La vivienda en Egipto

 

Los restos de las antiguas ciudades egipcias ya no existen en gran parte o han desaparecido bajo las actuales construcciones. Una de las principales razones para entender la desaparición de este tipo de construcciones es que, al contrario que los templos, no estaban diseñadas para la “eternidad”, es decir, no fueron construidas en piedra sino con adobes. Dado que en Egipto estos adobes no se cocían, pues sólo se secaban al Sol, esto hizo que su durabilidad fuese corta. A pesar de una elevadísima proporción de las construcciones en adobe han desaparecido, la fortuna quiso que sobreviviesen para la arqueología algunos ejemplos de distintas épocas de la civilización egipcia. Sin embargo, incluso parte de estos ejemplos que describiremos a continuación también se han perdido. Al sacar a la luz los restos de las casas y dejarlos a la intemperio, la erosión y la propia acción destructiva del hombre se han encargado de hacerlos perecer.

 

En el Imperio Antiguo, tal y como dicen los textos administrativos, hubieron “ciudades de las pirámides”. Surgieron como centros administrativos para la construcción de las tumbas de los faraones y perduraron después como instituciones para el mantenimiento del culto funerario real en los templos de las pirámides. De esta manera, había once casas en la meseta de Gizah , cerca de la mastaba de la reina Khentkaus. La uniformidad de las plantas hace pensar en una planificación previa. Se supone que las casas tenían techos planos y que sus parcelas, aproximadamente cuadradas, tenían una superficie de 170 m2 cada una. Los espesos muros, de 1,8 metros, debían ser muy ventajosas contra el riguroso clima egipcio, y estaban blanqueados. Las construcciones están subdivididas en espacios en ángulo en su interior. Las zonas traseras habrían servido como dormitorios, las grandes del centro como zonas de estar principales, y las dependencias del sur cocinas. Estas viviendas, destinadas a sacerdotes del culto funerario de la reina difunta, representan una excepción y una forma lujosa de viviendas que sólo estaban al alcance de unos pocos.

 

La ciudad piramidal junto la pirámide de Sesostris II en Lahun, a la entrada del Fayum, es igualmente un ejemplo excepcional. La ciudad se somete a un estricto plano ortogonal. La ciudad presenta una muralla de 390 x 420 metros que forma un ángulo recto y está subdividida en un sector este y oeste. Hacia el norte se encuentran las grandes casas, algunas de hasta 2400 m2. Su principal característica es un patio descubierto que da al norte, con la vivienda al sur, entre dos filas de estancias secundarias para los sirvientes. Su fachada principal está acentuada por una hilera de columnas (A). La estancia de 4 columnas es una sala de estar (B). Al oeste se halla un dormitorio (C). Toda la mansión tenía un techo plano, y por los restos de escaleras en algunas casas, se deduce que el techo era transitable. Un detalle constructivo característico son los patios interiores parcialmente cubiertos (A, D, E). Un local situado al oeste de la casa, con columnas en los cuatro lados y una pila central (F) , puede considerarse como un precursor del atrio romano. Estas formas de patios abiertos, se confirman por maquetas de viviendas en madera y barro, que aparecen en muchas ocasiones en tumbas de la dinastía XI.

 

La población normal de la ciudad de la pirámide debió contentarse con las aproximadamente 400 viviendas de 40 a 70 m2 que dejan imaginar la gran diferenciación social. Los ricos, además, tenían en sus casas almacenes de cereales lo suficientemente grandes como para abastecer a toda la población, por lo que se piensa que estas casas, además, podían servir de centros de distribución.

 

En el Imperio Nuevo tenemos algunos ejemplos de ciudades, principalmente Deir el-Medine y Amarna. Deir el-Medine es el poblado de los trabajadores y artesanos responsables de la excavación y decoración de las tumbas de los reyes y reinas del Imperio Nuevo. Bajo el reinado de Seti I, el poblado alcanzó las 70 viviendas, distribuidas dentro del recinto amurallado más algunas más en el exterior. Fue en el reinado de Ramsés III cuando el poblado alcanzó su apogeo, con no menos de 40 viviendas en el exterior del recinto, superándose un total de 120 hogares. El poblado se dividía en dos por una calle que iba de norte a sur. Los dinteles de las puertas de las casas llevaban escrito el nombre del propietario, de modo que conocemos a muchos de ellos. La entrada del pueblo se situaba al norte, donde había una pequeña plaza que servía de punto de reunión a los trabajadores.

 

Una vivienda típica de Deir el-Medine se desarrollaba desde la calle central del pueblo hasta el muro del mismo.  La calle se hallaba a un nivel superior de dos o tres peldaños respecto a la vivienda. Tras una puerta de madera se accedía a un recibidor (2), donde podía haber una capilla para el culto a los antepasados. Aquí, además, es donde tenían lugar los nacimientos. A continuación otra estancia hacía las veces de salón (3), con el techo más alto sostenido por una columna. Ocasionalmente aquí podía hallarse el dormitorio principal. Una escalera (6) permitía acceder a la terraza. Desde el salón se podía acceder a la despensa (4) y a la bodega (7), y a un almacén de grano (5). La cocina (1) podía estar junto a la entrada y construida de manera independiente al resto de la vivienda. En otros casos, la cocina se situaba en el otro extremo, pero la distribución es similar a la descrita

 

Pero la vivienda egipcia se ha conservado en su más alta expresión en Amarna. El principio de distribución de esta ciudad refleja un conjunto de opulentas villas de campo de hasta 400 m2, construcciones medianas y casas pequeñas o muy pequeñas de 25 m2. La mansión de un alto funcionario es un buen ejemplo . Como todas las grandes villas de campo se encuentra en un extenso terreno y está rodeada de instalaciones secundarias como patios, talleres, huertas, establos, hornos y almacenes. De vez en cuando también se encuentran allí viviendas para empleados. Con unos alto smuros circundantes se mantiene a distancia a la población que vive en los alrededores. Los 340 m2 de superficie que comprende la propia vivienda, que está ligeramente elevada sobre un zócalo y a la que se accede a través de un vestíbulo (A), se divide en tres franjas. La delantera es un amplio pabellón (B), soportado por 4 columnas de madera, con sus habitaciones secundarias. Es una sala de recepción. Al sur se une la franja central del terreno con la habitación principal (C) de la casa, que está situada en el centro y que con seguridad servía para para fines de representación. Desde aquí se accede a todos los recintos circundantes así como al techo. La franja trasera del terreno contiene una habitación de carácter familiar (D), un dormitorio (E) y recintos sanitarios (F, G). Sobre la parte delantera del techo de la casa, sobre el pabellón (B), se encontraba una construcción parecida a una loggia  que servía en el verano como lugar fresco para dormir, y con vistas al gran jardín situado al norte de la casa.

 

Aunque más pequeña, la casa del escultor Tutmosis , famoso por las obras que se hallaron en su taller, también supone un buen ejemplo para entender cómo era la vivienda egipcia entre la gente mejor posicionada. En el jardín de estas viviendas solía haber un gran pozo que permitía el abastecimiento de agua.

 

Podemos saber cómo eran las viviendas egipcias no sólo por las excavaciones arqueológicas sino también por las maquetas y pinturas que han sobrevivido. En una viñeta del Libro de los Muertos de Nakht, de la dinastía XVIII, podemos ver representada una casa y su jardín . En el centro hay un estanque rodeado de árboles, y a la derecha un dibujo de la vivienda. La parte exterior del edificio se caracteriza por las cuatro ventanas pequeñas con celosías, que evitan las miradas indiscretas desde el exterior y que entren los rayos del Sol y calienten excesivamente la casa. Las paredes están blanqueadas.

 

También de la dinastía XVIII, conservamos una pintura de la tumba de Djehutinefer en Tebas Oeste en la que se representa una vivienda dividida en tres bandas de imágenes. Aparecen las actividades domésticas . En la parte inferior izquierda el tejido, a la derecha la molienda. En la parte de la casa destinada a la recepción,de mayor altura que las otras, el dueño recibe los productos acabados. Esta estancia tiene las ventanas a ras de techo, puerta de dos batientes y un paso de luz encima. A la terraza se accede mediante una escalera. En la terraza se hallan cinco graneros y dos hornos.

 

En la tumba de Sennefer encontramos un bello ejemplo de vivienda con amplios jardines. En el centro una parcela plantada con vides. A la izquierda, la vivienda de una planta muestra las hiladas de adobes en la fachada inferior, dos puertas de entrada y dos ventanas de dos hojas y sendos barandales bajos. La parte superior permite ver el interior de la casa. Las tres habitaciones que aparecen superpuestas están en realidad comunicadas entre sí mediante puertas. En el jardín hay cuatro estanques con patos, flores de loto, y plantas de papiro.

 

Del período tardío podemos citar unas maquetas de casas realizadas en caliza. Este tipo de vivienda en forma de torre es el que predominó en Egipto en esta época. Quizás, es en el actual Yemén donde podemos encontrar las viviendas más parecidas a las antiguas egipcias Son casas de adobe donde las capas de adobe suben ligeramente en las esquinas, como las halladas en Egipto.