LA EDUCACION EN COLOMBIA

Aquí, en el interior del Monasterio de Calatrava de Salamanca, se en­cuentran entre nosotros cuatro maestras pertenecientes al Movi­miento Pedagógico de Colombia donde participan en el XVII Con­greso del MCEP. Dos de ellas, Glo­ria Rincón (1) y Carmen Rosa Ortiz (2), en una breve tertulia, nos van a responder a algunas preguntas:

En primer lugar, podríais co­menzar contándonos como surge y se desarrolla el Movimiento Pedagógi­co en Colombia.

Respuesta: El Movimiento Pe­dagógico surge en la década de los 80 y se concreta a partir del Congreso Nacional de FECODE que se cele­bra en el año 1982. Desde aquí al 86 tiene lugar su proceso de divulgación y concreción en el Congreso Pedagó­gico Nacional, alcanzando una gran participación tanto a nivel humano como de aportaciones teóricas, investigaciones, ponencias... Pero a partir de entonces existe un estanca­miento debido fundamentalmente a la situación de crisis que vive el país.

P: A partir del Congreso del 86, ¿qué tenéis planteado en el terreno educativo?

R: El Movimiento Pedagógico se ha planteado, actualmente, inves­tigar cuál es la situación educativa del país y se piensa que esto posibili­te un nuevo impulso al movimiento. Ya se han hecho reuniones y se han elaborado Proyectos concretos para empezar a trabajar. Al mismo tiem­po se ha planteado la necesidad de llevar a cabo una reforma educativa que responda a las necesidades de las Regiones y los intereses popula­res.

P: ¿Qué diferencia encontráis entre el Movimiento Pedagógico y el MCEP?

R: El M.P. es un grupo amplio integrado ala Federación Colombia­na de Educadores que es el Sindica­to Unico de Enseñantes (ya que el Sindicato acoge y asume todos los planteamientos y reivindicaciones del M.P.).

Mientras que el MCEP no está integrado en ningún Sindicato y sus miembros se agrupan por una mayor base ideológica. Por otro lado, el MCEP surge de una base amplia de maestros, sobre todo de Preescolar y de Educación Primaria, mientras que el M.P fundamentalmente se nu­tre de las investigaciones de profeso­res de Universidad, aunque también están integrados de otros niveles educativos. Debido a esta caracterís­tica, los niveles de discusión y de desarrollo teórico son muy elevados y el discurso que se maneja está aleja­do de la mayoría de maestros de Pri­maria, Preescolar y Bachillerato.

Otra gran diferencia, son las re­laciones afectivas tan fuertes que vo­sotros tenéis. Entre nosotros existe un mayor grado de debate ideológi­co y político con grandes discursos a nivel teórico fundamentalmente.

P: ¿Qué medio de difusión te­néis para expresar vues­tras opones y plantea­mientos?

R Tenemos una re­vista llamada «Educación Cultura» que ya va por el n 20. Es una revista de nivel universitario por lo cual su nivel teórico es bastante complejo para la mayoría de los maestros, aunque ve­mos que es una necesidad replantear esta situación.

P: ¿Qué tipo de rela­ciones podríamos mante­ner ambos colectivos?

R Pensamos que se­ría de gran valor mantener correspondencia sobre ex­periencias escolares y de Seminarios y Talleres, así como de investigaciones en el campo pedagógico e in­tercambio de materiales. Todo ello nos sería de gran utilidad y apoyo.

P: ¿Con qué otros movimientos mantenéis relaciones?

R A nivel sindical hay bastantes relaciones con diferentes países. A nivel peda­gógico sobre todo con México, con grupos de maestros que estudian el tema del lenguaje escrito. Además hemos participado en la Ridef del 89 que se celebró en Brasil y quedamos en mantener correspondencia a nivel particular. A otros niveles es muy di­fícil porque el correo es caro y tene­mos pocas posibilidades de publica­ciones ya que sólo tenemos la revista «Educación y Cultura».

P: ¿Qué tipo de experiencias se están llevando a cabo para aumen­tar el nivel escolar y cultural de la población?

R A nivel oficial, cada gobier­no que inicia, emprende reformas parciales a los que destinan grandes cantidades de dinero que se piden por el camino, debido a una gran fal­ta de planificación y sobre todo por­que se gasta en grandes campañas de difusión en televisión, radio, pren­sa,... y finalmente se queda en hacer cartillas para alfabetización con tex­tos que no les dicen nada a los alum­nos de su propia realidad y, por tan­to, se sigue en un estado de analfabe­tismo funcional, ya que se aprende a leer o firmar, pero no para que una persona pueda leer la prensa y criti­carla, o bien pueda sentarse frente a la TV y no tragar todo lo que le di­cen. A nivel de primaria pasa algo parecido; se aprenden las letras y al­go de leer y escribir pero, como se tiene necesidad de practicarlo con experiencias como por ejemplo el in­tercambio entre escuelas de material escrito, pues se queda en nada y se olvida.

P: LA qué nivel se aplica este ti­po de experiencias?

R Sobre todo para adultos. A nivel de niños de escuelas rurales existe la experiencia «Escuela Nue­va».

P: Cuéntanos brevemente en que consiste este Proyecto de «Es­cuela Nueva»?

R Es el Proyecto que el gobierno creó para solucionar los problemas que se crean porque mu­chos niños de zonas rura­les y desde muy pequeños, tienen que vincularse a la producción, sobre todo en epocas de recolección en zonas cafeteras, y por tan­to, los niños faltan a la es­cuela. El Gobierno, cons­ciente de este problema, creó este programa, el cual consiste en que el ni­ño no tiene un horario rí­gido, sino que se enseña con base en una serie de objetivos terminales que el niño debe lograr en el tiempo que pueda. El niño va cumpliendo un objeti­vo, luego otro y así sucesi­vamente. Es un programa muy conductual, aunque de esta manera el alumno puede incorporarse a la escuela sin repetir, sino in­tegrándose donde había quedado antes de irse pa­ra la cosecha. A nivel ur­bano, está el problema de la repetición y abandono del Sistema Escolar por parte de un porcentaje significativo de niños. Para ello el Gobierno creó la promoción automática. Y aunque estamos de acuerdo con sus princi­pios, ya que consideramos que un año no se pierde nunca porque la es­cuela, no solamente es para apren­der a leer y escribir o hacer cuentas, sino que también sirve para hacer amigos, para pasar ratos agrada­bles... y en ese sentido nunca se pier­de, sin embargo creemos que para muchos niños la escuela sigue siendo una guardería, un lugar donde estar mientras los padres trabajan y esta política no ha cambiado la escuela en sus fundamentos.

P: En el Sistema Educativo de Colombia ¿qué niveles de educación son obligatorios y gratuitos?

R: El nivel preescolar, como en su mayoría, se ofrece en colegios pri­vados, y para muchos niños no exis­te. A pesar de todo, el Estado ha creado preescolares, que aparente­mente son gratuitos, pero que en re­alidad hay que pagar: materiales, arreglos de mobiliarios, de locales...

A nivel de Primaria hay más es­cuelas públicas que privadas y la Constitución dice que es obligatoria y gratuita, pero cuando los niños se van a matricular tienen que pagar el «bono escolar» que es dinero que los padres dan para la compra de mate­riales, arreglos de locales y en gene­ral cubrir todas las necesidades esco­lares, porque el Gobierno no las ga­rantizan. Además de ese «bono» de­ben de adquirir otro bono para ma­teriales, pero no lo que necesita el ni­ño, sino lo que se necesita en la es­cuela: tizas, papel para informes...

P: Y a nivel de Bachillerato y Universidad, ¿qué tipo de relaciones se dan?

R: En Bachillerato la propor­ción de colegios públicos es menor que de privados. Las Universidades oficiales por otro lado, se pueden contar con los dedos de las manos. En la región nuestra, sólo existe una oficial, que es la Universidad del Va­lle; las otras, una es semiprivada y cuatro privadas y muy costosas. Ade­más, una parte del presupuesto para la escuela oficial lo emplean algunos políticos para montar sus propias es­cuelas para sus hijos y los de sus ami­gos.

P: ¿Cómo afrontáis la educa­ción indígena?

R: La educación indígena, de­bido al Concordato, se encuentra en manos de la Iglesia, a través de la lla­mada «educación contratada». La Iglesia nombra a monjas o seglares para ser maestros en estas comuni­dades. En esta clase de educación no interesa para nada la cultura de los indígenas, ya que se busca convertir infieles en cristianos. Les enseña cas­tellano y se desconoce la lengua pro­pias; se les enseñan todos los valores de la cultura cristiana, desconocien­do y estirpando la cultura propia, in­troduciendo formas de vestir, de ser y de comportarse propias de la cul­tura occidental desconociendo la de ellos mismos. Además, interviene el Instituto Lingüístico de Verano, una institución norteamericana de mor­mones evangelizadores, los cuales destruyen la cultura indígena y hace labor política, introduciéndose en lu­gares estratégicos para la lucha gue­rrillera. Ellos llegan con grandes lanchas y equipos, haciendo una labor contraguerrillera en vez de cumplir su misión lingüística.

Actualmente algunos grupos indígenas han logrado reivindicar su cultura y en estos momentos están creando sus propias escuelas auto­gestionarias, con maestros que po­drán no tener título, pero que son personas de la comunidad, que ha­blan su lengua y por tanto son escue­las bilingües y están generando sus propios programas.

P: ¿Qué tipo de subvenciones, ayudas y presupuestos tienen este ti­po de proyectos?

R: El Gobierno da unos presu­puestos, pero están condicionados por ciertas características que se de­ben cumplir para impulsar otros ti­pos de programas.

P: ¿Qué otro tipo de colabora­ción existe para estos grupos?

R: Hay grupos de maestros y gente de universidad que trabajan y colaboran con los grupos indígenas. Así, antes de que ellos vayan a hacer sus propios programas, existe un trabajo previo importante.

Al mismo tiempo, existe un tra­bajo de recuperación de tierras por parte de los indígenas que habían si­do expulsado y replegados a la mon­taña por los colonos y terratenientes conjuntamente; se piensa en recupe­rar sus tradiciones, su propia cultura y una mejor educación para ellos.

P: ¿Qué situación vive hoy Co­lombia con relación a la violencia y al narcotráfico y cómo influye en la educación?

R: Ante la situación de violen­cia que está viviendo Colombia, los maestros y el sistema educativo tie­nen que replantearse también su ac­ción para contribuir en la recons­trucción de nuestro país. Algunos sectores sociales tales como políticos tradicionales, Prensa e Iglesia, acu­san a la educación de ser la respon­sable de lo que pasa, porque según ellos, ya no enseñamos religión aun­que es obligatoria por el Concorda­to, y que no enseñamos a los niños a amar a Colombia y por eso se da la violencia. Evidentemente esto no es así, y existen ejemplos de sicarios que provienen de colegios religiosos, de academias militares y algunos vídeos muestran cómo antes o después de cometer asesinatos, se echan bendi­ciones y rezan. Por tanto, el proble­ma es estructural, debido a las gran­des desigualdades sociales que ha­cen que unos no tienen nada para po­der vivir y si alguien les ofrece «ven­ga, mate y yo le pago», esta es una fuente de empleo que los narcos aprovechan para poner en circula­ción su dinero y comprar la concien­cia y la vida de la gente.

Ante la violencia que azota al país hay maestros tecnócratas, a quienes importa «un pito» la reali­dad. Hay otros que se han tomado más en serio su papel de líder de la comunidad. Son personas que se en­teran de los problemas de la gente y hacen que los niños también conoz­can su realidad. Estos maestros son tachados de subversivos o guerrille­ros.

P: ¿De qué manera planteáis la educación y la escuela popular?

R: Una de las cosas que se está trabajando en muchos grupos y no sólo de maestros, es sobre la identi­dad y la recuperación de la cultura nacional.

P: ¿Cómo vivís el tema de la Conmemoración del V Centenario R: Ultimamente se ha celebra­do un congreso indígena nacional donde han asistido representantes de todos estos movimientos, y una de las conclusiones ha sido rechazar la celebración del V Centenario del Descubrimiento de América, debido a que más que un descubrimiento fue una invasión y aniquilación de la cul­tura. Por el contrario, se piensa que lo que se va a invertir en esta celebra­ción debía de usarse para fortalecer y reconstruir todas estas comunida­des.

 

 

Entrevista realizada por Diego Navarro Núñez

 

 

(1) Postgraduada en Lingüística y español. Ha realizado diversos artículos sobre la tradición escolar y el saber de los niños y experiencia pedagó­gica sobre la enseñanza activa del lenguaje escrito. Además de distintas colaboraciones en la revista «Educación y Cultura».

(2) Postgraduada en Lingüística y español. Ha realizado artículos para la revista «Cuaderno Educación y Cultura».