Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Ediciones anteriores
Premios- Distinciones
Muestras/Arte
Entrevistas- noticias culturales-histórico
Lecturas
Ensayos - Crónicas
Educación/Universidad
Sociedad
Diseño/Moda/Tendencias
Fotografía
La editora
Medios
Sitios y publicaciones web
Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas
Sumario
Música
Teatro/Danza
cartas
Cine/Video/Televisión
Entrevistas- Diálogos
Servicios
Noticias culturales- archivo
Espacio de autor
Prensa
Artista invitado
Entrevistas
Fichas
Algo de Historia
Blogs de la Revista Archivos del Sur
Cuentos, poemas, relatos

ARCHIVOS DEL SUR

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Por los senderos de la historia
 
Por los senderos de la historia
 

Una novela de Eduardo Delgado "Por los senderos del sur" retoma el tema de las guerras de la Independencia en la Nueva Granada y sus regiones vecinas.

(Bogotá)

Por los senderos de la historia


La novela de Eduardo Delgado ‘Por los senderos del sur’ retorna a un tema
 literario abandonado: las guerras de Independencia en la Nueva Granada y sus regiones vecinas. Centrada en la campaña libertadora del Sur (Ecuador y Perú) y en el enigmático asesinato de Antonio José de Sucre, el más notable militar patriota luego de Simón Bolívar, el autor se enfrenta al carácter épico de la materia y a las circunstancias de época con buen estilo, armado de un cuerpo investigativo que, aunque discutible, sin embargo da credibilidad a buena parte de los personajes históricos que pululan en la novela.

En la literatura colombiana no hay antecedentes exitosos con respecto a esta temática. Se debe dejar de lado ‘El general en su laberinto’ de García Márquez, pues este texto se detiene más en los últimos días de Bolívar. Delgado, aunque también tiene como clímax los últimos momentos de otro general legendario, hace una inmersión audaz en la odisea de las batallas, los movimientos de tropas, las marchas por caminos de montaña.

Resuelve también, con acierto, y echando mano de los recursos de la moderna novela policíaca, el misterio que ha rodeado, desde el 4 de junio de 1830, al asesinato del gran Mariscal de Ayacucho. Desde luego, muchos lectores, sobre todo colombianos y ecuatorianos, divergirán del resultado, por el peso que tiene el episodio en la tradición.

Pero debe entenderse que es una novela y no un ensayo histórico. El lector debe abordarla como una ficción, así su materia prima esté constituida por hechos conocidos y ampliamente controvertidos. Lo que importa aquí es la lógica de los argumentos, el oficio del escritor y la consecuencia en la solución del enigma.

Algo más debe abonársele a ‘Por los senderos del sur’: el retrato de Sucre, que trata de alejarse del arquetipo del hombre sin tacha, poniendo en evidencia sus relajadas costumbres sexuales que, para deleite de los lectores, se resuelven en relatos de encuentros amorosos que contienen buena dosis de erotismo. Este recurso airea la novela y le da más credibilidad al personaje histórico.

Aquí, sin embargo, se queda a medio camino. Sucre compartió buena parte de la crueldad que caracterizó a los militares de aquella gesta. Es de sobra conocida la carnicería que propició en Pasto el 22 de diciembre de 1824. Este trágico episodio explicará por qué los habitantes de Pasto sintieron un odio profundo hacia Sucre, hasta el punto de que una de las hipótesis que se manejó como explicación del asesinato en Berruecos fue que se trató de una venganza ejercida por familiares de familias pastusas enlutadas. Como se sabe, la historia de Colombia está llena de este tipo de venganzas.

En la novela la crueldad de Sucre se minimiza y los crímenes de Pasto apenas se mencionan de pasada. Tal vez porque el autor se toma una licencia que lo obliga, al colocar como personaje principal de su relato a una mezcla de militar e intelectual pastuso, quien además es persona de confianza e incluso confidente del general sacrificado. No resultaría creíble si el lector adquiere conciencia de la ferocidad con que Sucre trató a los habitantes de Pasto.

A la dificultad inherente a la épica del tema y a la naturaleza histórica de la novela, Eduardo agrega una complicación adicional: remite al lector a unos documentos de época escritos por un testigo de los acontecimientos, unos viejos papeles recuperados por el autor. Es una voz del pasado que conlleva, por lo tanto, el uso de un lenguaje arcaico, del castellano escrito en la primera mitad del Siglo XIX. Este problema adicional también se resuelve, casi siempre con acierto, aunque el habla contemporánea del autor lo traiciona de vez en cuando. Expresiones como turista, sicarios profesionales, células clandestinas, y otras por el estilo, saltan a la vista y debilitan la narración.

La calidad de la novela se ve afectada por el deficiente trabajo editorial. El lector esperaría, cuando un texto proviene del Grupo Editorial de la Universidad del Valle, que el resultado fuese impecable. Pero no. Erratas en exceso, palabras partidas, errores groseros de ortografía, signos de puntuación en lugares insólitos e incluso cambios de vocablos que trastrocan por completo el sentido de una expresión (por ejemplo, ‘aguardiente cetrero’, donde debe decir ‘aguardiente cerrero’).

Pese a estos problemas el autor ha hecho un buen trabajo. ‘Por los senderos del sur’ es una novela valiosa, que enfrenta dificultades de las que logra salir bien librada, que se lee con interés creciente y que, por el tema y por su carácter histórico, dará pie a buen número de controversias.

(c) Harold Alvarado Tenorio

Director de Arquitrave, revista de poesía

 

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337