Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Ediciones anteriores
Premios- Distinciones
Muestras/Arte
Entrevistas- noticias culturales-histórico
Lecturas
Ensayos - Crónicas
Educación/Universidad
Sociedad
Diseño/Moda/Tendencias
Fotografía
La editora
Medios
Sitios y publicaciones web
Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas
Sumario
Música
Teatro/Danza
cartas
Cine/Video/Televisión
Entrevistas- Diálogos
Servicios
Noticias culturales- archivo
Espacio de autor
Prensa
Artista invitado
Entrevistas
Fichas
Algo de Historia
Blogs de la Revista Archivos del Sur
Cuentos, poemas, relatos

ARCHIVOS DEL SUR

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas >>  Triste, solitario y final, nostálgico análisis de la decadencia por Daniela Aspée
 
Triste, solitario y final, nostálgico análisis de la decadencia por Daniela Aspée
 

Daniela Aspeé Venegas analiza la novela de Osvaldo Soriano "Triste, solitario y final" desde una singular perspectiva

(Santiago de Chile) Daniela  Aspeé Venegas

Triste, solitario y final de Osvaldo Soriano, un nostálgico análisis de la decadencia

            La primera novela de Osvaldo Soriano de 1973, Triste, solitario y final, anuncia en su título el destino al que el mundo y sus integrantes están condenados, según su planteamiento poético. Los  dos  protagonistas  de  la  novela,  el  detective  Philip Marlowe

–personaje evocado del escritor Raymond Chandler-, y Osvaldo Soriano -personaje que se apoderó del nombre de su autor-, inician un camino en el cual se van dando cuenta de que todos han iniciado el mismo sendero de la decadencia. En algún punto de este camino Marlowe y Soriano se encuentran para continuarlo juntos, pero sin esquivar el triste, solitario y final futuro que les espera. Esta es una novela dedicada a la decadencia, desde su título hasta la última línea con la que termina.

            Desde un comienzo, Philip Marlowe está enfrentado a la decadencia. Cuando Stan Laurel, el legendario “flaco” de la pareja cómica “El gordo y el flaco”, se presenta ante Marlowe lo hace con la intención de pagar los servicios del detective para que averigüe por qué nadie lo contrata. Esto es reflejo de la decadencia en la que el actor ha caído y de la que Marlowe se burla. Su burla es una reacción ante el miedo y el rechazo que el detective tiene a la decadencia de la que él también es víctima: “Usted no es mi cliente, señor Laurel. Me parece un hombre desesperado ante la proximidad de la muerte y yo no me ocupo de esos problemas. Si me permite una sugerencia, hable con un cura, usted necesita un consejero espiritual. Tal vez lo metan en un asilo de ancianos” (15). Esta reacción despreciativa de la decadencia de Laurel es consecuencia, como ya había dicho, de su propia decadencia: “Después de separarse de su mujer, anduvo varios meses vagabundeando, borracho, por los suburbios de la ciudad. Recibió un par de palizas y durmió cuatro noches en la cárcel. Entonces decidió alquilar nuevamente su oficina. Cada vez estaba más cansado y sus ahorros –mil doscientos dólares- volaron en seguida” (16).

            Esta decadencia llega a su máxima expresión cuando se encuentra con Soriano. La primera manifestación de esto se observa en el espacio donde se ven por primera vez: la tumba de Stan Laurel, quien significó el primer encuentro explícito de Marlowe con la decadencia, aún cuando no quería reconocerla como parte de su vida. La decadencia es presentada como un elemento que forma parte esencial de la existencia humana. Así, el planteamiento de Triste, solitario y final podría entenderse como una interpretación de la vida en la que el nacimiento es el punto máximo al que accedemos, desde ahí todo implica caída, decadencia. Así, la descripción de la formación de la pareja cómica “el gordo y el flaco” implica un comienzo que anuncia que todo va en bajada, desde el principio, lo cual es inherente a la existencia, como ya hemos visto:

A su alrededor nadie ha podido contener una carcajada. La caída del gordo y la furia del flaco –que ahora está tirado y golpea los puños contra el suelo- ha sido una de las cosas más cómicas que se han visto en el estudio. Roach vocifera hasta que un asistente corre a su lado.

-¡Contrátelos! –ordena con voz entrecortada-. Es la pareja más cómica que he visto en mi vida (23).

 

Es su desgracia la que hace reír, no su talento. Y así como es su comienzo, en la decadencia máxima será su final.

            Soriano, al pedir a Marlowe ayuda en su investigación, se involucra en el estilo de vida del detective, adquiriendo el método de investigación fracasado de Marlowe, en el que nada resulta como es planeado, transformando a los detectives -el nuevo y el veterano- en ladrones, asesinos y fugitivos. La decadencia es tal que las acciones de los detectives adquieren un lenguaje cinematográfico que los convierten en la evocación de una mala película. Por ejemplo, las primeras intervenciones detectivescas que se narran están cargadas de una violencia cinematográfica que, en ocasiones, no tienen razón de ser. Esto también es expresión de la decadencia del mundo y del ser humano: la violencia por la violencia, como lo podemos observar en los encuentros que Marlowe mantiene con John Wayne y Dick Van Dyke.

            La decadencia manifestada a través del lenguaje cinematográfico llega a su máxima expresión en las escenas que rememoran una película al estilo de “Los tres chiflados”:

Stewart, Wayne y Martin estaban desparramados en medio del escenario. Soriano había aterrizado su cuerpo de ochenta kilos sobre los noventa de Wayne. El cowboy estaba aprisionado bajo el argentino, formando ambos una cruz de movimientos desesperados. Wayne aferró a su rival del cuello y apretó. El periodista se puso colorado, quiso toser pero no pudo. Metió un dedo en el ojo derecho del actor y con una rodilla lo golpeó entre las piernas. Wayne gritó y se retorció. Soriano comenzó a levantarse y buscó con la vista a Marlowe. Un error estúpido: el puño derecho de Martin le dio en la mandíbula y lo levantó del piso. Cayó sobre Charles Bronson. Este lo detuvo con el brazo derecho y con el izquierdo le pegó en el estómago primero y en la nariz después. El argentino cayó boca abajo, con medio cuerpo fuera del escenario. Sangró sobre el vestido blanco de Mia Farrow (145).

 

Toda esta escena, que presenta una situación seria real al interior de la novela, se transforma en una especie de extracto del cine cómico, protagonizada por estrellas de un pasado glorioso y un presente basado en ese gloria pasada, a través de una configuración actual negativa.

            Al interior del análisis de la existencia humana como una existencia en decadencia constante, nace una crítica social a quienes forman esa existencia. Así, la novela analiza la forma de relacionarse de las personas, dejando a la luz que la única forma sana es la relación que establecen aquellos que se aislan de la sociedad y olvidan sus reglas, los que no juzgan ni condenan. Esta forma de vida está representada en la obra por los hippies: “Uno de los muchachos abrió un paquete de Malvoro. Fumaron todos menos uno, que había empezado a tocar otra vez la guitarra. Los recién llegados se sintieron bien. Soriano pensó que era la primera vez que alguien les tendía la mano sin preguntar nada” (166).

            La decadencia en el mundo ha llevado a que las relaciones interpersonales sean un fracaso, cayendo en el desprecio por la misma existencia. En la obra se entregan tres ejemplos magistrales del desprecio a la existencia humana, manifestada a través de la discriminación. El primero es en el contexto de Soriano como héroe (que va decayendo a medida que actúa, lo que lo transforma en un antihéroe), realizando esfuerzos torpes e instintivos para rescatar a Marlowe. En ese contexto, la mujer con la que Soriano debía luchar se expresa de la siguiente forma: “-No vas a salir, jetón, mexicano criminal. Nadie entra en mi casa cuando no está mi marido”. Y más adelante, “-Chicano mugriento –dijo con una mueca de asco” (108). Esta discriminación es resultado de la conciencia del poder. Quienes se encuentran en el poder desprecian a quienes no lo están. Quienes no lo están desprecian a quienes sí lo están, por el desprecio que estos tienen en su contra. Este es el tema del segundo ejemplo al que quiero hacer alusión. Cuando Soriano y Marlowe caen detenidos reciben el siguiente trato: “-Se les fue la mano –dijo el policía joven-, estos dos están para el hospital” (118). Sin embargo, al interior de los grupos con o sin poder, el desprecio es el mismo. Así, Soriano es despreciado y juzgado por un compatriota en tierra extranjera, en tierra de poderosos, donde deberían estar unidos para defenderse de ese poder. Sin embargo, al tener información que perjudica a Soriano, el compatriota que encuentra en el tren se siente poderoso frente a él, y con la capacidad de determinar su destino:

-¿Sí? –el porteño se puso de pie-. Los diarios dicen que la policía los anda buscando.

Puso su cuerpo frente al de Soriano, cuidándole el paso. Gritó:

-¡Policía! –luego repitió el grito en inglés.

-¡Viejo alcahuete! –dijo Soriano, y se levantó de un salto-. ¡Argentino, hijo de puta! (176).

 

            Como hemos visto, en esta novela somos enfrentados a la decadencia inherente a la existencia humana, decadencia que comenzamos a experimentar al momento de nacer, porque desde ahí en adelante siempre lo pasado va a ser mejor que lo presente. Esta decadencia es transmitida en la obra a través del cine, lo cual no deja de tener un significado importante: el cine es uno de los últimos recónditos de esperanza en el mundo por las ilusiones que crea, pero también es uno de los máximos espejos de nuestra existencia, por lo que no deja de ser importante que la decadencia sea transmitida a través de él. En este mundo decadente la justicia no tiene espacio, por esto la intención de reivindicar a la pareja “el gordo y el flaco” que tiene Soriano, a la cual se suma Marlowe, no tiene futuro, sino que está condenada al fracaso, por eso ambos son los antihéroes que de justicieros se convierten en asesinos despreciados por todos. Para finalizar, quiero hacer mención de un elemento que considero uno de los mayores aportes de la obra del argentino Osvaldo Soriano: el símbolo que redondea el tema de la novela y que le da un concreto sentido al título de la obra es la muerte del gato, este hecho es el comienzo del triste, solitario y final destino de Marlowe y de Soriano.

 

 

 

Bibliografía

Soriano, Osvaldo. Triste, solitario y final. Buenos Aires: Sudamericana, 1990.

(c) Daniela Aspée 

Sobre la autora:

Nombre: Daniela Aspeé Venegas

Fecha de nacimiento: 23 de agosto de 1980

Nacionalidad: chilena

Estudios de pregrado: Licenciatura en Letras con mención en Lingüística y Literatura hispánicas.

Título recibido el año 2002. Pontificia Universidad Católica de Chile.

Estudios de posgrado: Doctorado en Literatura. En curso. Pontificia Universidad Católica de

Chile.

Participación en congresos durante el último semestre:

-“Relato de invertidos: la masculinidad hegemónica, el fútbol y la loca en una crónica de La esquina es mi corazón de Pedro Lemebel”. XIII Congreso Internacional de la Sociedad de Estudios Literarios (SOCHEL). Organización por Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile. 29-30 de septiembre y 1º de octubre de 2004. Santiago.

-“Aura de Carlos Fuentes, un poema a la desesperada necesidad erótica”. III Jornada de Investigación del Doctorado en Literatura. Pontificia Universidad Católica de Chile. 15 de octubre de 2004. Santiago.

 

           

 

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337