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Estás aquí:  Inicio >>  Educación/Universidad >>  La Universidad y la economía social por Dr. Jorge Bragulat
 
La Universidad y la economía social por Dr. Jorge Bragulat
 

La Universidad Pública tiene, en estos momentos, la oportunidad para apoyarse en el campo de la Economía Social, mediante la creación de organizaciones autónomas sin fines de lucro, lo que le permitiría resolver problemas estructurales de financiamiento y, además, dedicarse plenamente a brindar una enseñanza gratuita cada vez más eficiente.

LA UNIVERSIDAD Y LA ECONOMIA SOCIAL.

 

Dr. Jorge Bragulat.  jbragulat@unla.edu.ar

 

La Universidad Pública tiene, en estos momentos, la oportunidad para apoyarse en el campo de la Economía Social, mediante la creación de organizaciones autónomas sin fines de lucro, lo que le permitiría resolver problemas estructurales de financiamiento y, además, dedicarse plenamente a brindar una enseñanza gratuita cada vez más eficiente.

 

La Universidad:

La Universidad Pública, en Argentina, ha dejado de ser la niveladora social y económica que fue hace mucho tiempo. Sabido es que el no arancelamiento universitario permitió que alumnos provenientes de hogares de bajos recursos pudieran obtener sus títulos y, por esa vía, encontrar la forma de conseguir un ascenso social y mejores niveles económicos. Esta situación, en general, ha dejado de existir ya que por un lado el verdadero filtro para el ingreso a las Universidades Públicas, lo constituye la enseñanza media por cuanto finalizan este grado educativo muchos más jóvenes provenientes de las clases pudientes que de las clases pobres. Por lo tanto utilizan mucho más la Universidad gratuita quienes tienen mejores niveles de ingresos. Esto se demuestra fácilmente tomando como muestra la Universidad de Buenos Aires en donde alrededor del 50% de los que ingresan a la misma provienen de colegios privados, con lo que sus familias, que vienen pagando durante 5 años una cuota mensual, dejan de hacerlo cuando el hijo ingresa a la Universidad subsidiada por el Estado. Ello sin contar con los que ingresan provenientes del interior del país, quienes se presumen que tienen ingresos familiares suficientes, ya que deben afrontar el costo de mantenimiento, alquileres, manutención, ropa, libros, desplazamientos, etc. En síntesis, quienes terminan el secundario y son candidatos a ingresar a la Universidad son, en su mayoría provenientes de clases mas pudientes. Así, de 100 alumnos de clases altas, 75 terminan el secundario, mientras que de 100 alumnos de clases más humildes, sólo 42 termina el secundario. Este desnivel a favor de los que tienen más dinero (quienes tienen mejores posibilidades educativas), provoca automáticamente el agravamiento de la situación ya que a más dinero más nivel educativo con lo que la brecha existente tiende a agudizarse.

El Presupuesto Universitario:

Con esta situación económica y con estas posibilidades financieras que tiene el Sector Público, difícilmente se logre una mejora sustancial en los presupuestos universitarios de forma de mejorar la calidad educativa, mejorar sus inversiones de equipamiento, mejorar sus posibilidades de becas para lograr compensar, aunque sea parcialmente, los desniveles apuntados y favorecer la igualdad de oportunidades en materia educativa. Aún manteniendo los presupuestos, en la práctica, se produce una disminución de los mismos ya que por el crecimiento vegetativo de la cantidad de ingresantes, hace que por cada alumno haya menor cantidad de dinero y, por otra parte, los salarios docentes, aunque bajísimos, se incrementan por el sólo hecho de la antigüedad de los mismos porque a mayor antigüedad mayor salario. Hay que tener en cuenta que en la Universidad Argentina, entre el 80 y el 90% del presupuesto de estas Casas de Altos Estudios son salarios, vale decir que el margen para los demás gastos corrientes y para las inversiones necesarias no es mucho. El incremento del presupuesto a veces se logra mediante ingresos propios y los mismos se buscan, en general, en tres direcciones:

a)      Ingresos provenientes del cobro de matrículas hacia los cursos de posgrados. A pesar de que existe una fuerte presión política, especialmente por parte de los estudiantes, de no arancelar la universidad pública, esos esfuerzos están centrados en las carreras de grado y no en las de posgrado.

b)      Ingresos provenientes de los cursos a distancia. Sobre este aspecto, en general no se provocó una resistencia hacia el cobro de los aranceles ya que quienes están distantes de los Centros Educativos tienen una oportunidad de acceder a la Educación Pública a través de la enseñanza virtual y en una evaluación económica les resulta mucho más barato pagar una matricula manteniéndose en su lugar de residencia, con su familia y con su trabajo, que desplazarse a otro domicilio con los gastos que ello significa.

c)      Ingresos provenientes con la venta de servicios: Especialmente en lo referido a contrataciones con entidades públicas o privadas para el desarrollo de aplicaciones concretas: de mejora productiva o desarrollo de procesos de investigación para nuevas producciones.

De cualquier manera en esta etapa de la evolución de estas tres actividades; no es muy significativo los recursos propios que se ingresan a las Universidades y los mismos no alcanzan, en promedio, al 20% de sus presupuestos. Vale decir que uno de los temas importantes para aprovechar los recursos del Estado es ser eficientes en sus gastos y dedicar los recursos a los temas fundamentales. En los apartados siguientes, entonces, se intentará desarrollar la cuestión de la Gestión en las universidades Públicas y cuáles son los gastos que, prioritariamente, conviene financiar.

La Gestión:

La gestión de las Universidades se caracteriza por los debates, a veces largos, que se dan debido a dos factores importantes. El primero por cuanto las conducciones universitarias están compuestas por personas de un nivel de preparación importante que hace que, en general, tengan opinión propia respecto de los temas que se traten y, segundo, por cuanto los órganos de conducción, al ser colegiados, amplios y de profunda organización democrática, son propensos para que en ellos se produzcan debates que si no se hace un esfuerzo para que sean resolutivos, se transforman en excesivamente deliberativos. Así es que se confunden, en las reuniones, los debates que hacen a la gestión de aquellos que hacen a las políticas y a los contenidos académicos a los que son necesarios darles una atención preferencial y mayor amplitud.

Es necesario, entonces, reservar a los ámbitos de la Universidad la deliberación de las políticas, las estrategias, los contenidos académicos, pensando que todas estas decisiones tienen que tener la suficiente participación ya que tendrán sus frutos en el largo plazo y hay que asegurarse no sólo consensos sino que la decisión ha sido la correcta. Pero hay que tratar que la ejecución, una vez tomada las decisiones, sea lo más descentralizada posible, en la medida que ello garantice que no se desvirtúen esas políticas aprobadas. En las Universidades se confunde permanentemente la discusión de las políticas con la discusión de la ejecución y todo se vuelve deliberativo.

Las Competencias Esenciales:

Así es que seria importante que exista claridad y acuerdo que la Universidad se dedique, de manera prioritaria, a aquellos temas que deberían ser identificados como “Las Competencias Esenciales de la Universidad”.

En la medida que esos temas estén plenamente identificados y definidos, se los puede abordar con el tiempo necesario, se los puede aislar de aquellos temas secundarios de forma que no se mezclen ni se confundan con los prioritarios. De esta manera las autoridades tendrán tiempo para determinar políticas y marcar rumbos porque atenderán principalmente las competencias esenciales, dejando de lado todo aquello que haga a una gestión burocrática, rutinaria, la que tiene que estar en los carriles técnicos que corresponden. No es difícil ver que en las reuniones de estamentos importantes de la Universidad estén, en el mismo orden de prioridad, el tratamiento de temas fundamentales junto con los temas secundarios.

La autonomía universitaria será más eficiente y crecerá cualitativamente en la medida en que exista un plan estratégico acorde con los objetivos fundacionales y que ese plan sea permanentemente agiornado y monitoriado por los estamentos correspondientes, dejando parcialmente la ejecución  en ámbitos técnicos y a veces hasta externos o descentralizados, debiendo la Universidad tener poder para controlar las actividades que descentraliza. El objetivo es facilitar las decisiones y DESCONGESTIONAR LA ADMINISTRACIÓN. Para ello es que se plantea como tema principal de este trabajo recurrir a las ventajas que ofrece la ECONOMIA SOCIAL como auxilio de la administración de los bienes y servicios públicos, recurriendo a la creación de entidades sin fines de lucro que sean gestionadas democráticamente por la propia comunidad universitaria, compatible con la Ley de Educación Superior y enmarcada dentro del plan estratégico de la misma universidad de forma que NO sea posible la conformación de estructuras paralelas contradictorias, con poder económico o académico propio, que dificulten la Gestión de la Universidad. Es decir la Política de la Universidad solo puede hacerse desde las autoridades universitarias, surgidas por elección democrática de los claustros correspondientes: docentes, no docentes, graduados y estudiantes, según la Ley Universitaria y los estatutos de cada Universidad. La Economia Social solo brinda una herramienta de agilidad en la gestión, mediante instrumentos autónomos eficientes y gestionados democráticamente. Estas organizaciones complementarias pueden ser, entre otras posibilidades, una Cooperadora, una Cooperativa Editorial, una Mutual para el bienestar universitario, un Club, etc.

La Descongestión de la Universidad:

Se pretende, entonces, que la Universidad  conserve las políticas y derive parte de la gestión, manteniendo el fiel cumplimiento de la ley, especialmente de las leyes de Educación Superior y específicamente de la ley de Contabilidad Pública, a través del respeto a los procedimientos administrativos.

El punto de partida conceptual es, simplemente, lo que dice el diccionario de la Real Academia; “Congestionar: obstruir o  entorpecer el paso, la circulación o el movimiento de algo”. No hace falta agregar muchas palabras para visualizar que lo que se pretende es, precisamente, allanar esas dificultades pensando en facilitar la administración y la gestión. En estas Casas de Altos Estudios no es fácil decidir con responsabilidad y conocimiento profundo de aquellos temas académicos y de política educativa, que son fundamentales para el mediano o largo plazo, si todos los días existen “pilas” de expedientes que “dificultan el paso” hasta llegar al tratamiento de los temas que hacen a las COMPETENCIAS ESENCIALES  de la Universidad.

No se trata de propender a la mera descentralización; es decir a transferir parte de la autoridad, que antes se ejercía desde la máxima autoridad. Esto, en ciertos casos, no da resultado por cuanto la descentralización tiene dos inconvenientes en la práctica. El primero porque significa un incremento del presupuesto universitario, ya que es probable que se necesiten más medios o que se dupliquen gastos y, el segundo, que esa decisión legal de descentralización se anula en la práctica, debido a las características personales de quienes conducen. De ahí la idea de crear entidades independientes en lo jurídico pero supeditadas a las políticas de la Universidad, como son la Cooperadora, la Mutual. la Cooperativa Editorial, el Club, etc.

En este caso DESCONGESTIONAR NO ES TERCIARIZAR; ya que no se trata de organizar estructuras PRIVADAS fuera del ámbito de la universidad y que no estén controladas por ella; tampoco se trata de derivar actividades hacia estructuras que tengan finalidades lucrativas, ya que, de ser así, la universidad derivaría un beneficio económico hacia terceros y seria una forma de privatización tradicional. (Pero además, esto no tendría que hacerlo ya que culturalmente hay que tener en cuenta que las privatizaciones dejaron más que una profunda marca en el plano de la nueva estructura económica que se generó; dejaron un cambio de cultura y de nuevos “valores” dentro de la economía, que repercutió en la cultura social. El  concepto de competitividad, atravesó todos los valores y produjo el fomento hacia la conformación de un hombre más individualista y menos solidario; un hombre competitivo - no competente -. Esto se transformó en la base cultural del individualismo, necesario para desatar la tendencia hacia las estructuras monopólicas y de concentración. El Estado en pleno se retiró como nivelador de las desigualdades; primero porque las personas que lo condujeron propiciaban esos valores individualistas y segundo porque el Estado, en pleno retiro cultural y en pleno retiro económico, no le alcanzaría en estos momentos, aunque quiera, a paliar las desigualdades. Ahora, que los ciudadanos se dan cuenta que no todas las privatizaciones fueron beneficiosas para la sociedad, existe un Estado en quiebra que difícilmente pueda asistir a todos los que lo necesitan, aunque realmente quiera hacerlo. Y en estas condiciones el Estado y la Universidad recurren a la Economía Social).

De manera que para garantizar que la Universidad controla las actividades que deriva y que a su vez no hay lucro con las tareas que se crean con la descongestión, se debe promover la creación de entidades ASOCIATIVAS, SIN FINES DE LUCRO, CUYOS ASOCIADOS VOLUNTARIOS SON LOS PROPIOS INTEGRANTES DE LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA. Así es que será posible por ejemplo, la creación de una Cooperadora, de una Editorial Cooperativa, de una Mutual, de un Club, etc.; las que se dedicarían a distintas actividades que más adelante se detallarán.

La Economia Social:

Antes de desarrollar los distintos modelos de entidades que se podrían crear, es conveniente aclarar el concepto de la Economía Social para entender mejor por qué es apropiado DESCONGESTIONAR la Universidad Pública apoyada en estas organizaciones. Si bien distintas definiciones se han dado de la Economía Social se adopta aquí una de ellas, la que comprende aquellas entidades sin fines de lucro y que tengan gestión de tipo democrática; es decir que se mantenga el principio de un hombre un voto, quedando fuera de este concepto a las Fundaciones ya que si bien no tienen fines de lucro la forma de su gestión depende de lo que se establece en el acto Fundacional. Esta Economía Social crece siempre en épocas de crisis y la Universidad no es ajena a esta crisis de recursos y no es casual que se recurra, en estos momentos, a este tipo de organizaciones (no gubernamentales) como auxilio del Sector Publico. Se trata de promover, a favor de la Universidad, la solidaridad en materia económica procurando el agrupamiento de personas ligadas económica y afectivamente a la UNIVERSIDAD PúBLICA. Si el Estado tuviera recursos ilimitados tal vez no habría necesidad de recurrir a la Economia Social para paliar esta situación. Ahora bien la Economía Social no debe entendérsela como la Economía marginal sino como la Economía que puede cambiar la cultura y los valores dentro del campo económico-social. Una economía al servicio del hombre, en donde se lo valore como tal, independientemente del capital que aporta, por cuanto todos tienen un  voto. Es decir, culturalmente  se tendería a la democratización de la Economía y a una mejor distribución de la riqueza, lo permitiría la construcción de una sociedad más armónica y con menos rupturas sociales.

 

La Asociación Cooperadora de la Universidad:

 

A través de una entidad de esta características, donde los asociados serian exclusivamente los docentes y no docentes de una Universidad específica, se podrán buscar tres objetivos fundamentales:

a)      La obtención de recursos financieros.

b)      La agilización de ciertos trámites.

c)      El incremento de los ingresos de los docentes.

La Cooperadora será esencialmente una organización financiera complementaria de la Universidad, estructurada como una Asociación Civil sin  fines de lucro lo que permitirá agilizar la gestión de la Universidad y complementar al sector de la administración, mejorando su capacidad operativa; obteniendo resultados administrativos en plazos menores; como así también ampliando las posibilidades de financiamiento de proyectos educativos, culturales y de equipamiento de la Universidad. Esto abre, en la Universidad, un espacio que permitiría llevar a cabo proyectos que, de otra manera, serían de difícil realización.

Ahora bien, para eficientizar una Cooperadora es necesario contar con un grupo importante de asociados con compromiso. Es por ello que todos los docentes y no docentes debieran, voluntariamente, integrarse a la misma. De esta manera es posible tener una herramienta que puede ser vital para concretar muchos proyectos y a la vez beneficiar a la Universidad generando recursos genuinos o bien evitándole erogaciones, lo que permitirá atender mejor las actividades académicas (competencias eseciales), que la Universidad está financiando actualmente. Por otra parte los docentes pueden, mediante presentación que efectúen a la cooperadora, obtener ingresos personales, complementarios con los que les brinda la universidad; no siendo los mismos incompatibles sino todo lo contrario, perfectamente complementarios. Así, de todas las actividades extracurriculares, que son aranceladas por la Universidad, los docentes podrán obtener ingresos adicionales que complementen, con creces, sus magros salarios. Por ejemplo, un docente de una Facultad de Ciencias Económicas podría, a través de su cooperadora dictar un curso de “Economia para no Economistas”, para personas ajenas a la Facultad. Ello  le generaría un ingreso a su Universidad, un ingreso personal por su trabajo y una mejora social por la capacitación dada a la comunidad. Por supuesto que esta actividad puede ser criticada desde distintos sectores, pero se parte de la base que el Estado, en el corto plazo, no incrementará los salarios docentes por la crisis del presupuesto educativo. Y, por otro lado, evitaría que el docente tenga que tener un sinnúmero de horas de cátedra distribuidas en varios lugares de trabajo transformándose en los famosos docentes “taxis” que deambulan diariamente por toda la ciudad. Muchas Universidades y Facultades del país tienen esta estructura complementaria, algunas  mediante Fundaciones, otras para permitir la explotación de bienes o derechos que son concesionados a la Cooperadora o Fundación.

La Editorial Cooperativa.

"Una Cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada". En síntesis se trata de constituir una empresa que se posee en conjunto y se controla democráticamente". En este caso se agrega la particularidad de agrupar a docentes de una Universidad o Facultad, por lo que los objetivos de esta cooperativa son compatibles con los de la propia Universidad. (Tal es el caso de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, donde ya existe una Cooperativa la cual, en los dos primeros años de existencia, ha obtenido excelentes resultados económicos, que muy difícilmente se hubiesen logrado dentro del Estado).

Cada Cooperativa es, entonces, una empresa, en el sentido que es una entidad organizada que funciona en el mercado. Por lo tanto debe esforzarse para servir a sus miembros de forma eficiente y eficaz. La Editorial Cooperativa se encargará de diseñar, imprimir, encuadernar, comercializar y vender, al menor costo posible, diferentes publicaciones como Libros, Apuntes, Guías de trabajo o ejercicios, así como todo tipo de trabajos de edición en cualquier tipo de soporte. Su prioridad será fomentar las publicaciones de Docentes de la propia Universidad, quienes serán sus asociados, permitiendo la edición de “tiradas cortas”, de 200 o 300 ejemplares, que no tienen cabida en las grandes editoriales y que pueden ser difundidas en un ámbito de mercado más pequeño, como es el de cada Universidad. Esto actúa como estímulo para la producción de materiales lo que redundará en un beneficio para la propia docencia Universitaria.

La Editorial Cooperativa posibilitará la realización de todas las tramitaciones obligatorias, ante la Cámara Nacional del Libro, para proceder a la publicación; como ser el Registro de libros I.S.B.N.- (LEY 22.399); la Catalogación en fuente (Ley 25.446, constancia del título de la obra, número de edición, cantidad de ejemplares impresos) y la protección a la Propiedad intelectual (Ley 11.723). La Cooperativa mantendrá, entonces, la ejecución de las actividades que realiza cualquier Editorial privada. Ahora bien, la Universidad o Facultad conservará su propia Política Editorial, que será su COMPETENCIA ESENCIAL, sin que tenga que dedicarse a realizar los trabajos “de imprenta” o de administrar una editorial. Es decir la Cooperativa sólo realizará las Ediciones con el sello de la Universidad, cuando los contenidos académicos sean considerados pertinentes, a través de una simple manifestación escrita emitida por el Comité Editorial de la Universidad. Esto permitirá que la Universidad no incremente sus gastos operativos en personal como seria si creara su propio Departamento Editorial, tampoco terciariza hacia una entidad lucrativa, sino que descongestiona una actividad delegándola en otra estructura de la Economia Social que esta dirigida por sus propios docentes que la gestionan democráticamente, tal como se gestiona la propia Universidad.

La Asociación Mutual:

Para toda la cuestión relacionada con el Bienestar Universitario es posible gestionar sus prestaciones a través de una Asociación Mutual, manteniendo la Universidad el dictado de las políticas del Bienestar, que serían sus COMPETENCIAS ESENCIALES.

La Mutual realizará prestaciones, mediante la contribución o ahorro de sus asociados, para asistencia médica, farmacéutica, otorgamiento de subsidios, préstamos, promoción del turismo educativo, etc., como así también cualquier otra actividad que tenga por objeto otorgar a los asociados bienestar material y espiritual.

La Asociación Mutual será una Empresa Social de Servicios, que los prestará en la medida que lo permita su estado económico, que es independiente de los presupuestos de la Universidad; y que los pondrá en práctica a través de la aprobación por parte de las estructuras legales de la propia Mutual, o sea por la asamblea de asociados, para satisfacer sus necesidades.

Por supuesto que para decidir qué actividades realizará la mutual es importante tener en cuenta las posibilidades que brinda el mutualismo a través de los convenios inter-mutuales mediante los cuales una mutual puede, de forma SOLIDARIA, brindar los servicios a otra mutual sin que signifique un incremento de los gastos por parte de la mutual beneficiaria.

De esta manera la Universidad puede, por un lado, sacar fuera de su ámbito administrativo la gestión de casi todo el tema del bienestar universitario, manteniendo la política del mismo en su poder y teniendo la posibilidad de tener un control sobre la propia mutual a través del convenio especifico.

Este proyecto se está intentando desarrollar en la Universidad Nacional de Lanús, en donde, en una primera etapa, la mutual podría atender las necesidades, no satisfechas, de la falta de: una cobertura médica adecuada, un servicio  farmacéutico accesible y un servicio de turismo educativo acorde a las posibilidades de cada asociado. Todo ello organizado de forma solidaria, la que viene impuesta por la condición de entidad de bien público, como es la Mutual; siendo sus beneficiarios no solo los docentes, no docentes sino también los propios alumnos de la Universidad, todos los cuales integrarán esa Mutual en distintas categoría de asociados.

De la misma manera que se explicó muy someramente la organización Cooperadora, Cooperativa y Mutual, tratando de dar los ejemplos en cada uno de los casos, será posible con el mismo criterio, organizar las actividades deportivas, mediante la organización de un verdadero club promotor, con las mismas características de las anteriores.

En definitiva la idea es que la Universidad no trate de incrementar sus gastos públicos en actividades que si bien son muy importantes, no forman parte de sus COMOPETRNCIAS ESENCIALES. Y si la Universidad Pública desea continuar con la tradicional estrategia de enseñanza gratuita para el Grado (y no el posgrado), deberá pensar que su presupuesto lo tiene que concentrar para esos gastos ESENCIALES y que no es posible pretender que se puedan realizar otras actividades no porque no le correspondan como Universidad Pública sino porque el Estado no le girará los recursos que necesitaría.

 

La Enseñanza de la Economia Social:

La consecuencia, si es posible esta organización en las Universidades Públicas sería además la posibilidad cierta de una mayor preocupación por la Enseñanza de la Economia Social, bastante desplazada hasta ahora de los ámbitos académicos. Hay que tener en cuenta que, desde lo cultural, en las Universidades no se debe fomentar la formación de un hombre individualista en su comportamiento hacia el campo económico. Se necesita, ahora, la transmisión de valores solidarios aplicables al campo económico, que no estén disociados con los valores sociales. Que se comprenda, simplemente, que asociar capitales, como lo hacen las empresas lucrativas, no es asociar personas. Asociar capitales es sólo potenciar al poderoso. Asociar personas significa que cada uno tendrá, en la reunión de su empresa solidaria, Cooperadora, Cooperativa, Mutual, Club, etc., la decisión de un voto cada uno.  Valen las personas como tales, no en función de las acciones que poseen en sus bolsillos.  Decidir democráticamente, en las empresas, es compatible con la forma de gestión de la propia Universidad donde cada docente tiene un voto para decidir el destino de la misma.

Las universidades deben tratar de no mezclar todo el lenguaje lucrativo, individualista con el lenguaje más solidario y de refuerzo del individuo con responsabilidad social, que necesita la sociedad para progresar en conjunto. Debe además, sobre todo en las ciencias económicas, buscar las mejores técnicas de gestión al servicio de entidades solidarias.  Promover nuevas herramientas administrativas, contables y de gestión al servicio de proyectos solidarios, que no solamente resuelvan los problemas económicos para la coyuntura sino que tengan proyección y responsabilidad social. Es tarea de la Universidad reforzar la democracia política e inculcar valores de democracia económica que mejoren la equidad distributiva. Y todo ello puede hacerlo empezando a practicar hacia adentro de sus propias estructuras ayudándose en estas entidades sin fines de lucro.

(c) Jorge Bragulat

El Dr. Jorge Bragulat es  Presidente de la Cooperativa Editorial de la Universidad Nacional de Lanús

 

 
 
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