EL MAESTRO EN EL CINE MEXICANO

 

Sonia Ibarra

CORREO ELECTRÓNICO:    sii_isidm@yahoo.com.mx

INSTITUCIÓN EDUCATIVA:   Instituto Superior de Investigación y Docencia para el Magisterio (México).

RESUMEN:

Se destacan aquí las imágenes del maestro en el cine mexicano, comentando el guión de las principales cintas que lo han abordado y las representaciones sociales a que han dado lugar, la forma en que se le ha reflejado y los actores que han personificado a maestros. Se considera la producción fílmica de 1935 a 1976.

Este trabajo forma parte de la tesis de maestría titulada "Ser maestro en Jalisco, 1910-1943. Nuevas perspectivas del docente".

 

 

                                                                                                    Sonia Ibarra Ibarra

De acuerdo con Marc Ferro, "un film es un testimonio", y sus imágenes constituyen "otra historia diferente de la Historia, un contraanálisis de la sociedad"[1] y  deben emplearse no sólo para confirmar un saber, sino para invocar otros saberes.

En el cine mexicano, la mirada hacia el maestro ha sido retrospectiva, por ello retomamos cintas realizadas en periodos posteriores al que nos ocupa,[2] pues retratan al maestro de dicha etapa.

A partir de 1935 aparece el docente en el cine y es significativa la forma en que se le ha reflejado. Los títulos de las películas pueden sugerirnos la forma en que se ha abordado el tema y el lugar que ocupa el maestro en dicha cinta, si es tema principal o no. El género que ha inspirado el docente también nos habla del lugar que se le ha otorgado en la sociedad y de su función; y los actores que han personificado a maestros, expresan cómo la sociedad los percibía y dibujaba en el imaginario proyectado. Con esos tres aspectos podemos definir a grandes rasgos, las imágenes del maestro en la pantalla grande.

Básicamente, consultamos  la obra Historia  documental del cine mexicano, de Emilio García Riera, para inventariar las cintas dedicadas a los “profes” desde 1935 hasta 1976, destacando los actores que desempeñaron el papel docente.


Hay  cintas que abordan a los mentores como figuras principales que, para nuestro estudio son las más significativas, y otras consideran, en forma secundaria en la trama, algún maestro o maestra; de cualquier modo, aportan imágenes del momento acerca del docente en cuestión. Sería imposible hablar de cada filme; por tanto, se anexa aquí un cuadro que nos permitirá comprender cómo se ha abordado al docente de acuerdo con los títulos y los actores portadores de la imagen.

 

TITULO                     

 

ACTOR EN EL PAPEL DE MAESTRO

 

AñO

 

Juan Pistolas

 

Lucha Ruanova

 

1935

 

Los muertos hablan

 

Manuel Noriega

 

1935

 

Malditas sean las mujeres

 

J.José Martínez Casado

 

1936

 

Estrellita

 

Manuel Noriega

 

1938

 

Su adorable majadero

 

Paco Martínez

 

1938

 

Un viejo amor

 

Consuelo Frank

 

1938

 

Una luz en mi camino

 

Miguel Arenas

 

1938

 

Corazón de niño

 

Domingo Soler

 

1939

 

Mil estudiantes y una muchacha

 

Joaquín Pardavé

 

1941

 

No matarás

 

Emilio Tuero

 

1943

 

Internado para señoritas

 

Emilio Tuero

 

1943

 

Amor Prohibido

 

Domingo Soler

 

1944

 

La pícara Susana

 

Luis Aldás

 

1944

 

Una mujer que no miente

 

Gloria Marín

 

1944

 

Club Verde

 

Emilio Tuero

 

1944

 

La viuda celosa

 

Salvatore Baccaloni

 

1945

 

Escuadrón 201

 

Jorge Mondragón

 

1945

 

Las colegialas

 

Aurora Walker, Mimí Derba y Celia Manzano        

 

1945

 

Soltera y con gemelos

 

Ángel Garasa

 

1945

 

Yo fui usurpadora

 

Carlos Martínez Baena

 

1945

 

Amar es vivir

 

Octavio Martínez

 

1945

 

Ella

 

Lina Montes

 

1946

 

Yo vendo unos ojos negros

 

Chela Bon

 

1947

 

El niño perdido

 

Marcelo Chávez

 

1947

 

Otoño y Primavera

 

Emilio Tuero

 

1947

 

Río Escondido

 

María Félix

 

1947

 

Nocturno de amor

 

Carlos Martínez Baena

 

1947

 

Una mujer con pasado

 

Ernesto Vilches

 

1948

 

Maclovia

 

Arturo Soto Rangel

 

1948

 

El supersabio

 

Carlos Martínez Baena

 

1948

 

El dolor de los hijos

 

Armando Sáenz

 

1948

 

Medianoche

 

José Angel Espinoza Ferrusquilla

 

1948

 

El mago

 

Manuel Noriega

 

1948

 

¡Ay Palillo no te rajes!

 

Arturo Soto Rangel

 

1948

 

Cara sucia

 

Paz Villegas

 

1948

 

El gallo giro

 

Aurora Walker

 

1948

 

La casa chica

 

Dolores del Río

 

1949

 

La dama del alba

 

Queta Lavat

 

1949

 

Ladronzuela

 

Dolores Tinoco

 

1949

 

Duelo en las montañas

 

Rita Macedo

 

1949

 

Canta y no llores

 

Rodolfo Landa

 

1949

 

Puerta, joven (El portero)

 

Carlos Martínez Baena

 

1949

 

El baño de Afrodita

 

Luis Sandrini

 

1949

 

Bodas de fuego

 

Alejandro Cobo

 

1949

 

Sangre torera

 

Agustín Isunza

 

1949

 

También de dolor se canta

 

Pedro Infante

 

1950

 

El grito de la carne

 

Fernando Soler y Gustavo Rojo

 

1950

 

Menores de edad

 

Consuelo Mujica

 

1950

 

Rosauro Castro

 

Rosana Ladrón de Guevara

 

1950

 

María Montecristo

 

Eduardo Arozamena

 

1950

 

Historia de un corazón

 

Beatriz Ramos

 

1950

 

Muchachas de uniforme

 

Marga López

 

1950

 

El ruiseñor

 

Elodia Hernández   

 

1951

 

La ausente

 

Rosita Quintana

 

1951

 

Paraíso robado

 

Arturo de Córdova

 

1951

 

La bienamada

 

Roberto Cañedo

 

1951

 

¡Y murió por nosotros!

 

Felipe de Alba

 

1951

 

La estatua de carne

 

Héctor Mateos

 

1951

 

Del rancho a la televisión

 

Armando Arriola

 

1952

 

Acuérdate de vivir

 

Libertad Lamarque

 

1952

 

Borrasca en las almas

 

Roberto Cañedo

 

1953

 

Las infieles

 

Irasema Dilián

 

1953

 

Reto a la vida

 

Susana Canales

 

1953

 

Miradas que matan

 

Julio Villarreal

 

1953

 

El joven Juárez

 

Víctor Alcocer

 

1954

 

Las nenas del 7

 

Estanislao Schillinsky

 

1954

 

Y mañana serán mujeres

 

Salvador Lozano

 

1954

 

Pobre huerfanita

 

Diana Ochoa

 

1954

 

Píntame angelitos blancos

 

Enrique del Castillo

 

1954

 

El mil amores

 

Anita Blanch y Conchita Gentil

 

1954

 

Escuela de Música

 

Libertad Lamarque y Pedro Infante

 

1955

 

La fuerza del deseo

 

Armando Calvo

 

1955

 

Un vago sin oficio

 

Carlos Martínez Baena

 

1955

 

La tercera palabra

 

Marga López

 

1955

 

Mi influyente mujer

 

José Ángel Espinoza Ferrusquilla

 

1955

 

El médico de las locas

 

Enrique García Alvarez

 

1955

 

Sublime melodía

 

León Barroso

 

1955

 

Y si ella volviera

 

Irasema Dilián

 

1956

 

Felicidad

 

Carlos López Moctezuma

 

1956

 

Escuela para suegras

 

Pompín Iglesias

 

1956

 

El camino de la vida

 

Roberto Meyer

 

1956

 

Tropicana

 

Dalia Íñiguez

 

1956

 

El impostor

 

Pedro Armendáriz

 

1956

 

El bolero de Raquel

 

Manola Saavedra

 

1956

 

Mi esposa me comprende

 

Arturo de Córdova

 

1957

 

La marca del cuervo

 

Antonio Aguilar

 

1957

 

Aquí está Heraclio Bernal

 

Domingo Soler

 

1957

 

Concurso de Belleza

 

Kitty de Hoyos y Augusto Benedico

 

1957

 

Tres lecciones de amor

 

Germán Valdez Tin Tan

 

1958

 

Mi niño, mi caballo y yo

 

Guillermo Orea y León Barroso

 

1958

 

El supermacho

 

Óscar Pulido

 

1958

 

Los Santos Reyes

 

Pepe Nava

 

1958

 

Mi madre es culpable

 

Beatriz Aguirre

 

1959

 

Yo pecador

 

Andrés Soler

 

1959

 

Qué bonito amor

 

Joaquín Cordero

 

1959

 

La comezón del amor

 

Demetrio González

 

1959

 

Dormitorio para señoritas

 

Andrés Soler

 

1959

 

Ojos tapatíos

 

Roberto Silva

 

1960

 

Teresa

 

Fernando Rey

 

1960

 

El hombre de la ametralladora

 

Silvia Fournier

 

1960

 

El analfabeto

 

Carlos Martínez Baena

 

1960

 

Simitrio

 

José Elías Moreno

 

1960

 

Pueblito

 

María Elena Marqués

 

1961

 

Corazón de niño

 

Ignacio López Tarso

 

1962

 

El pecador

 

Arturo de Córdova

 

1964

 

Aquella Rosita Alvírez

 

Pascual García Peña

 

1965

 

Los años verdes

 

Enrique Lizalde

 

1966

 

Hasta el viento tiene miedo

 

Marga López

 

1967

 

El libro de piedra

 

Marga López

 

1968

 

La maestra inolvidable

 

María Rivas

 

1968

 

Un Quijote sin mancha

 

Angel Garasa

 

1969

 

El Profe

 

Cantinflas

 

1970

 

El deseo en otoño    

 

Maricruz Olivier        

 

1970

 

Tómalo como quieras

 

Rogelio Quiroga

 

1971

 

Pepito y la lámpara maravillosa

 

Eduardo McGregor

 

1971

 

La recogida

 

Bertha Moss

 

1972

 

El nacimiento de un guerrillero

 

Rubén Monterrubio

 

1973

 

La lucha con la pantera

 

Robert Dumont

 

1974

 

 

La india

 

Jorge Martínez de Hoyos

 

1974

 

Presagio

 

Carmen Montejo

 

1974

 

México, México, ra, ra, ra!

 

Gilberto Pérez Gallardo y Eva Calvo

 

1975

 

Caminando pasos...caminando

 

Ernesto Gómez Cruz

 

1975

 

Las fuerzas vivas

 

Héctor Ortega

 

1975

 

La palomilla al rescate

 

Ofelia Medina

 

1976

 

La casta divina

 

Ana Luisa Peluffo

 

1976[3]

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Los actores, personajes y su drama:

Distintos géneros han abrazado al docente: la farsa, la comedia, el melodrama y,  fundamentalmente, el drama, lo que habla del tipo de definición que de él se hace.

Para el mexicano el género por excelencia es el melodrama: se nos da de una manera absolutamente natural e independientemente de las cargas de "moralina" que tiene, es nuestro género y ha sido muy bien realizado.[4]

 

Existen tres cintas de gran fama que significativamente destacan imágenes predominantes de los mentores y se caracterizan por ser dramas profundos:

Río Escondido

La maestra inolvidable y

Simitrio

En Río Escondido, dirigida por Emilio Fernández en 1947, María Félix  desempeña el papel de maestra. Rosaura Salazar, hermosa, de gran carácter e iniciativa; encarna el papel de maestra vasconcelista, apóstol y mártir. Una dramática historia, que personifica  las dotes del maestro ideal, factor de cambio social.  Vence epidemias, al cacique, y el miedo y la apatía ante el progreso, así como las limitantes personales de salud y físicas.[5]

Tras recibir una plaza de manos del presidente de la República, y la encomienda de salvar al pueblo de la ignorancia, Rosaura Salazar se dirige a Río Escondido, un pueblo del norte del país, a pesar de la advertencia de su maestro  que conoce su mal cardíaco.


En el trayecto conoce a un joven pasante de medicina, que la atiende en un desvanecimiento. Al llegar al pueblo, Rosaura se encuentra con que no hay escuela, pero sí una epidemia de viruela y que el pueblo está sometido a la voluntad del cacique Regino. Con la ayuda del pasante, Rosaura logra vencer la epidemia y negocia con Regino la reapertura de la escuela. La escasez de agua se agudiza y un niño muere al tratar de sacar agua del aljibe. Finalmente, Rosaura mata a Regino por querer abusar de ella, liberando así al pueblo, sin embargo, sufre un nuevo ataque cardiaco y antes de morir escribe un informe de su labor al Presidente de  la república.

 

 

 

 

 

 

 

 

Con una profunda creencia en la educación como arma para salvar al pueblo, Emilio Fernández presenta una maestra ideal, maravillosa, pero llena de falsedad, que influye extraordinariamente en la vida de Río Escondido, y  curiosamente no asume su principal misión: enseñar. Otro tipo de gestiones absorben su tiempo y su vida.

 


 

María Rivas, encarna a La maestra inolvidable -dirigida por René Cardona en 1968-, cuyo  destino es sufrir y soportar estoicamente. Víctima de un incidente personal, en el que muere el hombre que ama, queda coja muy joven. Asume abnegadamente su situación y continúa dando clases hasta en los lugares más apartados del pueblo, visitando e impartiendo clases a quienes no pueden asistir a la escuela. Por falsas intrigas, es destituida de su empleo y se va. Todo el pueblo intenta impedir su partida, pero muere bajo la lluvia. La recompensa por parte de la comunidad es simbólica y póstuma: una placa en su honor.[6]

Entre líneas podemos leer la problemática de los docentes de esa época: la incertidumbre laboral, y la facilidad con que se les despojaba de su trabajo, de tal modo que una intriga propiciaba una destitución de una maestra con muchos años de servicio. Por cierto, en el Archivo de Instrucción Pública encontramos testimonios de ceses injustificados, más no así de condecoraciones y rectificaciones del pueblo en favor de los docentes.


          En Simitrio, dirigida por Emilio Gómez Muriel en 1960, se capta la idea del maestro abnegado, agotado en y por su profesión. El viejo y casi ciego maestro rural, Cipriano, personificado por José Elías Moreno, es víctima en el final de su vida, de burlas y engaños por parte de sus alumnos. Sus exalumnos, padres de los chicos, le reconocen su esfuerzo y se oponen a su jubilación. Finalmente, todo su sufrimiento es compensado con las satisfacciones del cariño de los discípulos  y con los honores y monumentos que el pueblo rinde a su labor social.

Esta cinta patentiza, de nueva cuenta, la ingrata carrera del docente, a quien  la sociedad trata de pagar con honores y discursos, en lugar de ofrecerle una vida digna. La cinta proyecta la etapa final de su existencia, prolongada hasta lo inaudito por la sobrevivencia, para evitar una irrisoria pensión y con el consecuente menosprecio popular por su experiencia ante el inevitable desgaste físico.

Mención aparte merecen dos cintas que, aunque proyectan al maestro en forma secundaria, no dejan de ser significativas: Maclovia y La Guerra Santa.

Una interesante imagen encontramos en Maclovia, dirigida por Emilio Fernández en 1948, pues permite apreciar el significado del maestro dador de la verdad y mensajero de amor al interpretar las cartas enviadas entre Maclovia y José María (representados por María Félix y Pedro Armendáriz). Arturo Soto Rangel representa aquí a don Justo, el maestro de escuela que además trata de moderar en las difíciles relaciones entre los indígenas y las tropas federales, un rol que habían desempeñado anteriormente los curas y que a partir de la Revolución Mexicana (1910-1917), asumen los docentes.


En La Guerra Santa, dirigida por Carlos Enrique Taboada en los años setenta, Claudio Obregón asume el papel de docente, intermediario, gestor y representante del gobierno durante la cristiada, así como de dador de conocimiento y de luz para el pueblo. Es dibujado como el enemigo de los cristeros; pero, a la vez expresa la imagen de apostol y víctima sacrificado en el cumplimiento fiel de la lucha contra la ignorancia y el fanatismo.

Ante el asesinato de un cura, un jefe cristero investiga entre los lugareños los pormenores del asunto:

El maistro denunció (al padrecito Luis), disque porque habló mal del gobierno. El maistro lo llamaba con una palabra rara que no entendí...

¿Y ese maestro qué?(pregunta el jefe cristero).

Un hombre muy malo, no cree en nada, ni en Dios ni en la virgen, pero pues está bien con el gobierno, y les informa de todo lo que hacemos acá.

En su huida, el maestro fue capturado de inmediato  y al día siguiente ahorcado delante de su hija de cinco años, a quien pidió: "Rosa, no te tapes la cara, quiero que veas todo para que nunca olvides lo que hacen los soldados de Cristo".

Los actores investidos como maestros nos permiten dibujar esa imagen colectiva proyectada en el celuloide. En los papeles femeninos, además de María Félix y María Rivas, encontramos a:

Dolores del Río quien  personifica a una maestra en la cinta La Casa chica, donde el sugestivo título nos habla de una maestra universitaria que sostiene una relación con un hombre casado, situación que no es aceptada por la sociedad, y donde la intimidad afecta su vida profesional.

En Pueblito, María Elena Marqués protagoniza a Rosalía, maestra que lucha por la construcción de una escuela rural y que se enamora del ingeniero encargado de realizar tal empresa. Ella lucha contra la oposición del cacique y triunfa finalmente.[7]


Irasema Dilián, Mimí Derba, Rita Macedo, Rosita Quintana, Libertad Lamarque, Maricruz Olivier, Ana Luisa Peluffo, Ofelia Medina, Prudencia Griffel y Marga López entre otras, desfilan también en este juego de espejos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Entre los actores, el preferido es Emilio Tuero, quien aparece en seis cintas como maestro joven, atractivo, modesto con grandes cualidades y preparación: Internado para señoritas 1943; No matarás1944; Club Verde (El recuerdo de un vals) 1944; Yo fuí usurpadora 1945,  Otoño y primavera, 1947 y Secretaria Particular, 1952.[8]

 


Tuero da vida  al docente bien parecido del que se enamoran las adolescentes y que, a su vez, cae en las redes de alguna de sus alumnas. Expresa al docente castrado del que nos habla Theodor Adorno, que tiene el compromiso de guardar cierto ascetismo. Además de su atractivo físico, este tipo de maestro es noble y posee un gran corazón.


 

Arturo de Córdova en El Pecador muestra otra cara del docente: un maestro universitario viudo y con circunstancias adversas cae en el vicio del alcohol y renuncia a dirigir la escuela. Se mete en líos y al final un exalumno, agente del ministerio público, lo libra de la cárcel.[9]

Domingo Soler caracterizó también a maestros, aunque del tipo maduro y de gran experiencia, v.gr. en Corazón de niño, (1939).[10] En una versión posterior de este tema, en 1962, Ignacio López Tarso representa al profesor Almeyda quien se involucra en la vida de sus alumnos y trata de ayudarles a resolver sus problemas.

 

 

 

 

 

 


La gracia del ser docente:         

En la comedia, existe algo singular: predomina un actor como expresión del docente, aunque en cintas donde el maestro mantiene un papel secundario. Por ejemplo, encontramos  a Carlos Martínez Baena en 6 cintas: Yo fui usurpadora, 1945; Nocturno de amor, 1947; El supersabio, 1948; El portero, 1949; Un vago sin oficio, 1955 y El analfabeto, 1960.

Por su parte, Germán Valdez, Tin Tán, protagoniza a un maestro cuya trama embona perfectamente con nuestra temática: Tres lecciones de amor (o las tres caras de Tin Tán), donde representa a un docente que sufre "amnesia de moral" y se comporta desordenadamente. Al final, por supuesto, recobra la sensatez y vuelve a ser el recto maestro de antes.

Mario Moreno Cantinflas, en El Profe, encarna al maestro Sócrates García, quien lucha contra el cacique y el cura para sacar adelante la escuela que está en ruinas. Sortea sinnúmero de dificultades al organizar a sus alumnos y conquistarse al cura, para establecer una alianza como poseedores del camino recto, y consigue el enjuiciamiento del cacique por parte del gobernador. Se reivindica la imagen del cura, y no así la del caique, que continúa siendo el “malo de la película”. Contrariamente a otras cintas, ésta tiene un final feliz para el maestro, quien se enamora de Hortensia y es recompensado con una escuela nueva.[11] Sen ella se proyecta un docente que arregla la vida de todos y una imagen burda de la rectitud y la perfección.


Sacando cuentas..

El periodo revisado en cuanto a producción cinematográfica, nos permite destacar que en 1948 y 1949 se realizaron 9 filmes en cada año, es decir, una cada 2 meses. Sin embargo, ninguno aborda al maestro como personaje principal.

De 1960 a 1970 encontramos una mayor producción en este sentido, pues se hicieron 7 cintas donde el primer papel corresponde al docente, mientras que de 1935 a 1960, sólo encontramos el mismo número de películas dedicadas enteramente al maestro.

Un total de 125 películas en un lapso de cuarenta y un años, de las cuales catorce abordan al docente como estelar y 111 lo refieren en forma secundaria. En ellas, 41 son mujeres y 84 hombres.

El cine, es mejor que la vida”, dice Emilio García Riera, y sin embargo, el dibujo que en la pantalla  se hace de los profesores no es nada halagüeño. El cine de los años cuarenta, principalmente, se encargó de fortalecer en nuestras conciencias, la imagen de un maestro vasconcelista, apóstol y con vocación de mártir; imagen que guardamos hasta el presente. Se sublimó al maestro a tal grado, que se alejó de la realidad y se contribuyó a esa imagen ajena a lo material, pero dueña de la sabiduría. Una compensación simbólica, opuesta a la miseria material, dibujando un mentor que vive y sobrevive con base en el prestigio y las alabanzas. Este imaginario es válido para toda América Latina


El cine es responsable, en gran parte, de la imagen obsoleta y poco real del maestro, que prevalece y que guardamos dentro de nosotros, pues enaltece la cruzada vasconcelista en un periodo posterior, prolongando el apostolado hasta la muerte misma y propone una imagen predominantemente masculina del docente, opuesta totalmente a la realidad, con gran capital cultural, pero en la miseria material. Un criterio estético acompaña a maestras y maestros, o se es joven y encantador o de avanzada edad con poca autoridad moral. Para una reivindicación magisterial es indispensable una campaña nacional que redefina al docente desde el cine, la literatura, la legislación y sobre todo, desde la propia autopercepción del maestro.  Pues el gobierno mediante el discurso y la legislación ha aportado esa imagen y la literatura ha dibujado también  al docente del que hablamos.

Los actores y los géneros definen a un maestro patético, objeto de dramas y a la vez, víctima de la comedia, donde o es un individuo engrandecido, o ridiculizado. La miseria material lo acompaña en todas las películas, al igual que los atributos de capital cultural;  pero en las imágenes, la vocación compensa simbólicamente su pobreza, pues se le reconoce como poseedor y dador de conocimiento.  Con amores trágicos, imposibles o insatisfechos, su misión lo vacía.

Las máscaras a veces ahogan, y con tanto patrón y tipo ideal, el maestro olvida su  particular y personal existencia. Los modelos congelan y evitan el ser real pleno de matices, así como influyen en su devenir y en su propia existencia.

Estas imágenes han colaborado a crear un imaginario ajeno a la realidad del docente, fortaleciendo los tabúes acerca de la profesión de enseñar, donde el profesor debe ser un modelo a seguir, un ser ejemplar, desinteresado y culto, con la misión consiste de salvar a la sociedad de la ignorancia.   

Se enfatiza el lado sublime del asunto y la compensación simbólica opuesta a la material dibujando un mentor que vive y sobrevive con base en el prestigio y las alabanzas.

¿No será tiempo ya de reclamar el derecho a la imperfección y de recuperar una imagen de trabajadores de la educación de carne y hueso?.


                                                             

NOTAS

 



[1].Ferro Marc. "El cine, ¿un contranálisis de la sociedad?", en:Jacques Le Goff y Pierre Nora (dir.) Hacer la historia, España: Editorial Laia, volúmen III, 1974, pp. 245-246.

[2].El periodo del trabajo de tesis es de 1910-1943.

[3].García Riera, Emilio. Historia Documental del cine mexicano. Guadalajara: Universidad de Guadalajara, 1992.

[4].Patricia Vega."Hacer cine en México: un milagro" en: Revista Artes de México Revisión del cine mexicano. Número 10 Nueva Epoca, invierno de 1990.

[5].Emilio García Riera.Op.Cit. tomo 4, pp 143-144.

[6]. Ibid., tomo 14, pp. 127-128.

[7].Ibid., Tomo 11, pp. 78-80.

[8].Ibid., Tomo 3.

[9].Ibid., Tomo 12, pp. 78-79.

[10].Ibid.,Tomo 2, p 11.

[11].Ibid., Tomo 15, pp. 147-148.

 

 

BIBLIOGRAFIA

ADORNO, Theodore. Consignas. Argentina: Amorrortu,1993.

 

Artes de México. Revisión del cine mexicano. Edicion Especial. Número 10, Nueva Epoca. México,    1992.

 

DE LA VEGA ALFARO, Eduardo. La industria cinematográfica mexicana perfil histórico-social.            Cuaderno de Divulgación Segunda Epoca No. 37. Guadalajara: Universidad de Guadalajara,        1991.

 

FERRO, Marc. "El cine, ¿un contranálisis de la sociedad?", en: Jacques Le Goff y Pierre Nora (dir.)      Hacer la historia, España: Editorial Laia, volumen III, 1974.

 

GARCIA RIERA, Emilio. Historia documental del cine mexicano. Guadalajara:        Universidad de Guadalajara, 1992.

 

GOMEZJARA, Francisco Javier y DE DIOS, Delia Selene. Sociología del cine. México: Editorial       Diana, (Colección Sep Setentas), 1981.

 

IGLESIAS, Norma. La visión de la Frontera a través del cine mexicano. Baja California: Centro     de Estudios Fronterizos del Norte de México. 1985.

 

ROZADO, Alejandro. Cine y realidad social en México. Guadalajara: Centro de       Investigación y Enseñanza Cinematográficas de la Universidad de Guadalajara. 1991.