UNA NUEVA EDUCACIÓN PARA UN NUEVO SIGLO

 Manuel Area Moreira

 Publicado en la revista NETDIDÁCTIC@, nº 1, octubre 1998


El nuevo siglo: la sociedad de la información

En las sociedades industriales avanzadas (Europa, EEUU, Japón, ...)  la presencia y hegemonía de las denominadas "nuevas tecnologías" (en adelante, NNTT) en las transacciones económicas y comerciales, en el ocio y el tiempo libre, en la gestión interna de empresas e instituciones, en las actividades profesionales, ..., comienza a ser un hecho evidente e imparable.

Las nuevas tecnologías de la información y comunicación (ordenadores, equipos multimedia de CD-ROM, redes locales,Internet, T.V. digital ...) que podríamos definir como sistemas y recursos para la elaboración, almacenamiento y difusión digitalizada de información basados en la utilización de tecnología informática, en consecuencia, están provocando profundos cambios y transformaciones de naturaleza social y cultural, además de económicos. Muchos pensadores e investigadores denominan a este nuevo contexto social, cultural, político y económico en el que vivimos como sociedad de la información.

La "información" se ha convertido en una materia prima de primer orden que se elabora, se transforma y se comercializa como cualquier otro producto manufacturado. La "información" ha impregnado tanto las instituciones y organizaciones sociales como la vida cotidiana de cada individuo de tal modo que en estos momentos dependemos cada vez más de las máquinas que la transmiten. Todas las personas producimos y consumidos diariamente información bien a través del teléfono, de los medios de comunicación, de los ordenadores.

De modo similar en las sociedades urbanas como la nuestra, la socialización cultural de los niños u niñas cada vez en mayor medida se produce a través de la utilización de distintas tecnologías de la información que utilizan prácticamente desde que nacen (la televisión, el vídeo, el multimedia, videojuegos, Internet, ...). Los actuales ciudadanos menores de diez años son, en este sentido, la primera generación nacida y amamantada culturalmente en la llamada sociedad de la información.

En consecuencia, esta nueva generación cada vez aprenden más cosas fuera de la escuela a través del uso de las distintas tecnologías audiovisuales e informáticas. Dicho de otro modo, cada día los jóvenes acceden a más educación fuera del contexto escolar a través de soportes multimedia, de software didáctico, de televisión digital, de redes informáticas, de programas audiovisuales para vídeo, ...

Una escuela anticuada

¿Cómo está afrontando la institución escolar este fenómeno? ¿Las escuelas disponen de los recursos y medios suficientes para poder desarrollar adecuadamente procesos educativos apoyados en estas nuevas tecnologías? ¿Conoce y domina el profesorado la tecnología como para usarlas provechosamente con fines pedagógicos? ¿Se enseñan en las escuelas los conocimientos y habilidades adecuadas para que nuestros alumnos puedan desenvolverse inteligentemente en la sociedad de la información?.

Muchos opinamos que no. Muchos ya afirman que la escuela está quedándose rezagada respecto a los vertiginosos cambios que se están produciendo en el seno de nuestras sociedades. ¿Qué hacer, en consecuencia, para que la institución escolar se adecúe a las nuevas necesidades y demandas educativas de la sociedad de la información?

¿Analfabetos tecnológicos?

Hasta la fecha, uno de los papeles clave asignados al sistema escolar, ha sido el de la alfabetización del alumnado en el dominio de la cultura impresa en sus dos dimensiones: la lectura (es decir, la capacidad para obtener conocimiento a través de la decodificación de los símbolos textuales) y la escritura (la capacidad para comunicarse a través de dichos símbolos). A lo largo del s. XIX y XX hemos definido como persona alfabetizada a aquella que dominada los códigos de acceso a la cultura escrita o impresa (saber leer) y que a la vez poseía las habilidades para expresarse a través del lenguaje textual  (saber escribir).

Hoy en día, en un mundo donde la comunicación se produce no sólo a través del lenguaje escrito, sino también a través de otros lenguajes como son el audiovisual y a través de soportes físicos que no son impresos (televisión, radio, ordenadores, ...) el concepto de alfabetización cambia radicalmente. Los educadores debemos cambiar nuestro concepto de persona culta y alfabeta.

En la actualidad el dominio sólo de la lectoescritura parece insuficiente ya que sólo permite acceder a una parte de la información vehiculada en nuestra sociedad: a aquella que está accesible a través de los libros. Una persona analfabeta tecnológicamente queda al margen de la red comunicativa que ofertan las nuevas tecnologías.

¿Qué estamos sugiriendo? Que en un futuro inmediato aquellos ciudadanos que no sepan desenvolverse en la cultura y tecnología digital de un modo inteligente (saber conectarse y navegar por redes, buscar la información útil, analizarla y reconstruirla, comunicarla a otros usuarios) no podrán acceder a la cultura y el mercado de la sociedad de la información. Es decir, aquellos ciudadanos que no estén cualificados para el uso de las NNTT tendrán altas probabilidades de ser marginados culturales en la sociedad del siglo XXI.

Este analfabetismo tecnológico provocará, seguramente, mayores dificultades en el acceso y promoción en el mercado laboral, indefensión y vulnerabilidad ante la manipulación informativa, incapacidad para la utilización de los recursos de comunicación digitales.

Educar para la cultura y tecnología digital

Por esta razón, una meta educativa importante para las escuelas debiera ser la formación de los niños y niñas como usuarios cualificados de las nuevas tecnologías y de la cultura que en torno a ellas se produce y difunde. Esta formación, desde nuestro punto de vista, debe plantearse con objetivo de que los/las alumnos/as:

·                     dominen el manejo técnico de cada tecnología (conocimiento práctico del harware y del software que emplea cada medio),

·                     posean un conjunto de conocimientos y habilidades específicos que les permitan buscar, seleccionar, analizar, comprender y recrear la enorme cantidad de información a la que se accede a través de las nuevas tecnologías

·                     desarrollen un cúmulo de valores y actitudes hacia la tecnología de modo que no se caiga ni en un posicionamiento tecnofóbico (es decir, que se las rechace sistemáticamente por considerarlas maléficas) ni en una actitud de aceptación acrítica y sumisa de las mismas.

Buscando un nuevo modelo educativo

Las nuevas características y necesidades de la llamada sociedad de la información reclaman un nuevo modelo de escolaridad. Es necesario y urgente cambiar el significado y sentido de la educación en las escuelas. Ya no sirve como en décadas anteriores que el alumnado memorice y almacene mucha información (sobre geografía, historia, ciencias naturales, matemáticas, lingüística, etc.). Lo relevante, en la actualidad, es el desarrollo de procesos formativos dirigidos a que el alumnado:

·                     aprenda a aprender (es decir, adquiera las habilidades para el autoaprendizaje de modo permanente a lo largo de su vida)

·                     sepa enfrentarse a la información (buscar, seleccionar, elaborar y difundir aquella información necesaria y útil)

·                     se cualifique laboralmente para el uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación

·                     tome conciencia de las implicaciones económicas, ideológicas, políticas y culturales de la tecnología en nuestra sociedad

El sistema escolar que tenemos nació con una concepción de la enseñanza pensada para dar respuestas de las sociedades industriales del siglo XIX y XX. La sociedad del siglo XXI representa un escenario intelectual y social radicalmente distintos. Nuestra responsabilidad es ir elaborando alternativas pedagógicas innovadoras que respondan a las exigencias sociales de una sociedad democrática en un contexto dominado por las tecnologías de la información. ¿Cuál debe ser este nuevo modelo educativo para las escuelas del nuevo siglo? ¿Cómo ponerlo en práctica en las aulas? ¿Qué cambios deben ser introducidos en los centros educativos? ¿Cómo formar al profesorado para asumir estos retos?... Muchas preguntas para un solo artículo. Continuaremos.