CONCLUSIONES DE LAS MESAS DE INTERCAMBIO DE EXPERIENCIAS

 

Se presentaron comunicaciones sobre dos cuestiones relacionadas con la práctica educativa. Por una parte, investigaciones en torno a estados de la cuestión  y valoraciones que hacen los diferentes agentes educativos. Por la otra sobre las propuestas y proyectos con un enfoque inclusivo intercultural.

Se ha reflexionado sobre los imaginarios desde diferentes perspectivas. Nos hemos planteado la necesidad de revisar y reenfocar estos imaginarios, ya que si pretendemos un cambio tenemos que hacer un cambio de mirada.

En esa mirada se habla de integrar a lo diverso,  pero ¿es qué el alumnado es diverso o es diferente? Toda la humanidad es diversa, si nos fijamos en las diferencias hay un etiqueta, tenemos un grupo de alumnos que es extranjero, un alumno con TDH un grupo que no conoce la lengua…la imagen que se tiene de un alumno puede generar rechazo, vulnerabilidad, y puede tener una repercusión en el autoestima.

Hay dos tipos de personas: las que están diagnosticadas y los que faltamos por diagnosticar.  Ya que está en la imagen que se proyecta, los diagnósticos si son como etiquetas no sirven, no te dejan salir de ese cajón donde te han metido, y puede ser un elemento de exclusión. Cuando un alumno sabe que puede avanzar siempre que va dejando a tras a los que son etiquetados,  eso lo hará en su vida futura, en lugar de que nos ayuden a saber cómo ayudar, porque no hablamos en que son buenos en sus capacidades y no en lo que son malo o en el déficit.

Por lo que se generó la pregunta de si el profesorado tiene que estar formado específicamente en todas las demandas o necesidades que hay, como trastornos, alumnos extranjeros, afecciones, o ver al docente como un experto en educación que está capacitado para atender al alumnado diverso y tener una formación que incluya aspectos de formación integral, formación humanística, estética del profesorado. Es decir que si lo tenemos que ver que el profesor tiene que especializarse o tener una formación general.

Siguiendo con los aspectos de la formación, surge la preocupación de ofertar formación que realmente sea necesaria, ¿qué habría que oferta?, ir a preguntar que necesita, la que pide el docente. Se ha hablado de  que uno de los aspecto clave es la formación podría ser la formación en el centro, donde todo un equipo docente comparte un proyecto educativo y puede llevarse a la práctica. Por otra parte se mencionaban los lugares de intercambio, intercentros, como son los seminarios.

Otra preocupación que ha surgido, si es que nos estamos focalizando en el cambio de una terminología pero al final cambiamos la palabra, pero seguimos repitiendo las mismas prácticas. Cuando lo único que cambia es la etiqueta,  ¿qué diferencia hay entre el mediador de conflictos de los años 90 y el mediador intercultural de hoy?, sería un acto de humildad en la investigación educativa, ver  que se ha hecho, recoger lo que ya se ha hecho, hay muchas prácticas valiosas que sería importante recuperar.  Y que es lo que podemos aportar, aunque sea un poco.

Entre las propuestas a recuperar estarían aquellas metodologías que permitan responder a diversas necesidades o especificidades. Insistir en esas estrategias que valen para todos, y que pueden ser compartidas por todos, fomentar interacciones en el aula aprovechando esa red que tenemos. Unas interacciones que permitan sentirse apoyados e integrados y que van más allá de un curriculum centrado en los contenidos para prestar atención a las emociones.

Con estas propuestas no se trata de ir cargando el curriculum, pero sí de cuestionarlo y tal vez hacer un replanteamiento de en qué cuestiones queremos educar,  cómo hacerlo y quién tiene que hacerlo.

Una de las compañeras de Venezuela, que nos explica la situación educativa actual en su país, y con la que comprobamos algo que parece reproducirse en los distintos contextos y países de los que venimos: La distancia entre el papel (leyes, normativas, etc.) y la práctica diaria sigue siendo muy grande.

En el debate nos planteamos de dónde se puede sacar tiempo para llevar a cabo experiencias tan interesantes como la comunicada desde la escuela “El Castell” en Valencia.

Ante esta cuestión llegamos a la conclusión de que es necesario ser conscientes de qué comisiones, surgidas de los órganos colegiados del Centro, son realmente necesarias para el centro y cuales suponen tareas administrativas sin utilidad en la práctica cotidiana de nuestro proyecto.

En cualquier caso el grupo deja claro que estos proyectos necesitan de una cierta implicación por parte de quienes se involucran en ellos y esto supone, en ocasiones, continuar la tarea fuera del horario escolar.

 

Investigaciones y proyectos de la administración y la Universidad.

Durante las conversaciones, queda patente el descontento que puede generar en el profesorado de las escuelas e institutos ser utilizados como “conejillos de Indias” por parte de algunas de las investigaciones y programas de la universidad o la administración, ya que en una gran cantidad de ocasiones estas instituciones llevan a cabo sus investigaciones y programas sin que el profesorado implicado en ellas conozca los proyectos, sepan por qué hacerlo o los sientan como proyectos de los que forman parte activa.

De cara a generar una mayor cohesión de la comunidad se hace necesario poner en común nuestros valores, para debatirlos y llegar a alcanzar nuestros objetivos.

En este sentido somos conscientes de que en muchas ocasiones el lenguaje entre docentes y familiares es muy distinto, pero creemos que para llegar a esa reconstrucción de nuestras escuelas a la que aspiramos ambos colectivos (docentes y familiares) deben abrirse uno al otro de cara a aprender mutuamente.

 

Transformación y cambio educativo

Llegados a este punto nos preguntamos por el motor de cambio necesario para esa transformación de nuestras escuelas, además de por la naturaleza propia de esas personas que generan ciertas sinergias y actuaciones que se orientan al cambio, es decir ¿los buenos docentes, maestras y maestros, líderes educativos, etc., nacen o se hacen?

En cuanto a esta última pregunta el consenso entre las personas de la mesa se dirige hacia la certeza de que estos líderes educativos no son producto de algo preestablecido, sino que por el contrario se hacen y rehacen desde un compromiso vital adquirido con la sociedad.

Por otro lado y de cara ese liderazgo y motor de cambio se recalca la importancia de trabajar desde modelos de liderazgo distribuido / compartido. Decidir en conjunto con la participación de toda la comunidad, siendo función primordial del equipo directivo la de saber y comprobar que aquellas decisiones que se toman se llevan a cabo.

Tenemos claro que es necesario cambiar la cultura escolar  y hacer que ese cambio sea un cambio visible, que retroalimente la vitalidad del proyecto que se lleva a cabo, es por eso que comprender lo que está pasando en nuestras escuelas, reflexionar sobre ello y buscar las transformaciones posibles ante las distintas situaciones se convierte en un eje importante de ese proceso de reconstrucción.

En cualquier caso, los procesos de cambio deben nacer de los propios centros, para que de esa forma quienes evalúan o intervienen  de forma externa se desliguen poco a poco del proyecto con la certeza de la continuidad del mismo. Se comenta la finitud que parecen tener aquellos proyectos o experiencias que vienen de agentes externos a la comunidad educativa cuando estos agentes se desligan de los mismos.

En este sentido el papel de los equipos directivos y de otros profesionales como orientadores, educadoras sociales, psicólogas, etc., es fundamental a la hora de ilusionar a todo el mundo.

 

Elementos que juegan un papel fundamental para propiciar estos cambios

Se recalca la importancia de la Universidad en el proceso de cambio, ya que si nuestra Universidad se convierte en una institución realmente democrática, el profesorado que se forma en esta adquiere en su proceso de aprendizaje esta conciencia democrática.

Es necesario dejar de trasladar la necesidad de cambio a otras personas y comenzar a ser conscientes de que aquello que queremos tenemos que empezar a construirlo desde nuestro propio compromiso.

Se concluye teniendo claro que los cambios de los que hablamos no provienen solo de las presiones que se puedan ejercer desde fuera, sino que, sobre todo por un cambio en las prácticas educativas desde dentro de la propia comunidad.

 

Como conclusiones finales, destacamos las ideas clave que emergieron del debate en las diversas mesas: