PROFESIÓN, ENSEÑANTE: El PROBLEMA DE LA ENSEÑANZA EN ESPAÑA.

 

El fracaso de la enseñanza en este país, sobre todo a nivel de Secundaria y Universidad, ya es manifiesto y notorio; y ya la tan consabida característica de la nación de tapar todo, de no examinar ni evaluar nada, de no enfrentar el problema, de dejar pasar las situaciones molestas, no se puede sostener, por mucho que hagan en esa dirección, los que viven en esta situación y de ella. En este tema como en otros, existe una estrecha relación entre el problema y la administración, el problema y nuestro sistema de funcionariado, (mejor disfuncionariado), el problema y nuestras características familiares y sociales, relación que no vamos a tratar aquí.

1. En mi opinión, la grave crisis en la enseñanza en Secundaria y Universidad proviene de que no son profesionales de la enseñanza la gran mayoría de los -profesores- que enseñan en los centros. Y no hablo de -vocación- para este trabajo tan especial, sino de preparación y formación para desarrollar tan difícil profesión. Los alumnos de hoy les exigen directamente, todos los días que muestren su capacidad de enseñar; no de suspender, porque a estas alturas del siglo XXI, al alumno le da igual suspender o no, y le da igual el autoritarismo, no lo acepta; en general, el -profesor- se ha quedado sin armas para hacer su trabajo, para obligar simplemente que le escuchen.... El principio de autoritarismo que regía la -relación- profesor-alumno ha dejado de existir, porque no era una buena relación para enseñar/aprender, mucho menos para educar, pero porque en la sociedad también hemos pasado del autoritarismo a la democracia, al menos formal, externa y por lo tanto tampoco se puede sostener dicho principio en las aulas. ¿Qué armas tiene entonces el profesor para llevar un grupo de alumnos en clase..? Un pedagogo tiene toda una formación en Psicología social y de grupos, tiene dominio de la dinámica del grupo, de las técnicas de diálogo, entre personas, de técnicas para influir sobre la dinámica del grupo; el enfrentamiento es un momento fuerte para educar, no para amenazar o para suspender... Es toda una formación sobre la influencia y la educación en grupo, que debe poseer el profesor.

Existen países donde sólo el profesional de la enseñanza, el pedagogo (carrera de pedagogía (mínimo cuatro años) con una especialidad en una rama de la enseñanza: física, matemáticas, filología, o idiomas...), puede trabajar en la enseñanza. Existen curriculums universitarios donde aparecen materias como Matemática educativa. Es que las matemáticas son diferentes..?, no; son diferentes los objetivos a los que van las aplicaciones de las matemáticas. En la enseñanza hay una metodología, una historia de la metodología o sea formas distintas de explicarla. En la matemática de un ingeniero no existe nada de eso. A un ingeniero de la NASA, con saber resolver los problemas a nivel personal, le bastan; pero a un profesor le hará falta sobre todo saber cómo explicar las matemáticas para que la entiendan todos sus alumnos; aparte existen otros aspectos pedagógicos alrededor de la explicación de la materia, muy importantes para llevar una clase, como hemos mencionado arriba, o simplemente saber evaluar la materia y la clase. Otros países, como España, no llegan a esos niveles; ni se admite aún a nivel teórico. En realidad, sólo el tan denostado maestro es un técnico pedagógico en su profesión. (¿Por qué no se sigue la misma estrategia formativa de profesionales, para la Secundaria y para la Universidad...?). Desde luego se nota la diferencia: cómo lleva el/la maestro/a la clase y cómo la lleva un licenciado en Secundaria. De estar entre los alumnos, haciendo la clase dinámica, a dar una clase magistral, hay un abismo, la que hay entre un pedagogo y un químico o un filólogo.

2. Esta situación de ocupar profesiones que no es la suya, para la cual no se está preparado, es normal dentro de la sociedad española donde cada uno hace lo que puede, como puede, y donde puede, con tal de sacarse su modus vivendi. Y por lo tanto, en lugar de profesionalidad, tenemos el intrusismo, y, como consecuencia del mismo, la chapuza y la chapuza institucionalizada. Cuántos hay en este país que estén en su sitio de trabajo...!. Estamos acostumbrados a esta realidad, por lo tanto no choca. ¿Cómo se llega a ese puesto de trabajo, que no es el tuyo.., en general y en particular en la enseñanza oficial y privada? No por las ETT, ni por las oposiciones oficiales; en algunas delegaciones es la bolsa de trabajo que abren las delegaciones de educación, o sea un grupito personas de la administración que selecciona para entrar a la bolsa de trabajo, sin pasar por las oposiciones y una vez dentro haz oposiciones, alguna vez, a base de años, tendrás la puntuación para pasar por delante de algún tonto que ha preparado dichas oposiciones. (¡Qué raro que en los demás países de Europa y América, no haya este mentalidad de opositar, que tenemos en España... España es diferente¡). Hay que saber buscar las 'puertas de entrada', es fácil, todo el mundo las conoce y su correspondiente 'palanca' para franquearla. Algunos estudian y tratan de sacarlo por sus propios méritos, pero otros... Y todo dentro de la línea típica del magisterio español (yo hablo, tú obligatoriamente escucha) antipedagógica. Pero no todo el mundo tiene la 'palanca' (es un derivado latino del enchufismo ibérico). Tenemos muchas palabras en nuestro léxico español para describir este fenómeno nacional: amiguismo, enchufismo, endogamia, por no citar más que las que no dañan las mentes sanas. Como consecuencia la competitividad de cualquier empresa es muy baja; y está en relación inversa al desarrollo del fenómeno nacional del enchufismo y del intrusismo.

Aplicando este fenómeno a la enseñanza donde este fenómeno se da hasta unos grados tan aberrantes que yo temo por la continuidad normal de la especie de enseñante, tenemos que la enseñanza española es el desastre que todos, sobre todo los padres, conocemos.

3. Dentro de un planteamiento profesional de la enseñanza, las personas que quieran acceder a dicha profesión deberán prepararse en este campo, en el de la enseñanza , o sea en la pedagogía, en la pedagogía de una especialidad. Pero además será la única que tiene su grado de licencia para enseñar, la única que trata directamente con personas y para eso se da una formación específica y al final de ella el permiso, la licencia de enseñar a personas; y no, saber tratar la materia, la química, la física o el lenguaje. Todos aceptamos que en el diploma de un ingeniero, se escriba -ingeniero-, ¿por qué no aceptamos que se ponga filólogo o filósofo o teólogo a secas..? , ¿qué tienen estos estudios de más, con respecto al hecho de enseñar que no tengan los de ingeniería..? Conozco países con interés en la enseñanza, donde existe la preparación de la que hablo en este artículo y donde ya se da esta terminología en los diplomas. O sea que el físico trabajará en una empresa o en investigación; el filólogo escribirá, corregirá textos (son muy necesarios en las TV, antes de los telediarios), publicará libros, dará conferencias, pero ninguno está preparado para enseñar. Sólo el pedagogo de la física o de la matemática es un profesional de la enseñanza. Una cosa es saber matemáticas o lengua y otra muy distinta saber enseñar estas materias, y no hablemos de los idiomas, algo totalmente diferente de las demás materias del curriculum escolar; por la razón sencilla de que todas las materias se dan en la lengua materna, se trata de hacer ver la materia, la física, la gramática; pero no así en los idiomas modernos, ¡claro!, en el caso de que el objetivo sea aprender a hablar otro idioma-, o sea cambiar de estructuras en las que se da el pensamiento , y además se deberían dar en su respectivo idioma de aprendizaje. (Existen centros donde solo los nativos y profesores pueden dar su idioma...!). Un ejemplo puede aclararnos el asunto. Un matemático muy bueno, tendrá futuro en la NASA, pero si le ponen a dar clase, por muy buen comunicador que sea, será un fracaso (no sólo por aspectos externos: disciplina, programación, evaluación...), sino por uno interno, no ser pedagogo de las matemáticas. Es decir: el matemático irá a clase y explicará la raíz cuadrada como a él se la explicaron, comprendió muy bien la raíz cuadrada y lo transmite a sus alumnos. Da la casualidad que algunos hemos hecho el bachillerato en otro sistema (francés) y nos han explicado la raíz cuadrada, su desarrollo, de otra forma; el resultado en matemáticas, por supuesto, es el mismo, pero el camino, el método, la explicación es diferente.

Bien, en España hemos sacado la conclusión de que el alumno que no tiene la misma forma de estructurar las ideas, las relaciones matemáticas, el que no tiene la misma comprensión de las palabras y frases, de los dibujos que tiene el profesor, es un negado para las matemáticas. Yo diría que el negado es el profesor, o sea el matemático que se ha metido a profesor, a enseñante, cuando no tiene la preparación adecuada para la enseñanza de la matemática. Cualquier pedagogo en matemáticas sabe que existen dos o tres formas, caminos, métodos para explicar todos los aspectos de la matemática; debe saber cómo se explican en otros sistemas educativos, en otros idiomas, como se ha explicado a lo largo de la historia (Todo un curriculum sobre matemática educativa)..... Si tomo el primer camino o método de explicar la raíz cuadrada, seguro que me comprenden un 40 % de la clase, todos los demás no son nulos como nos han hecho creer; no tienen la misma onda, forma de pensar, de estructurar, comprensión de vocabulario, frases, dibujos... que el profesor. Si ese profesor fuese un pedagogo, sabría, por su estudio de la historia de la pedagogía de la matemática, que existen otras formas de explicar la raíz cuadrada. Si explica la lección de una segunda forma o método, seguro que existe otro 40 % de la clase que lo entiende; y si hubiese una tercera forma, faltarían alumnos para que todos entendiesen perfectamente la raíz cuadrada y no sacar la otra conclusión, de que todos los alumnos son tontos! (complejo que han introducido los matemáticos de la enseñanza Secundaria, desde hace décadas).

4. Saber enseñar un tema es muy distinto de saber el tema, repito, por muy buen comunicador que uno sea. A lo largo de la historia, los profesionales de la pedagogía han ido estudiando cómo presentar de diferentes formas el tema, para su mejor comprensión. (¿No hay tesis doctorales sobre las formas de presentar y enseñar la raíz cuadrada, no hay discusiones, comprobaciones experimentales en las escuelas de prácticas..?. En España quizá no, pero en otros países sí y mucho). Han ido estudiando cómo aprende el alumno (psicología/pedagogía), cuándo, por qué aprende; han ido estudiando aspectos externos: la disciplina, la motivación del grupo, la evaluación. Han ido programando de distintas formas con la idea de conseguir la mejor programación, han experimentado las diversas formas de evaluación... O sea, tenemos aquí el curriculum de unos estudios en pedagogía de las matemáticas. Claro que en España existen las editoriales que hacen toda (?) esa labor, o casi... Pero ellas no dan la clase...(Otro grave problema y no solo monetario, para la enseñanza española). Es toda una aptitud y actitud que se crea en el profesional de la enseñanza de la matemática que no solo da matemáticas, en todas las formas posibles, sino que suscita interés, domina el grupo, que sabe estar en el grupo, que es justo en su evaluación, que permite que le evalúen (porque así aprende él también a dar clase), que educa personas (porque siempre que estemos delante educamos o deseducamos); un ambiente pedagógico el que se crea en el enseñante que va a hacer que seamos conscientes de que estamos formando unas pequeñas personas, que estemos atentos a todos los cambios de sus alumnos, de la sociedad, porque su trabajo es el trato con personas que van cambiando. Y para eso se necesita una Licencia o permiso para enseñar matemáticas. En realidad es la profesión más difícil (no se trata de manejar un avión, sino un grupo de personas humanas, durante muchas horas). Cuando en unos países tienen una universidad pedagógica nacional pletórica, para todos los profesionales de la enseñanza, en otros se da alguna facultad de pedagogía que no se sabe para qué sirve. Porque las personas que van a enseñar física o idiomas están en otras facultades, no en la de pedagogía. (Mejor no hablar del CAP!). ¿Para qué sirve, entonces la facultad de pedagogía...? No es de extrañar que ahora muchos 'profesores', se pregunten por su profesión, y quieran abandonarla, sin hablar del absentismo. Hasta ahora todo se tapaba con el autoritarismo; no se movía un alumno en clase, porque se le suspendía (Una aberración pedagógica: confundir indisciplina con conocimientos y desarrollo intelectual..; a veces estos indisciplinados eran y son superdotados..).

5. Dentro de esta falta de preparación y de profesionalidad, algunos -profesores-, después de muchos años de experiencia, se dan cuenta de que existe un doble proceso, el de la enseñanza que parte del profesor, y el del aprendizaje, que realiza el alumno. Normalmente el -profesor- piensa que lo que él da en clase, lo recibe exactamente el alumno, tal como él lo da: juicio erróneo y difícil de quitar, sobre todo en los 'intrusos' de la enseñanza.

El autoritarismo propio de la profesión de enseñante, que proporciona el hecho de que el profesor sabe y el alumno no, no permite darse cuenta de este error. Muchos profesores continuarán con esa idea toda su vida. -Dudar- sobre lo que recogen, lo que entienden los alumnos de la explicación del profesor, no es propio del oficio de profesor. Hay que buscar una formación pedagógica y psicológica en el profesor, para aceptar dicha dualidad en el proceso de la enseñanza. Hay que saber que el proceso que realiza el alumno -aprendizaje- es muy diferente del proceso de enseñar, que realiza el profesor, y que son dos cabezas con formas distintas de estructurar ideas, con comprensión distinta de lo que se dice....etc,etc.... De aquí, de la aceptación o no de estos dos procesos, se derivan muchos principios e ideas (verdaderas-falsas), según se admita, sobre todo, el proceso de aprendizaje o no, ideas que se oyen en los centros de enseñanza.

6. El caso de los filólogos dando idiomas, es un caso de intrusismo claro, típico en esta enseñanza: No tienen ninguna preparación para la enseñanza en general; además, uno se pregunta, ¿por qué dan clase a personas que quieren hablar otro idioma (hablar...?), una especialidad muy concreta de la psicología/pedagogía. Yo pensaba que el objeto de los estudios de filología eran la gramática en todas sus facetas, fonética, semántica.... y la literatura. Si el objetivo del aprendizaje de la clase de idiomas es de hablar el otro idioma, o sea de cambiar las estructuras de pensamiento nativas y colocar otras del idioma que se intenta aprender, este proceso es objeto de la psicología y su aprendizaje de la pedagogía del idioma. Más, cuando sabemos que nadie habla con la gramática, ni en su propio idioma; que la reflexión gramatical dificulta la acción de hablar, porque hablamos reflejamente no reflexivamente, que la gramática es una reflexión a posteriori del hecho de hablar y no a priori, como hacen las filólogas, que nuestras madres no eran licenciadas en filología, pero sí unas estupendas pedagogas del idioma, qué es lo que queda del curriculum de filología que pueda entrar en la clase de idiomas...? NADA. Han confundido el sg. XIX donde saber idiomas era traducir, y para eso si se necesita la gramática, leer libros, nunca hablar, con el sg. XXI (se parecen, pero han confundido el orden de los números..), donde hay que hablar y entender un idioma y después escribirlo en tiempo real, sin gramática ni diccionario. Para colmo, este aprendizaje es bastante diferente de los otros. El proceso de cambio y de aprendizaje del segundo idioma se realiza en el nuevo idioma, dentro de un grupo de personas que quieren comunicarse en ese idioma, con su dinámica, sus intereses; si matamos el deseo de comunicarse, para qué seguimos el curso.., si no dominamos la dinámica del grupo, cómo vamos a enseñar, si no sabemos evaluar la progresión del aprendizaje, cómo vamos a saber qué y cómo aprenden... La didáctica especial del aprendizaje de un idioma no nativo trata de crear y seguir métodos que ayuden a cambiar esas estructuras para llegar a hablar ese idioma no nativo. Si los soldados americanos en la Segunda Guerra Mundial, los que estaban al otro lado de las trincheras, hubieran tenido que pasar ocho años para aprender el idioma del enemigo, la guerra hubiera durado muchos años. Cito al Ejército americano porque en torno a él se dieron numerosos métodos de aprendizaje de idiomas (para hablar...) y la historia de la metodología de idiomas nos muestra los numerosos métodos de aprendizaje de idiomas que deberían conocer los que se dedican a la enseñanza de idiomas. Dicha materia no se ve en Filología: ¿qué método emplean para la enseñanza de los idiomas...? Ninguno, explican gramática del idioma.

7. Eso es intrusismo. Y ese intrusismo hace que tengamos que estar más de ocho años antes de la Universidad aprendiendo inglés, (saber es otra cosa....?). Que hagan cinco años de filología inglesa y me las encuentre (la mayoría de las filólogas son mujeres; y éstas tenían interés) en Bristol aprendiendo inglés, o haciendo años de Spanish Lecturer aprendiendo a hablar inglés, para presentarse a las oposiciones (porque si no se habla un idioma, no se sabe), o tengan que ir a cursos y campamentos de verano, o a academias por la tarde (a Wall Street, Opening....). Uno se pregunta ¿no es el mismo método el de estas empresas y el de nuestra enseñanza oficial....? NO, y con todo esta misma enseñanza se podría mejorar si se quitase la tendencia lingüística, filológica de dar gramática para enseñar a hablar un idioma.

Pero todo eso cuesta mucho dinero y tiempo; entonces, ¿quién puede acceder a la enseñanza..?. A la de idiomas... solo los que tienen dinero para ello, y, atención, es muy cara, existe todo un negocio millonario alrededor de ello. La pregunta en contabilidad familiar es muy fácil de concretarla: ¿qué debemos pagar y a quién debemos pagar el aprendizaje, llegar a hablar..? Está claro que nadie quiere pagar dos veces por el mismo aprendizaje y muchos, por otro lado, no pueden.

Desde luego, no enseñan a hablar un idioma. Más bien quitan, en los alumnos, el gusto por la comunicación: la machaconería en la gramática no permite hablar (pero si al filólogo le quitas la gramática, que va a hacer en clase....). Matemáticas e idiomas, dos ejemplos de lo que se hace y no debe hacerse. Esto es lo que estamos haciendo en nuestra enseñanza, por no tener profesionales de la enseñanza, y de aquí el origen de este desastre.

Jm.

Doctor en Pedagogía, didáctica de idiomas. Más de treinta años de experiencia nacional e internacional.

Email: duranajm@yahoo.es