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Memoria de mis putas tristes por Gabriel García Márquez
 

En el amanecer de su novena década de vida, un hombre decide regalarse una noche libertina con una joven virgen. "El sexo es el consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor", le dice este hombre a Rosa Cabarcas, dueña de una casa clandestina y encargada de satisfacer el capricho del nonagenario. Tal vez, vislumbrando el ocaso de su vida, este regalo que a él mismo se hace es el reflejo de la búsqueda del consuelo que no tiene, o un darle la espalda a una vejez no reconocida aún. Pero en estas páginas no es la tristeza la que nos recibe, sino ese misterioso juego del destino que nos lleva a encontrar nuestro corazón donde todo decia que íbamos a perderlo. "Tambien la moral es una cuestion de tiempo, decia, con una sonrisa maligna, ya lo verás", esta frase de Rosa Cabarcas esconde un guiño que nos acompañará hasta el desengaño de este hombre de nueve décadas.

(Buenos Aires) Fernando Valdés Suárez

 

Las mentiras de las novelas no son nunca gratuitas: llenan las insuficiencias de la vida, dice Mario Vargas Llosa en su libro "La verdad de las mentiras". La ficción es un arte de sociedades donde la fe experimenta alguna crisis, donde hace falta creer en algo, sostiene el autor de "La ciudad y los perros". Las culturas religiosas producen poesía, teatro, rara vez grandes novelas.

Además de amoralidad, en las entrañas de las novelas anida cierto escepticismo. Cuando la cultura religiosa entra en crisis, la vida parece escurrirse de los esquemas, dogmas, preceptos que la sujetaban y  se vuelve caos: ése es el momento privilegiado para la ficción, según Vargas Llosa, quien además señala:

 

"La literatura puede ser convertida en un instrumento de diversión benigno, privada de lo que fue siempre  su más importante virtud, el cuestionamiento crítico de la realidad. Por otro lado, la literatura también se ha vuelto un saber especializado, sectario y remoto, un mausoleo super-exclusivo de santos y héroes de la palabra, que han cedido soberbiamente a los escritores-eunucos el enfrentamiento con el público, los medios de comunicación, y que se han enterrado en vida para salvar a la literatura de la ruina: escriben entre sí o para sí, dicen estar empeñados en la tarea rigurosa de la investigación verbal, en la invención de formas nuevas, pero en la práctica, multiplican cada día las llaves y cerraduras de ese recinto donde han encarcelado la literatura, porque en el fondo, alientan la terrible convicción de que, sólo así, lejos de la promiscua confusión donde reinan, todopoderosos, los medios de comunicación masivos, la publicidad, y los productos seudoartísticos de la industria editorial que alimenta al gran público, puede en nuestros días florecer, como orquídea de invernadero, clandestina, exquisita,preservada del encanallamiento por códigos herméticos, asequible sólo a ciertos esforzados cofrades, una auténtica literatura de creación".

 

Este no es el caso de las novelas de Gabriel García Márquez quien ha publicado "Memoria de mis putas tristes" recientemente.  El argumento podría resumirse así:

 

En el amanecer de su novena década de vida, un hombre decide regalarse una noche libertina con una joven virgen. "El sexo es el consuelo que uno tiene cuando no le alcanza el amor", le dice este hombre a Rosa Cabarcas, dueña de una casa clandestina y encargada de satisfacer el capricho del nonagenario. Tal vez, vislumbrando el ocaso de su vida, este regalo que a él mismo se hace es el reflejo de la búsqueda del consuelo que no tiene, o  un darle la espalda a una vejez no reconocida aún. Pero en estas páginas no es la tristeza  la que nos recibe, sino ese misterioso juego del destino que nos lleva a encontrar nuestro corazón donde todo decia que íbamos a perderlo.  "Tambien la moral es una cuestion de tiempo, decia, con una sonrisa maligna, ya lo verás", esta frase de Rosa Cabarcas esconde un guiño que nos acompañará hasta el desengaño de este hombre de nueve décadas.

 

Una vez más, el Premio Nobel de Literatura, escritor del "boom latinoamericano" deleita a los lectores con su nueva obra, madura, espléndida, genial, a contracorriente de lo que digan feministas recalcitrantes, latinoamericanas enojadas y demás.

 

Bibliografía:

 

Mario Vargas Llosa, La orgía perpetua, Editorial Seix-Barral

Mario Vargas Llosa, La verdad de las mentirs, Eidtorial Seix-Barral

 

(c) Fernando Valdés Suárez

 

 
 
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