El uso de la fantasía dirigida y las submodalidades visuales en la corrección de las alteraciones disléxicas de la lecto-escritura

AUTOR: Antonio Guerrero Cañongo, Psicólogo y docente

EMAIL: anguer1972@hotmail.com
PAÍS: México
INSTITUCION EDUCATIVA: Instituto Riemann

 

Capitulo I

1. La dislexia y su diagnostico.

M. Thomson[1] define la dislexia de la siguiente manera "es una grave dificultad con la forma escrita del lenguaje, que es independiente de cualquier causa intelectual, cultural y emocional". Se caracteriza porque las adquisiciones del individuo en el ámbito de la lectura, la escritura y el deletreo, están muy por debajo del nivel esperado en función de su inteligencia y de su edad cronológica. Es un problema de índole cognitivo, que afecta a aquellas habilidades lingüísticas asociadas con la modalidad escrita, particularmente el paso de la codificación visual a verbal, la memoria a corto plazo, la percepción de orden y la secuenciación”.

Algunas de las características comunes a las personas con dislexia son: dificultad para expresar pensamientos en forma escrita, problemas en el aprendizaje de las matemáticas, un elevado grado de intuición, problemas para deletrear o separar palabras, dificultad para comprender la lectura, confusiones con el espacio y el tiempo, desarrollo del pensamiento con imágenes en lugar de palabras, dificultad para escribir, un porcentaje elevado de curiosidad y, por lo general, la pertenencia a una familia en la que hay otras personas que padecen de esta enfermedad.

Para la detección de los niños con problemas de dislexia, se siguen los criterios de la Asociación Británica de Dislexia. Los signos que pueden tener (algunos de ellos, no necesariamente todos) los niños, según la edad comprendida de los siete a los nueve años, serían los siguientes:

Particular dificultad para aprender a leer y escribir

Persistente tendencia a escribir los números en espejo o en dirección o orientación inadecuada.

Dificultad para distinguir la izquierda de la derecha.

Dificultad de aprender el alfabeto y las tablas de multiplicar y en general para retener secuencias, como por ejemplo los días de la semana, los dedos de la mano, los meses del año.

Falta de atención y de concentración.

Frustración, posible inicio de problemas de conducta.

La observación de que todos los trastornos que desencadenan la dislexia, lleva a algunos autores a pensar que existen dos matices distintos de la dislexia:

1. Dislexia con alteraciones fundamentalmente viso-espaciales y motrices, cuyas características serían: escritura en espejo, confusiones e inversiones al escribir, torpeza motriz, disgrafías

2. Dislexia con alteraciones fundamentalmente verbales y de ritmo, que se caracterizaría por trastornos del lenguaje: dislalias, inversiones, pobreza de expresión, poca fluidez verbal, comprensión baja de las reglas sintácticas, dificultad para redactar y para relatar oralmente.

Esta investigación está basada en el primer tipo de dislexia: de alteraciones viso-espaciales y motrices.                   

A continuación expongo varias pruebas aplicadas a niños de una escuela primaria de la ciudad de Puebla, quien solicitó no mencionar sus datos. Son niños de 8 años que asisten al mismo grupo y a la misma escuela.

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1. La escritura en espejo es uno de los signos más comunes, y son en las letras “b”, “d”, “p” y “q” donde más se observa. Aquí un ejemplo de un alumno con problemas disléxicos en su escritura:

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La frase fue dictada como “el niño que iba por la vereda”.El orden en las letras para formar se hace evidente por su falta de integración en su percepción.

A continuación muestro un problema de integración, se realizó un dictado a un niño de 8 años con graves alteraciones disléxicas en su escritura.

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Se observa el problema de integración, además de falta de reconocimiento del orden en las letras y su ubicación en el espacio (problemas viso-espaciales). Aunque conoce la forma de las letras desconoce su ubicación espacial para formar una palabra.

El siguiente es un dictado de un niño sin alteraciones, fue la misma frase:

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Y esta falta de organización e integración de su percepción se nota en las pruebas de figura humana que se aplicaron. La figura siguiente es ejemplo de ello:

 

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En este dibujo de la figura humana, de la prueba de Kopitz[1], se puede apreciar su dificultad por percibir correctamente las formas humanas, por esto tiene dificultad para dibujar, además de su control ojo-mano.

El siguiente es el dibujo de un niño de su misma edad, pero sin dislexia.

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En este dibujo se puede apreciar la correcta percepción del niño. Las formas humanas mantienen un equilibrio, sus extremidades son acordes al tamaño del cuerpo y se observa más seguridad en los trazos.

Y en la prueba gestaltica-visomotora de Lauretta Bender[1] el niño con problemas disléxicos tiene dificultades para integrar la figura.

 

 

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Se observa de nueva cuenta la falta de integración, y aunque no omite ningún punto, el todo está falto de orden.

Mientras el niño sin problemas hace una integración correcta:

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Tomando en cuenta las anteriores pruebas es lógico que el niño tenga problemas con su escritura, invirtiéndola, rotándola, escribiendo en espejo, etc.

Además el niño puede presentar problemas en su conducta y déficit en su atención, ya que al no integrarse con sus compañeros por su dificultad lecto-escritora se aísla provocando rechazo de parte de ellos, que se traducirá en una inadecuación social. Por esto es necesario que las alteraciones disléxicas se atiendan en tiempo y forma.

Si un niño no aprende, puede que tenga una alteración disléxica. Hay que observar los signos arriba descritos para determinar si el escolar tiene algún tipo de dislexia y corregirla en su debido momento.

Vicente Oltra Abarca[1] menciona que “Es en la escuela donde la dislexia se manifiesta de una forma concreta, ahí se suelen empezar a detectar los síntomas y los problemas, precisamente en las materias que inician fundamentalmente el aprendizaje, la lectura y la escritura, y en ocasiones también afecta el problema a los aprendizajes del cálculo apareciendo una discalculia”.

Las alteraciones disléxicas se pueden diagnosticar, para reforzar los resultados obtenidos por la observación de los parámetros mencionados anteriormente, por las siguientes pruebas:

Para valorar el problema de lenguaje, recomiendo la prueba que ofrece Margarita E. Nieto Herrera denominado “Exploración del nivel lingüístico en edad escolar”, donde se valora el sistema de comunicación gestual, el sistema fonológico y el sistema integrador superior verbal, tiene 14 subtests, e indica la edad y el porcentaje de lenguaje en el niño. Lo que ofrece esta prueba es único, ya que logramos determinar donde se encuentra el problema, con ello conocemos qué procedimientos seguir para el tratamiento.

El área de integración del todo, se comprueba mediante el test Gestáltico-Visomotor de Lauretta Bender. Prueba que mide la madurez intelectual del individuo y en un segundo uso nos indica si hay daño cerebral u organicidad en el paciente examinado.

El test de la figura humana de Harris Goodenough, que evalúa la madurez conceptual para la noción corporal. Es una prueba proyectiva, donde podemos contemplar algunos aspectos visuales, perceptuales y kinestésicas impropios de la edad y maduración del individuo. En esta prueba la dislexia sale a flote por la pobre noción corporal que suele tener el sujeto que participa en el test.

El test del dibujo de la familia, que evalúa tres aspectos: El plano gráfico, que se califica por la localización de las figuras en la página, entre otros aspectos, el plano de las estructuras formales, que observa los detalles y la calidad de las figuras entre otros aspectos, este plano nos da las pautas de una dislexia, y por último, el plano del contenido, donde el niño representa su entorno familiar.            

Capitulo II

1. Las submodalidades visuales y la fantasía dirigida.

La realidad es entendida por cada uno de nosotros a través de claves de acceso. Estas determinan la calidad de lo que recibimos y damos al mundo. Por medio de estas claves la información es recibida en nuestra mente y esta llega a un pensamiento gracias a la calidad con que recibe los datos.

Estas claves de acceso fueron denominadas Visual, Auditivo y Kinestésico por Richard Bandler y John Grinder, creadores de la programación Neurolingüística[1]. En la observación de personas notaron que estas clasificaban la información recibida por los cinco sentidos en los tres sistemas de representación descritos.

El visual utiliza la vista como principal acceso de información.

El auditivo utiliza el oído como principal acceso.

El Kinestésico utiliza el Tacto, gusto y olfato.

Los sistemas de representación son la forma de clasificar el mundo que me rodea, al utilizar un sistema preferentemente puedo diferir en el concepto de las cosas que me rodean con otras personas, ya que ellos pueden preferir otros sistemas.

Las personas que utilizan preferentemente el canal visual construyen imágenes una gran parte del tiempo, prefieren recordar imágenes fijas y con movimiento que sentimientos. Una persona orientada visualmente utiliza principalmente sus ojos para percibir el mundo que lo rodea, y utiliza imágenes visuales para pensar. Ellas utilizan predicados en su lenguaje cotidiano como claro, transparente, brillante, turbio, aclarar, revelar, observar, mostrar asomar, apuntar, visionar, utilizan frases como: se ve difícil, es necesario aclarar las cosas, fácilmente me desconcentro.

El pensamiento de la persona visual es concreto. Como afirma Mirta Aguirre[2]: El pensamiento por imágenes culmina en creaciones singulares que constituyen instrumentos para expresar lo general por medio de lo concreto.

Las personas altamente auditivas prefieren escuchar sus voces interiores, son más metódicas y organizadas. La persona prefiere sus percepciones auditivas, depende de las palabras habladas para recoger su información y guiar sus conducta. Utilizan predicados como: silencio, susurrante, armonizar, suena, murmullo, sintonizar, algarabía, estridente; y frases como hacerse el sordo, Ser todo oídos, se escucha mal, se oye interesante.

El individuo altamente kinestésico aparenta se desorganizado, como le interesa la comodidad puede vestir ropa holgada, es altamente activo, aunque en ocasiones tienda a descansar en exceso. Siente a través de la experiencia corporal, este incluye el olfato y el gusto. Los predicados preferidos son: amargo, ácido, agarrar, rechazar, duro, resbalar, rechazar, atraer, blando, frío, cálido; y lo escuchamos utilizar frases como: lo agarró con las manos en la masa, se siente culpable, cautivo a la audiencia.

El individuo con una preferencia por la modalidad visual crea imágenes, por eso es más receptivo si se le enseña con ellas. Las submodalidades como el color, el tamaño, el brillo o la velocidad, apoyan a esta modalidad.

Las submodalidades son las variables que definen la diferencia en la información interna que procesamos cuando pensamos de forma visual, auditiva o kinestésica. Igual que el director de cine cambia la iluminación o el ángulo de su cámara, o nos hace escuchar una determinada música o ruidos dependiendo de los sentimientos que quiera despertar en nosotros, nuestra mente juega con diferentes cualidades a las que llamamos submodalidades.

Algunas de las submodalidades visuales son:

Brillo
Tamaño
Ampliación
Color
Blanco y negro

Gama de grises

Saturación del color

Sombra
Balance de color

Talla de las imágenes

Localización
Distancia
Contraste
Claridad de la imagen

Enfoque-desenfoque
Duración
Película-foto fija

Velocidad lenta-rápida

Dirección del movimiento

Dos- tres dimensiones (liso/volumen)

Perspectiva (delante, detrás, lateral)

Picado-contrapicado
Asociado-disociado
Primer-segunda plano

Contexto
Frecuencia-número
Simultáneo-secuencial
Marco-panorámica
Orientación
Densidad
Transparencia-opacidad
Dirección de la luz

Simetría-asimetría
Horizontal-vertical
Digital-analógico
[3]

La fantasía dirigida es “el proceso en el cual el cliente usa su imaginación para crear una nueva experiencia para sí mismo” (Grinder y Bandler, 1976). El objetivo de una fantasía dirigida es crear una experiencia en la persona para representar ideas. Todos tenemos fantasías en cada momento. El niño es altamente creativo, por ello vive en fantasías. Estas crean un fenómeno hipnótico para ofrecer más alternativas al aprendizaje.

La fantasía dirigida es denominada también como ensueño dirigido ya que tienen muchas semejanzas.

El ensueño dirigido fue inventado por Robert Desoille, un ingeniero francés de familia de militares, a principios de este siglo y se usa con mucho éxito en psicoterapia. La técnica de Desoille, bien documentada en su libro " El caso María Clotilde, Psicoterapia del Ensueño Dirigido" requiere de una estructura bien definida para realizar la terapia.

El Ensueño Dirigido es una técnica mediante la cual se lleva a una o más personas, a un estado alterado y dentro de él a una introspección con el uso intensivo de metáforas creadas por el o los sujetos dentro de un espacio imaginario.

La fantasía dirigida y el ensueño dirigido podrían llamarse también Visualización Creativa.