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Estás aquí:  Inicio >>   Entrevistas- noticias culturales-histórico >>  Entrevista a Luisa Richter por Viviana Iriart, desde Caracas, Venezuela
 
Entrevista a Luisa Richter por Viviana Iriart, desde Caracas, Venezuela
 

Luisa Richter es una artista polifacética pero una la asocia siempre con la luz: la luz del trópico que descubrió cuando arribó a Caracas en 1955 desde su Alemania natal: “Cuando llegué sentí inmediatamente un gran cariño por los aromas, los colores, la luz, la gente. Nunca sentí el impacto de la diferencia con mi país. Yo pertenezco a este lugar, como también pertenezco a Alemania”.
Ganadora dos veces del Premio Nacional de Artes Plásticas de Venezuela (1963, 1982), Luisa Richter estudió en la Escuela Independiente de Arte y en la Academia Nacional de Artes Plásticas, en Stuttgart, Alemania, donde conoció al que fue su maestro, el artista Wili Baumeister, quien venía del Bauhaus. En 1958 realizó su primera exposición en Caracas. Desde entonces ha expuesto casi todos los años, tanto en Venezuela como en otros países, y ha recibido varios reconocimientos. Pero a ella, exposiciones y premios no le interesan: lo único que le interesa es pintar.
Su obra se pasea por varios caminos: retratos, ilustraciones, pintura figurativa, pintura abstracta, collage, pasteles, en pequeño y gran formato. Es un reflejo de su propia vida, abierta a todas las vivencias: “Mi vida es una aventura y cada cuadro es una aventura”.

(Caracas) Viviana Iriart

 

Luisa ¿qué  le  dio Venezuela a tu arte y que le diste tú a Venezuela?

Fue en Caracas donde comenzó para mí la posibilidad de descubrimiento, invento, construcción y lenguaje. Me gusta mucho la luz de Venezuela y su espontaneidad. Lo que yo le di fue el Informalismo, que  llegó conmigo, porque todo el mundo era Constructivista. En 1955, cuando llegué, yo pintaba los cortes de la tierra. 

¿Cuándo comenzaste a pintar?

Pinto desde los tres años, porque mi padre, que era un intelectual y un hombre de más de 40 años, no tenía paciencia y entonces para que yo me quedara tranquila y lo dejara hacer sus cosas, me regaló tres lápices. Ahí empezó todo.

¿Qué te ha dado la pintura?

Pintar ha sido y sigue siendo el andamio que construí para mí, al que siempre podré sujetarme y sobre el cual continuo balanceándome hasta el día de hoy. Cuanto más cerca se contempla uno, más se esfuman los contornos de este policromo, intrincado, laberíntico, incoherente, refulgente y fluyente Yo. Que, descrito en sus contradicciones, significa pintar un cuadro. El collage es un ordenamiento de escombros: un todo de fragmentos.

¿Pintar es una pasión?

La pintura es un amante. Siempre estoy acompañada. Yo tengo que defender mi soledad. El cuadro es silencioso escenario donde el vidente expone su pasión. Posiblemente, diría Rilke, las obras de arte han sido siempre solitarias, y la gloria no signifique más que el recaer de un malentendido sobre un nombre nuevo. Las obras de arte tienen la particularidad de ser, por así decirlo, cosas del futuro: el tiempo no las ha tocado todavía. Ese futuro en el que se originan es lejano: son fragmentos venidos del último siglo, en los que el camino y el progreso se cierran sobre sí en un círculo. Son cosas plenas y contemporáneas de aquella divinidad que venimos vislumbrando desde el principio de los tiempos y que aún no terminamos de vislumbrar. La era industrial abre a lo colectivo una vía ya aparentemente incontrolable, mientras el aliento de estas obras permanece al margen o detrás, resignado y oculto, como melodía coral a la que uno tiene que saber cuándo entregarse y disponer de su armonía para una obra propia: tal es el secreto de la pintura, y del arte en general.

¿Qué es arte para ti?

El arte es y produce un camino hacia la comprensión. Arte es jugar con la fascinación, un conjunto de cosas no habladas. Se podría decir que la obra de arte es una confesión del ser, que se manifiesta bajo el pretexto de un recuerdo o experiencia, y que al separarse así de su creador, existe sin explicaciones.

¿Cuáles son tus planes a mediano plazo?

Yo nunca tengo planes. Los planes vienen solos. Así surgieron todas mis exposiciones: sin que yo me lo propusiera. Ahora están preparando una exposición individual de mi obra en Alemania y otra en Caracas, en la Galería de Arte Nacional. Pero yo no hice nada para que esto sucediera, simplemente sucede. Todos los años participo en la FIA (Feria Internacional del Arte) por intermedio de la Galería Medicci, que me representa aquí y en Estados Unidos, pero  tampoco lo busqué. Yo simplemente estoy abierta a la vida.

¿Nunca te propusiste exponer?

No. La pintura es un amante, si se muestra al amante o no, no tiene importancia.

Expusiste en Buenos Aires en 1986, ¿cómo fue tu experiencia allí?

Cuando estuve en Buenos Aires me sentí como en París, tengo la sensación de que es la París latinoamericana. Mi obra fue muy bien recibida, tengo excelentes críticas.

¿Cómo te sientes en medio de la inestabilidad política venezolana?

Pinto, escribo, me organizo en medio del caos. Creo que el mejor aporte que yo puedo darle a la sociedad venezolana, en estos momentos, es mi pintura.

¿Puedes vivir de tu arte?

Sí, y eso no es nada fácil, sobre todo cuando una no se prostituye. Pero yo lo he logrado. Vivo rodeada de 60 orquídeas, un jardín inmenso y tengo la gran suerte de poder tener un jardinero... me siento millonaria. (Se ríe)

 

Luisa Richter es considerada uno de los mejores pintores, hombres y mujeres, del continente. Es también una excelente escritora. En los fragmentos que publicamos a continuación, nos encontramos con una Luisa bohemia, humorística, reflexiva. Una Luisa dificil de imaginar cuando contemplamos la profundidad de sus collages.

 

Fragmentos del Diario de  Luisa Richter

“Nació mi primer hijo. Poco después llamó a nuestra puerta una india con su niño atado en la espalda, ofreciendo sus servicios. Acepté, y resultó que nuestra tarea favorita consistía en amamantar a los niños mientras los cigarrillos  pendían de nuestros labios, y medio dormidas, una al lado de la otra, encontrábamos un bienestar reconfortante. Por ejemplo, si algún objeto se había extraviado, ella recomendaba rezarle a San Antonio, o sino a María Lionza, poniendo a prueba la competencia del culto africano. Podíamos invocar también al benefactor y médico de los pobres, José Gregorio Hernández. No obstante, su mayor confianza estaba depositada en Guaicaipuro, cacique de indios.

(...) Las proporciones de mestizaje entre indios, negros y europeos y la  coexistencia de venezolanos que viven en diferentes épocas, según el nivel de su desarrollo cultural, produce una especie de collage, siempre sorprendente. Mientras aquí persisten formas de animismo y prácticas chamánicas, al mismo tiempo circulan los boletines de la Bolsa y revistas de  Estados Unidos y Europa informando sobre actualidades mundiales. (...) Es lamentable que la tragedia de tantos indios, relacionada con la llamada civilización, les haga permanecer en un estado de subsistencia sin escape. Proféticamente, Alejo Carpentier escribió sobre la inestabilidad de la América Latina controlada por intereses extranjeros.

(...) Un mar de resplandor inunda las regiones tropicales, siempre más luz y una inmensa luminosidad atmosférica. Algo seductor, irresistible, con un verano permanente durante todo el año, con un calor sofocante que cae sobre los cuerpos como un plomo, y un pesado letargo que paraliza la actividad. De la humedad vaporosa surge una vegetación exuberante. Todo crece en abundancia en esta tierra inagotable y fecunda.

(...) Mi casa tiene paredes altas y a veces la luz es de un blanco chillón, formando un marco para mí y para mis cuadros. Se encuentra en una colina por encima de la ciudad. Cuando el sol caliente ardientemente, se absorben los colores y se percibe sólo una escala de blancos deslumbrantes. Muchas veces observo el deslizar de las capas pesadas de las nubes, la gradación apilada de tonos que se desplazan como bastidores. Se producen sendas hacia horizontes y entre espacios. Cordilleras semejan nubes, la nube se transforma en montaña y entra en la casa como reflejo en el espejo, las ventanas y las paredes”.

 

 

“La cosecha de juegos”

fragmento del texto de Marta Traba *,

publicado en el  suplemento especial dedicado a Luisa Richter

en “El Nacional”, Caracas, diciembre de 1985.

 

“Las exposiciones de Luisa Richter son radiografías de tórax, pubis, piernas, cabeza, brazos: por eso se mueve y camina como los seres vivos y también inquieta como las radiografías, siempre indescifrables. Luisa pretende, además, sentar una meditación sobre la pintura. Tampoco es eso: le sobra sensualidad y desorden para poder meditar en paz.  Lo extraordinario es que piensa con los ovarios y siente con la cabeza, lo cual crea una gran confusión y al mismo tiempo reconduce a la inevitable  unidad del ser: entrega al artista unívoco, artista total de la cabeza a los pies, por lo tanto reclamado, en cualquiera de sus funciones vitales, por el imperativo del arte.

Luisa quiere formular un leguaje y hace explotar sin descanso el marco lingüístico, al ser incapaz de estabilizar un sistema. Ni establece relaciones persuasivas o constantes entre los elementos, ni entra, por consiguiente, en el orden de la metáfora. Tampoco es capaz de estipular contigüidades, como lo exigiría una visión sintagmática. Salta por encima de tales propósitos y se zambulle en la emoción. Pero desprecia la emoción insulsa, sin poética sustentadora. Entonces rehace los marcos, responde a un conato de estructuras, y recae,  enseguida, en los delirios de la forma despedazada. Curiosamente, no se trata de una obra de combate explícito. Sus contradicciones contraen grandes acuerdos, y la obra camina como un ferrocarril rápido hacia las amplias invocaciones: espíritu, energía vital, naturaleza.

(.….) Para Luisa Richter el arte es un problema que vive más de sus interrogantes que de sus precarias soluciones. Luisa está en la edad y la situación de no temer: ya no le importa conseguir una solución, ni siquiera temporaria, para satisfacer a su público, las galerías o las modas pasajeras. También por ese motivo su obra respira un enorme aliento, una  inusual libertad, y nos concede parejas satisfacciones”.

 

* Marta Traba: Crítica de Arte, escritora, profesora. Nació en Argentina y vivió gran parte de su vida en Colombia, donde fundó el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Es considerada una de las mejores críticas de arte del mundo. Murió en un accidente de aviación en 1983.

 

Trazos de la trayectoria de Luisa Richter

1958: IX Salón Oficial (colectiva), Caracas.

1959: Museo de Bellas Artes (individual), Caracas.

1969-1987:  profesora de Composición Visual y Dibujo Analítico en el “Instituto de Diseño de la Fundación Neumann”, Caracas.

1971: Segunda Bienal Americana de Artes Gráficas, Cali; Museo de Arte, Lima; Universidad de Nebraska, Lincoln.

1976: Museo de Bellas Artes, Caracas.

1978: Bienal de Venecia (representa a Venezuela).

1980: exposiciones en Caracas, Stuttgar y Frankfurt.

1985: Galería Los Espacios Cálidos, Caracas.

1986: Centro Cultural San Martín, Buenos Aires.

1987: Mundos Exóticos-Fantasías Europeas, Stuttgart (representa a Venezuela).

1992:  Armitano Editores publica un libro sobre su obra, que en 2004 se quiere reeditar en Alemania.

1997: Museo de Stuttgart-Sindelfingen.

1998: Deutsche Welle, Colonia.

1999: Instituto Iberoamericano, Berlín; Casa de Cultura de Altes Rathaus Potsdam.

2001: Galería Medicci, Caracas.

2001-2002: Museo Cruz-Diez, Caracas. 

2002: Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, Caracas.

2003: FIA; Asociación Cultural Humboldt; Universidad Simón Bolívar; IESA. Caracas.

 

Algunos premios: De la Juventud (Alemania), Nacional de Artes Plásticas (Caracas, 1963, 1982), Imagen de Don Andrés Bello (Bogotá, 1993), II Bienal de Artes Gráficas del Museo Carlos Cruz Diez (Caracas, 2000).

Películas sobre su obra: “Espacios Planos y Reflejos”, Televisión Alemana, 1980; “Luisa Richter, vida y proceso”, Venezolana de Televisión, 1981; “Entre Caracas y Hamburgo”, Televisora Alemana, 1993; “Riesgo del Juego”, documental de Marilyn Binchfield, Alemania, 1986; “Fama y Fortuna”, documental de Luca Bentivoglio, 1989-90.

 

 (c) Viviana Iriart- Todos los derechos reservados

 

 

 Viviana Iriart es escritora y periodista, argentino-venezolana. Ver datos en Galería de escritoras y escritores en Archivos del Sur.

 

 

 

 

 

 

 
 
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