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La Abeja Quejosa
 

Cuento sobre las abejas recogido de Insectarium Virtual.
http://www.insectariumvirtual.com/

LA ABEJA QUEJOSA por Paola Irene Carrizo.

-Ooouuuufff! Qué fastidio ...! limpiar y nada más limpiar, todo el santo día. Ya estoy cansada! Qué cosa aburrida y poco importante ...! Quién soy yo en ésta colmena ...? la que limpia, nada más.

Y así diciendo, la abejita quejosa entraba y salía de una celda, y luego de otra, y luego de otra más. Quitaba la suciedad, los parásitos, los restos de comida. Y luego otra, y luego otra más.

- Aaaahhh ...! cómo me gustaría ser una de las exploradoras, una de esas que sale de la colmena y pasea al sol, eso sí que es divertido ...! pasear, volar, de flor en flor, sin preocupaciones, tomar rico néctar fresco y pasear y no estar aquí, encerrada todo el día, limpiando nada más. Cuándo me tocarán esas vacaciones? Solamente puedo tomarme un descansito entre celda y celda.

Cerca de ella, una abeja abuela exploradora seguía sus movimientos y sus quejas, mirando por encima de sus anteojos de abuela. Miraba a la abeja basurera -que así se llaman a las abejas que limpian las celdas- y sonreía. Y entonces, decidió hablarle.

-Dime, niña ... -empezó la abuela exploradora- por qué te quejas tanto? El trabajo de basurera es el más corto en la colmena. En un par de días, habrás dejado de limpiar las celdas y empezarás a cuidar a las orugas, los bebés de la colmena. Y entonces, sí sabrás lo que es trabajar sin descansar.

-Y cómo es eso ...? dijo la basurerita quejosa.

-Oh, sí. Tu trabajo es importante. Limpias las celdas de los bebés, limpias nuestra casa. Nos libras de la suciedad, pero también alejas a los parásitos. Si te descuidaras, los parásitos podrían invadirnos y acabarían prontamente con la colmena. Tú nos proteges -dijo la anciana exploradora.

-Aahhh ... -dijo la quejosa, a quien comenzaba a gustarle su trabajo- de modo que yo sí soy importante.

- Claro que sí. También limpias las celdas para la miel, mantienes limpia nuestra comida. Si las celdas para la miel no estuviera en celdas limpias, todas nos enfermaríamos -explicó la abuela-.

- Aahh... ya entiendo -contestó la abejita-. Pero, si soy importante, porqué me iré de aquí en unos días?

- Porque ahora estás trabajando, pero también estás aprendiendo. Ves a las nodrizas, las que cuidan a las crías. Mirando aprendes y tal será tu siguiente trabajo. Los bebés necesitan de mucha atención, tendrás que limpiarlos y darles de comer y créeme que los bebés no esperan ...! Deberás ir a buscar comida a nuestro almacén. Aprenderás dónde están el polen y el néctar y aprenderás a hacer diferentes papillas, una para nuestras hermanas obreras, otra para los zánganos, otra para las futuras reinas. Sus comidas son diferentes, ya sabes. También deberás vigilar que la basurera que te reemplaza haya hecho bien su trabajo, o los bebés estarán en peligro.

-Qué interesante -dijo la quejosita- qué trabajo difícil ... empezó a reflexionar.

-Claro -consintió la exploradora- pero aún tienes mucho más que aprender. Cuando cuides a las orugas, aprenderás que las celdas para todas ellas también son diferentes. Aprenderás que las celdas para las reinas son más grandes y están sólo en la base de la colmena. Y aprenderás que las celdas de los zánganos están a un lado, separadas de las demás. Eso será importante para tu siguiente tarea.

-Siguiente tarea? -interrogó la basurera- cuál siguiente tarea? Ya estaré bastante ocupada, tendré que hacer aún más?

- Oh, sí, deberás hacer aún más. Para entonces, ya habrás empezado a fabricar cera con las glándulas que están en tu abdomen, del lado de abajo. Cuando seas una abeja cerera comenzarás a fabricar y reparar las celdas de nuestra colmena. Ya sabrás dónde están cada una de ellas y cómo deben ser. Y tendrás mucho, mucho trabajo que hacer.

-Bien -dijo la basurerita-. Entonces, habrá llegado la hora de jubilarme y descansar.

- Claro que no -respondió la abuela-. Aún deberás hacer más. Un poco después, te ocuparás de la importante tarea de almacenar el polen y la miel que las exploradoras traen del exterior. Y deberás tener mucho cuidado en tu tarea, si la haces mal, la colmena perecerá de hambre en el invierno.

-Bueno, eso sí que es difícil. Y entonces, habré terminado?

-Claro que no -repitió la abuela-. Para entonces, estarás más fuerte y ya conocerás a todas nuestras hermanas de la colmena. Eso te servirá para tu siguiente tarea, la de guardiana. Estarás en la entrada de la colmena y vigilarás que ningún intruso entre a nuestra casa. También recibirás a las exploradoras y aprenderás las danzas.

- Qué danzas son ésas? -preguntó, curiosa, la basurera-. Yo sabía que ser exploradora era lo más divertido. Acaso se van de baile?

- Ningún irse de baile -contestó un poco enojada, la exploradora- las danzas que aprenderás te servirán para indicarle a las demás exploradoras dónde está la comida.

- Eeehh ... y cómo sabré yo dónde está la comida? Acaso nos dan un mapa?

- NO, señorita -contestó, otra vez, ya más enojada, la exploradora- ESA será tu siguiente tarea. Aprenderás la danza de las exploradoras cuando seas guardiana. Luego, tú serás exploradora. Ese trabajo se confía a las más ancianas y expertas. Antes, tendrás mucho, mucho que aprender. Vigilando la entrada de la colmena, verás los movimientos del sol, verás cómo cambia con las horas, con los días. Verás las flores, que son muchas y muy diferentes y verás que todos los días, también cambian. Aprenderás a reconocer sus olores y los olores del polen y del néctar de las diferentes flores, que las exploradoras traerán. Aprenderás del frío y del calor, del viento y de la lluvia, de las aves y de otros terribles enemigos que querrán comerte y a los cuales deberás aprender a evitar, o a combatir. Cuando seas exploradora, volarás fuera de la colmena, muy temprano en la mañana. Y mientras vuelas, todo el día, sorteando todos los peligros que están allí afuera, deberás buscar y deberás encontrar rico polen y néctar. Entonces, cargarás tus cestillos, esos que tienes en tus patitas de atrás y regresarás de inmediato a contar a tus hermanas, las otras exploradoras, que has hallado lo suficiente para ese día. Todas juntas volverán al lugar que tú hallaste y cargarán tus cestillos, una y otra vez, hasta caer el sol, de ida y vuelta a la colmena.

- Eehhh ..., no habrá forma de quedarme limpiando para siempre las celdas ...? Quiero decir, ya me gusta este trabajo. Podría quedarme aquí todo el tiempo. Seré una basurera modelo. Las celdas brillarán una vez que yo haya pasado.

-Claro que no -dijo, por última vez, la abuela exploradora-. Crecer es aprender, y aprender y crecer es ser responsable, cada vez, de tareas más difíciles. Y crecer y aprender es también enseñar. Cuando seas una abuela exploradora, como yo, le contarás a las basureritas quejosas esta historia. Esa será tu última tarea. Luego, ya podrás descansar.

 
 
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