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Estás aquí:  Inicio >>  Ensayos - Crónicas >>  Ya no queremos tanto a Lucy, por Luis Buero
 
Ya no queremos tanto a Lucy, por Luis Buero
 

El escritor argentino Luis Buero analiza el estereotipo femenino creado por la serie "Yo quiero a Lucy" de la televisiòn norteamericana de hace varias décadas y lo compara con los nuevos modelos de mujer.




Una pregunta polémica anda dando vuelta en toda charla que discuta el
concepto actual de género femenino y masculino: ¿las series americanas
tales como SEX IN THE CITY, COUPLING US y FRIENDS, representan a la mujer
occidental actual? ¿Cómo viven los hombres esta "nueva" Eva que se fue
gestando en esta era en la que dejaron el cucharón por el attaché y el
zaguán por el anticonceptivo?
En un episodio de YO QUIERO A LUCY de la década del 50, Lucille Ball se
quejaba ante su esposo Desi Arnaz,  de las agotadoras tareas de la casa,
envidiándolo pues consideraba que el papel del hombre en la sociedad era el
más cómodo. Su marido, que subestimaba la labor de una ama de casa, la
desafía entonces a intercambiar los roles durante una semana: ella deberá
buscar un empleo y trabajar en una empresa mientras él se dedicará a atender
el hogar y a la semana compararán las experiencias para ver quién tenía
razón. Esto motiva incesantes enredos y situaciones cómicas, entre ellas,
las vicisitudes de Lucy en una fábrica de chocolates, al no hacer a tiempo a
poner dentro de unas cajas, y con las manos,  los bombones que pasan delante
de ella por una cinta transportadora , y comienza a llenarse los bolsillos,
las manos y finalmente la boca.  Mensaje explícito: la mujer fuera de su
casa es una inútil.
En un capítulo de la temporada pasada de la serie FRIENDS, Mónica (Courtney
Cox) presenta a su nueva pareja (Tom Selleck) a sus amigos, en el bar que
siempre los reúne. Entonces su amiga Phoebe (Lisa Kudrock) se levanta de su
sillón y va a saludarlo diciéndole: " de los seiscientos ochenta novios que
tuvo Mónica, tú eres el más simpático de todos".
En ese grupo todas las chicas trabajan, algunas viven solas y ninguna está
casada. Es más, a veces, cuando un joven les propone matrimonio escapan
víctimas del pánico.
Es indudable que la televisión, que ya superó ampliamente los cincuenta años
en Estados Unidos y otro tanto en estas tierras, muestra (especialmente en
las comedias humorísticas donde se trata el aspecto risible de la vida
cotidiana) los cambios en el imaginario social de  "masculino-femenino" que
las mujeres provocaron y promocionan, y los hombres no terminan de aceptar
del todo. 
En la época de Yo Quiero a Lucy,  las chicas no tenían amigos varones, salvo
algún tontito como el "Coquito" de Joe Rígoli en La Nena.
Hoy tienen (en la pantalla y en la vida) amigos varones, amigovios (amistad
con sexo ocasional), compañeros de trabajo en cuyas casas de quedan a dormir
o con los que hacen viajes por el mundo o se van de vacaciones, a pesar de
estar en pareja con otro hombre.
Lucy se confesaba con su vecina, y la esposa del Dr. Cándido tenía
confidencias con su cuñado cura; hoy las mujeres las charlas íntimas las
tienen con sus compinches varones, muchos de los cuales les "tiran onda" o
se les declaran directamente, y ellas aunque no los rechacen como amantes,
los siguen aceptando como amigos y todo está bien, todo está muy
bien.....para ellas.
Las doncella, en las épocas de El Teleteatro Para La Hora del Té esperaban
vírgenes el himeneo nupcial con su héroe, el galán de moda. Hoy las parejas
se entrecruzan más de una vez y uno adivina que Julieta al final terminará
enamorada de Romeo porque en los títulos de la telenovela aparecen como
protagonistas.  A la esposa de la familia Ingalls jamás se le hubiera
ocurrido divorciarse e irse a vivir con un homosexual, un extraterrestre o
un fantasma.
Pero, vayamos a los observables.








En la época de YO QUIERO A LUCY (años 50), as mujeres:
                                                                   * Solían
casarse con el primer novio; era prácticamente imposible que mantengan
varias relaciones antes de casarse, puesto que, entre otras cosas,  era mal
visto. Los matrimonios se celebraban de jóvenes y cuando se comenzaba una
relación estaba preestablecido que era para toda la vida... aunque a veces
no fuera la persona correcta.   * Toleraban muchísimas cosas de sus maridos,
desde infidelidades hasta carencias en la relación, así y todo, éstas
continuaban. Primero porque el divorcio era juzgado por la sociedad y
segundo por los hijos. A esto se le sumaba el hecho de que las mujeres
dependían económicamente de los hombres.     * Llegaban vírgenes al
matrimonio y descubrían el sexo en la noche de bodas. De esta manera se
casaban siendo puras y castas.     * Vivían en casa de sus padres hasta el
día de contraer matrimonio; la sola idea de pensar en la posibilidad de
vivir solas o bien con sus parejas, era algo impensado.    * Se dedicaban a
ser amas de casa y no trabajaban fuera de ella. Cuidar a los hijos (a
quienes concebían a una temprana edad) y atender a sus maridos eran las
tareas a cumplir para ser considerada una excelente madre y esposa.
* La familia estaba por sobre el trabajo, de hecho, no trabajaban ya que su
responsabilidad estaba en cuidar su hogar y a su familia para que nada les
falte.    * Un hijo sólo debía ser concebido con el marido y de forma
puramente natural.      * No tenían amigos varones y mantenían relaciones de
amistad con pocas mujeres de su círculo que actuaban de confidentes. Aunque
seguramente, temas como el sexo, el dinero o los problemas de pareja no eran
hablados abiertamente como en los años noventa. Los hijos y la casa era los
puntuales temas.             * No sólo que en esa época las diferencias
sexuales no estaban explicitadas, y las relaciones de pareja se reducían a
algo tan simple como "hombre-mujer", sino que de no haber sido así, a nadie
se le hubiera ocurrido tener algún tipo de relación con una persona "de esas
características diferentes" y hubiera sido juzgada muy severamente. En la
época de FRIENDS y SEX IN THE CITY (años 90-2000), LAS MUJERES:
* Tiene varias parejas antes de elegir la persona para toda la vida. Parejas
que pueden ser estables, con más o menos compromiso y ocasionales (que sólo
signifiquen encuentros sexuales). La edad para casarse se ha extendido,
dándose esto a partir de los veinticinco años y siendo incluso normal
hacerlo después de los treinta.    * Tal vez más prácticas, o quizás menos
pacientes y luchadoras, las parejas de hoy en día anulan sus matrimonios si
las cosas no funcionan. Ya no es un hecho mal considerado y además, las
mujeres cuentan con la posibilidad de solventarse por ellas mismas y de dar
un bienestar a sus hijos. Lograron una independencia económica que permite
que esto sea posible.   * Las relaciones sexuales las descubren desde muy
pequeñas, manteniéndolas no sólo con sus parejas sino también con personas
que conocen eventualmente y que están juntos solo por una "cuestión de
piel".   * Gran parte suele, previo al casamiento, pasar por la experiencia
de vivir solas o con su pareja. Incluso, muchas parejas tienen hijos y
llevan la vida de un matrimonio, sin pasar por la iglesia jamás.    * La
mujer se insertó en el mercado laboral desempeñando cargos que antes sólo
eran ocupados por los hombres. Tiene grandes responsabilidades y horarios
complejos. Esto hizo que tengan hijos de más grandes, cuando ya se
encuentren afianzadas en un empleo y habiendo cumplido sus metas en ese
ámbito que les era prioritario. De todos modos suelen seguir trabajando
luego de haber sido madres, momento en el que además del trabajo comienzan a
ocuparse de los ahora más complicados y variados quehaceres domésticos,
necesidades de los niños y/o marido, de la casa, etc. además de las suyas
propias. La palabra que las caracterizaría sería mujeres multifacéticas.  *
Muchas mujeres consideran hoy en día al trabajo como su máxima preocupación,
postergando la idea de armar una familia, o bien, de tenerla, dedican el
mismo tiempo a su labor que el que dedicaban cuando eran solteras.  * Hay
desde matrimonios convencionales, cuyos hijos gozan de la hoy
"extraordinaria suerte" de tener a sus padres juntos, hasta madres solteras
o hijos que llegan al mundo por métodos científicos o por adopción.  *
Consideran la relación de amistad con los hombres como algo normal y pasó a
ser uno de los vínculos más comunes. De hecho, muchas mujeres encuentran una
mayor confianza en ellos que en las personas de su propio sexo. Se quedan a
dormir en sus casas, se van juntos de vacaciones, se muestran afectuosos y
se cuentan sus respectivas historias del corazón. La amistad ya no significa
que "haya algo más", aunque siempre puede ocurrir que una parte se confunda.
Si esto sucede muchas mujeres deciden mantener una relación íntima con esta
persona, lo que no signifique que la amistad no pueda continuar.        *
Tener gente allegada con otra condición sexual es absolutamente familiar.
Así, hoy estamos rodeados de gays, lesbianas o travestis con quien podemos
mantener un vínculo de amistad o de pareja.






YO QUIERO A LUCY mostraba un humor inocente, donde los problemas de la
pareja solían ser triviales y no se mencionaba nada relacionado al sexo,
enfermedades u otros asuntos tan íntimos y profundos. Lucy vivía con su
marido desde que se casó y a pesar de sus diferencias continuaban juntos sin
pensar siquiera en una separación o en una infidelidad. Su vecina Ethel era
su única confidente y compañera de aventuras, con quien incluso, no habla de
nada demasiado comprometido. Su tema de conversación eran la casa, los
maridos, los electrodomésticos y Hollywood (su sueño frustrado). Ella era
ama de casa y la idea de un trabajo ni siquiera cruzaba su mente, algo
remoto en esa época. Era su marido quien sustentaba el hogar, mientras ella
era la encargada de realizar las tareas domésticas, cosa que él subestimaba
bastante.
En contraposición, FRIENDS y SEX IN THE CITY, nos muestran mujeres fuertes,
posicionadas en su trabajo, que viven solas y son económicamente
independientes. La idea del matrimonio es un sueño a largo plazo, y procuran
antes de eso, alcanzar sus objetivos personales. Mientras tanto, disfrutan
con libertad de un mundo ya no tan machista, donde se sienten libres de
mantener relaciones ocasionales con el hombre que deseen, sin por ello ser
mal vistas. Incluso aquellas que están casadas, continúan con la misma vida
que llevaban antes de eso; conservan sus trabajos, sus actividades sociales,
sus amistades y sus tiempos. Hasta podríamos afirmar que los roles se han
invertido, que muchos hombres sienten temor ante estas mujeres que hoy en
día se atreven a todo sin pudor. Y seguramente mientras las mujeres se
quejan de que "ya los hombres ni se toman el trabajo de mentirnos", ellos
pensarán "es que ni siquiera nos dan tiempo para eso!".
Las relaciones hombre-mujer, ya no suponen sólo una relación de pareja,
puesto que la amistad entre los distintos sexos es una de las diferencias
mayores que encontramos si comparamos ambas décadas. En Friends, por
ejemplo, un grupo mixto de amigos viven bajo el mismo techo, y ni los
secretos más íntimos tienen la puerta cerrada para ellos. Aparentemente, los
años 90 en adelante difieren mucho con aquellos tiempos donde Lucy, no
hubiera sido capaz de siquiera imaginarse semejantes cambios. Pero la
amistad que antes era "cosa de hombres" ahora parece ser atributo de algunas
Julietas con Romeos resignados y un tanto dudosos de la asexualidad de la
amistad hetero, ya que para ellos el deseo siempre está presente en algún
pliegue de todas sus relaciones.
De allí la desconfianza y desvelos que a su vez  les provocan los llamados
"amigos" de ellas, en todas las series.


Sin embargo, los tres programas tienen una característica en común:
pretenden ser el reflejo de lo que la sociedad está viviendo en un tiempo y
espacio.
De todos modos, hay algo en lo que no cabe duda... las mujeres han cambiado,
los roles ya no son los mismos y según con que ojos se lo mire, habrá
quienes consideren que fue una evolución positiva o no.
Sin embargo aún nos queda preguntarnos:  ¿es el de los personajes de SEX IN
THE CITY el modelo ideal de mujer a la que todas las televidentes aspiran o
sólo la representación dramática de un grupo de damas que cumplen todas las
fantasías del espectador sin olvidarse ninguna?
¿Es digamos algo así como la exaltación de un "Ello femenino"que las lleva a
pasar de cama en cama sin ser calificadas como lo harían nuestras abuelas,
guardando el superyo para mañana, en venganza a tantos siglos de
sometimiento? ¿Es todo parte del famoso exceso de la postmodernidad, que
exagera el hedomismo y el individualismo de esta era del vacío? ¿Las
argentinas son así?.
¿Y los hombres, dónde han quedado?
La desorientación de ROSS, en Friends, cuando su entonces novia RACHEL le
cuenta para tranquilizarlo que con su pareja anterior Paolo no tenía un
vínculo de amor sino sólo sexo animal y nada más, ROSS sufre un ataque de
ansiedad, miedo a la pérdida y al ataque de ese pasado que ella apenas
valora.
Los hombres pues siguen siendo los mismos, en el 50 que ahora, celosos,
obsesivos, inseguros, sufridamente confundidos ante una mujer que avanza
atolondrada como elefante en la cristalería, en las comedias y en la calle.
En síntesis, a esta Lucy que se pasa varias tardes en los "after offices"
bebiendo alcohol con sus compinches, lejos del hogar conyugal,   se la
bancan como pueden, y  ya, tal vez,  no la quieren tanto como antes.
Por el contrario, creo que el varón se ha sentado a esperar a que (si
Heráclito tuvo razón) ella vuelva a su opuesto y se convierta de nuevo en
Doris Day, dejando el look Madonna para futuras reencarnaciones.


Investigación ELIANA PELLIZZON

(c) Luis Buero

luisbuero@tutopia.com

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