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Estás aquí:  Inicio >>   Entrevistas- noticias culturales-histórico >>  Entrevista a la poeta mexicana Iliana Godoy, por Araceli Otamendi
 
Entrevista a la poeta mexicana Iliana Godoy, por Araceli Otamendi
 

Iliana Godoy además de poeta es arquitecta, historiadora del arte, investigadora y docente de la UNAM. Vino a Buenos Aires a presentar su libro de poemas “Conjuro del espejo” editado por el Fondo de Cultura Económica. Ha publicado además los libros “Interregno”, “Contralianza”, “Mástil en tierra”, “Invicta carne”, “Derrumbe del fuego”, “Sonetos y claustros”, “Seducir a la muerte”, “La poesía de Jaime Sabines y sus grandes temas”, “Poemas chamánicos” y “Furias del polvo”. Ha recibido los premios “Luis Cernuda” (Sevilla-España), Galardón de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz (México) y Primer Premio en la Bienal Internacional de Poesía Breve (Valparaíso-Chile). Iliana Godoy presentó “Conjuro del espejo” en la Embajada de México. La entrevistamos en exclusiva para Archivos del Sur.






(Buenos Aires) Araceli Otamendi Iliana Godoy además de poeta es arquitecta, historiadora del arte, investigadora y docente de la UNAM. Vino a Buenos Aires a presentar su libro de poemas “Conjuro del espejo” editado por el Fondo de Cultura Económica. Ha publicado además los libros “Interregno”, “Contralianza”, “Mástil en tierra”, “Invicta carne”, “Derrumbe del fuego”, “Sonetos y claustros”, “Seducir a la muerte”, “La poesía de Jaime Sabines y sus grandes temas”, “Poemas chamánicos” y “Furias del polvo”. Ha recibido los premios “Luis Cernuda” (Sevilla-España), Galardón de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz (México) y Primer Premio en la Bienal Internacional de Poesía Breve (Valparaíso-Chile). Iliana Godoy presentó “Conjuro del espejo” en la Embajada de México. La entrevistamos en exclusiva para Archivos del Sur. He leido los poemas chamánicos, quisiera que hables acerca de tu interés por el pensamiento chamánico. Tengo una producción como cuatro veces más amplia de lo que está en “Conjuro del espejo”, voy a hacer un libro sobre poemas chamánicos exclusivamente y pues cada vez profundizo más en este mundo, desde luego como poeta, porque uno tiene que tener muy claro los límites entre la práctica directa de estas terapias curativas, de estas comunicaciones con el más allá o con lo que ignoramos y la práctica del poeta que también de alguna manera se asoma a lo desconocido pero para dejar testimonio, no para cambiar las circunstancias, no para curar una enfermedad, no para actuar directamente sobre el mundo sino para dejar un testimonio. Esa es la diferencia que he visto yo entre un chamán y un poeta. Porque el chamán puede manejar la palabra. Y puede hacer conjuros... El chamán hace conjuros, hace oraciones, hace trabajos mágicos también con el lenguaje y el poeta anda cerca de este universo. Pero el poeta no tiene una finalidad concreta en la que diga con este conjuro voy a sanar a esta persona o voy a deshacer este maleficio o voy a hacer que llueva. El poeta lo que pretende es dejar un testimonio para los demás de sus visitas a ese mundo, un tanto como Orfeo que desciende a los infiernos o como Prometeo que le roba el fuego a los dioses y se los da a los hombres, esa es su misión. Evidentemente te interesa mucho todo ese mundo chamánico y eso se refleja en tus poemas Mucho me interesa porque considero yo que son psicólogos, se puede decir elementales, hechos en la práctica que tienen una gran sabiduría más allá de una práctica clínica teórica apoyada en Freud o en Lacan. Ellos manejan formas de autoconocimiento y de relación con el mundo sanas. ¿En qué consiste esta salud? En la relación armónica del ser humano con su entorno. Si nosotros regresáramos a esa relación no tendríamos problemas ni físicos ni mentales ni de ningun otro orden. Y en eso ellos nos dan el gran ejemplo. ¿Dónde se puede ubicar a los chamanes en México? Están en todas partes, pero esto se mueve por grupos que los conocen, esto nunca lo vas a encontrar anunciado a ninguna parte. Ellos no van a llegar a internet y espero que no lleguen nunca. ¿Por qué? Está bien que sea así, porque estos conocimientos se dan por redes, pero no las redes cibernéticas sino a través de las redes humanas en las cuales tú te encuentras a las personas que los conocen solamente cuando tú estás preparado. Tú tienes que irte moviendo en unas especies de bandas de energía en tus relaciones humanas y cuando tú estás preparado te vas a encontrar personas que te van a hablar de algún chamán. Entonces vas a saber dónde está y solamente se produce esto por recomendación. Tú cuando llegas con un chamán tienes que decirle cómo supiste de él. Es como tu carta credencial. Entonces llegas por lecturas, por personas, por signos o por coincidencias. Te los puedes encontrar sin buscarlos y es porque te tocaba encontrártelos. Los chamanes tienen una sabiduría muy antigua. Su conocimiento no se debe a que puedan llevar una carrera de 4 o 5 años y aprender. Muchos de ellos son iniciados por señales como el rayo. Algunos de los más importantes que son los graniceros en el estado de Morelos, todos ellos han recibido señales del rayo. Gente que le ha caído un rayo y no muere queda iniciada. Hubo un estudioso importante que fue Jacobo Grinberg en México, que estudió qué cambios cerebrales podían tener los chamanes con sus prácticas. El tenía un laboratorio de investigaciones neurológicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. Ahí lo conocí. El estaba estudiando a la gente que le cae un rayo y tiene cambios a nivel neuronal. Entonces es posible que de esa manera tengan una extensión de la conciencia y una mayor penetración de los mundos. Claro nunca se llegó a una comprobación científica, estaba en una investigación. Los chamanes están en grupos muy cerrados donde no llega cualquier persona y cuando llegas es porque realmente ya te conectaste. Me parece muy interesante en los poemas cómo se refleja ese mundo. El psicoanálisis que aquí en la Argentina tiene gran importancia sobre todo en Buenos Aires, en las ciudades, te lleva al autoconocimiento, a una solución de conflictos y a una confrontación contigo mismo dirigida. Eso es lo que haría un chamán pero lo haría con otros métodos y con otros tiempos. Porque la sesión chamánica lo que pretende es simplemente abrirte una puerta y que tú camines. No te va a estar conduciendo siempre. Pasando a otro tema, en tus poemas el tema erótico está muy bien tratado, como bien dice en el prólogo es muy difícil trabajar con este tema en la poesía. Sí, es difícil, yo lo comparo con la poesía social, son dos cuerdas flojas donde es muy difícil transitar. En la poesía social se puede caer en el panfleto, en la demagogia, en la enseñanza y en propagación ideológica y eso no es poesía. La poesía puede tener todo eso pero es algo más. Lo mismo pasa con el erotismo, tiene que haber una sensualidad, una seducción en el lenguaje y una belleza. Para que por medio de eso tú puedas transitar hacia ese misterio que te plantea el erotismo, que es una gran plenitud y al mismo tiempo una gran pregunta: ¿quién eres tú? ¿quién es el otro? ¿hasta dónde tu cuerpo? ¿hasta dónde el del otro? Me llamó la atención leer en uno de tus poemas: “Nos hemos buscado tanto/que ahora nos odiamos frente a frente” Así sucede ¿no es cierto? (risas). Y es esa eterna guerra y esa eterna lucha, buscas el encuentro y cuando tienes a la persona te enojas porque a lo mejor ya te cansaste de buscar y te desquitas y es como una eterna lucha en que la conciliación es momentánea, intensa, Maravillosa pero es fugaz, al menos yo lo veo así. Es fugaz y también pienso, se dan los dos extremos: el amor y el odio y eso es lo que refleja tu poema. Es que se juntan y lo demás mira, yo no entro mucho en el tema de la convivencia de la pareja porque en el fondo yo soy escéptica, yo creo que cuando se llega a una relación establecida, que todos llegamos para acomodarnos en el mundo y para tener hijos y todo esto, bueno, pues es una construcción muy valiosa desde el punto de vista humano, social, cultural y demás, pero viene a ser algo que nos empeñamos en hacer y en conservar, con todos los recursos que Dios nos dio y lo que no, nos lo inventamos (risas). Pero, lo que yo me refiero en mi libro es a esos instantes de plenitud absoluta en que la felicidad es real y es fugaz. Iliana, éste es tu primer viaje a Buenos Aires. Sí, el primero de varios que pienso hacer porque me ha gustado mucho. Como poeta me he sentido con mucha resonancia, a la gente le interesa el fenómeno artístico, le interesa lo que le pasa al artista, cómo vive, cómo piensa, he encontrado una resonancia increíble, gente con mucha preparación y con mucha curiosidad, muy vital. Además el ritmo de acá me ha parecido sensacional, yo para México soy una persona muy intensa, muy rápida, modestia aparte soy eficiente, entonces a veces yo me siento en México fuera de ritmo. Aquí en Argentina me siento acorde a mi ritmo, me dan cuerda y yo les doy cuerda.... Ahora vos me decís que en México te pasa eso, estás fuera de la media ¿Te pasa porque hay machismo o te pasa en todos los aspectos? No, me pasa en todos los aspectos, yo te diría que al revés, siento yo que el hombre en México está más acostumbrado a ponerse en acción y a hacer las cosas concretamente. La mujer da muchas vueltas, se va mucho por las ramas. Y aquí en la Argentina notás que todo tiene más ritmo. Así es, todo tiene más vitalidad, más ritmo, y hay una interacción del sujeto con el mundo que a mí me parece que es la que yo tengo: la de buscar, si no es por acá es por allá, sino por acá, sino por allá, esa continua búsqueda de una salida, de una solución. Yo creo que acá en Argentina las circunstancias nos obligan a actuar así. Yo te voy a decir una cosa, cuando vayas a México vas a notar que el mexicano ante una circunstancia de crisis como la que ustedes han pasado y todavía están pasando no reacciona con acción, uno cree que la reacción lógica es ponerse en acción, pues en México no. En México la gente se resigna y le ofrece a Dios sus penalidades, en vez de ponerse a trabajar. Y la gente es capaz de un aguante, de una resistencia y de una resignación que a mí me cuesta trabajo entender. Cuando iba a hacer erupción el Popocatepetl hace un año y medio, que estuvo ya en peligro de hacer erupción, había gente en las faldas del volcán que no se quiso mover y decían: “si siempre hemos vivido en la sombra del volcán, vamos a morir en la sombra del volcán, qué nos importa”. Y por más que les decían; es que no es necesario, los vamos a reubicar , no querían, decían “aquí nos quedamos” y ahí se quedaron. Hay una aceptación del destino, de la fatalidad. Aceptación de la fatalidad, del destino y uno piensa, a lo mejor tienen más sabiduría que uno, que anda peleando con Sansón a las patadas, pero son actitudes. Por ejemplo yo no podría ser así como ellos. Yo siempre estoy buscando una salida aunque en el fondo tengo un escepticismo: sé que no tenemos salida nadie, que la salida es la muerte (risas) pero le hacemos la lucha. ¿Cuál es tu ascendencia? Mi padre era del estado de Jalisco, de los altos de Jalisco, ahí son muy “entrones” como decimos en México, gente que lucha y mi madre era de Coyoacán, uno de los barrios más tradicionales de la Ciudad de México, muy conservador, con una buena educación y ascendencia indígena debo tener alguna por ahí, me intriga y me atrae el mundo indígena. Cambiando de tema, en tus poemas también aparece el tema de la muerte: “Y por qué no pensar que nada debo/ que nunca tuve hijos, que no prometí nada/Que me puedo morir cuando yo quiera” Es que para mí esa sería la verdadera libertad, porque si uno piensa en el acto libre, pues uno está muy condicionado, sería ingenuo pensar que se es libre conservando todo el pasado que uno tiene, el pasado te va definiendo, te va normando, entonces yo pienso que la única forma radical de liberarse de todo ese lastre sería decidir: decidir cuándo vivir, cuándo morir, cuándo estar, cuándo irse. Pero hay que ser libre para eso. Sí, hay que ser libre, porque en realidad muchas de las cosas que uno no hace es porque muchas veces los lazos sociales o familiares te dicen: bueno, pues sí, es que tú te puedes arriesgar pero piensas que nos arriesgas a nosotros, entonces ya ni del cuerpo de uno se es dueño. Hay un condicionamiento en que hasta después de su muerte uno afecta a los demás entonces uno tiene que pensar en hasta morirse dignamente para no afectarlos. Además de académica sos arquitecta. Sí, ahí empecé. Porque la arquitectura te permite asomarte a las humanidades y también al rigor de las estructuras. Yo tengo una mente así como bipolar, por un lado me atraer muchísimo lo artístico y por el otro el rigor de las matemáticas y de la lógica. Son dos mundos paralelos. Yo siento que sí, que si uno logra conectar ambos hemisferios, pues avanzas mucho. Es difícil. Sí, es difiícil. Pero jala uno, jala el otro. Hablando de otro tema, ¿cuáles son tus poetas preferidos? A mí me gusta mucho un poeta que se llama Jaime Sabines, que con unas palabras muy sencillas es capaz de llevarte a los estados de extrañeza filosófica, de preguntas de la vida y de la muerte, de todo lo importante para un ser humano, con palabras muy sencillas y con una gran intensidad. Me gusta mucho José Gorostiza con ese esplendor de la forma y con esa profundidad de su búsqueda poética. De los latinoamericanos me gusta mucho César Vallejo. También admiro mucho a Pablo Neruda, por ese caudal, esa herencia poética tan vasta que nos ha dejado y me divierte mucho leer a Macedonio Fernández, a Julio Cortázar, me gusta el humor negro. El humor argentino es algo que a mi me encanta, ese humor que da tantas vueltas de tuerca para poder reírse. ¿Qué libros de Cortázar preferís? Todos, “Rayuela”, “La vuelta al día en ochenta mundos”, “Final del juego”, los cuentos maravillosos que tiene, los conozco muy bien. ¿Te gusta Borges? Borges también, me encanta, sobre todo en los cuentos de “Ficciones”, “La muerte y la brújula”, “El Sur”, también “El Aleph”. Como poeta Borges me ha costado trabajo, primero lo he sentido como un poquito anacrónico en la forma, por su clasicismo formal. Luego menos profundo en principio que en los cuentos, pero después, he encontrado cómo valorarlo como poeta y ya lo disfruto mucho. ¿Qué otros poetas argentinos te gustan? Oliverio Girondo me parece muy audaz, también, las locuras de Lamborghini ya las conocía yo porque me he metido a internet, produce horror y fascinación al mismo tiempo. Entiendo por qué ahora se está editando su obra. Es un provocador y un seductor de la palabra. Volvamos a México, ¿que me decís de Juan Rulfo? La obra de Juan Rulfo es maravillosa. Lo que pasa es que Juan Rulfo tiene mucho de poeta en sus cuentos, yo diría que la calidad de la vivencia de la literatura de Rulfo es poética, aunque él no está usando un verso ni ritmo poéticos las imágenes y los ambientes están manejados así, con una gran depuración y una gran sobriedad, eso también me atrae mucho. Lo que atrae en la obra de Rulfo también es la musicalidad. Es perfecta, es quitarle a la prosa todo lo que le sobra, dejar lo valioso y eso valioso ya manejarlo como arquetípico. “Comala” ya es el símbolo de un pueblo, o “Lubina”, donde nunca llueve. Se convierten en íconos, rebasan lo circunstancial. ¿Qué otra cosa me dirías acerca de este viaje? Para mí era un sueño venir a la Argentina, porque lo conocía yo más en su cultura que en su realidad y ahora he visto que todo corresponde y me armó el rompecabezas perfecto y me aterrizó pero me aterrizó sin decepción, porque a veces vas a un lugar que es soñado y te aterrizas y dices ¡ay pero si yo estaba en la luna! y aquí no, aquí lo que pasa es que había conexiones que no tenía completas y ahora sí las tengo. ¿Es la Buenos Aires que te habías imaginado? Fui al Club del vino a escuchar tangos, a Marconi, el Quinteto, fue una cosa maravillosa, es el virtuosismo, pero no el virtuosismo vacío sino un virtuosismo lleno de contenido llevado a su máxima expresión, me ha encantado. También, ví amanecer en el Río de la Plata, fui tempranísimo, a las cinco de la mañana, fue una maravilla. ¿Te gustó el río? Está muy vivo, es un tigre, es el río más maravilloso que he visto. © Araceli Otamendi – Todos los derechos reservados
 
 
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