Tecnologías de la información

y la comunicación en la escuela

 

En la última década estamos asistiendo a un desarrollo imparable de los medios de comunicación tanto por sus capa­cidades técnicas como por las cifras económicas e intereses que se mueven a su alrededor. En los ámbitos mercantiles los valores asociados a las tecnologías y las compañías de comuni­cación son los que ofrecen mas expectativas de crecimiento y cotización. La llamada sociedad informacional o sociedad red (I) es una realidad que afecta al mundo desarrollado y por extensión al resto de los países y zonas del planeta.

La escuela como institución dedicada al mundo de la cul­tura y la socialización no puede quedar ajena a este cambio que se ha producido en los procesos de la comunicación y en el acceso y manejo del conocimiento. Ahora bien, seguir la estela y la velocidad de este cambio puede resultar dificultoso tanto para la institución educativa como para sus agentes mas conocidos: el profesorado.

Alrededor del mito de las tecnologías y el supuesto pro­greso ligado a ellas surgen discursos políticos, demagogias pedagógicas, ofertas de las empresas del sector, proyectos institucionales, y, sobre todo la venta del "futuro" que gracias a la informatización de las escuelas destilan muchas declara­ciones de los responsables e implicados en la escolarización.

¿Es lógica y razonable esa creencia en las posibilidades de las TIC? (Tecnologías de la Información y la Comunicación) En lo que sigue trataré de señalar algunos de los ámbitos de análisis y problemas que surgen al tratar el tema de las TIC en el mundo educativo.

 

Falsas expectativas e intereses alrededor del negocio de las TIC

¿Se puede atemperar la presión de la industria y de los polí­ticos?, ¿Se puede manejar y acceder a la información mediante otras estrategias? Las empresas del sector mueven cantidades ingentes de dinero e intereses y la aparición de Internet ligado al comercio y al consumo doméstico ha propiciado que el ciudada­no considere el ordenador como un electrodoméstico dentro del ámbito familiar(2). Si a ello le sumamos las hábiles campañas mediáticas que relacionan éxito escolar y acceso a Internet la demanda de padres e hijos está asegurada. Los efectos positivos de tales inversiones familiares están lejos de demostrarse, pero si resulta más fácil encontrar buenos resultados económicos en las empresas dedicadas a la comunicación, al mundo de las redes, los fabricantes de software, etc. Existe todo un discurso que mantiene la vital importancia de la informática en nuestras vidas aunque luego la dedicación a la tecnología se traduzca muchas veces en reinstalar el sistema operativo, maldecir los errores de conexión a la red, aburrirse al "navegar" por Internet, comprar revistas del sector y empezar a preocuparse debido a que nues­tro ordenador se ha quedado obsoleto y es hora de cambiarlo porque ya tiene una "antigüedad" de seis meses..... De toda esa dedicación e inversión en tiempo y dinero, ¿qué queda?. Alguien se ha puesto a pensar que hubiera sido más provechoso, social e intelectualmente, si el tiempo que nos lleva el ordenador y su "circunstancia" lo dedicásemos a tareas más tradicionales (leer, trabajar en el aula con materiales clásicos, estar con colegas, salir a la calle,...). A la postre ¿qué postura puede favorecer más activamente el cambio social?

La cualificación de los docentes

 

¿Es fácil acceder a la red?; ¿arreglar los problemas y fallos del navegador?; ¿se puede mantener el conocimiento informático que exigen la actualización de programas?

Manejar el ordenador y los programas que nos facilitan nave­gar por la red, escribir informes, intercambiar información en diferentes formatos, etc. exige una cierta cualificación resultado de una mezcla de interés, tiempo dedicado, cursillos, lectura intensa de manuales, etc. Seguir ejerciendo de "entendido" signifi­ca permanecer muchas horas delante de la pantalla, manejar las revistas del sector, visitar con asiduidad ciertas paginas web, actualizar programas y sistemas, y un largo etc. La competencia en el sector del denominado "software" provoca una sucesión de versiones y nuevos programas que invalidan tanto las máquinas como los sistemas operativos en un corto plazo de tiempo. Si el usuario quiere ver correctamente una pagina de la red o usar todas las capacidades del nuevo programa debe tener una cierta constancia y conexión continua con el mundo digital y dado el tiempo limitado del que disfrutamos elegir una opción de este tipo conlleva dejar otras. A ello se suman los problemas de mantener actualizados ficheros y datos procedentes de diferen­tes programas y versiones, además de disfrutar de la suerte de no perder información del disco duro, estropearse el disquete que tenía ese único trabajo, etc. Manejarse en el proceloso mundo de la informática implica dedicar un tiempo determinado a la misma ...o tener un colega que te resuelve la papeleta cuan­do surge. En los centros donde alguno o varios docentes son los "expertos", éstos se convierten en el recurso mas utilizado y útil de la institución. Desconocemos hasta que punto resulta peda­gógico mantener esa situación por parte de "usuarios" y "exper­tos".

Aparte de ese saber que algunos diferencian (3) queda como principal problema la traslación de unos recursos y una informa­ción al aula. ¿cómo integrar los media en el curriculum? ¿es necesaria mas información en la escuela?, ¿que tipo de conteni­dos aporta Internet? ¿es un medio o se pretende transformar en un fin?

La conexión a la red.

 

Mientras se espera el cableado masivo de fibra óptica, el posible uso de la línea eléctrica o el espacio radioelectrico como medios de acceso a la "red", estamos todavía utilizando cables de cobre que permiten un circulación lenta y restringida a ciertas cantidades de información. A ello se le debe sumar las infraes­tructuras propias de los centros que cuentan normalmente con una sola línea para todo tipo de conexiones con el mundo exte­rior (teléfono, fax, ordenadores,...)

El salto cuantitativo en velocidad y "tamaño" de la informa­ción va a posibilitar superar algunas limitaciones, pero se hace necesario estimar el costo (y el mantenimiento) de la inversión y el tiempo en que quedará obsoleta, así como elegir adecuadamente una u otra opción. Posiblemente el lugar donde se encuentre ubicado el centro podrá dar lugar a situaciones de discriminación ya que las empresas del sector se preocupan de extender sus servicios en los barrios y zonas donde viven poten­ciales clientes.

La administración pública deberá velar por evitar discrimina­ciones entre centros y compensar las diferencias de capacitación y equipamiento. Ello detraerá recursos para suplir medios que suponen un alto coste económico y que necesita de programas a medio y largo plazo con objeto de consolidar presupuestos específicos para este fin.

Administración y escuela pública.

Si la administración trata de compensar las posibles caren­cias tanto de los centros como del alumnado se verá obligado a altas inversiones en tecnología que año tras año demandarán mas presupuestos. Al igual que los consumidores que se ven absorbidos por la vorágine de los últimos productos informáti­cos, la escuela tendrá que dedicar muchos esfuerzos por mante­nerse actualizada (en el ámbito informático) y competir con otras agencias.

Conviene recordar que universidades y empresas tratan de captar clientes en la red mediante las fórmulas de la educación a distancia. Resurgen procedimientos teñidos de novedad cuyo ingrediente consiste en dotarlas de apariencias "tecnológicas" transformando los medios al uso (teléfono, correo normal, entrevistas reales) en contactos a través de la red.

Las existencia de "aulas inteligentes" que los centros privados publicitan, convierten en una caricatura el proceso de enseñan­za/aprendizaje, pero los efectos en el aumento de matrícula resultan incuestionables. El uso de la "mujer" y del "ordenador" en publicidad consigue obtener frutos rentables.

Para la implantación y desarrollo de las TIC en la escuela deberían cumplirse una serie de condiciones de manera que pudiéramos hablar de una cierta presencia y posibilidades de uso de las TIC en la escuela. Desde mi punto de vista señalo alguna de ellas:

Profesorado formado

Condiciones técnicas y organizativas en los centros

Acceso rápido y barato

Capacidad de integración en el curriculum

Visión crítica de la sociedad de la información y del conocimiento

Creación de comunidades colaborativas en el uso y el compartir las estrategias de enseñanza y las experiencias.

Hábitos para interaccionar con la información virtual

 

La necesidad de que los docentes comprendan que en la sociedad de la información la escuela no "solo" puede proporcio­nar títulos sino que las estrategias o los conocimientos necesa­rios para moverse en una sociedad mediática. La alfabetización ante el impacto de los medios y sus productos debiera ser uno de los objetivos substanciales si queremos potenciar ciudadanos críticos ante las sutiles estrategias que construyen las empresas en una sociedad de consumo. Por ello el profesorado debe ser el principal interesado en su formación y en el conocimiento de la llamada "sociedad red" si no quiere ver como sus alumnos y alumnas van por delante en el uso de los medios, aunque estos no profundicen en la comprensión de los mecanismos y conse­cuencias de la aparición de Internet. El aumento del número de multinacionales, la globalización, el progresivo peso de ciertos países asiáticos, etc. son aspectos de un mundo en pleno cambio que necesita mucha atención para entender los movimientos económicos, sociales, políticos, que lo gobiernan y así dar res­puesta tanto a lo local como a lo multinacional. Hombres e ideas recorren física y virtualmente el mundo, la sociedad occidental exporta modelos y tecnología y recibe "capital humano" en forma de emigración hacia el mundo rico, transformando la composición de los grupos sociales, la economía, la cultura, cre­encias y estilos de vida. Tanto en la calle como en la pantalla nos tendremos que acostumbrar a los diversos y a lo "diferente", aprovechemos ese intercambio y esa presencia para enriquecer aquellos valores que nos hacen mas humanos.

Desde diferentes puntos de vista teóricos y prácticos las colaboraciones en este número apuntan a resaltar la complejidad y problemática asociadas al uso de las TIC en la escuela y como expresión de un estado social.

Roberto Aparici se acerca al fenómeno de las tecnologías a través de su experiencia y debates con los usuarios de la red y de los nuevos medios pone en tela de juicio las pretendidas bon­dades de la red y sobre todo trata de desmitificar y relativizar el alcance de la misma. Resulta bien distinto comprobar en la reali­dad las promesas de fabricantes, empresas y entidades asociadas al negocio de la información cuando usamos (otra tratamos de utilizar) sus productos y se trata de comprobar su impacto en la sociedad o en la educación ... algo que todavía lleva camino de ser mas una promesa que una realidad. Para que diacrónicamen­te se pueda participar en el incesante debate abierto sobre la sociedad de la información el autor nos proporciona un avance de los núcleos que vertebran los análisis de legos y expertos, invitándonos a sumarnos a ese proceso que añade luz y cuestio­na la potencialidad de las TIC.

El artículo de Javier Echeverría trae a colación su última aportación al mundo de la imagen, la comunicación y la sociedad frente al impacto que supone el avance de Internet y los espa­cios virtuales. En su trabajo desarrolla parte de las ideas de su último libro y también invita tanto a leer como a comentar su visión de la red y de la sociedad que se está configurando en lo que el denomina "tercer entorno". Un ámbito que demuestra la capacidad de la especie humana para superar los límites físicos impuestos por la naturaleza, el espacio y el tiempo. Así, el autor aborda las importantes y casi futurísticas capacidades de la red y de los efectos ligados al desarrollo de la misma, dibujando esce­narios que en poco tiempo pasarán a ser cotidianos y en los que es necesario tanto preverlos como adaptarse a los recursos mul­timedia que la técnica y los desarrolladores continuamente lan­zan al mercado de la comunicación. Frente a ese cambio tecno­lógico que se avecina en el tema de los recursos y posibilidades educativas de las TIC el docente tendrá que dar una respuesta.

El trabajo de César Bernal recoge una apretada síntesis de explicaciones y sugerencias para trabajar el impacto de la televi­sión con niños/as en la etapa infantil, fruto de una investigación realizada con profesoras y alumos/as en su medio de trabajo. En ella se atiende a las diferentes visiones y actitudes que sostienen ambas partes y cómo es necesario no simplificar nuestros análi­sis "contra" la televisión. La infancia es una gran consumidora de televisión y necesita que la escuela y el profesorado filtre y anali­ce el tipo de contenidos que el niño/a recibe para transformar educativamente la asunción de roles, discursos, ideología, etc., que difunde el medio.

Elena Truco nos advierte de la necesidad que tiene la escue­la de fomentar el desarrollo entre el alumnado (como especta­dor real que es) de una mirada atenta a los "modos de narración" televisivos para que pueda distinguir y apreciar las narraciones más elaboradas y complejas de los programas televisivos, reco­nociendo su complejidad, intencionalidad y fascinación.

El artículo conjunto Leer entre líneas, narra en la primera parte (Aprender a ver la televisión), una experiencia escolar que quiere promover entre el alumnado la toma conciencia sobre la manipulación intencionada de los mensajes mediáticos, aparente­mente neutrales, para conformar nuestra opinión pública; la segunda parte (Problematizar las prácticas docentes) presenta un conjunto de reflexiones y cuestionamientos (que hacen referen­cia a la experiencia escolar relatada en el artículo "Leer entre líne­as (I): Aprender a ver la televisión'') con el propósito de repensar lo que acontece en nuestras prácticas docentes reflexionando acerca del sentido de lo que hacemos.

La aportación del profesorado del Colegio Público de Tota­lán (Málaga) se ciñe a exponer brevemente aquellos apartados de la docencia que se tratan a través del ordenador así como las tareas que se pueden desempeñar mas fácilmente o que sirven para mejorar y/o tratar cuestiones específicas. Teniendo en cuenta que después de varios cursos con la presencia de los medios en la escuela su utilización resulta mas "normalizada" ya que la comunidad ha integrado su utilización en las tareas diarias del aula.

 

Javier Barquín*

 

Notas

(I) Puede verse en CASTELLS, M. La era de la información. Econo­mía, sociedad y cultura. Vol I. La sociedad red. Alianza. Madrid. 1997, un análisis de estos conceptos.

(2) Según EL PAIS (7-abril-2000), los españoles con posibilidad de conectarse a la red son 4,3 millones, lo cual representa el 12,4% de la población mayor de catorce años. El lugar con más posibilidades de acceso a Internet es la casa: 2,2 millones de personas disponen de esta instalación en el hogar, lo cual representa el 51,4% de la pobla­ción con acceso, sin que esto descarte que parte de esas personas entren también desde el centro de trabajo o estudios. Los 2,2 millo­nes de españoles que se conectan desde el hogar suponen el 6,4% de la población mayor de 14 años. Más de la mitad de los que cuentan con acceso a Internet (52,5%) lo pagan ellos mismos o sus familias.

(3) Según D'IRIBARNE, A. & LEMONCINI, S.(1999), Eficacia en el uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación y formaciones profesionales. REVISTA DE EDUCACION. N. 318. pp. 89­-112., habría que diferenciar entre competencia de "oficio" y compe­tencia de "uso" en la herramienta y las posibilidades y futuribles de la enseñanza a través de las TIC. Para los autores el impacto de las TIC cambiará los patrones de la docencia y los modelos conocidos de "escuela y enseñanza".

* Departamento de Didáctica y Organización Escolar de la Facultad WEE. Universidad de Málaga.