Entrevista con... MAREO LODi

LA EDUCACIÓN COMO ARTE

 

Joaquín Ramos García

 

Mario lodi es un maestro que se ha tomado en serio a la infancia, su actividad docente y a sí mismo: ha escuchado a los demás, ha intentado aprender a través de los hechos cotidianos, y no ha renunciado a ejercer el “oficio de maestro”, asumiendo la responsabilidad de las palabras. Ha sido docente que ha profundizado, investigado y recreado el aspecto técnico y didáctico enmarcándolos de una dimensión ampliamente cultural y social que supere los estrechos límites escolares. Su intensa y paciente actividad de búsqueda y apertura, de superación de los límites y su dinámica de cambio le permitió encontrar nuevas soluciones a los problemas aunque éstas significasen el replanteamiento del problema inicial.

Su enorme sensibilidad humana y su profunda sencillez le hacen rechazar el calificativo de “maestro genial y excepcional”, reclamando ser presentado como un maestro que ha tenido la suerte de trabajar en una pequeña escuela de campo, de conocer a muchas personas y de haber alcanzado un gran éxito editorial.

 

Kiki: A menudo te has rebelado ante los que te han presentado como un maestro genial y excepcional que ha trabajado en una situación muy particular, la pequeña escuela de campo.

¿Por qué y de qué forma tu experiencia es, sin embargo, básica y generalizable?

 

Lodi: Hay quien cree todavía que el ambiente del campo origina situaciones ventajosas para el educador. Sin embargo, yo estoy convencido de que en el pequeño ambiente de campo se encuentran más dificultades porque hay menos estímulos culturales, hay una limitada concepción de la vida y menos posibilidades de penetrar para las ideas nuevas y modernas. La mentalidad campesina, por ejemplo, en mi país ha sido considerada siempre como un obstáculo para la superación del individualismo con formas de cooperación agrícola. Experiencias relevantes se pueden encontrar en las grandes ciudades. Me gustaría citar el ejemplo de Caterina Foschi Pini que en Milán, en la gran ciudad, ha realizado siempre proyectos de notable valor pedagógico como las cooperativas escolares, publicadas en su momento en la Biblioteca de Trabajo, con las que adelantó temas de actualidad, como la colaboración sustitutiva de la competición, el respeto a la naturaleza, la educación para el consumo, la práctica cotidiana de la cooperación en la escuela. Don Milano respondía a los amigos que le pedían que escribiera un método para hacer escuela como hacia él: “No deberíais preocuparos de cómo hay que hacer para hacer escuela, sino sólo de cómo hay que ser para poder hacer escuela”.

 

Kiki:¿Por quién y de qué manera ha sido captado tu mensaje pedagógico?

 

Lodi: El mensaje pedagógico implícito en mis experiencias no es mío, proviene del Movimento di Coo­perazione Educativa (MCE) que ha introducido críticamente en Italia el espíritu y las técnicas Freinet en un momento clave de la historia italiana como es la reconstrucción moral y material del país después del fascismo y la guerra.

Cada uno de nosotros, con su personalidad, ha usado esas técnicas de liberación de las capacidades expresivas, lógicas, creativas del niño, para introducir en la escuela italiana los valores y los principios democráti­cos. Esta propuesta de adecuar la escuela a las exigencias formativas del hombre libre y democrático, fue experimentada en los años siguientes por miles de docentes que, por pri­mera vez en la historia de la escuela italiana, todos juntos y desde lo más profundo, pusieron en el centro de su labor educativa a la niña y al niño, con su cultura y sus problemas.

Fue un experimento que dejó una profunda huella en muchos maestros y, yo diría, también en los compilado­res de los nuevos programas de la escuela Primaria.

 

Kiki: Partir del niño ha sido una de las premisas básica de tu práctica pedagógica, no en vano es el título de uno de tus libros.

¿ Podrías aclararnos un poco el signi­ficado que confieres a la expresión “par­tir del niño” ?

 

Lodi: Partir del niño significa aco­ger su cultura, es decir, el resultado de sus experiencias sensoriales, afecti­vas y sociales que el niño ha efectua­do con el juego del descubrimiento del mundo antes de venir a la escuela. Estas experiencias, junto con las informaciones externas que provie­nen sobre todo de la televisión, son ya organizadas de alguna manera en la mente de cada niño según una lógica y una clasificación que no se correspon­den con las de la ciencia adulta.

La actitud del docente no debe ser similar al del conquistador que impone a los indígenas de las tierras conquistadas su cultura, su lengua y su religión, sino la del investigador que intenta entender el mundo del niño dándole la palabra para comuni­car su pensamiento. La conversación es, por tanto, un presupuesto meto­dológico fundamental para conocer la cultura del niño. Pero la conversa­ción, para ser positiva, debe ser prác­tica de democracia verdadera en un clima de respeto hacia el alumnado, donde éste no sienta ningún temor y lo que expresa no sea escuchado para ser evaluado sino para un conoci­miento recíproco. Es a partir de este conocimiento como se desarrollarán después, gradualmente, las directrices del trabajo educativo:

a)La individualización de los pro­blemas comunes más importantes y su análisis por medio de la investiga­ción (trabajo colegial).

b)La garantía de que cada expre­sión individual encontrará espacio en la organización escolar y llegará a ser patrimonio común a través del perió­dico, la pintura , el teatro u otras acti­vidades expresivas.

La escuela, por tanto, como medio en el que las niñas y niños se expresan y trabajan con los demás niños y niñas, construyen una comuni­dad de trabajo que aumenta.y profun­diza la cultura infantil en el contexto más amplio de la cultura del hombre.

 

Kiki: Anteriormente hacías alu­sión al importante papel desempeña­do por la televisión como condiciona­dor del pensamiento infantil. ¿Estas de acuerdo con el papel que en la actuali­dad desempeña ? ¿Crees que habría alguna posibilidad de cambiar la actual situación?

 

Lodi: La administración debería usar la televisión para informar, docu­mentar lo que se realiza en la escuela de vanguardia. Pero la televisión está en manos del poder económico y el nivel de las transmisiones es siempre más bajo. La escuela pública no puede esperar mucho de este medio de comunicación.

 

Kiki: La cooperación es otra de las premisas básica de tu actividad docente ¿Podrías precisar un poco más el significado de cooperar en la escuela?

 

Lodi: Cooperar en la escuela sig­nifica introducir el valor del respeto a los otros. Los niños en la escuela no deben sentirse en competición con los demás para conseguir buenas notas o premios. Deben, por el con­trario, trabajar conjuntamente por el bien de la comunidad. Me parece un valor importante sobre todo en la sociedad actual fundamentada en la competición que genera violencia, corrupción y frustración.

 

Kiki: Tus escritos aluden constan­temente a la cooperación, a la puesta en común como herramienta para solucionar los problemas que plantea la práctica. Sin embargo, tú has tenido muchas dificultades para trabajar cole­giadamente ¿ Qué te ha impedido traba­jar colegiadamente ?

Lodi: En la escuela de S. Giovanni in Croce, de 1948 a 1955 existió una colaboración entre los distintos com­pañeros, muchas cosas (como el periódico escolar) fueron realizadas conjuntamente (pero oficialmente ignoradas por la autoridad escolar porque no podían ser autorizadas).

En la escuela de Who (1956 1978) las actividades de colaboración que yo buscaba, encontraron escasa respues­ta porque las técnicas Freinet choca­ban contra los cánones de la escuela tradicional y eran rechazadas por los directores didácticos e incluso por algunos compañeros. Es por esto que mi experiencia fue en parte aislada.

Ahora, por el contrario, la progra­mación común es obligatoria y esto ha puesto en crisis a muchos maes­tros no preparados para el trabajo en común.

 

Kiki: El Periódico Escolar es una herramienta de trabajo que has fomentado constantemente en tus clases. ¿ Podrías explicarnos brevemente su porqué ?

 

Lodi: El Periódico de los niños nace como un instrumento democrá­tico que da la palabra a los niños como ciudadanos que el derecho de expresar sus propios pensamientos, de contar su propia vida y confrontar­la con la de los demás. Por otra parte es un medio para dar a conocer el mundo de los niños a los adultos que han olvidado que ellos también fueron niños.

 

Kiki: Las autoridades educativas exigen cada vez más una relación detallada de los objetivos a alcanzar y una secuenciación de actividades a realizar a lo largo del curso. ¿ No con­sideras esto un grave error didáctico?

 

Lodi: El error se da cuando nos proponemos objetivos extraños a los intereses de los niños partiendo de nuestros propios deseos. Yo mismo, sobre la base de resultados e intere­ses que han surgido durante el año escolar, he proyectado durante las vacaciones de verano hipótesis de trabajo muy interesantes para mí, pero, volviendo a la escuela, por motivos que no eran fáciles de enten­der, aquellos intereses eran sustituidos por otros; entonces me adaptaba a la nueva situación (los niños y niñas en la edad escolar crecen rápidamen­te en el plano intelectual) y planteaba con ellos un nuevo proyecto que daba resultados mas o menos buenos, pero nunca equivocados. El error habría sido probablemente que yo hubiera insistido en mi viejo proyecto. El correcto planteamiento metodoló­gico que tiene en cuenta la edad evo­lutiva y se adecua a ella no puede conducir al error: los resultados lle­gan aunque no sean los hipotizados o esperados.

 

Kiki: pese a los múltiples cambios sufridos por nuestra sociedad pocos han sido los cambios introducidos en la escuela, las modificaciones introdu­cidas han sido más formales que estructurales. ¿ Qué opinas del momen­to que vive la escuela actual?

 

Lodi: La escuela actual vive un momento difícil. Se tiene que adaptar a las necesidades que una sociedad tan dinámica como la actual exige para satisfacer sus demandas. Pero pese a todas las reformas iniciadas en los distintos países europeos, pocas han sabido satisfacer las expectativas creadas bien porque no se la ha dota­do de los recursos y medios necesa­rios, porque realmente no había una intención política de cambio o bien porque no atienden a las necesidades reales.

Otro problema es la falta de pro­fesionalidad, porque la preparación que el Estado da a los docentes en la Escuela de Magisterio, en el Instituto de Magisterio y en la Universidad es insuficiente para que exista. Es lógico que en esta situación la mayoría de los docentes se repliegue en un modelo de escuela similar al tradicio­nal, fundado en el rechazo de la cultu­ra preescolar del niño y en programas preestablecidos basados en los libros de texto y en las lecciones en lugar de investigaciones y del uso de la biblio­teca, y otros medios y recursos. Una tendencia peligrosa es la introducción de los expertos de las distintas áreas disciplinares, cuando, cada uno de ellos, ignorando la cultura global de los niños, desarrolla su programa. Se tiende así a hacer escuela Primaria, que debería sin embargo ser el ambiente en el que las capacidades y los conocimientos de los niños con­fluyen, colaboran y se desarrollan al máximo con la investigación, una especie de pequeña escuela media con actividades sobre todo instru­mentales sin relación con proyectos interdisciplinares que parten de la vida de los niños en su ambiente, para conocerlo, entenderlo, cambiarlo y ampliar cada vez más los conocimien­tos de¡ mundo adulto.

 

Kiki: De sus palabras deduzco que propugnas conectar la escuela con la vida, abrir la escuela a la vida. ¿ Cómo sería posible acercarnos progresi­vamente a este ideal ?

 

Lodi: La escuela actual va a remolque de¡ sistema, la clase magis­tral predomina en un ambiente tradi­cional y conservador. Lo que la escuela pide a los niños no tiene nada que ver con lo que los niños, con su inteligencia, frescura y fantasía podrí­an realizar.

Preparar a los maestros para ser elementos importantes en la socie­dad, apostar por el patrimonio de la infancia para construir el futuro de la sociedad, introducir en la escuela como docentes a otras personas dis­tintas al maestro (como artesanos, campesinos, artistas, etc), ligar, por tanto la escuela a la vida productiva, puede significar una alternativa capaz de cambiar la actual situación.

Los ayuntamientos pueden influir en la educación de los ciudadanos (niños, trabajadores, personas mayo­res) con proyectos y servicios perma­nentes que permitan la recuperación de las capacidades expresivas, manua­les, y de lenguajes que estamos per­diendo o ya hemos perdido sentados ante la televisión. Los ayuntamientos deben sentir la escuela como parte integrante de la propia comunidad y ayudarla a tener fe en si misma.

Kiki: El título de tu primer libro “Hay esperanza si eso ocurre en Vho” traducido en España con el título de Crónica Pedagógica ) refleja las grandes esperanzas que los docentes de la década de los setenta teníais por cam­biar la escuela y transformar la socie­dad. En la actualidad, ¿ siguen vivas esas esperanzas ?

 

Lodi: Creo que los tiempos más oscuros en los que la esperanza era una pequeña semilla en un terreno árido, están a punto de ser superadas. El hombre ha tomado conciencia de su locura y ahora empieza a pensar cómo poner remedio a los desastres causados por el despilfarro y por la locura del beneficio, del dominio y del poder. Si el hombre lo consigue,... quiere salvar su civismo, es necesario crear una nueva mentalidad y por ello una cultura de paz. Muchos son los obstáculos, pero creo que no hay elección y en este esfuerzo la escuela puede y debe asumir un papel de pri­mordial importancia: muchos se dedi­can ya a este trabajo de reconversión y eso me da esperanzas.

 

BIBLIOGRAFIA:

 

Sus libros, surgidos de una experiencia única e irrepetible, narran con una clara sencillez la cotidianidad de la escuela, haciendo continuas y constantes referen­cias a las implicaciones sociales y políticas de la actividad educativa, tanto la escolar como la extraescolar.

Los libros de Mario Lodi son una cróni­ca, concreta y apasionante, de la aventura escolar.

En España podemos encontrar publica­dos:

 (1 .972): El país errado. Barcelona: Laia

 (1 .980): Empezar por el niño. Barcelona: Reforma de la Escuela

 (1 .981): Crónica pedagógica. Barcelona: Laia/Cuadernos de Pedagogía

 (1.982): Insieme: Un diario de clase. Barcelona: Laia/Cuadernos de Pedagogía

 

DATOS BIOGRÁFICOS

 

Nace en Vho di Piadena en 1922. Obtiene el título de maestro cuando Ita­lia entraba en la IIª Guerra Mundial. Su primer encuentro con la escuela fue tan poco gratificante para él que pronto la abandonó para emprender con un amigo una actividad de pintura de foulard y telas. En 1948 aprueba las oposiciones de magisterio, obteniendo su primer destino en una escuela rural. En 1951, casi por casualidad, entra en contacto con el Movi­mento di Cooperazione Educativa (MCE) donde contacta personalmente con sus grandes animadores como Bruno Ciar¡, Maria Pia Bigiaretti, Pettini, Tamagnini, Laporta. En el MCE, Mario Lodi descubre una perspectiva de pensar y hacer la escuela, y una cierta sensación de no tener la preparación adecuada. Desde 1.963 hasta 1.978 vive un periodo de gran actividad y creatividad que le llevó a participar intensamente en la vida cultu­ral, con referencia a la escuela y a la edu­cación, y a escribir diversas obras peda­gógicas y literarias ( algunas de ellas tra­ducidas a otras lenguas ).En 1971 proyec­ta la Biblioteca di Lavara (Biblioteca de Trabajo), compuesta por libritos que pueden sustituir o dejar de lado a los libros de texto. Los autores son especia­listas y chicos, testigos de la historia y protagonistas de la cotidianidad. En 1978 se jubila pero trabaja con más intensidad aún en muchas iniciativas relacionadas con la educación permanente, en investi­gaciones socio económicas, en activida­des de revalorización de las culturas cam­pesinas y de la expresividad popular mediante el canto y los títeres como la Escuela de la Creatividad, el Grupo Pada­no, el periódico infantil “II giornale de¡ bambini”(dirigido y fundado por él) y la “Cassa di Gioco”.