tangos que me interesaban más, los que me motivaban y después empecé a pensar, como no tiene una línea de montaje donde haya que respetar un vestuario o una época, dije por qué no voy a empezar a buscar títeres que hayan trabajado en otra cosa o que me sugieran que aquí pueden incorporarse. Por eso fue que hay títeres grandes, otros chiquitos, otros son planos.

 

Eso resulta muy divertido

 

Claro, no es un montaje de estilo. En esa búsqueda que te decía aparecieron todos estos títeres. Algunos estaban en el espectáculo que había hecho yo antes y que vinieron a incorporarse. Otros eran de otros espectáculos. Hay de distintas épocas.

 

Hay uno muy gracioso que es el haragán...

 

Ese primero era un muchacho con otra vestimenta y después se transformó en el haragán con un pijama.

 

La mamá me encantó.

 

La mamma, sí, es una señora muy divertida. Este espectáculo quiero repetirlo en 2005, pero le quiero agregar otro tango, un tango que sea muy disparatado y grotesco. Vamos a hacer una milonga, seguramente.

 

¿Cuál sería esa milonga?

 

El velorio. Tiene que haber un muerto, eso me permite jugar con quién es el muerto y un montón de cosas. Después van a aparecer los tipos que van al velorio, los mamados, los que están en curda. Se tiene que armar un lío y entonces llega la policía y se lleva al muerto como testigo.

 

Los tangos que se cantan en la obra son tangos reos. Eso pertenece a una época...

 

Sí, desde el ' 30, algunos años más. Es el tipo de repertorio que le gusta a Lucrecia.

 

Cuando vi la obra había chicos entre los espectadores si bien no es una obra destinada al público infantil

 

Si, les gustaba a los chicos pero no está pensada para ellos. Esos chicos seguramente serán futuros intérpretes del tango.

 

¿Vinieron a verla muchos turistas?

 

Sí, vinieron franceses y un día pasó algo muy especial. Al final, cuando salimos nos encontramos con un hombre que llegó cuando la obra estaba terminando y no había podido verla. Estaba preguntando detalles del espectáculo. Yo me acerqué y le dije que viniera otro día a ver la obra y él me dijo: en realidad yo vine porque leí en el diario el título "Bagdad café", si era por la película y le contesté que sí, entonces me dijo: yo soy el autor de la música de esa película.

 

¿De qué nacionalidad era?

 

Era americano. Se tenía que ir porque "Bagdad café" se estaba realizando ahora como obra de teatro y se estrenaba en Barcelona.

 

Eso se llama casualidad...

 

Fijate que es curioso, porque después de un montón de años yo estreno este espectáculo para títeres que se llama "Bagdad café" y es el título de la película y ésta vuelve a resurgir como obra de teatro. Pero en el espectáculo que hice yo la música no es para nada la de la película y en lo único que coincide es en el título.

 

¿Por qué aparecen tantos tangos en la obra, sos tanguera, te gusta escuchar tango?

 

Sí, me gusta el tango y el folklore también.

 

¿Y dentro del tango qué tipo preferís?

 

Este tipo de tango que se canta en la obra, el tango reo. Y sino directamente Piazzolla.

 

¿Y bailás tango?

 

No, me gusta escucharlo solamente.

 

¿Vas a reestrenar la obra?

 

Sí, con ese agregado, que es una sola pieza, va a llevar diez minutos más. Ahora la obra va a durar una hora.

 

¿Cuál sería el balance de las obras estrenadas en 2004 en el Museo del títere?

 

Fue un año lindo, incluyendo las obras para chicos. El público se mantuvo en toda la temporada. Vinieron muchas escuelas, fue un año muy lleno de cosas, las muestras que hicimos también tuvieron mucho público.

 

© Araceli Otamendi. Todos los derechos reservados

 

 

El Museo Argentino del Títere está ubicado en el Barrio de San Telmo, en Buenos Aires. Nació en noviembre de 1983 pero desde agosto de 1996 tiene sede propia, en la calle Piedras 905. En esa época habían comenzado los trabajos de refacción en la que fue la casa natal de Mane Bernardo, artista plástica y titiritera, parte y pionera junto con Sarah Bianchi del movimiento titiritero argentino.

 

Ahí abrió sus puertas al público, inagurando su primera sala Serguel Obrastzov, en homenaje al gran titiritero ruso, en la que se exhiben títeres de África, Europa, Asia y Oceanía. En 1999 se suma la sala Moneo Sanz, dedicada a los titiriteros argentinos y en diciembre del 2000, la sala latinoamericana, en homenaje a las colegas mexicanas Lola y Mireya Cueto.

El Museo cuenta además con una pequeña sala de espectáculos, la Federico García Lorca para exposiciones temporarias, funciones para chicos y adultos, talleres y eventos relacionados con el universo del títere.

El Museo cuenta con más de 600 títeres producto de intercambios, donaciiones y adquisiciones propias, y un centro de documentación y biblioteca Mane Bernardo, con material iconográfico y bibliográfico de gran valor para investigadores y docentes.

 

 

 

 

 
 
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