Durante la extensa historia de la
civilización egipcia, el tipo de tumba empleada para el enterramiento del
difunto así como el ajuar funerario asociado, fueron cambiando. Antes de que se
iniciara la época dinástica egipcia, es decir, antes de que reinaran los
primeros faraones sobre la totalidad de Egipto hacia el año
Si nos remontamos a las fases más antiguas del neolítico egipcio, las culturas de Fayum A y Merimde en la región del Bajo Egipto, y la cultura de Badari en el Alto Egipto, que abarca prácticamente todo el V milenio a.C. presentan unas necrópolis relativamente similares, son tumbas simples consistentes en una fosa en la que el difunto era colocado en posición fetal, acompañado por unos pocos objetos de ajuar, principalmente recipientes de cerámica.
Según transcurre el IV milenio
a.C. las tumbas cada vez se hacen más complejas y se aprecia perfectamente una
diferenciación social, pues algunas de ellas son muy pobres en ajuar funerario
y técnica constructiva y otras poseen un gran número de enseres asociados. Esta
evolución se puede apreciar comparando los enterramientos típicos de los tres períodos
predinásticos principales del IV milenio a.C. (Naqada I, Naqada II y Naqada
III)
.
Durante el período Naqada I (hasta
Durante Naqada II (hasta
y en ella ya aparecen algunos de los
motivos iconográficos que permanecerán inalterados durante toda la historia de
Egipto, como por ejemplo el del señor que mata a los enemigos atados con una
maza.
La fase Naqada III (hasta
,
de 9.1 x
La cultura de Naqada III,
originaria del Alto Egipto, fue abarcando zonas cada vez más al norte, hasta
entrar en la región del Delta del Nilo. Allí, la necrópolis de Minshat Abu Omar
sirve como testimonio de esta presencia directa de los colonizadores del Alto
Egipto. Algunas de las tumbas de Minshat Abu Omar fueron construidas en
ladrillo en su interior
, lo cual conlleva a un desarrollo más en la arquitectura de las
tumbas. Lamentablemente, sin embargo, no sabemos cómo eran las tumbas en su
superestructura, es decir, en las partes visibles desde la superficie. Al mismo
tiempo, en esta necrópolis queda patente la diferenciación social, pues otras
tumbas de la misma época son mucho más simples
, recordando a aquellas más primitivas
de Naqada I.
El primer gran salto cualitativo
en lo que a la arquitectura funeraria se refiere, se produce durante la
dinastía I. Hemos de tener en cuenta que en este momento la totalidad del país
del Nilo se ha unido bajo un único cetro, y por entonces la sociedad egipcia ya
está plenamente jerarquizada: en la cima de la pirámide social gobierna el
faraón, y por debajo de él la aristocracia. En la base de esa pirámide el
pueblo. Con esta diferenciación social tan acusada es natural que a partir de
Los reyes de la primera dinastía
egipcia y algunos de la llamada “dinastía
Los reyes Narmer, Ka e Iryhor, de
la “dinastía
. Todo parece indicar que en esas 36 cámaras asociadas
a las tres de Aha fueron enterradas personas (hombres, mujeres) y animales
(leones, perros), sacrificados a la muerte del faraón. Esta sangrienta
costumbre del sacrificio parece que terminó a finales de la primera dinastía.
Con el siguiente rey, Dyer, se idea el prototipo de una nueva tumba. En vez de varias cámaras más pequeñas, Dyer se construyó una gran cámara sepulcral rectangular, alojada en una profunda fosa. La estructura se cubrió opr un techo de vigas de madera sobre el que se hizo un túmulo plano de arena contenido por un muro de ladrillos. Esta estructura superior se realizó una vez se enterró el rey.
Con el cuarto rey de la dinastía
I, Den, se sigue perfeccionando la tipología ideada por Dyer. Ahora, a la
cámara sepulcral se accede por una escalera sellada por una trampilla de
piedra. Por otra parte, las tumbas subsidiarias se colocaron a partir de este
momento rodeando la cámara sepulcral, formando un rectángulo alrededor.
La
reconstrucción hipotética del exterior de la tumba Meryt-Neith nos sirve para
hacernos una idea de cómo poían ser estas tumbas vistas desde el exterior.
. Otra tumba
de estructura similar es la del rey Qaa, hacia
La cámara sepulcral contenía un tabernáculo de madera y el acceso,
como en el caso de Den, se realizaba a través de una escalera. Esto permitía
que después del enterramiento y de la creación del túmulo de arena, siempre
pudiera accederse hacia el interior a través de este pasillo sellado por una
losa de piedra que aún puede apreciarse in situ.
Como muy tarde, a partir del
reinado de Dyer el monarca egipcio no sólo se construía en Abidos su tumba sino
también otro monumento asociado, pero a más de
Aunque el cementerio real de la
época tinita (dinastías I y II) se hallaba en Abidos, la principal ciudad del
país era entonces Menfis, mucho más al norte, a las puertas del Delta del Nilo.
Quizá por ello, la necrópolis de Menfis, Saqqara, presente para esta época una
riqueza arquitectónica sin precedentes. En la dinastía I, vemos en Saqqara las
primeras mastabas egipcias. Las mastabas son tumbas cuya superestructura tiene
forma de banco (de hecho en árabe mastaba significa banco), es decir una forma
trapezoidal. En este momento, aquí encontramos ejemplos de grandes dimensiones.
Sobre un zócalo se erigía una estructura con fachada de nichos en cuyo interior
se disponían un elevado número de cámaras. Un muro rodeaba este complejo, que a
su vez era circundado por una serie de tumbas subsidiarias.
![]()
Durante la dinastía II las tumbas de los tres primeros reyes se construyeron en el cementerio menfita de Saqqara. Aquí fueron enterrados Hetepsekhemui, Raneb y Ninetjer. De sus tumbas sólo se conserva la subestructura excavada en la roca. Consisten en largos corredores de los que partían cámaras de almacenamiento alargadas de las que, a su vez, partían otras. De la superestructura, no obstante, no ha quedado nada.
Con
El conjunto funerario de Djeser
fue construido hacia el año
El conjunto funerario de Djeser
está rodeado por un muro de
Sin embargo,
parece que este complejo fue ampliándose en varias fases
, hasta que
Imhetep ideó su forma final. Lo mismo le ocurrió a la pirámide de seis
escalones y
Al complejo de Djeser se entra
por un único acceso
![]()
presenta un gran número de
edificios ficticios, vinculados con rituales de regeneración del faraón como la
fiesta sed. Característico del complejo de Djeser es también la existencia de
dos tumbas, la propia del faraón bajo la pirámide, y otra (quizás dedicada
simbólicamente a su “alma”) en el lado sur, en el extremo del gran patio, ésta
en forma de mastaba.
![]()
La estructura interna de la
pirámide escalonada de Djeser es bastante compleja
. En el lado este, y por debajo
de lo que era la segunda ampliación de la mastaba inicial, hay 11 tumbas de
pozo donde se han encontrado huesos de mujeres, talvez antepasados de este
faraón. El acceso al interior de la pirámide se realizaba inicialmente a través
de una escalinata que se dirigía desde el lado norte directamente a la cámara
sepulcral. Sin embargo, cuando la mastaba se convirtió en pirámide de cuatro
niveles, esta ampliación tapó el acceso, con lo que se tuvo que excavar otro
pasillo subterráneo, aún más largo que el anterior, desde el templo funerario
de la pirámide, situado también en el lado norte. La cámara sepulcral, como seá
norma en la época de las pirámides, fue construida en granito (2.96 x
Cuando llegamos a
Snefru construyó tres pirámides. Entre todas suman un volumen de 3.5 millones de metros cúbicos, un millón más que la construcción de Khufu. Por ello, aunque la de Khufu se convirtiese en la pirámide más grande de Egipto, las obras de su padre Snefru suponen un movimiento de tierra y piedra muy superior.
La pirámide de Meidum
es la primera
de las tres que construyó Snefru. Esta pirámide fue construida en varias fases
. Primero se
construyó una pirámide escalonada de siete niveles (E1). Pero antes de que los
obreros finalizasen el cuarto o quinto nivel, se decidió ampliar el proyecto a
una pirámide de ocho niveles (E2), que fue terminada durante los primeros 14
años de reinado de Snefru. Así, la de Snefru era inicialmente una pirámide
escalonada de ocho niveles. Muchos años después, cuando Snefru ya hubo
construido otras dos pirámides en Dashur, el faraón mandó a sus obreros
convertir la pirámide escalonada de Meidum en una auténtica pirámide de caras
lisas (E3) con una pendiente de 51º50’35”. Su base, entonces, era de
Pero antes de dejar acabada la
pirámide de Meidum, y por razones que se desconocen. Snefru decidió cambiar de
necrópolis, eligiendo Dashur, al sur de Saqqara. Aquí construyó la conocida
popularmente como “pirámide romboidal”, llamada así por su aspecto, dado que
presenta dos ángulos de pendiente.
Esta pirámide mide
. El complejo se compone, además, de una
pirámide satélite, dedicada al ka (“alma”) del faraón, una pequeña capilla en
el lado norte y una larga rampa ceremonial de
La pirámide roja o pirámide norte
de Snefru en Dashur (la romboidal es la del sur) tiene
. Se accede a
su interior a través de un corredor de
. Las de Dashur fueron las primeras pirámides en presentar caras
lisas, si bien actualmente la mayor parte de este recubrimiento se ha perdido.
La pirámide de Khufu (Keops)
Tras el reinado de Snefru y tras
los intentos que hizo por conseguir la forma piramidal, será su hijo Khufu
(Keops) quien, gracias al conocimiento adquirido por los arquitectos en ese
proceso anterior, consiga erigir la más perfecta de todas las pirámides
egipcias,
Las tres grandes pirámides
de la planicie de Gizah
, junto a El Cairo, constituyen uno de los más célebres monumentos
construídos por la humanidad. Miles de años después de su construcción los
autores griegos las incluyeron entre las siete maravillas del mundo conocido, y
aún hoy en día, a pesar del enorme y constante deterioro al que han sido
sometidas, siguen siendo una de las obras más conocidas del mundo. Cada año,
miles de turistas se pasean por Gizah y entran en el interior de las pirámides,
en sus cámaras sepulcrales, en lugares prohibidos que según la antigua creencia
egipcia debían permanecer sellados eternamente para permitir el reposo del
difunto faraón y su cíclico viaje en el más allá.
Las pirámides no son más que una
parte de un complejo funerario construido en vida del faraón para protegerlo y
adorarlo a su muerte. Actualmente la imagen que tenemos de las pirámides es muy
distinta de la que fue. Si viajáramos a Gizah y nos situásemos ante la más
grande de las pirámides, la construida bajo el faraón Khufu
, nos
encontraríamos con una enorme mole edificada a base de bloques de piedra
caliza. Durante
El volumen de la pirámide y su
complejo funerario es de cerca de dos millones y medio de m3, y todo
ello se realizó durante los cerca de 25 años que debió reinar Khufu del que,
curiosamente, únicamente ha sobrevivido una estatua de marfil de sólo
Originalmente la pirámide tenía todas sus caras lisas gracias al revestimiento de caliza blanca de gran calidad procedente de la cantera de Turah. El reflejo del Sol en esta superficie blanca realzaba enormemente el brillo de la pirámide, lo cual permitía su visión desde decenas de kilómetros de distancia.
Conocemos el nombre egipcio de la
gran pirámide, se llamaba Akhet Khufu, es decir, “el Horizonte de
Khufu”. La pirámide de Khufu, situada a una latitud de 29º
La precisión de la construcción de la pirámide de Khufu ha dado pie a numerosas hipótesis, descabelladas en su mayoría. El simbolismo astronómico de la pirámide, sumado a la excelente construcción de la misma y el exotismo inherente a la antigua civilización egipcia, han formado el cóctel perfecto a partir del cual se han formulado sorprendentes teorías carentes de la menor base científica y propias de un desconocimiento absoluto de los logros alcanzados por los egipcios hace 4500 años.
La pirámide está perfectamente
nivelada en su base, pues teniendo en cuenta que tiene una superficie de
Tras apreciar la gran
precisión de la orientación de los lados de la pirámide, nos debemos plantear
que método siguieron los egipcios para conseguirla y qué razón tenían para
esforzase en tal sentido. Según Edwards la precisión de la orientación de la
pirámide sólo pudo conseguirse a través de la observación de estrellas. Dicho
autor planteó la posibilidad de que los egipcios hubiesen diseñado un muro
circular en el centro del cual se situaría el observador
. El muro sería
suficientemente alto como para que desde su interior el observador tuviese como
único horizonte la parte superior del mismo. Así, este muro tendría la función
de crear un horizonte artificial uniforme sobre el que las estrellas tendrían
un orto y un ocaso preciso. Imaginemos que el sacerdote-astrónomo situado en el
centro de este muro circular observase el orto y ocaso de una estrella
circumpolar y señalase estas posiciones sobre el muro. El punto medio,
obviamente, marcaría la dirección Norte. Esta operación podría haberla repetido
con estrellas meridionales para obtener como bisectriz el Sur, pudiendo trazar
luego el eje Norte – Sur. Es muy posible
que las observaciones se realizasen con el bay. Dicho instrumento, del
cual se conservan algunos ejemplares, consistía en un palo en cuya parte
superior una estrecha ranura hacía las veces de mira
.
Una segunda posibilidad
podría basarse en la orientación polar, sugerida en 1899 por Borchardt.
Actualmente la estrella alfa de
, es por todos
conocido que la posición de las estrellas respecto a los polos Norte y Sur
celestes varían a lo largo del tiempo cumpliendo un ciclo de unos 25.000 años.
En otras palabras, en la época de reinado del faraón de
Una tercera opción, podría
consistir en la observación de la culminación (momento en el que una estrella
alcanza el eje norte-sur) de una estrella circumpolar. Pogo, sugirió que los
egipcios podrían haber observado la estrella Mizar antes del
Neugebauer propone un método
simple de alineación empleando un gnomon y la proyección de su sombra por el
Sol. Según este autor, los egipcios podían definir aproximadamente la
orientación de la base de la pirámide. Un piramidión podía colocarse en el entro
de esta base. La proyección de su sombra a lo largo del día definiría en su
lado Norte un arco que sería marcado en el suelo. Cuando la distancia entre las
esquinas SO - NO en dirección al arco fuese igual a las de las esquinas SE – NE
hasta dicho arco, entonces la orientación N-S de los lados Este y Oeste de la
pirámide sería correcta.
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La orientación y la gran precisión de sus lados respecto a los puntos cardinales demuestra, en todo caso, el empleo de una alineación astronómica, aunque no nos sea posible determinar con seguridad sobre que astro se realizaba ésta.
Las pirámides podían
orientarse hacia el norte utilizando métodos astronómicos, pero también podían
orientarse respecto a otros puntos topográficos importantes. En el caso de la
pirámide de Khufu sabemos que, además de su orientación astronómica, también
tiene una orientación topográfica intencional. Si trazamos sobre un mapa una
línea perpendicular al lado Norte de la pirámide de Khufu apreciaremos como
ésta se dirige exactamente a la antigua localidad de Khem (Letópolis), capital
de un nomo del Bajo Egipto. La distancia entre Letópolis y la pirámide de Khufu es de
Es hora ya de abandonar las
características exteriores de la gran pirámide e introducirnos en su interior
. El acceso al
interior de la pirámide de Khufu está, como es habitual, en la cara norte, pero
a
Tras la entrada secreta, se
inicia un largo pasillo descendente de
A
La gran galería, prolongación del corredor ascendente,
mide
Tanto en la cámara de la reina como en la cámara sepulcral
existen (en las paredes norte y sur) sendos canales de apenas
.
El complejo funerario de Khufu no sólo consiste en una
pirámide. A la pirámide se le une por su lado este un templo funerario,
pirámides para las reinas, fosas para barcas, una rampa de
.
La construcción de la pirámide se
hizo a base de bloques de piedra, extraidos de una cantera que se situa en su
lado sur, aproximadamente donde se encuentra la esfinge. Sólo las piedras del
revestimiento procedían de una cantera algo más alejada, y de aún más lejos, a
casi mil kilómetros de distancia (de Asuán) procedían las losas de granito que
se encuentran en el interior de la pirámide. Para llevar esos bloques y
colocarlos en la pirámide se cree que utilizaron rampas envolventes. Unos 5000
obreros trabajaban directamente en la pirámide, distribuidos por equipos. El
faraón les proveía de alimentos, vestido y herramientas. Las herramientas eran
muy simples
,
de cobre y piedra (dolerita). En la construcción no fueron empleados exclavos sino
egipcios a sueldo. Los bloques de piedra debieron arrastrarse por las rampas
sobre una especie de trineos, de los que están documentados algunos gracias a
representaciones halladas en tumbas
Durante la construcción de ![]()
Pirámides de Khafra y Menkaura
Tras Khufu, en Gizah la siguiente pirámide sería la de
Khafra, que intentaría rivalizar con la de su padre.
La pirámide de Khafra mide
Podemos ver la técnica que seguían los egipcios para
extraer los bloques de piedra desde las canteras anexas a la pirámide, pues en
una de éstas han quedado una serie de bloques por extraer
En el lado este de la pirámide aún quedan notables restos
del templo funerario del faraón, que de manera usual siempre estará situado en
ese lado de la pirámide desde
Una rampa de ![]()
A pesar del paso del tiempo y de la rapiña a la que han
sido sometidas las pirámides, que no sólo fueron dañadas por saqueadores de
tesoros sino por quienes veían en ellas unas excelentes canteras, en la parte
superior de la pirámide de Khafra aún se conserva buena parte del revestimiento
original, que hacía que toda la pirámide tuviera caras completamente lisas.
Este
revestimiento se hacía con una piedra caliza de calidad superior a la utilizada
en el interior de la pirámide. La del interior es más oscura y porosa, y
proviene de las canteras que hay junto a la pirámide en Gizah. La caliza del
revestimiento, en cambio, procedía de la cantera de Turah, a unos
Algunas pirámides aparte del revestimiento de caliza
utilizaron el granito. Es el caso de la pirámide de Menkaura
, cuyas hiladas
inferiores son de este material. Por ello, cuando estuvo finalizada, la
pirámide de Menkaura debía parecer bicolor, con una amplia franja rosada en su
parte inferior, y el resto de caliza blanca.
Mastabas e hipogeos
Junto a las pirámides se
desarrollaron amplios cementerios para familiares del rey y cortesanos. En el
caso de la pirámide de Khufu es donde mejor se aprecia la disposición ordenada
de estas mastabas
. Las situadas en el cementerio de su lado este pertenecían a
familiares, mientras que las situadas en el lado oeste pertenecían a cortesanos
.
Las mastabas tenían diversas
dependencias en su superestructura, como el serdab donde se guardaban
imágenes del difunto, o salas de ofrendas
. Estaban ricamente decoradas con
pinturas y relieves que querían mostrar la vida del difunto en el más allá
. En las
mastabas era común la aparición de la “falsa puerta”
, es decir, puertas simuladas que
simbolizaban la posibilidad que tenía el “alma” del difunto para salir y entrar
de la tumba a través de ellas.
En el Imperio Antiguo, el único
faraón que se construyó una mastaba en vez de una pirámide fue Shepseskaf, de ![]()
La suya,
sin embargo, es enorme, pues mide 100 x
La forma típica de las tumbas
provinciales del final del Imperio Antiguo es la capilla tallada en la roca,
como las de la necrópolis de el-Khokha. El más temprano ejemplo es el de la
tumba TT 413, de Ankhwenis, que vivió entre finales de la dinastía V y
principios de ![]()
La época de máximo apogeo de las
pirámides fue sin duda
De hecho, muchas de las pirámides
de las dinastías V y VI hoy en día no son más que montones de piedras.
Generalmente, esto se debe a que los egipcios se contentaron con rellenar de
cascotes de piedra el interior de las pirámides, dándole forma sólo gracias al
revestimiento. Por ello, cuando este revestimiento se desprendió por causas
naturales o por saqueos, afloró el núcleo irregular de cascotes.
![]()
Sin embargo, lo más importante es
que desde finales de
, encontramos por primera vez textos religiosos en el interior de
las pirámides
.
Aparecen los llamados Textos de las Pirámides, la composición religiosa,
escrita, más antigua del mundo. Son fórmulas dirigidas al faraón, para que
pueda viajar y vivir en el más allá. Por otro lado, si bien es cierto que las
pirámides disminuyen su tamaño y calidad respecto a las de ![]()
Durante el Imperio Medio los
monarcas egipcios seguirán construyendo pirámides. Para esta época, sin
embargo, el cambio más destacado en la arquitectura funeraria será el empleo de
ladrillos. A base de ladrillos se realizaba el núcleo de la pirámide, y la
piedra ya sólo se utilizaba para el revestimiento de las cámaras interiores y
corredores y para el revestimiento exterior de la pirámide. Por ello, perdido
el revestimiento exterior, estas pirámides se han erosionado de modo que tienen
aspecto de montículos de tierra.
![]()
Un diseño novedoso, sin embargo,
será el ofrecido por el faraón Mentuhetep II en Deir el-Bahari.
. Como
si de una pirámide se tratase, su tumba está rodeada en los acantilados por los
hipogeos de personas importantes de su época. Su estructura exterior recuerda
lo que siglos después será el templo de Hatshepsut, perfectamente integrado en
la topografía de Deir el-Bahari.
.
En el ámbito de la tumba privada,
las necrópolis con tumbas más elaboradas proceden del Egipto medio y del
extremo sur del Alto Egipto. Así, los gobernadores del nomo (provincia) de
Elefantina, que se habían enriquecido controlando el comercio con el sur,
fueron enterrados en los riscos del borde del desierto, en Qubett el-Hawa
. Sus tumbas
están labradas en la roca y todas disponen de un patio exterior con escalinatas
empinadas que bajan hasta el río Nilo.
![]()
En el Egipto medio las mejores
tumbas son las que se encuentran en la necrópolis de Beni Hasán. Un bonito
ejemplo es la tumba de Amenemhat, de la dinastía XII. La tumba posee un antepatio
con dos columnas, un pórtico hipóstilo excavado en la roca
, y al fondo de
éste una pequeña cámara con el nicho para la estatua del difunto, de su mujer y
su madre. En la sala hipóstila hay cuatro columnas de 16 aristas. Dos robustos
arquitrabes las unen dos a dos y articulan el espacio en tres naves con bóvedas
de cañón.
En el-Khokha, una de las
necrópolis de la antigua Tebas, encontramos los primeros ejemplos de un tipo de
tumba que se conoce como “tumba saff”, por que en árabe saff significa “lleno
de agujeros”, detalle que describe el aspecto de este tipo de tumbas
. Se caracterizan por tener una fachada
consistente en series de pilares con un vestíbulo transversal detrás, por lo
que desde el exterior da la impresión de que haya una sucesión de agujeros o
huecos. Un buen ejemplo es la tumba de Inyotef
en la necrópolis de el-Asasif, junto a
el-Khokha. La tumba tiene un amplio patio a cielo descubierto delante y en la
fachada la sucesión de pilares que definen esta tumba como de tipo saff. Al
fondo hay corredores excavados en la roca, desde los que se accede a las
cámaras sepulcrales. Este tipo de tumba seguiría desarrollándose durante las
dinastías XVII y XVIII.
A finales del reinado de
Mentuhetep XII, hacia ![]()
Después del Imperio Medio Egipto entró en crisis y además fue ocupado por los hicsos, extranjeros procedentes de la zona palestina. Durante la dinastía XIII y XIV aún se construyeron pequeñas pirámides, de muy mala calidad. En Tebas, igualmente, encontramos que los monarcas de la dinastía XVII siguen construyendo pirámides, de muy pequeñas dimensiones, en la necrópolis de Dra Abu el-Naga.
Sin embargo, la nueva época de espledor egipcio, el Imperio Nuevo, servirá también para terminar con la época de las pirámides. A parir de ahora, las tumbas de los reyes serán hipogeos excavados en la roca. Esto es lo que nos encontramos en el Valle de los Reyes, la necrópolis real de las dinastías XVIII, XIX y XX, las tres dinastías que forman el Imperio Nuevo.
Para comprender mejor la
evolución de las tumbas hipogeicas (excavadas en la roca) de los reyes de esta
época podemos citar algunos ejemplos. Al principio, durante la dinastía XVIII,
las tumbas se excavaron en los acantilados del valle de los Reyes, en lugares
ocultos y de difícil acceso, siendo sus entradas pequeñas. Sin embargo, con el
paso del tiempo se observa como la posición de la tumba baja a la pendiente del
acantilado, haciendose su entrada más evidente, hasta que ya durante la
dinastía XIX y XX las tumbas se hacen en la parte del cauce, fácilmente
accesibles y con entradas evidentes y monumentales
. A su vez, el plano de la tumba
sufre una evolución. También debe destacarse el hecho de que desde el momento
en que los faraones eligen el Valle de los Reyes como lugar de enterramiento,
deciden separar en el espacio el templo funerario de la tumba. Los templos
funerarios, que durante la época de las pirámides se habían adosado siempre al
lado este de la pirámide, es decir, de la tumba, ahora se van a construir
separados de la tumba y de manera independiente (aunque simbólicamente estén
unidos). Por ello, mientras que las tumbas las hallaremos en el valle, los
templos funerarios serán construidos en las estribaciones de la zona verde y
cultivable del Nilo.
![]()
Las primeras tumbas, como la de
Tutmosis III
,
presentan el siguiente esquema: sucesión de corredores, cámara del pozo,
primera sala de pilares, y cámara sepulcral con cámaras anexas. Se distinguen,
además, por ser acodadas en su planta, es decir, que el eje de la tumba se
dobla en 90º desde la primera sala de pilares. La cámara sepulcral de Tutmosis
III tiene forma ovalada, tal vez simbolizando el cartucho ovalado en el que se
inscribía el nombre de los faraones. Además, las paredes se decoraron con un
texto religioso llamado Libro del Imiduat, y el techo se pintó
estrellado
.
La longitud aproximada de esta tumba es de
Con Tutmosis IV, la tumba
adquiere un tercer eje. Desde la primera sala con pilares, como con Tutmosis
III, la tumba gira 90º hasta la antecámara, y desde aquí vuelve a girar otros
90º dirigiéndose a la cámara sepulcral. Además, el sarcófago queda instalado en
un nivel de la cámara sepulcral más inferior al que se accede por escalones.
Ya se ve que
la tumba va adquiriendo en su interior mayores proporciones. La anchura de los
corredores es de
La conocida como “revolución de
el-Amarna”, llevada a cabo por el faraón Amenhetep IV – Akenatón, provocó que
en el Valle de los Reyes, el faraón Ay, anciano que había servido durante los
reinados de Akenatón y Tutankhamón, hubiera adoptado las ideas del culto solar
de Atón y las hubiera reflejado en el diseño de su tumba. La tumba de Ay tiene
un solo eje
y consiste en una sucesión de corredores escalonados o en rampa, una cámara del
pozo (sin hoyo), la cámara sepulcral y una última cámara para los vasos canopos
(recipientes en los que se ponían las vísceras del difunto). A pesar de que,
probablemente, se trata de una tumba incabada, la de Ay tiene
Este diseño fue abandonado por
Horemheb, último faraón de la dinastía XVIII, aunque eligió uno similar,
consistente en un doble eje paralelo. La tumba básicamente sigue teniendo,
aunque más desarrollada, el mismo esquema: corredores descendentes, sala del
pozo, primera sala de pilares, más corredores descendentes en rampa y escalera,
antecámara, cámara sepulcral con cripta y salas laterales.
La tumba de
Horemheb presenta una anchura de corredores prácticamente idéntica a la de su
antecesor, Ay, de
Seti I siguió con el mismo tipo
de tumba ideado por Horemheb, pero Ramsés II eligió el antiguo modelo de tumba
acodada, con un giro de 90º a partir de la antecámara. El siguiente cambio en
la tipología de las tumbas se producirá con el faraón Merenptah, hijo de Ramsés
II.
El
cambio fundamental es que ahora la tumba tendrá un único eje y la cámara
sepulcral tendrá techo abovedado (ya iniciado desde Seti I).
La tumba de Merenptah, de
La carácterística de las siguientes tumbas, aparte de su crecimiento interno en lo que a las proporciones se refiere, es que cada vez tendrán también menos pendiente, de modo que las rampas con escaleras prácticamente desaparecerán. De igual modo, a partir de Merenptah la sala del pozo, aunque seguirá conservando este nombre, dejará de tener pozo.
Como ejemplo de tumba de la
dinastía XX, podemos citar la de Ramsés VI
Tiene
, todas las tumbas ramésidas tendrán ya corredores de más de cuatro
metros de altura y tres de anchura.
Durante el Imperio Nuevo, no sólo
evolucionaron las tumbas hipogéicas haciéndose cada vez más grandes. En lo que
se refiere a la decoración también se observan cambios fundamentales. Al
comienzo de la dinastía XVIII la decoración de las tumbas es escasa, ciñéndose
sólo a las cámaras sepulcrales y a un compendio religiosos llamada Libro del
Imiduat. Sin embargo, con el tiempo, todas las paredes y techos de las tumbas
se irán decorando y llenando con textos religiosos muy variados.
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La última tumba real en ser
excavada en el Valle de los Reyes fue la de Ramsés XI
. La tumba quedó inconclusa y el
faraón prefirió abandonarla y elegir un nuevo emplazamiento para ser enterrado,
probablemente en la capital del delta, Piramsés. Con esta tumba, pues, termina
una fase importante de la arquitectura funerario egipcia. El Valle de los
Reyes, que durante cinco siglos había servido como necrópolis real, quedó lleno
de tumbas excavadas en la roca, por lo que durante su historia en alguna
ocasión los trabajadores se encontraron con la sorpresa de tropezar con tumbas
más antiguas durante la excavación de nuevas
.
Como hemos dicho, los últimos reyes egipcios que utilizaron la tumba con forma de pirámide fueron los de la dinastía XVII en la necrópolis de Dra Abu el-Naga. Después de ellos, los reyes del Imperio Nuevo emplearon hipogeos y no será hasta casi 1000 años después que se volverán a construir pirámides para los reyes (bajo la dinastía XXV). Sin embargo, a principios de la dinastía XVIII se aprovechará este hecho para introducir la pirámide dentro del mundo funerario más popular o no real.
Buenos ejemplos los hallamos en
Deir el-Medine, el poblado de los trabajadores y artesanos que se dedicaban a
la construcción de las tumbas de los reyes. Tomemos el ejemplo de la tumba de
Senedjem (TT 1), de la dinastía XIX. Si observamos el perfil de la tumba
veremos qué
elementos forman las partes esenciales de la misma: un pilono de acceso a un
patio a cielo descubierto excavado en la roca, una pirámide de unos
, y un pozo en el mismo patio
que es el que da acceso al ámbito subterráneo, donde se encuentra la cámara
sepulcral. Este esquema
se repite en la mayoría de las tumbas de Deir el-Medine. En el
interior, destaca la viveza del colorido de las pinturas, con temas procedentes
en buena parte del Libro de los Muertos
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Muchas de las tumbas de los
nobles o sumos sacerdotes confian también en la forma pirámidal en las
necrópolis de Tebas
. En Menfis, por otro lado, encontramos en Saqqara algunas tumbas que
siguen un modelo distinto. Son tumbas de altos mandatarios que reflejan su
posición social con tumbas muy ricas y bien decoradas. La tumba de Horemheb
, por ejemplo,
consiste en un pilono de entrada, un patio porticado al que siguen tres cámaras
paralelas, un segundo patio porticado y, finalmente capillas de culto. En el
segundo patio porticado es donde está el pozo que da acceso al ámbito
subterráneo de la tumba.
Los reyes de la dinastía XXI eligieron para su enterramiento un nuevo espacio y un nuevo tipo de tumba. Estos reyes se enterraron en pequeñas necrópolis situadas en el recinto sagrado de los templos. Sus tumbas son pequeñas y con el tiempo se transformaron en pequeños panteones familiares.
Las tumbas reales de Tanis
fueron
construidas con bloques de caliza, principalmente, y granito, muchos de ellos
reutilizados de otras construcciones más antiguas. En total, son siete las
tumbas que componen la necrópolis de los reyes de las dinastías XXI y XXII en
Tanis
.
En
La tumba de Psusennes
, está
construida con bloques de piedra caliza, excepto la doble cámara sepulcral y
sus bloques de cierre, que fueron hechos de granito, seguiendo una antiquísima
costumbre egipcia que se ve con regularidad desde
Como las demás tumbas de Tanis,
la de Psusennes ha perdido su superestructura, es decir, la parte visible desde
el exterior. Sin embargo, podemos suponer que podían haber construcciones a
modo de capillas
, similares a las de las divinas adoratrices de Amón (sacerdotisas
principales del culto de Amón) en Medinet Habu (Tebas), de las dinastías XXV y
XXVI.
En Tebas, en Medinet Habu
contamos con otro ejemplo de tumba construida en el recinto del templo. Se
trata de la tumba de Harsiese, un rey sacerdote de la dinastía XXII. La
superestructura también se ha perdido, pero la parte subterránea se consevaba
en el momento de la excavación. Consiste en un corredor con escalera que
conduce a una cámara en la que se introdujo el gran sarcófago.
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Durante el Tercer Período
Intermedio apenas se construyeron tumbas nuevas. Esta época se caracteriza por
la reutilización de tumbas más antiguas
, en las que se podían llegar a
introducir decenas de ataúdes. La tumba más famosa de las halladas en Tebas es,
para esta época, el escondite real de Deir el-Bahari, la tumba DB 320
, pues en
ella se encontraron en 1881 más de medio centenar de ataúdes y momias
pertenecientes a reyes de las dinastías XVII, XVIII, XIX y XX, así como sumos
sacerdotes de Amón y sacerdotisas de la dinastía XXI. Probablemente la tumba
sea original de la dinastía XVIII, pero pudo ser ampliada por Painejem II, un
sumo sacerdote de la dinastía XXI, para reutilizarla como panteón familiar y
escondite para las momias de los grandes reyes del Imperio Nuevo.
Durante la dinastía XXI, aparte
de los trabajos que pudieran haberse realizado en DB 320, podemos citar una
gran tumba excavada, la de Bab el-Gassus
, muy cerca de la anterior. En Bab
el-Gasus, se hallaron más de 150 ataúdes y momias pertenecientes a sacerdotes y
sacerdotisas de las dinastía XXI
. Es evidente, pues, que la agrupación de
enterramientos en una sóla tumba es una de las características principales de
esta época.
Dinastía XXV
(los kuhitas)
La llegada al poder de la dinastía de los kushitas o nubios supuso un cambio en el modelo de enterramiento que se había llevado en Egipto, en el ámbito real, durante los últimos siglos. Los reyes de la dinastía XXV volverán al arcaismo de la época de las pirámides, no sólo en el plano teológico sino también en el arquitectónico. Los reyes nubios debían demostrar de algún modo que ellos eran egipcios y que el dios Amón, dios principal de los egipcios de aquella época, también era su dios desde tiempos inmemoriales y que les había elegido a ellos para organizar Egipto y devolverle sus glorias pasadas. Así es como, casi mil años después de que un rey egipcio se construyera por última vez una pirámide, y casi dos mil años después de que Djeser (Zoser) mandase al arquitecto Imhetep erigir la primera pirámide (escalonada) de Egipto, ahora, los reyes de la dinastía XXV volverán a construir pirámides.
La necrópolis de el-Kurru (en el
actual Sudán) fue elegida por la mayor parte de los reyes de la dinastía XXV
para construir sus pirámides.
Actualmente estas pirámides han sido arrasadas casi
por completo, de modo que únicamente se puede ver su ámbito subterráneo. Y de
éstas, la mejor conservada es la de Tanutamón, último rey de la dinastía XXV.
La tumba consiste
en un corredor descendente excavado en la roca, una antecámara y una
cámara sepulcral abovedada. Sobre ésta, en la superficie, se situaba la
pirámide y una pequeña capilla para el culto funerario. En la tumba de
Tanutamón aún pueden observarse parte de las pinturas y textos que la decoraban
. Junto a
algunos capítulos del Libro de los Muertos el rey kushita empleó también
pasajes de los Textos de las Pirámides, inscripciones que habían sido
empleadas muchísimos siglos antes, por los reyes del Imperio Antiguo. Aquí
quedaría reflejado también ese arcaismo típico del período kushita que se
refleja en la arquitectura, el arte y la cultura.
La otra gran necrópolis de la
dinastía XXV es la de Nuri
, también en Sudán. Aquí fue enterrado el penúltimo rey de la
dinastía nubia, Taharqa. Su pirámide fue la más grande de esta época, con una
altura aproximada de metros. En origen
medía ![]()
La expulsión de los reyes
kushitas de Egipto no significará que en Kush se acabe con las costumbres
egipcias que en Kush habían llegado a su máximo apogeo durante el reinado de
los reyes de la dinastía XXV. Tras Tanutamón, la dinastía siguió reinando en
Kush, así que los siguientes reyes seguirán utilizando las necrópolis de
el-Kurru y Nuri para enterrarse. Sin embargo, cuando la capital kushita se
traslade de Napata a Meroe (mucho más al sur) a finales del siglo IV a.C., no
tardará mucho en crearse un nuevo cementerio cercano a la nueva capital. El
cementerio de Meroe
, en uso desde
, y corredor descendente, antecámara y
cámara sepulcral en el ámbito subteráneo.
Dinastía saita
(dinastía XXVI)
Las tumbas de los reyes de la dinastía XXVI se construyeron en el templo de la diosa Neith, en Sais. Herodoto, que visitó Egipto a mediados del siglo V a.C. nos ha legado una descripción de las mismas:
“(Apries) fue enterrado
en el mausoleo de sus antepasados. Esas tumbas se encuentran en el santuario de
Athena, muy cerca del templo, según se entra, a mano izquierda. En Sais, todos
los reyes que pertenecen a la dinastía de Sais, fueron enterrados dentro del
santuario. También la tumba de Amasis se encuentra en el interior del patio de
ese santuario, si bien más alejada del templo que la de Apries y sus
antepasados. Es un gran pabellón pétreo con columnas palmiformes y dotado de
otros adornos. Ese pabellón se cierra por dos portales, y en él está colocado
el sarcófago”
También, Estrabón en el siglo I
a.C. nos relata:
“Avanzando tras el muro de los milesios por la boca sebenítica uno se encuentra con dos lagos, uno de ellos el lago bútico, cuyo nombre deriva de la ciudad de Buto; la ciudad de Sebennytos, y Sais, metrópoli del país inferior donde Athena es honrada; la tumba de Psamético se encuentra en el templo de esta diosa”
Tumbas privadas
Hay diversos tipos de tumbas.
Dentro de la arquitectura funeraria de esta época, podemos citar las grandes
tumbas de pozo. Consisten en un enorme pozo de gran profundidad en el fondo del
cual se deposita un pesado sargófago de piedra para el difunto
.
En Tebas podemos destacar dos tipos de tumbas, las de las divinas adoratrices del dios Amón, construidas en Medinet Habu, y la de los nobles en el-Asasif.
Como ejemplo de tumba de divina
adoratriz, entre las que hay varias en Medinet Habu
, podemos tomar la de
Amenirdis. Consiste en un pilono que da acceso a un patio porticado en el
centro del cual habrían una mesa de ofrendas. A continuación, se pasaría a un
ámbito cubierto con un deambulatorio alrededor de una capilla con bóveda de
medio cañón. Bajo esta capilla, se encontraría el sarcófago de la dama.
En esta época las tumbas más grandes de Egipto son las que se construyeron algunos nobles de finales de la dinastía XXV y XXVI en la necrópolis de el-Asasif, junto a Deir el-Bahari, en Tebas oeste. Y de éstas, la de mayor tamaño es la de Montuemhat.
La tumba de Montuemhat (TT 34)
presenta una superestructura de grandes dimensiones. Un pilono
da acceso al
interior del recinto amurallado, al final del cual una estructura cuadrangular
podía haber contenido una colina artificial, que simbólicamente recordaría la
colina primordial que surgió con el inicio del mundo. Este se orienta al este.
Para acceder al ámbito subterráneo, se accedía por otro pilono situado en el
norte.
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. Desde el segundo de estos comenzaba una
serie de corredores, cámaras, etc.
que descendían en numerosos niveles hasta llevar a la
cámara sepulcral.
Época Tardía (din. XXVII-XXX)
De las tumbas de los reyes de la
Época Tardía bien poco es lo que ha sobrevivido hasta nuestros días. La única
excepción es la tumba de Neferites en Mendes
, que no hace sino confirmar que la
costumbre funeraria iniciada desde la dinastía XXI en Tanis de enterrar a sus
reyes en necrópolis situadas en el temenos del templo principal de la ciudad,
debió continuar durante los siglos posteriores.
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En lo que a las tumbas privadas
se refiere, se pueden citar varios ejemplos interesantes. Uno es el de la tumba
de pozo de Iuefaa, en Abusir. Sigue el modelo de las tumbas de pozo de la
dinastía XXVI, con un gran pozo
al fondo del cual se ha depositado un sarcófago
pesado de grandes dimensiones
. Para poder bajar el sarcófago al fondo del pozo los
egipcios rellenaban de arena el pozo, colocaban el sarcófago sobre la arena, en
el centro, y después procedían a evacuar la arena del pozo desde dos pequeños
pozos laterales. De este modo, según iban retirando la arena, el nivel de arena
en el gran pozo descendía y con él el sarcófago. Dentro del sarcófago de mayor
tamaño se incluía otro con forma antropomórfica, y dentro de éste otro de
madera. Cubriendo el primer sarcófago se preparaba una cámara abovedada para,
después, volver a cubrirlo todo con arena, como protección contra posibles
saqueadores.
Época Ptolemaica
Alejandro Magno fue enterrado en Alejandría por Ptolomeo I, uno de sus generales que más tarde se auparía en Egipto como faraón. Desgraciadamente, tanto la tumba de Alejandro como la de sus sucesores en Egipto, la dinastía de los ptolomeos, ha desaparecido. No sabemos cómo pudieron ser esas tumbas, aunque es muy posible que siguieran el estilo macedónico, es decir, tumba bajo túmulo.
En la esfera privada, en Egipto seguirán erigiéndose, excepto pirámides y mastabas, tumbas similares a las que hemos descrito en períodos anteriores. Ahora, además, comenzaran a hacer aparición las catacumbas, que serán más abundantes en época romana.