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 La vigencia de un clasico
 Cervantes es un placer universal Harold Bloom escribió el prólogo a una nueva traducción al inglaés de Don Quijote, donde sostiene que sólo Shakespeare se equipara al genio de Cervantes. Aquí, un fragmento de ese texto. HAROLD BLOOM. . La presencia de Cervantes en Don Quijote es constante, si bien está disimulada. Fue el más castigado de los escritores eminentes. Resultó herido en la batalla naval de Lepanto y perdió el uso de la mano izquierda a los 24 años. En 1575 lo capturaron piratas de Berbería y pasó cinco años como esclavo en Argel. Fue rescatado en 1580 y sirvió a España como espía en Portugal y en Orán, para volver luego a Madrid, donde trató de labrarse una carrera como dramaturgo y fracasó casi invariablemente después de escribir por lo menos einte obras. Desesperado, se convirtió en recaudador de impuestos, pero en 1597 lo procesaron por presunta malversación y terminó en la cárcel. Volvió a la cárcel en 1605, y se piensa que fue ahí donde empezó a escribir Don Quijote. La Parte I, que escribió a una velocidad increíble, se publicó en 1605. La parte II se publicó en 1615. El editor lo despojó de los derechos de autor de la Parte I, y Cervantes habría muerto en la pobreza de no haber sido por la ayuda tardía de un noble durante los tres últimos años de su vida. Si bien Shakespeare murió a los 52 años, fue un dramaturgo inmensamente exitoso y llegó a gozar de gran prosperidad gracias a su participación en las ganancias de la compañía teatral que trabajaba en el Globe Theatre. Circunspecto, y muy consciente de que el gobierno había inspirado el asesinato de Christopher Marlowe, la tortura de Thomas Kyd y la estigmatización de Ben Jonson, Shakespeare vivió de forma casi anónima a pesar de ser el principal dramaturgo de Londres. La violencia, la esclavitud y la cárcel fueron algo habitual en la vida de Cervantes. Shakespeare, siempre precavido, llevó una existencia sin incidentes memorables. Los tormentos físicos y mentales que sufrieron Don Quijote y Sancho Panza habían sido muy importantes en la interminable lucha de Cervantes por proteger su vida y su libertad. Las observaciones de Vladimir Nabokov, sin embargo, son acertadas: en Don Quijote hay una crueldad extrema. El milagro estético es que esa enormidad se diluye cuando nos distanciamos del libro y evaluamos su forma y su infinito espectro de significados. Ningún crítico que analice la obra maestra de Cervantes coincide, ni siquiera íntimamente, con la opinión de otro crítico. Don Quijote es un espejo que se enfrenta, no a la naturaleza, sino al lector. ¿Cómo este caballero andante golpeado y ridiculizado puede ser el paradigma universal que es? Don Quijote y Sancho son víctimas, pero ambos son extraordinariamente resistentes hasta la derrota definitiva del hidalgo y su muerte bajo la identidad de Quijano el Bueno, a quien Sancho implora en vano que vuelva a la vida errante. La fascinación de la resistencia de Don Quijote y la sabiduría leal de Sancho perduran. Leer todo el artículo siguiendo el enlace..

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