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Estás aquí:  Inicio >>   Entrevistas- noticias culturales-histórico >>  Entrevista a Marta Díaz, Directora de la Feria Internacional del libro de Buenos Aires
 
Entrevista a Marta Díaz, Directora de la Feria Internacional del libro de Buenos Aires
 

Entrevista de Araceli Otamendi a Marta Díaz

“Yo jamás veo cuando la Feria se desarma, porque cuando se apagan las luces y se sacan los libros de las estanterías ya se perdió todo. En realidad, el libro es el que le da vida a la Feria”


La entrevista se realizó en el despacho de Marta Díaz, en la sede de la Fundación El libro, entidad organizadora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Casi todo el mundo que participa de la Feria: escritores y editores, integrantes del mundo literario y editorial, conocen a Marta Díaz y saben de su infatigable quehacer en la organización de uno de los acontecimientos culturales más importantes del año en la Argentina que se repite desde hace 29 años. Este año se inaugura para el público el 16 de abril y se extenderá hasta el 5 de mayo.

¿Cómo nació la Feria del libro de Buenos Aires? La Feria surgió de una idea del Profesor Castiglioni y de la Sociedad Argentina de Escritores que en aquel momento estaba presidida por Dardo Cúneo y estaba como Secretaria, María Esther de Miguel. Ellos le fueron a hablar a Castiglioni porque querían hacer algo que diera una valorización y una mayor promoción al libro argentino. Era fundamentalmente el objetivo de la SADE – Sociedad Argentina de Escritores -. Entonces surgieron lo que se llamaron la ferias de libros en la calle, que durante los años 1972, 1973 y 1974 se hicieron en treinta y tres lugares de Buenos Aires, una vez en Neuquén y dos veces en Necochea. Era la feria que se hacía para que los libros fueran al encuentro del lector. Se ponían los stand en la calle, se hacían actos culturales, mesas redondas en bibliotecas públicas o bibliotecas del Gobierno de la Ciudad , o un espectáculo en un tablado que se hacía al aire libre. ¿En qué lugares se hicieron estas ferias? Se hicieron en las distintas plazas: Plaza Flores, en la calle Florida, en la Avenida Santa Fe, en Villa Lugano I y II, en el Parque Lezama, en la Plaza Lezica. Eran ferias itinerantes, es decir que durante un mes se hacían cuatro ferias, una por semana y se pasaba después a otro lugar. Siempre fue bien recibida. En algunos barrios, por ejemplo San Ignacio y Boedo, la cosa tenía un carácter muy íntimo con los vecinos, había una gran comunicación con ellos y realmente los libros fueron al encuentro de los lectores. ¿Participaban muchas editoriales? No eran demasiadas editoriales las que participaban. En algunos lugares como la calle Florida, se llegó a ocupar tres cuadras con la Feria, lo cual hacía ver que la gente estaba muy interesada y se compraban los libros. Obviamente era todo precario, si llovía no se podía hacer. En Necochea, por ejemplo, el último día se presentó un temporal y los libros estaban ubicados en la avenida principal que daba al mar, entonces vimos cómo los quiosquitos se fueron camino al mar porque fue un temporal terrible. ¿Cómo se organiza por primera vez la Feria del libro que conocemos en la actualidad? En el año 74, fundamentalmente la Cámara Argentina del Libro, el Sector de libros y revistas de la Cámara Española, la Cámara Argentina de Publicaciones, junto con la SADE hicieron reuniones para hacer como una especie de sociedad de hecho con el fin de realizar algo externo. Porque había una imagen de la Feria de Madrid que se hacía en El Retiro y es la que dio origen a esta Feria de libros en la calle, o sea que el libro sale al encuentro del lector. Y llegaba el momento de pensar que el lector debía ir al encuentro del libro, tomando como referencia, aunque no completa, la Feria de Frankfurt. ¿Qué tipo de Feria es la Feria de Frankfurt? Es una feria profesional, no tiene el objetivo de que asista el público. Se trabajó mucho sobre este tema, con muy pocos antecedentes. Hay una feria en San Pablo, que es la bienal, que tiene una parte también que comenzó como feria de público, así que había una referencia, pero no muy profunda. En realidad era una actitud quijotesca, esa de salir a instalar una feria de libros y por otro lado también lo era esperar que la gente pagara entrada para ver los libros, una entrada módica pero entrada al fin. Parecía que esta idea no iba a tener un final feliz. Tanto es así que resultaba bastante difícil conseguir proveedores de servicios, sobre todo gastronómicos en esta primer feria, que se hizo la primera semana de marzo de 1975 en el Centro de Exposiciones de la Ciudad de Buenos Aires, ya que nadie apostaba por la Feria. Sin embargo las cosas fueron totalmente distintas de lo que se pensó, la gente fue atraída por los libros, por la posibilidad de tener una gran librería y fundamentalmente por los actos culturales, porque siempre la feria tuvo ese objetivo, no sólo hacer la parte del negocio, que eso es para los editores y los libreros, sino fundamentalmente la actividad cultural. Siempre atrajeron los actos culturales de la Feria. En aquel momento era de lo más importante el contacto con el escritor. Las primeras ferias se destacaron porque el público estaba ávido de charlar con determinados escritores, era la época de Manuel Mujica Lainez, de Marta Lynch, de Silvina Bullrich, de Borges. Después vinieron algunos del exterior como Jorge Amado, José Mauro de Vasconcelos, Vinicius de Moraes. Vino gente muy importante a lo largo de los primeros años. Había escritores consagrados. Una de las ferias más brillantes creo que fue la que reunió a Susan Sontag, a Juan Rulfo, a Juan José Arreola. ¿En qué año se realizó esa Feria? Fue el año en que se dedicó al escritor y la libertad de expresión. Fue una feria brillante, en el sentido de las “luminarias”, era la época en que el escritor en general no tenía mucho contacto con el público y entonces se podían ver largas filas de público esperando recibir la firma del escritor en el libro o en un papelito, o para poder mirarlo, o poder conversar con él. Era una cosa muy buena y ahora las cosas por supuesto han cambiado, el escritor es más mediático, ya se lo ve en la televisión, no es lo mismo. Pero en esas ferias realmente el éxito, el atractivo era “el escritor”. Esa feria fue muy exitosa, se superaron todas las posibilidades, incluso no alcanzaron las entradas impresas, hubo que hacer entradas precarias, al concesionario gastronómico el primer fin de semana se le agotó todo lo que tenía previsto. Además la Feria del libro es un paseo. Exacto. Digamos que la Feria en aquel momento era una feria que asomaba tímidamente y a la que muchos editores tampoco le daban demasiado apoyo porque dudaban, siempre se dudó. ¿Cómo el público que puede tomar los libros gratis para mirar en una librería va a ir a un lugar y pagar entrada? Pero la Feria no es una librería, es una cosa distinta, es algo que es mágico. Es un hecho cultural. Es un hecho cultural y mágico. Como fenómeno social no hay una explicación lógica. Y tanto es así que a lo largo de los 28 años que tiene la Feria, ahora haremos la Feria Nro. 29, una se pregunta muchas veces qué es lo que atrae a la gente para visitarla. Hay tantas alternativas como explicación, pero en la práctica cada uno va por distintos motivos. Algunos van porque dicen que encuentran libros en la Feria que no pueden encontrar en otros lados, lo cual es verdad. También están los libros que llegan del exterior y en algunos casos se consiguen libros un poco más baratos que en otro lado. Está la posibilidad, además, de asistir a los actos culturales, que son más de 800, donde se dan todas las posibilidades de abordar temas políticos, económicos, sociales. La Feria del Libro ya no pertenece a su entidad organizadora, la Fundación El Libro, es del público de Buenos Aires, del público argentino. Tanto en el interior y en el exterior del país se organizan tours para venir a la Feria. La Feria pasó por distintas alternativas cuando se hablaba de que los libros estaban más caros, eran libros caros, ahora pasa al revés, los libros son mucho más baratos para el extranjero y no se pueden comprar libros impresos en el exterior, porque para el argentino resultan muy caros. ¿La Feria es un reflejo de la situación socioeconómica del país? Hemos pasado por circunstancias tales como la Guerra de las Malvinas. En la segunda feria cambió el gobierno y subió el gobierno de facto cinco días antes de inaugurarse. También hemos pasado la visita del Papa que fue todo un acontecimiento. La Feria siempre ha sido como un lugar que refleja la situación a veces económica pero siempre social y política del país y ése seguramente es uno de sus atractivos. Todos los políticos han pasado por la Feria, sobre todo si están en campaña, siempre tuvo una actitud como de reflejo de nuestra realidad. Los estudiantes universitarios la utilizaban para hacer sus reclamos, incluso hubo situaciones difíciles cuando teníamos los conflictos con Chile por la parte limítrofe, conflictos cuando hubo una presencia de Estados Unidos, oficial, había discusiones. También hubo conflictos entre el stand de Irán y el de Israel, es decir que todo lo que pasa en el país está en la Feria. Yo creo que ese es uno de los más importantes atractivos, hasta llegar a la última, donde por la especial situación se pensó que la gente no iba a ir a la Feria y realmente fue una de las ferias de mayor concurrencia. La última fue una de las ferias en que más se vendieron libros, recuerde que cuando nosotros hicimos la feria no había bancos, la gente no tenía efectivo, entonces había una especie de miedo y nos preguntábamos qué iba a pasar. Y pasó que la feria se desarrolló normalmente y que la gente parecía que la necesitaba para sacarse de encima esos terribles problemas que aún subsisten pero que en aquél momento eran dificilísimos. ¿Cuál fue el precio de la entrada durante la Feria del 2002? Se cobró una entrada de $ 2.- Pero como siempre, la relación entre la entrada que se compra y la gente que ingresa sin pagar es muy alta – yo diría que hay una proporción en días de semana de 1 a 7, o 1 a 8, por una entrada paga 8 son gratis, cosa que disminuye un poco los sábados y domingos porque todo lo que se da gratuitamente, entradas a estudiantes universitarios, secundarios, docentes, jubilados, pensionados, se da como entradas de lunes a viernes. Hubo también una reunión hace dos años con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que determinó que el Gobierno auspiciara la Feria de forma tal, para que de lunes a jueves o a viernes la entrada fuera gratuita para todo el mundo. Pero el valor de la entrada , que no sabemos si este año estará en $ 2, $2,50 o $3, pero que no será más de esa cifra, es un valor muy bajo comparativamente con los precios de las entradas de otras ferias. Y en esta feria hay muchísimas posibilidades de participar en sorteos, concursos, talleres, hay una intensa actividad cultural y también una actividad muy importante en el aspecto educativo. En un momento dado, hace 19 años, se incorporó a la Feria del libro que era una feria exclusivamente abierta para el público, la actividad profesional que es lo que tiene la Feria de Frankfurt, también la Feria de Guadalajara. Ya hace 19 años que hay unos días dedicados exclusivamente a profesionales. ¿Ese subsidio del Gobierno de la Ciudad que usted mencionó antes, también existió el año pasado? No, fue la única vez. Pasando a otro tema, ¿qué escritores del exterior vendrán este año? Este año no son muchos. Traer un escritor del exterior ya no es lo mismo que antes. La situación económica no lo permite. En estos momentos tenemos dos escritores importanes que se comprometieron a venir: uno es Claudio Magris y el otro es Mario Vargas Llosa. Los otros están semicomprometidos, hay dos escritores mexicanos, dos escritores franceses, un escritor israelí, existe la posibilidad de que vengan algunos escritores brasileños, pero se está demorando mucho la decisión. Lo concreto es que vienen Claudio Magris y Mario Vargas Llosa. ¿Y qué escritores argentinos participarán? De aquí, todos. También vienen muchos escritores del interior, hacemos siempre un esfuerzo grande en traer escritores del interior, hay que reconocer que cada vez es más difícil por que la Fundación es una institución sin fines de lucro y no puede gastar más de lo que tiene. La Feria no ha aumentado los costos de los expositores para permitirles participar en un momento donde todo ha aumentado, sobre todo la parte de servicios. Y esto realmente dificulta todo lo que es la actividad cultural y educativa. Hay que considerar que nosotros tenemos un presupuesto, la Fundación no pretende ganar pero no puede perder porque no tiene recursos De lo contrario, no puede funcionar. Exactamente, hay que funcionar durante todo el año y sobre todo y una de las cosas más importantes es que se subvenciona la Feria del libro infantil que es absolutamente deficitaria y que si la Fundación no pusiera plata para cubrir los costos tampoco se podría hacer. ¿Podría destacar alguna Feria en especial? Anteriormente usted mencionó la Feria que se hizo durante la Guerra de Malvinas. Esa fue una de las ferias más tristes... Yo diría que la Feria durante la Guerra de Malvinas fue muy triste. Una feria realmente donde todo daba una idea de angustia, mucha angustia. Recuerdo aquel momento, cuando el gobierno de facto presidía el país – no asistió nunca al acto de inauguración un presidente de facto - y la máxima autoridad de esa feria fue el Ministro de Justicia. Se inauguró un 1ro. de abril y el 2 de abril fue el avance de las Malvinas. Así que en la mitad del acto el Ministro se fue, lo llamaron con urgencia porque se habían invadido las Malvinas. A partir de ese momento toda la Feria se desarrolló en una situación absolutamente terrible porque el ánimo del público, de los expositores, además la presencia viva de la donación de libros destinados a los soldados que se hacía en el hall central, como un gran sector dedicado a que la gente donara sus libros. Después se descubrió que muchos de esos libros estaban en los sótanos de una dependencia oficial y que nunca habían llegado a Malvinas. No llegaron los libros como muchas de las cosas que no llegaron... Como tantas cosas que tampoco llegaron... ¿Cuál es la Feria más brillante que recuerda? Y para mi la feria más brillante fue la dedicada a la ciencia, tuvimos tres premios Nobel, tuvimos lo más avanzado de la ciencia, la tecnología, teníamos una comisión organizadora de lujo, integrada por Leloir, Pucciarelli, Sadovsky y Favaloro, fue una feria espectacular, donde el encuentro internacional sobre la ciencia y la tecnología fue un lujo para el país. Se hizo el encuentro en el Centro Cultural General San Martín, y había chicos que venían del interior con su mochila y dormían en cualquier lugar porque realmente fue una maravilla. Y no solamente eso, los científicos, estaba James Watson, el descubridor del ADN, el doctor Leloir y un Premio Nobel de Física, que era italiano, estaban además los De Robertis, padre e hijo, gente especialista en el tema del cáncer que había venido del instituto de Jerusalén, hubo una convocatoria que fue una maravilla. Después tuvimos a dos astronautas, un norteamericano y un ruso que hablaron sobre lo que era la Tierra, yo creo que sentados allí, a más de uno se le habrá puesto la “carne de gallina”. Porque era una cosa espectacular por la calidad y por lo que se dijo. Se editó un libro, el único libro del encuentro internacional, con los discursos de los más importantes científicos presentes y además se hizo también un detalle de las ponencias, porque era una conferencia magistral. Había también cinco o seis científicos argentinos que formaban un panel para hablar con los conferencistas. ¿Cuál es el lema de la Feria este año? “Los argentinos y los libros”. Se pensó que este lema que no es un lema internacional sino mucho más local, tiene que ver con la posición del argentino no solamente frente a los libros editados o de autores argentinos sino sobre los libros en general. ¿Qué hace el argentino? ¿es cierto que el argentino es un público lector? ¿No lo es? ¿Hay un conocimiento del tema? ¿Se puede llegar a conocer realmente cuál es la posición del argentino? ¿Lee sólo determinados temas que son los que salen con la información bibliográfica? Pretendemos averiguar y revitalizar la relación entre el argentino y el libro y lo que realmente ha pasado a lo largo de estos últimos años, en donde el tema de comprar libros parecía que era una situación bastante difícil desde el punto de vista económico. Pero igual seguimos comprando libros... Sí, yo creo que sí y lo que se aprovecha son las ofertas, siempre hay una posibilidad poco usada por los argentinos, de consultar los libros en las biblioteca. Por eso la Fundación entre sus tareas paralelas tiene constantemente el reequipamiento de bibliotecas, no sólo de la Ciudad de Buenos Aires sino que recibimos muchos pedidos de bibliotecas de escuelas del interior que están en situación muy crítica y nos piden libros. La Fundación debe comprarlos, obviamente con un precio especial, pero eso forma parte un poco de lo que son los objetivos de la Fundación que es la promoción del libro y el aumento de los hábitos de lectura, la Feria del libro es una de las herramientas para cumplirlos. ¿Cómo se inaugurará la Feria de este año? El año pasado vino Joan Manuel Serrat para hacerlo. Todavía no sabemos, está la intención de que sea un escritor, va a ser una inauguración modesta, hecha con mucho cuidado porque la Feria va a estar justo en el centro del acto eleccionario, el 27 de abril. Este año comenzamos con Semana Santa y además tenemos las elecciones. Por lo tanto la Feria siempre trata de ubicarse... Nos interesa muchísimo el nuevo cambio que se dio hace dos años con la inauguración a cargo de un escritor y este año todavía no está decidido qué escritor es, posiblemente será un argentino. Faltaría que me dijera cuál fue la Feria más alegre. La Feria más alegre fue la de la democracia. Me parece que cuando se inauguró esa Feria fue el momento de mayor cantidad de ventas para los editores, recuerdo que fue la época de García Márquez, de uno de los libros que había publicado García Márquez, era impresionante. La gente estaba alegre, estaba dispuesta. La gente estaba eufórica pero también esperanzada. La esperanza es un tema que cala muy profundo en los argentinos. Y creo además, que se trata de un tema que moviliza: aguantar pero esperar, porque es cierto, la esperanza es una cosa importante para el hombre. A mi me hace acordar siempre al cuento de Pinocho, porque para que Pinocho tomara la sopa, Gepeto le decía que tenía que comer la sopa y que tenía que comer las verduras pero que después lo esperaba el postre. Yo creo que la cosa es así: uno está dispuesto a sacrificarse pero si no tiene la esperanza de que algo va a cambiar es como que nos quitan todo. Y esa feria de la democracia era eso: la esperanza instalada en el ánimo de todos los argentinos, de cómo las cosas iban a ser mejores. Ya había asumido el gobierno democrático. Sí, esa feria fue inaugurada por Alfonsin. Siempre inauguraron la feria los gobiernos democráticos con algunas excepciones. Alfonsin dejó de venir un año, Menem dejó de venir dos años o uno, no recuerdo bien y De la Rúa también. De la Rúa vino un solo año como presidente. Esto también es sintomático, porque las cosas han cambiado mucho, sobre todo la reacción del público frente a los políticos. El temor del abucheo, de la crítica es natural. ¿La Feria del libro de Buenos Aires es una de las cinco ferias más importantes del mundo? En realidad en la parte de concurrencia de público está dentro de las cinco más importantes. La feria más concurrida es la de El Cairo que tiene casi tres millones de personas, es una feria abierta, libre, la gente circula. Es lo mismo que comparar Buenos Aires con San Pablo. San Pablo tiene una población que es casi igual a la de la Argentina, la concurrencia a la Feria de San Pablo es de más de un millón y medio de personas, pero también tiene muchísima más gente que la que tenemos nosotros. Es una de las ferias más concurridas y siempre se la ha considerado una de las ferias de referencia. En cuanto a la feria del libro infantil, la feria más importante y casi única es la de Bolonia. Es una feria profesional, después hay ferias como las que hacemos nosotros que no son profesionales como otra que hace México, son ferias de público. En cuanto a las ferias de libros de adultos, las que se conocen más son la de profesionales, como por ejemplo la de Frankfurt, la de Londres, las que se realizan en Estados Unidos en distintos lugares. Esas son ferias muy fuertes desde el punto de vista profesional, no son ferias de público. Tímidamente ahora, en Frankfurt se agregan dos días de visitas de público, pero la gente va a Frankfurt por la parte profesional. A pesar de que se compran y se venden derechos a través del mail y del fax, parecería que ya no es necesaria la presencia. Sin embargo la feria sigue teniendo la vigencia del “face to face”, del encuentro, de la charla, del ver, del mostrarse, esa es la verdad para la parte profesional. Sino no tendría sentido, ¿cómo la Feria de Frankfurt sigue siendo importante, si los negocios ya no se hacen en Frankfurt? Porque es importante el encuentro y esto también es importante para las ferias de público, porque el público tal vez no compre en la feria, pero ve, tiene la información bibliográfica, mira los libros, es decir se encuentra. Y para el editor, el expositor, también esto es muy importante, el encontrarse. El conocer su público, el mostrarse, el tratar de hacer negocios pero también hacer un contacto personal y esto es desde el origen de la Feria ¿Quiere agregar algo Marta? No, no, me entusiasma mucho hablar por que yo amo la Feria y creo que todos los que trabajamos aquí nos sentimos muy involucrados, involucrados de verdad, todos nos preocupamos de que las cosas salgan lo mejor posible, ponemos entusiasmo, ponemos energía, sabemos que somos como los dueños de la Feria, porque en realidad el Consejo de la Fundación es quien establece las políticas, aquí no hay dueños porque es una Fundación pero nosotros nos entusiasmamos y luchamos como locos para que la Feria salga bien y después nos deprimimos cuando la feria termina y nos ponemos a llorar porque ya se cerró. Depositar tanta energía y cuidar tanto desde la mañana hasta la noche que todo salga bien, que esté todo previsto, pero esto hace que cuando se termina se sienta como un alivio pero al mismo tiempo una gran tristeza y yo jamás veo cuando la Feria se desarma, porque cuando se apagan las luces y se sacan los libros de las estanterías ya se perdió todo. En realidad el libro es el que le da vida a la Feria. © Araceli Otamendi-2003- Todos los derechos reservados.
 
 
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