LA HISTORIOLA DE LA CARACOLA OLA

 

José R. Cortés Criado

 

Esta es la historiola de una experiencia más de animación a la lectura y a la creatividad literaria llevada a cabo por el Taller de Animación a la lectura del C.P. Vicente Aleixandre de Torre del Mar (Málaga), ante más de seiscientos alumnos de Educación Infantil, Primaria y Secundaria, de cuatro colegios distintos de la zona.

 

Objetivos previstos para esta actividad

 

I.Animar a leer, inventar y escribir historias.

2.Hacer al alumnado partícipe en el proceso creativo de un relato.

 

Con estos dos objetivos, se intentó involucrar a los participantes en el proceso creador de historias maravillosas y, por supuesto, hacerlos buenos lectores.

 

Origen da la Experiencia

 

Un grupo de profesoras me solicitaron que realizase alguna actividad de animación a la lectura con motivo de la Semana del Libro que iban a celebrar en su centro.

La labor debía propiciar el que el alumnado leyese un libro. Mi actividad que estaba dirigida a escolares de Infantil, Primaria y Secundaria, debía ser divertida y amena; y además se debía desarrollar fuera del horario escolar.

El elaborar una actividad que invite a leer un libro me pareció una idea muy interesante, por cuanto la mayoría de las actividades que se desarrollan para animar a la lectura son posteriores al proceso lector ‑"para participar en la animación deben de haber leído el libro completamente"‑ (Montserrat Sarto, 1984). Pocas son las actividades que se realizan previas a la lectura, que son las que más me atraen.

Con todos estos condicionantes, se me ocurrió tomar prestada la idea de la máquina de fabricar cuentos del Parque de Atracciones ARCO IRIS, ideado por Joan Manuel Gisbert en su libro Escenarios fantásticos ( 1995) y a partir de esa idea crear la figura del navegante Ante, de la caracola Ola y todo lo demás, aderezándolo con el valor propedéutico de la música, según consejo teúrgico de la escritora mexicana Laura Esquivel (La ley del amor, 1995).

 

Material necesario para la experiencia

 

Una gran caracola, decorada con luces de colores.

Música "marchosa"

Textos escritos en rollitos de papel continuo (el que se utiliza para las calculadoras).

Cada palabra del texto escrita en una tarjetita de cartulina.

Muchísimas caracolillas marinas.

Grandes dosis de emotividad y ganas de participar.

 

Puesta en escena

 

En un escenario decorado con motivos marineros colocamos una caracola de escayola de casi dos metros de larga, coronada de luces de colores.

Junto al escenario, en una mesa, una serie de tarjetas, en cada una de las cuales estaba escrita una palabra.

 

Generación de la atmósfera creativa

 

Cuando los voluntarias participantes estaban acomodados en el salón, más de sesenta, de distintas edades, me presenté como el navegante Ante, que viene de allende los mares en busca de la caracola Ola, que estaba allí, y añadiéndole diferentes cantidades de misterio y fantasía, les comenté que no se trataba de una caracola cualquiera, porque ésta era capaz de inventar historiolas, era la caracola cuentista.

También les conté que era un poco olvidadiza, despistadilla, por lo que todos y todas debíamos de ayudarla en su proceso creativo.

Una vez conseguida la aquiescencia de l@s concurrentes entablamos un diálogo "anímico", comentamos que según nuestro estado de ánimo influiríamos en la historia resultante, pudiendo ser ésta más o menos alegre, todo iba a depender de l@s allí presentes.

Cuando al cúmulo de misterio, de intriga y de curiosidad, le sumamos nuestra energía, conseguimos unas ganas enormes de participar.

Entonces dimos el segundo paso.

 

Ayudar a la caracola Ola

 

Cada persona presente en el salón debía de coger algunas de las palabras expuestas, las que más le llamasen la atención y pensar qué historia podíamos crear a partir de ellas; mientras tanto nos movíamos por el salón al ritmo de la música, trasmitiendo así nuestra vitalidad a las palabras. Cuando ya estuvieron bien "agitadas y contaminadas", las introdujimos por la boca de la caracola.

 

La creación

 

Finalizado este proceso, repentinamente se iluminaron las luces de la caracola y comenzaron a parpadear mientras asomaba por su extremo inferior una tira de papel continuo donde la caracola "nos escribió la historiola'' que fue leída por uno de los participantes.

Acabada la lectura entablamos un diálogo para saber si se parecía al relato que cada uno/a pensó, si las palabras que eligieron habían sido utilizadas en el cuento, si les gustó, si... y por último saber si querían repetir la experiencia.

La repetimos con tres relatos extraídos del libro Escenarios fantásticos.

Acabado el repertorio, el diálogo se encauzó a la creación literia y les formulé la pregunta del millón, ¿quién creó las historias que habíamos leído?

Cuando llegamos a la conclusión de que habíamos sido nosotr@s los creadores del texto con las palabras elegidas, con nuestras ganas de inventar, con el ritmo que imprimimos a las palabras, con..., surgió la magia creadora en todos los participantes y aumentaros nuestro deseos de convertirnos, cuando seamos mayores, en maravillosos escritores y escritoras.

Para alcanzar este deseo, les entregué a cada uno/a una caracolilla marina, que pacientemente había recogido paseando por la playa y elevamos en voz alta un conjuro bilingüe a la caracola Ola, mientras cerrábamos los ojos y apretábamos en nuestra mano el amuleto.

En idioma mágico sonaba así:

Guanchimpén / Tango Karanga / Zumba Catumba / Segangagán / Guam.

 

En nuestra lengua de esta otra menera:

Ola, Ola, / Gran caracola l Ayúdame a inventar / Buenas historiolas / Bien.

 

Despedida

 

Una vez conjurada la caracolilla, despedí a la concurrencia diciéndoles que cada vez que estuviesen aburridos o quisiesen escribir alguna historiola, cogiesen su amuleto en una mano y el lápiz en la otra, pensasen en lo acaecido aquí y ahora y ya verían surgir las palabras sobre el papel, configurando una historia maravillosa.

 

Valoración

 

Al principio, l@s participantes se mostraban un poco recelos@s ante tamaña patraña, pero más tarde se animaban y les gustaba mucho eso de poder moverse, saltar y colaborar en la creación de un relato.

Analizado el éxito de esta primera experiencia, la caracola sigue aún en activo con algunas modificaciones.

La historia ya no sólo las escribe, también nos la cuenta de viva voz.

También nos sirve para presentar cualquier título y así favorecer el proceso de su lectura, creándose un ambiente favorable hacia el libro, para lo cual celebramos el acto con alumnas de un determinado nivel y un libro adecuado a ell@s; además de un escenario marino, elaboramos carteles del libro en cuestión.

Hemos comprobado que los alumn@s leen con mayor interés los libros que son presentados con la ayuda de la caracola Ola y se sienten muy motivados, gracias al amuleto, para escribir pequeñas historias.

Otra novedad, es que deben acudir, al menos, con una caracolilla para acceder al salón, esto me evita estar horas buscándolas, pero me impide contarles que las recogí la noche del eclipse cuando las ballenas cantaban en medio de la bahía, que por eso eran mágicas y...

 

Bibliografía

 

GISBERT, J.M. (1995): Escenarios fantásticos, Madrid: SM.

ESQUIVEL, L. (1 995): La ley del amor. Barcelona: Círculo de lectores.

SARTO, M. (1984) : La animación a la lectura. Madrid: SM.

PENNAC, D. (1993): Como una novela. Barcelona: Anagrama.

CASSANY, D. (1996): La cocina de la escritura. Barcelona. Anagrama.