Usuario :
Clave : 
 
 administrador
Manual del administrador


 Secciones
Ediciones anteriores
Premios- Distinciones
Muestras/Arte
Entrevistas- noticias culturales-histórico
Lecturas
Ensayos - Crónicas
Educación/Universidad
Sociedad
Diseño/Moda/Tendencias
Fotografía
La editora
Medios
Sitios y publicaciones web
Narrativa policial: cuentos, ensayos, reseñas
Sumario
Música
Teatro/Danza
cartas
Cine/Video/Televisión
Entrevistas- Diálogos
Servicios
Noticias culturales- archivo
Espacio de autor
Prensa
Artista invitado
Entrevistas
Fichas
Algo de Historia
Blogs de la Revista Archivos del Sur
Cuentos, poemas, relatos

ARCHIVOS DEL SUR

 Inicio | Foros | Participa
Buscar :
Estás aquí:  Inicio >>  Lecturas >>  Conferencias sobre la filosofìa polìtica de Kant, Hannah Arendt
 
Conferencias sobre la filosofìa polìtica de Kant, Hannah Arendt
 

Conferencias sobre la filosofía política de Kant

Hannah Arendt

Introducción y edición a cargo de Ronald Beiner

Editorial Paidós

270 páginas

 

(Buenos Aires)  Araceli Otamendi

 

Hannah Arendt murió antes de terminar “El Juicio”, texto que iba a componer la tercera y última parte de su obra titulada “La vida del espíritu”. Quienes estudian su pensamiento tendrán múltiples razones para creer que, si lo hubiese escrito, habría coronado su obra.  En una carta que escribió Hannah Arendt a Karl Jaspers, dice: “Parece que ciertas personas, en su propia vida (y únicamente allí, no en tanto personas, por ejemplo) están a tal punto expuestas que se convierten, por así decirlo, en encrucijadas y objetivaciones concretas de la vida”. Esa carta fue escrita a los 24 años. Ya había conocido y amado a Heidegger, presencia fascinante durante toda su vida, y ya había defendido su tesis de doctorado en Heidelberg, El concepto del amor en Agustín, apadrinada por el mismo Karl Jaspers, dice Julia Kristeva, pensadora que dedicó  a Arendt uno de los libros de la trilogía “El genio femenino”. Después de haber pensado en consagrarse a la teología, y de haberse dedicado al estudio y “desmantelamiento” de la metafísica, pronto la vida ocupó lo esencial de la reflexión de la filósofa. En 1933 Arendt tuvo que abandonar Alemania. Vivió primero en París y finalmente desembarcó en Nueva York en 1941, donde obtuvo la ciudadanía norteamericana diez años más tarde. Convertida en politóloga escribió “Orígenes  del totalitarismo”, obra muy cuestionada y considerada una importante investigación sobre las formas aberrantes de dominación política, donde la autora  considera al nazismo y al estalinismo como dos rostros de un mismo horror porque convergen en la negación de la vida humana.

Después de esa obra se dedicó a sus meditaciones fundamentales sobre la vida del espíritu.  Según palabras de Kristeva: “Recorrido desde el principio con esa pasión singular en la que vida y pensamiento están indisolublemente unidos, su trayecto tormentoso pero profundamente coherente no cesó de ubicar en el centro a la vida, en sí misma y como concepto a dilucidar. Pues lejos de ser una “pensadora profesional”, Hannah Arendt ejerció su pensamiento en el núcleo de su vida:

En ese rasgo específicamente arendtiano tendríamos la tentación de ver también una particularidad femenina, a tal punto es cierto que “la represión”, que se dice “problemática” en la mujer, le impide aislarse en los palacios obsesivos del pensamiento puro, y la lleva a echar anclas en la práctica de los cuerpos y en los lazos con los otros”. En el ensayo de Kristeva se aborda el tema de la vida en la obra de Arendt destacando la importancia que tiene para la filósofa: “Hoy en día nos resulta muy difícil aceptar que la vida, valor sagrado de las democracias cristianas y poscristianas, es el fruto reciente de una evolución histórica, y puede estar amenazada.  Es precisamente el interrogante sobre ese valor fundamental, acerca de su formación en la escatología cristiana, y de los peligros que corre en el mundo moderno, lo que atraviesa de un extremo a otro la obra de Arendt (desde su “disertación” sobre San Agustín hasta el manuscrito inconcluso sobre la capacidad de juzgar), a menos que en realidad la estructure secretamente.

En cuanto al libro recientemente editado por la editorial Paidós conviene tener en cuenta que no debe confundirse con un texto definitivo. Los escritos reunidos y editados son en su mayoría notas que no iban a publicarse. Según Ronald Beiner a quien pertenece el ensayo interpretativo que acompaña las notas de Hannah Arendt, la razón por la que se decidió editarlas fue simplemente permitir el acceso a ideas de capital interés, ideas que la autora no pudo desarrollar del modo que había proyectado.

En palabras de Beiner: “Sabemos que todo lo que llegó a completar hasta el momento de su muerte era una simple hoja de papel con el “encabezamiento: “El Juicio” y dos epígrafes”.  Y, si bien los dos epígrafes son interesantes, difícilmente puede deducirse de ellos el hilo conductor de las intenciones arendtianas. El patetismo de esta única página parece un aviso contra toda tentación de proseguir. Para complicar aún más la tarea, Arendt, al escoger a Kant  como su guía en la facultad de juzgar, nos advierte que se dirige hacia una serie de ideas que él no llegó a desarrollar en vida”. Encarar un ensayo de este tipo resulta arriesgado y Beiner lo sabe. Al examinar la obra de Arendt en su conjunto, dice Beiner, se constata que propone no una sino dos teorías del juicio. Las referencias a la facultad de juzgar están diseminadas por los escritos arendtianos publicados en la década de 1960 mientras que a partir de 1970, se detecta una orientación nueva,  sutil pero importante. En los textos anteriores al artículo de 1971 “El pensar y las reflexiones morales”, dice Beiner,  el juicio se considera desde la óptica de la vita activa; en los textos posteriores, el juicio pasa a considerarse desde el punto de vista  de la vida del espíritu.  El acento, aclara el ensayista, se desplaza del pensamiento representativo y de  la mentalidad amplia  de los actores políticos al espectador y al juicio retrospectivo de los historiadores y de los narradores de historias.

En síntesis, todo lo que pueda aportar más elementos para conocer el pensamiento de Hannah Arendt resulta enriquecedor y favorece la investigación de la obra de esta filósofa.

 

Bibliografía:

 

Julia Kristeva, El genio femenino, 1. Hannah Arendt, editorial Paidós

Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, Editorial Alianza Universidad

 

 

 
 
Diseño y desarrollo por: SPL Sistemas de Información
  Copyright 2003 Quaderns Digitals Todos los derechos reservados ISSN 1575-9393
  INHASOFT Sistemas Informáticos S.L. Joaquin Rodrigo 3 FAURA VALENCIA tel 962601337