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Estás aquí:  Inicio >>  Muestras/Arte >>  Sentido social del arte, por Candido Portinari
 
Sentido social del arte, por Candido Portinari
 

"Los pintores que desean hacer arte social y que aman la belleza de la pintura en sí misma, son los que no olvidan que están en este mundo lleno de injusticias para formar filas al lado del pueblo, auscultando los anhelos en que éste se debate. El pintor social cree ser el intérprete del pueblo, el mensajero de sus sentimientos. Es aquél que desea la paz, la justicia y la libertad. Es aquél que cree que los hombres pueden participar de los placeres del universo. Oir el canto de los pájaros. Ver las aguas de los ríos que corren fecundando la tierra. Ver el cielo estrellado y respirar el aire de las mañanas sin lluvias. Sin ningún otro pensamiento sino el de fraternidad y paz. Hombres viviendo en un clima de justicia. Donde no haya niños hambrientos. Donde no haya hombres sin derecho. Donde no haya madres llorando y viejos muriendo a la intemperie.

Sentido social del arte

 

Fragmentos de la conferencia dictada por Candido Portinari en  el Instituto Francés de Estudios Superiores, Buenos Aires, 1947, Organizada por el  Centro de Estudiantes de Bellas Artes.

 

Que­ri­dos ami­gos:

 

…De­seo acla­rar al­gu­nos pun­tos pa­ra ex­pli­car­me me­jor du­ran­te la con­fe­ren­cia. Uno de ellos es el de la  ca­li­dad in­trín­se­ca de la pin­tu­ra, cu­yo va­lor na­die pue­de ne­gar. An­tes que na­da, va­mos a ana­li­zar el es­pí­ri­tu y la téc­ni­ca de la obra de ar­te, sin con es­to se­pa­rar  es­tas  dos co­sas im­po­si­bles de se­pa­rar, pues son sia­me­sas, una no pue­de exis­tir  sin  la  otra; pe­ro po­de­mos ha­cer un aná­li­sis de am­bas por se­pa­ra­do. El con­te­ni­do es­pi­ri­tual de un cua­dro re­gis­tra la po­ten­cia de sen­si­bi­li­dad del ar­tis­ta. El la­do téc­ni­co, re­gis­tra el co­no­ci­mien­to y el de­sa­rro­llo de la sen­si­bi­li­dad del ar­tis­ta. La téc­ni­ca es el me­dio con que el ar­tis­ta trans­mi­te su sen­si­bi­li­dad.

 

…Voy a des­do­blar la sen­si­bi­li­dad en dos ca­te­go­rías: una que de­no­mi­na­ré sen­si­bi­li­dad ar­tís­ti­ca y la otra sen­si­bi­li­dad co­lec­ti­va. La sen­si­bi­li­dad ar­tís­ti­ca só­lo es sen­ti­da -en ge­ne­ral- por aque­llos que con ella na­cen y se edu­can. Se edu­ca con mu­seos, con­fe­ren­cias, etc. Es por es­to que los que se in­te­re­san por la pin­tu­ra se es­fuer­zan y re­cla­man a los go­bier­nos aten­ción en es­ta área, y es jus­to que así su­ce­da…

 

 …Hay otra con­si­de­ra­ción ne­ce­sa­ria pa­ra agre­gar. Ni la pin­tu­ra anec­dó­ti­ca ni la pin­tu­ra por la pin­tu­ra  bas­tan pa­ra di­ri­gir­se a las ma­sas. Tal vez con la fu­sión de las dos se pue­da al­can­zar ese fin...

 

…Se­ría me­jor  que el hom­bre que pin­ta y que ape­nas po­see sen­si­bi­li­dad  co­lec­ti­va, pe­ro que es­tá des­pro­vis­to de sen­si­bi­li­dad ar­tís­ti­ca,  en vez de ex­pre­sar­se por me­dios plás­ti­cos, fue­se  di­rec­ta­men­te a la pla­za pú­bli­ca y di­je­se en un len­gua­je co­rrien­te lo que sien­te. Co­mo ya di­ji­mos, la pin­tu­ra so­cial es la que pre­ten­de di­ri­gir­se a las ma­sas y los pin­to­res de esa ca­te­go­ría de­ben po­seer sen­si­bi­li­dad ar­tís­ti­ca y co­lec­ti­va. Am­bas de­ben ser edu­ca­das; pa­ra la pri­me­ra,  ya di­ji­mos cuá­les son los me­dios que cree­mos  más ade­cua­dos…

 

…Un pin­tor no es pin­tor so­cial sim­ple­men­te por­que tie­ne vo­lun­tad de ser­lo, y sí, por ra­zo­nes de sen­si­bi­li­dad  y edu­ca­ción...

 

…los fi­gu­ra­ti­vos no de­fien­den una vuel­ta al pa­sa­do, pues si así lo hi­cie­ran no se­rían re­vo­lu­cio­na­rios. Lo que de­sean es su­pe­rar lo que ya fue he­cho, in­cor­po­ran­do to­das las con­quis­tas y pro­se­guir…

 

…Es cu­rio­so, por ejem­plo, ob­ser­var que en Amé­ri­ca La­ti­na la cues­tión de la pin­tu­ra so­cial es más de­ba­ti­da y no só­lo és­to, si­no tam­bién que hay ma­yor nú­me­ro de ar­tis­tas em­pe­ña­dos en su rea­li­za­ción. La ma­yo­ría de esos paí­ses es se­mi feu­dal y se­mi co­lo­nial, por lo tan­to la di­fe­ren­cia so­cial es más vi­si­ble y co­mo la edu­ca­ción ar­tís­ti­ca es­tá me­nos de­sa­rro­lla­da, el ar­tis­ta tie­ne la sen­si­bi­li­dad co­lec­ti­va más la­ten­te. La pin­tu­ra mu­ral es la más ade­cua­da pa­ra el ar­te so­cial por­que el mu­ro ge­ne­ral­men­te per­te­ne­ce a la co­lec­ti­vi­dad y al mis­mo tiem­po cuenta una his­to­ria, in­te­re­san­do a un ma­yor nú­me­ro de per­so­nas. Pue­den ob­te­ner­se dos re­sul­ta­dos por ese me­dio; la edu­ca­ción plás­ti­ca y la edu­ca­ción co­lec­ti­va.

 

…Es pre­ci­so no per­der de vis­ta la fun­ción de la pin­tu­ra en nues­tros días, en que el ar­te in­cor­po­ró la fo­to­gra­fía y el ci­ne; am­bos, pa­ra cier­tos ca­sos son in­su­pe­ra­bles y cuan­do se in­ten­ta in­va­dir el te­rre­no de cual­quie­ra de los dos se ha­ce ar­te de ca­te­go­ría in­fe­rior; no quie­ro de­cir con es­to que el ci­ne y la fo­to­gra­fía sean ar­tes se­cun­da­rios. Pa­ra mí to­das las ar­tes tie­nen la mis­ma po­si­bi­li­dad. Nin­gu­na es su­pe­rior o in­fe­rior. Pe­ro ca­da una tie­ne su cam­po de ac­ción. Quie­nes las ejer­cen las ele­van más o me­nos; de­pen­de de la ca­pa­ci­dad del ar­tis­ta y no del gé­ne­ro de ar­te; pe­ro re­pi­to, ca­da una tie­ne su cam­po de ac­ción: cuan­do se in­va­de otro, fa­tal­men­te se es de­rro­ta­do…

 

…Ade­más del as­pec­to co­lec­ti­vo, que pa­ra mí es lo más im­por­tan­te, creo que por es­te me­dio pue­de lle­gar­se a la edu­ca­ción pu­ra­men­te es­té­ti­ca, pues el ob­ser­va­dor va di­rec­ta­men­te al cua­dro sin ne­ce­si­dad de ex­pli­ca­cio­nes. De otro mo­do, cuan­do en los mu­seos o ex­po­si­cio­nes se de­sea me­ter a la fuer­za en la ca­be­za del pú­bli­co con ra­zo­nes un tan­to abs­trac­tas, ta­les o cua­les for­mas, no se lle­ga a nin­gún re­sul­ta­do, for­man­do la ma­yo­ría de las ve­ces, con ese mé­to­do, una in­fi­ni­dad de snobs. Es ne­ce­sa­rio que el ar­tis­ta dé una opor­tu­ni­dad al pú­bli­co pa­ra que ven­ga a su cua­dro y no dé ex­pli­ca­cio­nes ver­ba­les so­bre tal o cual co­lor…

 

To­do lo que se pro­du­ce irá de acuer­do con la in­ten­ción que se ten­ga. Por ejem­plo: si ha­go al­go que se di­ri­ge al pue­blo; tar­de o tem­pra­no irá al pue­blo. Si el pue­blo aho­ra no es­tá ca­pa­ci­ta­do, lo es­ta­rá ma­ña­na. Si ha­go una co­sa sin in­ten­ción cae­rá en el va­cío…

 

…No veo por­qué la ne­ce­si­dad de abs­ten­ción in­tran­si­gen­te del te­ma. So­bre to­do hoy que se pue­de apro­ve­char to­da la ex­pe­rien­cia plás­ti­ca, que­dan­do el ar­tis­ta con una li­ber­tad ab­so­lu­ta, co­mo un ni­ño de cua­tro años que tu­vie­se un cua­dro ­de mil me­tros por mil pa­ra di­ver­tir­se. To­do ar­tis­ta que me­di­ta­ra so­bre los acon­te­ci­mien­tos que per­tur­ban el mun­do lle­ga­rá a la con­clu­sión de que ha­cien­do su cua­dro más “le­gi­ble”, su ar­te, en lu­gar de per­der, ga­na­rá; y ga­na­rá mu­cho, por­que re­ci­bi­rá el es­tí­mu­lo del pue­blo…

 

…Los pin­to­res que de­sean ha­cer ar­te so­cial y que aman la be­lle­za de la pin­tu­ra en sí mis­ma, son los que no ol­vi­dan que es­tán en es­te mun­do lle­no de in­jus­ti­cias pa­ra for­mar fi­las al la­do del pue­blo, aus­cul­tan­do los an­he­los en que és­te se de­ba­te. El pin­tor so­cial cree ser el in­tér­pre­te del pue­blo, el men­sa­je­ro de sus sen­ti­mien­tos. Es aquél que de­sea la paz, la jus­ti­cia y la li­ber­tad. Es aquél que cree que los hom­bres pue­den par­ti­ci­par de los pla­ce­res del uni­ver­so. Oir el can­to de los pá­ja­ros. Ver las aguas de los ríos que co­rren fe­cun­dan­do la tie­rra. Ver el cie­lo es­tre­lla­do y res­pi­rar el ai­re de las ma­ña­nas sin llu­vias. Sin nin­gún otro pen­sa­mien­to si­no el de fra­ter­ni­dad y paz. Hom­bres vi­vien­do en un cli­ma de jus­ti­cia. Don­de no ha­ya ni­ños ham­brien­tos. Don­de no ha­ya hom­bres sin de­re­cho. Don­de no ha­ya ma­dres llo­ran­do y vie­jos mu­rien­do a la in­tem­pe­rie.

 
 
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