EL PROYECTO EDUCATIVO DE CENTRO

O " DEL PLAN DE CENTRO AL P.E.C."

La normativa y las indicaciones que, procedentes de la Administración, han venido llegando a los colegios en los últimos cursos han ido evolucionando desde el requerimiento de un elemental PLAN DE CENTRO a la exigencia de algo mas complejo, útil e interesante: un PROYECTO EDUCATIVOpropio ypeculiar del centro, elaborado con laparticipación y aceptación de quienes forman parte de cada institución escolar.

¿En qué contexto situar la actual exigencia-sugerencia obligatoria de la Administración?. El contexto no es otro que el de la necesaria y permanente renovación educativa, de la adaptación a la evolución social, de la aceptación de reivindicaciones como autonomía educativa, autonomía curricular de los centros, posibilidades de adaptación al entorno, etc.

Conste que en ésto la Administración, -al menos en Andalucía-, ha actuado de vanguardia renovadora, adelantándose a iniciativas y reivindicaciones típicas de colectivos pedagógicos. En este sentido, la exigencia de elaboración del proyecto educativo es, si se toma en serio, una medida que puede cristalizar en mejoras de los centros.

Por supuesto que si no se toma en serio tal exigencia (cosa que será muy extendida entre el profesorado y alguna parte de la propia Administración), su concreción se reducirá a "rellenar papeles ", con lo que seguiremos estando donde estamos. Pero desde posiciones progresistas, de prácticas renovadoras y actitud reivindicativa, como es el caso de buena parte de los colectivos pedagógicos y, en concreto , del M.C.E.P., se percibe como necesario comprometerse en tal empresa implicándose en ella, pues la elaboración en cada centro de su proyecto educativo solo puede traer consecuencias positivas a la práctica docente.

¿ Qué elementos puede aportar la elaboración y puesta en práctica del PEC a la mejora de la calidad educativa?.

Tengamos en cuenta que cualquier proyecto educativo de centro es harto complejo pues en él ha de contemplarse y definirse la orientación educativa global ('finalidades educativas"), la estructuración y funcionamiento interno del centro, el proyecto propiamente curricular y la planificación integradora de esos tres ámbitos para el curso escolar. La elaboración del mismo, dado su complejidad, ha de ser gradual y progresiva. Pero, se proceda por partes o globalmente, es un trabajo continuado de reflexión y puesta en común sobre lo que hacemos y deberíamos hacer.

A juicio de quienes, en nuestro contexto, han vivido ya experiencias al respecto es ése el aspecto más positivo: el cuestionamiento, la reflexión y debate continuos, que viene a cristalizar en un proceso permanente de autoformación en grupo, cosa que no es fácil.

¿Dificultades?. Bastantes. En primer lugar las relativas a los hábitos insolidarios adquiridos, que lamentablemente impiden mas de lo necesario el trabajo en grupo, pero que pueden ser soslayadas desde el convencimiento de que el trabajo en la escuela es un trabajo ineludiblemente colectivo.

Y, en segundo lugar, las inherentes a la reflexión, la teorización y su plasmación escrita: aspectos nítidamente intelectuales de nuestra profesión. En efecto, en el proceso de construcción del proyecto se hacen necesarias: la recopilación y examen de documentación, la ordenación de las reflexiones propias y la captación de las ajenas, la expresión oral y ( mas dificil aún) escrita de tales reflexiones y ..., finalmente, modestia y flexibilidad para consigo mismo y los demás.

No cabe duda de que, puesto que la sociedad cambia, la escuela también lo hace para adaptarse a sus requerimientos. Y en ese proceso de mutación continua también van cambiando los roles escolares, la función de la escuela, elpapel a jugar por el profesorado y las competencias que le exigen. Ser capaz de justificar teóricamente el trabajo que desarrollan, así como de diseñar planificar la actividad docente son dos exigencias actuales de la profesión nuestra.

Para buena parte del profesorado, acostumbrada a la rutina del libro de texto, a la comodidad de seguir directrices ajenas y al trabajo aislado, animarles a que intenten construir su propio proyecto educativo, en general, y curricular en particular, deviene en pedirles implicaciones en aquello que hacen; en solicitarles que tomen actitud creativa e investigadora dentro de su campo profesional.

Ahora bien, por difícil que parezca hay que reconocer que la renovación e innovación educativas pasan ahora por la labor relacionada con la construcción del proyecto educativo de centro. Animamos desde aquí a implicarnos en ello, no sin dejar de hacer notar la necesidad de que la Administración misma se lo tome también en serio y favorezca la formación continua del profesorado mas de lo que lo hace, pues medios tiene para ello.

 

Manuel Alcalá