LAS PERSONAS DENTRO DEL UNIVERSO Un proyecto de trabajo realizado durante un curso con niños y niñas de 1ª de Primaria

Ángels Esterri

Montse Ventura

 

 

Este trabajo nos muestra como el método de Proyectos puede ser válido para un modelo de enseñanza relacional y comprensivo con un grupo de alumnos y alumnas de 1ª del Primer Ciclo de Primaria.

 

 

La oportunidad de escribir este artí­culo nos ha permitido reflexionar lo que ha sucedido a lo largo del tiempo y tener acceso a una situación com­partida, en la que sumergidas las dos, maestra y asesora, en un diálogo constante, hemos podido intercam­biar nuestros saberes y quizá lo que es más importante, generar situacio­nes de aprendizaje en los niños y niñas y en nosotras mismas.

 

Introducción

 

Hace cinco años en la escuela donde trabajo decidimos cambiar la manera de enseñar a leer y escribir. Esto nos llevó a preguntarnos qué suponía la globalización y nos dimos cuenta que hasta aquel momento, el hecho de trabajar por Centros de Interés no implicaba necesariamente globalizar. Profundizamos, gracias a la asesora, en las diversas concepciones que se reflejan en la práctica escolar sobre la globalización. Trabajando por Cen­tros de Interés las “materias” seguían siendo independientes, aunque giraran alrededor de un tema. Fue entonces cuando nos dimos cuenta del sentido sumatorio que estábamos utilizando. En realidad no usábamos las materias para resolver los problemas que nos surgían en el trabajo: si trabajábamos los caracoles, pintábamos caracoles, contábamos caracoles, hacíamos caracoles de barro, sumábamos caraco­les...

Vimos que la diferencias que esta­blecíamos entre las materias, las utili­zábamos solamente para hacer un serie de actividades ficticias, aditivas y acumulativas, que tenían muy poco que ver con un modelo de enseñanza relacional y comprensivo en el cual creíamos pero que no sabíamos como configurar en la práctica. Otro aspec­to importante que cambió fue el de tener presentes los conocimientos que el grupo ya posee del tema. Muchos y muchas de nosotros ya lo teníamos en cuenta, pero de una manera no reflexiva. A veces escuchá­bamos lo que sabían del tema, pero después apenas lo usábamos. A partir de este momento somos conscientes de que lo más importante de las pri­meras explicitaciones de las niñas y niños es cómo nos ayudan a avanzar en el trabajo, a organizarlo y a ir rela­cionando lo que encontramos de nuevo con lo que ya sabemos. Esto es aprender.

Al principio la manera de llevarlo a la práctica, paralelamente a los cam­bios en la lecto‑escritura, fue ponien­do en marcha los Proyectos de Tra­bajo. En los primeros proyectos se nos presentaron muchas dudas; de repente no sabíamos cómo seguir, a veces hacíamos cosas y no podíamos explicar su por qué... Con el trabajo del grupo de ciclo y la asesora fuimos reflexionando cada vez más y en los proyectos que hemos ido haciendo desde entonces, aunque son mejora­bles, se nota una evolución.

Todos estos cambios, que prime­ro necesitamos concretar en el modo de enseñar a leer y a escribir en el trabajo por Proyectos, poco a poco fuimos conscientes de que lo que nos estaba pasando era que nos cambiaba la actitud frente al enseñar‑aprender, no sólo en estos ámbitos, sino en cualquier situación de clase. El hecho de llegar a ser actitud y no sólo una “metodología”, hace que esté presente a la hora de la asamblea, de explicar cuentos, de resolver un conflicto o un problema de matemáticas.

En este punto estaba cuando me encontré con un grupo de niños y niñas de primero que trabajaban por proyectos desde los tres años.

 

Punto de partida

 

Nos encontramos pues, en una clase de Primero de Primaria. Los niños y niñas no sólo han cambiado el espacio físico sino que además tienen maestra nueva. Esto quiere decir que hace falta un cierto tiempo para conocerse y para pactar las cuestiones necesa­rias para convivir y trabajar juntos.

Así es que no empezamos a pen­sar en el tema inmediatamente, espe­ramos unos días.

Para empezar entre todos recor­damos los temas y las preguntas más significativas que habían trabajado los otros años: P3: Las Frutas (¿Como nacen las frutas?, ¿Todas las frutas se pueden comer? ¿Porqué a veces caen?), los Elefantes (¿Porqué son tan grandes? ¿Para que sirve la trom­pa? ¿Porqué tienen dientes tan gran­des fuera de la boca?), Miró (¿ Le gustaba mucho pintar? ¿Porqué pinta estas redondas tan grandes? ¿Pinta con las manos o con un pincel?) ; P4: Ballenas y Delfines (¿Como apren­den a nadar? ¿Qué comen? ¿Todos viven en el mismo mar? ¿Porqué cre­cen mas las ballenas que los delfines?), Gaudí (¿Hacía el solo las casas? ¿Cómo se podía inventar unas casas tan bonitas? ¿Que se ha de hacer para ser arquitecto?); P5: Las Abejas (¿Porqué pican y hacen tanto daño? ¿Como construyen sus casas? ¿Cómo nacen? ¿Viven mucho tiempo?), Picasso (¿Qué materiales usaba para pintar? ¿Le gustaba dibujar cuando era pequeño? ¿Aprendió a pintar en algu­na escuela? ¿Porqué es tan conoci­do?). Este esfuerzo de memoria, para recordar lo que hemos trabajado, nos ayuda a evitar repeticiones. Después les pido que vayan pensando cuáles les gustaría trabajar este año.

Así también conseguimos enmar­car la idea general de los niños y niñas sobre qué es un tema y cómo se aborda y se trabaja. Esta vía ayuda a recordar lo que aprendió y cómo lo hizo para aprenderlo.

 

Escoger el tema

 

Durante unos días todo el mundo va pensando temas y por fin los pone­mos en común. Apuntamos el listado en la pizarra y lo leemos. Los vamos comentando y algunos, por consenso, los eliminamos (alguien propuso los gatos, yo pregunté que quería saber sobre los gatos y todo lo que decía ya lo sabía; así nos dimos cuenta que aquel tema no era necesario trabajar­lo), y que había otros que los podía­mos unir (los planetas y los cohetes).

La persona que había propuesto un tema formaba un grupo con otras que también estuvieran interesadas en él. Cada grupo tenía que pensar y escribir argumentos que por una parte justificasen su elección y por otra convencieran de que aquel tema podría ser el más interesante. Des­pués debían exponerlos frente al resto de la clase. Los tipos de argu­mentaciones se basaban sobre todo en porque me gusta (en todos los casos), porque quiero saber cómo eran las lanzas (los romanos), porque he ido a Canarias (los volcanes), a menudo era decir alguna de las cosas que conocían sobre el tema.

Fue el grupo quien escogió el tema, ya que en este caso yo no que­ría proponer ninguno. Creo que a veces la maestra o el maestro pueden proponer un tema pero en este caso no sólo no hacía falta sino que dado que el proceso que siguen les ayuda a aprender a argumentar , quería apro­vecharlo.

La solución final fue una votación aunque no creo que siempre sea la mejor manera de llegar a escoger un tema de los que se han propuesto.

Mi duda está en si la votación final es o no pertinente ya que no siempre los criterios que usan para votar giran en torno a la seducción de los argu­mentos sino que pueden ser más de tipo afectivo. Hay otras situaciones en las que ya se trabajan las cuestiones referidas a las votaciones : votar aquello que te parezca mejor o te guste más aunque no lo proponga tu amiga o tu amigo, por ejemplo. Pero en aquellos momentos no se me ocu­rrió otra forma mejor de escogerlo.

 

Desarrollo del tema

 

El tema que obtuvo más votos fue las estrellas, el sol y los planetas, unido a los cohetes.

A la maestra le ocurre un poco como a los alumnos: en un primer momento se plantea unos objetivos, pero a medida que el tema se va expandiendo éstos se amplían, varían, se definen.

En un inicio sólo me planteaba que fueran capaces de formular pre­guntas y diferenciaran lo que sabían de lo que querían aprender. Además es necesario ver si todo lo que sabe­mos es o no correcto o si es incom­pleto. Formular una hipótesis, expli­carla y verificarla, y ser entonces capaces de modificar aquello que pen­sábamos; seleccionar dónde podemos encontrar la información que busca­mos y dónde no; intentar ubicarnos dentro del Universo, ver que la Tierra es muy pequeña, que las distancias entre los astros son muy grandes; ver las diferencias entre estrellas y plane­tas; acotar el sistema solar; conocer cuáles son los movimientos de la Tie­rra y qué suponen; las constelaciones, el Sol...

Cuando empezamos un tema me planteo los objetivos y contenidos en función de las preguntas del grupo y de los objetivos generales de curso. Sé que no es todo lo que aprenderán, sólo me sirve para ponerlo en marcha y entrever el hilo conductor.

 

a. Ordenar lo que sabemos

 

A partir de los cambios que se suce­dieron en el tema fue importante diferenciar maneras de explicar la realidad: desde la ciencia, desde la fantasía y desde la interpretación que hacían las culturas antiguas. Fue muy interesante ver que la ciencia no lo sabe todo, no lo puede explicar todo. Cuando nos movíamos en este campo los niños y niñas decían que éramos científicos porque formulábamos hipótesis que los científicos también habían formulado.

Una vez puesto en marcha el tema encontramos que las represen­taciones gráficas, básicamente del sol, la luna y las estrellas, generaron la necesidad de tener que distinguir entre lo que era fantasía y lo que era ciencial/realidad. Una niña dijo: Las estrellas no son como las dibujamos, en realidad son redondas.

En aquel momento yo no di la información de lo que era realidad y lo que era fantasía porque pensé que eso sólo solucionaría aquella situación en concreto; de la otra manera, haciéndolo ellos, se abría una nueva puerta al tema : la de la fantasía y la posibilidad de establecer diferencias entre un campo y otro.

De hecho, buscar la respuesta les ayuda a aprender puesto que para ello deben establecer relaciones con aquello que ya saben, lo que sucede a menudo en situaciones de clase.

Hasta entonces teníamos una car­peta especial donde guardábamos todo lo que teníamos del tema. En aquel momento abrimos una nueva carpeta donde poníamos todo lo que encontrábamos de fantasía , que poco a poco no fueron sólo dibujos, sino también cuentos, poesías, adivinan­zas ... Las dos eran del tema, pero una de ciencia y la otra de fantasía.

Aunque el trabajo de clasificación de la información ya se había iniciado en el apartado de ciencia, en aquel momento teníamos una nueva opor­tunidad de hacerlo, inicialmente sólo con el criterio de exclusión: el mate­rial que obteníamos que no nos res­pondía científicamente ninguna pre­gunta, iba a fantasía.

En cambio en la carpeta de ciencia el proceso que seguimos fue clasificar la información haciendo agrupaciones por subtemas: los planetas, el Sol, la Tierra, las estrellas, la Luna, los cohe­tes. Al ir desarrollando el tema estos grupos fueron variando ya que la Tie­rra a pesar de tener una entidad especial debía incluirse en los planetas y el Sol en el de las estrellas, introdu­ciendo de esta manera el criterio de inclusión.

 

b. Ordenar lo que podemos aprender.

 

Entonces hicimos un primer índice donde se hallaban estos apartados : las estrellas y el Sol, los planetas y la Tierra, la Luna, los cohetes y los astronautas.

‑Estrellas y Sol:

*¿Por la noche cómo sabemos si lo que vemos es una estrella o un planeta?

*¿Las estrellas nacen?

*¿Qué forma tienen?

*¿Tienen todas la misma medida?

*¿Son todos iguales?

*¿De qué son las estrellas?

*¿Qué son y cómo son las estrellas fugaces?

*¿Cómo se llaman las estrellas?

*¿Por qué por la noche hay estrellas y por la mañana no?

*¿Por qué tiene manchas el Sol?

*Si el Sol no se mueve y por la noche no está ¿Qué pasa?

*¿Si hubiera gente en otro planeta cómo nos vería? ¿Como una estrella?

‑Los planetas y la Tierra:

*¿Por qué Júpiter tiene rayos?

*¿Por qué Saturno y Urano tienen un anillo?

*¿Cómo están ordenados los planetas?

*¿Cómo se hizo la Tierra?

*¿Cómo se llama el grupo de los planetas y el Sol?

*¿La Tierra se formó por la explosión de una o muchas estrellas y así se formaron también los otros planetas?

La Luna:

*¿La Luna se mueve?

*¿Por qué a veces es redonda y a veces como un plátano?

*¿Por qué la Luna no tiene aire?

*¿Qué es un eclipse?

Cohetes:

*¿Cuántos tipos de cohetes hay?

*¿Cómo son?

*¿Los cohetes funcionan con gasolina?

*¿Hay gravedad dentro de un cohete?

*¿Se puede hacer gravedad?

*¿Si un astronauta muere qué pasa?

¿Se quede en el espacio o tiene piloto automático?

Astronautas:

*¿Cómo se puede vivir en un cohete?

*¿Cómo comen y beben?

*¿Cómo hacen pipí y caca?

*¿Cómo duermen?

Debo explicar que este apartado de cohetes cambió absolutamente de nombre cuando descubrimos que los cohetes eran solo impulsores. El apar­tado pasó a llamarse máquinas espa­ciales y lo que trabajamos fueron los distintos tipos y sus funciones.

 

c. Ordenar para comprender.

 

El hecho de que la carpeta de ciencia tuviera unos criterios claros de clasifi­cación, y la de fantasía no, no nos creó ningún problema. Yo pensaba que hacía falta tener los mismos crite­rios en cada carpeta, como si hacerlo de otra manera nos pudiese liar, y me di cuenta que no, que seguramente los niños y niñas no lo necesitan. La carpeta de fantasía la ordenamos al final cuando elaboramos su índice.

Trabajando las estrellas apareció la cuestión de las constelaciones. Estudiamos algunas y en el momento de guardar el trabajo nos planteamos dónde hacerlo. Algunas personas decían en fantasía, otras en ciencia y otras decían que en ninguna de las dos. Descubrimos quién había puesto nombre a aquellas constelaciones y vimos que habían sido los griegos, que pertenecían a una cultura antigua; de esta manera abrimos la carpeta de culturas antiguas.

Aquí surgió un eje planificador diferente ya que la información de este apartado la facilitaba yo, e íba­mos viendo como algunas culturas (aztecas, maias, incas, indus, cristianas, musulmanas, judías ... ) interpretaban la formación del mundo, los eclipses, qué era el Sol, la Luna, las estrellas...

Una vez tuvimos claras las tres carpetas y qué debía ir a cada una, entre todos definimos los conceptos: ciencia, fantasía y culturas antiguas.

 

Ciencia:

Las personas científicas trabajan seriamente y comprueban si las cosas son verdad o no.

La ciencia dice cosas que sabemos segurísimo o que se están descubriendo.

Es la realidad, la ciencia la explica tal y como es. Los científicos quieren estudiar para saber cosas, para escribir­las en un libro y que la gente lo sepa.

Para estudiar utilizan muchas cosas: cohetes, telescopios, satélites artificiales, naves, antenas, máquinas , astronautas, vestidos espaciales, ordenadores y radios.

 

Fantasía:

Hay cuentos, adivinanzas, poesías, dibujos, películas, pinturas ....que algunas personas se inventan expresamente.

Ya saben que todo no puede ser ver­dad, pero es muy bonito.

Lo hacen para pasárselo bien y para que todas las personas que lo lean o lo vean también se lo pasen bien.

No quieren explicar la realidad tal como es, sino que quieren inventor cosas bonitas.

 

Culturas antiguas:

En el mundo hay muchas culturas diferentes.

Antiguamente las personas de distin­tas partes del mundo querían estudiar y explicar la realidad, pero no tenían máquinas que les ayudaran como tene­mos ahora.

Por eso explicaban la realidad de una manera que ahora, gracias a la cien­cia y sabemos que no es correcta, pero aquellas personas sí creían que era ver­dad. No podemos decir que es fantasía porque no se lo inventaban expresamen­te para que fuera bonito sino que era su manera de explicar la realidad.

 

Aunque gracias a la ciencia hoy sabemos que las propuestas de expli­cación de la realidad que hacían las personas de aquellas culturas no eran ciertas, las tratábamos con respeto. El hecho de profundizar en las diferen­cias culturales de los pueblos, nos ha ayudado mucho a conocer y respetar las diferencias culturales actuales y a poder entender un poco conflictos recientes como los de Burundi y Ruanda donde uno de los problemas era la intransigencia entre las diferen­tes culturas, hutus y tutsis. Un niño verbalizó:

‑Por qué no pueden vivir en paz cada grupo con su cultura?

Entre esto y la nueva clasificación de los apartados de la carpeta de ciencia tuvimos necesidad de cambiar el título del tema, que en aquel momento todavía era Las estrellas, el Sol, los planetas y los cohetes. Mi propuesta fue encontrar uno que fuera más general, que lo incluyera todo. Salían títulos como El espacio o El Universo. Pero alguien dijo que también habíamos trabajado la rela­ción de las personas con el universo y por tanto las personas debían apare­cer en el título. Lo primero que hicie­ron fue unir los dos conceptos y así el título que proponían era Las personas y el universo. Un niño nos hizo ver que dicho así parecía que las personas estaban fuera del universo, lo cual no era cierto y nos propuso Las personas dentro del universo. No fue necesario votar.

 

d. ¿Seguir una secuencia o construirla?

 

Para conseguir que el grupo sea capaz de ir tomando decisiones sobre lo que en un principio se había plantea­do es necesario que la maestra o el maestro abra vías que ayuden a los alumnos a explicitar lo que van apren­diendo y aceptar que no pasa nada si a medio camino modificamos las cosas, como el índice o el título.

El desarrollo del tema y lo que se va aprendiendo implica diferentes tipos de cambios, no solamente estructurales sino también de plantea­miento de hipótesis. Al contrastar con la información que teníamos se daban cuenta que algunas de las que habían formulado eran incompletas, erróneas ... y por lo tanto tenían que modificar sus puntos de vista. Por ejemplo, había un grupo que defendía que la Tierra sólo giraba sobre ella misma y otro que mantenía que sólo giraba alrededor del Sol. Un tercer grupo dijo que las dos cosas a la vez y el grupo se dio cuenta que tenía razón.

A medida que aprendíamos cosas nuevas nos iban surgiendo otras hipó­tesis que al principio ni se nos habían ocurrido. Así pues la información no sólo nos ayudaba a responder pre­guntas sino que nos planteaba otras nuevas y la estructura del tema se iba ampliando. En un principio, por ejemplo, se preguntaron si las estrellas nacían, pero fue más tarde que se preguntaron si morían; también en los inicios se habían planteado el origen de la Tierra, y después se plantearon el del universo.

Ellas y ellos influyen en esta expansión del tema, sobre todo en lo referente a aspectos concretos, como cuando yo no acababa de entender la aparición de un centro de gravedad y en cambio el grupo no tuvo ningún problema. Incluso en cuestiones que ni yo misma acababa de entender me encontré que ellos no iban más allá de la información que tenían, les era suficiente y la aceptaban; es el caso del proceso de formación de una estrella.

En el momento en que trabajamos el Sol y los planetas vimos que forma­ban un grupo: El Sistema Solar. Era aquí donde queríamos poner las estrellas fugaces y los cometas que, aunque habíamos visto que no lo eran, aún teníamos en el apartado de las estrellas. Tuvimos que modificar el índice: incorporar un apartado y reor­denar los que teníamos.

 

e. De la información al conocimiento.

 

El tema se va expandiendo, ampliando y haciendo cada vez más complejo en función, entre otras cosas, de la manera de tratar la información. Nosotros lo hicimos de forma diversa en los tres apartados. En el de ciencia variaba en cada situación. Habían traí­do mucho material que estaba en todo momento a su alcance en un espacio que dedicamos especialmen­te. Teniendo en cuenta que a princi­pio de curso la mayoría aún no había arrancado con la lectura, el acceso a la información escrita era diverso. A pesar de ello no limitábamos la infor­mación que se presentaba, sino que buscábamos maneras de poderla tra­bajar; algo parecido ocurría con los videos, en todos la información y a veces era difícil de comprender, pero reconocíamos palabras y las imágenes nos ayudaban a entender más su con­tenido.. En uno íbamos a ver nebulo­sas, en otro la simulación de una supernova... Siempre intentábamos definir previamente que íbamos a bus­car.

En un principio los libros nos ser­vían para localizar imágenes y para buscar aquellas cosas que podíamos leer todos: los nombres de las cons­telaciones... En otros casos yo aporta­ba la información y la leíamos entre todos; a veces en pequeños grupos tenían una información que les ayuda­ba a verificar o modificar una hipóte­sis ... Por ejemplo, un grupo creía que el Sol era más grande que las otras estrellas y otro grupo al revés.

Todo esto me hizo pensar que a pesar de la dificultad de la informa­ción siempre hay un nivel de com­prensión, tal vez no sea necesario entenderlo todo, sino aquello que he ido a buscar lo cual puede conseguir­se de varias maneras.

En el apartado de fantasía quien quería traía cosas: cuentos, adivinan­zas, poemas... y los compartíamos. Todo el mundo hacía dibujos que reflejábamos cómo deben ser los habitantes de los diferentes planetas, ilustrábamos poemas, las historias que nos inventábamos sobre la formación de la Tierra, por ejemplo, naves espa­ciales imaginarias...

Las actividades que realizamos a lo largo del tema eran variadas: defen­der delante del grupo una hipótesis; aparejar nombres con imágenes (constelaciones, planetas); clasificar las características de los planetas y asociarlas a cada uno de ellos; una vez ya conocíamos los movimientos de los planetas simulamos el sistema solar en el patio, el momento más caótico fue cuando cada persona que representaba un planeta tuvo que hacer al mismo tiempo el movimiento de traslación y el de rotación, pero fue divertido. Dibujaron seres de otros planetas y tuvieron en cuenta las características del planeta; los plu­tonianos, por ejemplo, fueron dibuja­dos por algunas personas con patines de hielo en lugar de pies. Otros pla­netas no tenían ninguna característica lo suficientemente significativa que les ayudase; dibujaron qué pasaría si no hubiese gravedad o si hubiese mucha más que ahora; escribieron qué ocu­rriría si se apagase el Sol... Cuando ya conocíamos las dos principales hipó­tesis sobre la formación de la Tierra, y teníamos recogidas bastantes expli­caciones de culturas antiguas nos inventamos historias fantásticas sobre la formación de la Tierra .... En este punto me di cuenta que la capaci­dad que tienen los niños y niños de inventor se expande todavía más si tienen un referente de donde par­tir.

A medida que íbamos avanzando en el tema íbamos revisando el índice, las preguntas iniciales y las informa­ciones que teníamos al principio con el objetivo de ir viendo donde estába­mos, saber qué nos faltaba o que habíamos añadido. Tal y como ya hemos dicho, un ejemplo es el cambio de apartado de los cometas y las estrellas fugaces, otro fue el del nom­bre del apartado de los cohetes...

Era muy importante no perder de vista el camino que seguíamos.

 

Se cierra el tema, pero continua el proyecto

 

El tema nos duró prácticamente todo el curso, dedicándole unas cuatro horas semanales, ya que al mismo tiempo desarrollábamos otras activi­dades como las relacionadas con los lenguajes (musical, plástico, matemáti­co, catalán, castellano), o temas vincu­lados a las noticias de actualidad, o la metamorfosis de las ranas y los gusa­nos de seda... Llegó un momento en que lo teníamos todo ordenado y todas las preguntas contestadas, tanto las primeras como las que no habían ido surgiendo. Entonces nos dimos cuenta que habíamos terminado. Yo era consciente que nos faltaba un aspecto y era el de la ciencia dentro de las culturas antiguas, pero no salió y teníamos poco tiempo.

En aquel momento recuperamos las preguntas que inicialmente nos habíamos planteado y fuimos dándo­nos cuenta que las podíamos contes­tar todas, aunque de alguna no sabía­mos la repuesta porque ni siquiera los científicos la saben con seguridad.

Había alguna pregunta que no habíamos incluido en ningún apartado y que no habíamos trabajado específi­camente y era el momento de ver si la podíamos contestar:

‑ ¿Si hubiese gente en otro planeta cómo nos vería?

Como una estrella que no tiembla.

Les pregunté si creían que habían aprendido y me dijeron que sí, que mucho. Mi siguiente pregunta fue:

‑ Y ¿qué hemos hecho para apren­der todo esto?

Estudiar

‑ ¿Y que quiere decir estudiar? ‑Entre todos respondieron:

‑ Trabajar la información que trae Àngels, otras personas de la clase, los libros, los videos, el ordenador, las hojas de las otras personas, dibujos y fotografías.

escribir

- escuchar a todo el mundo

‑ pensar

‑ hablar

‑ averiguar

- investigar

escuchar y leer las noticias por si hablan del espacio

- decir cosas que pensamos y averi­guarlas

- hacer preguntas

‑ buscar las respuestas

‑ hacer dibujos

‑ explicar las cosas.

Esto fue la evaluación final.

El curso siguiente (1994‑95), al coincidir de nuevo la maestra y el grupo, incorporamos una nueva infor­mación en el apartado de culturas antiguas. Aunque el trabajo “termina­do” estaba en casa, volvieron a él de nuevo y añadimos un apartado de ciencia en esta carpeta.

En muchas culturas antiguas (azte­cas, mayas, incas, egipcios) el estudio sistemático de la astronomía era muy importante: la predicción de eclipses, el cálculo de la época de siembra, la confección de un calendario tan exac­to como el que tenemos nosotros ahora y mejor que el que teníamos en aquella época, la predicción de las crecidas del Nilo...

Este curso el grupo de la clase de quinto que había elegido el tema del espacio nos pidió si nos podían hacer algunas preguntas, esa situación fue la verdadera evaluación final del tema.

¿fuera del sistema solar hay luz? ‑¿sabéis algo de los agujeros negros? ‑¿qué diferencias hay entre universo, galaxia y Sistema Solar? ‑ ¿Qué tipo de estrella es el Sol? ‑ ¿qué sabéis de los cometas? ‑ ¿Cómo nace una estrella? ‑¿Qué sabéis de Urano? ‑ ¿Qué es una estrella fugaz? ), También les explica­mos qué habíamos hecho para apren­der todo aquello y les sugerimos que no se limitaran a estudiar la ciencia actual, que las culturas antiguas eran también muy interesantes.

 

Con esta experiencia nos dimos cuenta de que nadie lo sabía todo, pero entre todos lo sabíamos casi todo. Descubrimos lo que habíamos aprendido y proseguimos en el cami­no de seguir aprendiendo.