INFORMÁTICA Y VISIÓN ESCOLAR

 

PILAR JOFRE IBÁÑEZ

Óptico‑optometrista

 Centro Visiológico y Psicomotor.

 

La introducción de la Informática en la escuela crea nuevos ambientes que tienen gran impacto visual.

El uso del ordenador es un medio muy valioso para facilitar la tarea educativa, pero deberemos tener muy en cuenta las Demandas Visuales a las que su utilización está asociada.

Ahora bien, ¿qué funciones visuales están aplicadas en dichas demandas?

Cuando nosotros miramos a los objetos, dos acciones fundamentales tienen lugar: la Convergencia y la Acomodación.

Por la Convergencia orientamos nuestros ojos y los colocamos en la posición adecuada para ver aquello que ha entrado en nuestro Campo Visual ,r ha estimulado nuestra atención. Los músculos axternos oculares deben funcionar coordinados ,.para «apuntar» al mismo sitio e impedir la visión doble.

Posteriormente mediante la flexibilidad de la función acomodativa enfocamos dicho estímulo visual.

Hay que destacar el hecho de que cuanto más próximo esté el objeto de fijación, en nuestro caso el teclado y la pantalla del ordenador, la carga visual asociada a las funciones visuales mencionadas jumenta. Este esfuerzo se vería potenciado, en el caso de que cuando el escolar mire al estímulo visual éste estuviese en movimiento y el seguimiento del mismo, ya sea un símbolo o un dibujo, implicaría mayores exigencias de coordinación de ambos ojos.

Considerando que el término del Desarrollo Visual del niño se realiza entre los 6 y 7 años, no se debería someter al escolar antes de estas edades, a aprendizajes que requieran una visión de precisión. Posteriormente las Funciones Visuales se van afinando y consolidando.

Problemas visuales

Si hemos hablado de los fundamentos de la función visual, los desequilibrios o alteraciones de los mismos son los que nos provocarán los Problemas Visuales.

Dejando a un lado los problemas congénitos y haciendo hincapié en los adquiridos, podemos asegurar que ciertas predisposiciones orgánicas favorecen la aparición de los mismos asociadas tanto a condiciones deficientes del ambiente como a posturas incorrectas.

Los defectos implicados en la función acomodativa, es decir, en el enfoque, son los que conocemos como miopía, hipermetropía, astigmatismo...

Es frecuente observar el hecho de que el niño para superar las exigencias escolares, fundamentalmente en visión próxima, busca «adaptaciones». Entre ellas y en gran proporción se encuentran las llamadas miopías funcionales. Las predisposiciones miópicas se manifiestan con el objetivo de evitar un esfuerzo de acomodación prolongado. Como sabemos, el miope, sin realizar dicho esfuerzo, es muy eficaz en distancias visuales cortas pero con el sacrificio en parte de la visión de lejos.

Por tanto, si tenemos en cuenta el hecho de que el teclado y la pantalla del ordenador se colocan normalmente dentro de dichas distancias reducidas, estas potenciaciones miópicas pueden producirse por la utilización excesiva de los mismos.

La gran fatiga acomodativa que le supone al niño hipermétrope la visión continuada de cerca puede provocar un rechazo de la actividad ante el ordenador u otro tipo de tareas.

Los problemas asociados a la orientación de los ojos suelen pasar más desapercibidos aunque su importancia es fundamental. Es fácil pensar que si el escolar tiene problemas a la hora de controlar los movimientos oculares, le será difícil seguir o fijar con precisión los caracteres o símbolos representados en la pantalla, pasar de una línea a otra...

Otras consecuencias que se podrían derivar de un uso prolongado del ordenador en alumnos con problemas visuales latentes son los estrabismos. En gran mayoría de casos es otra de las malas adaptaciones que busca el sistema visual del niño, para funcionar sin esfuerzo. Sus ojos, esporádica o permanentemente, no pueden alinearse simultáneamente sobre el punto de fijación. Por tanto, para no ver doble, desvían uno u otro ojo hacia afuera o hacia dentro, suprimiendo la imagen procedente del mismo. La posible consecuencia es que por falta de uso este ojo se haga «vago».

Un problema menos grave, pero que disminuye notablemente la eficacia del escolar, son las llamadas forias. Los ejes visuales están coordinados sobre el mismo objeto o estímulo pero empleando un esfuerzo que provoca numerosas molestias secundarias. Si en una etapa dada la fatiga llegase a un punto crítico, podría desembocar en los estrabis­mos mencionados.

Las deficiencias en las coordinaciones oculares implican mala percepción de las distancias, de la profundidad...

Signos asociados a posibles alteraciones de las funciones visuales

Las deficiencias de las capacidades y habilidades visuales se suelen manifestar con una serie de sig­nos fácilmente observables por el profesorado.

Por esta razón y antes de someter a los alum­nos al uso del ordenador, debería observarse si:

‑ Sitúan la cara muy cerca del objeto de fija­ción (teclado, pantalla...).

‑ Mezclan o saltan palabras, símbolos e in­cluso líneas...

‑ Adoptan posturas incorrectas como incli­nación de la cabeza a un lado...

‑ Se tapan o cierran un ojo.

‑ Comentan que al tapar uno u otro dicen ver mejor con el otro.

‑ Se quejan de dolores de cabeza y/o ocula­res; enrojecimiento u ojos llorosos con gran sensibilidad a la luz...

‑ Presentan ojos desviados manifiesta u es­porádicamente...

‑ Realizan movimientos exagerados de la ca­beza cuando siguen algún estímulo visual (caracteres en la pantalla del ordenador...).

Como consecuencia, se producen estados de fatiga o nerviosismo, con disminución de la com­prensión y concentración. Si el sistema visual del escolar no puede mantener estas tensiones, re­chazará las actividades que estén por encima de sus capacidades visuales.

¿Qué medios podemos utilizar para proteger la visión del escolar?

La visión sin problemas existe y puede mante­nerse siempre que adoptemos algunas precaucio­nes.

Desde el nivel ÓPTICO podemos aplicar un concepto relativamente nuevo: la OPTOMETRÍA FUNCIONAL. Considera que en ausencia de con­diciones patológicas, las dificultades visuales se deben a alteraciones de las Funciones.

Su objetivo es la Prevención y el Bloqueo de po­sibles problemas visuales.

La Terapia a seguir incidirá tanto en el Entorno Ambiental como en el propio niño.

En cuanto al Entorno, actuaremos sobre aque­llos factores que tienen influencia sobre las funcio­nes visuales, aplicando unas normas de Higiene Ambiental, Postural y Visual.

Unas condiciones ambientales deficientes harán que el escolar se aproxime excesivamente a los componentes del ordenador con el consiguiente aumento de la carga visual.

Buscaremos, por tanto, un nivel de iluminación equilibrado en el que no existan fuertes contrastes de luz. Evitaremos reflejos sobre el teclado y fun­damentalmente en la pantalla, por lo que no debe ser colocada ni de frente ni de espaldas a ventanas por ser zonas sobreiluminadas. As¡ mismo, trata­remos que su ubicación no bloquee, en la medida de lo posible, el campo de visión frontal del alum­no.

En cuanto a la pantalla propiamente dicha, eva­luaremos la calidad de los símbolos en ella repre­sentados, considerando características tales como estabilidad de la imagen (no centelleo), nitidez y contraste adecuado de los caracteres con respec­to al fondo... todos ellos factores con incidencia directa en la Adudeza Visual.

La postura corporal está asociada a la posición que toman los.ojos y al desgaste fisiológico conse­cuente al mantenimiento de una actividad.

Una postura correcta requiere un equilibrio de altura entre la mesa y el asiento. La espalda recta y apoyada, tanto para evitar tensiones a nivel de la columna como excesivas inclinaciones de cabeza sobre el teclado y la pantalla. Piernas no flexiona­das forzosamente, formando un ángulo aproxima­do de 90° en las rodillas, ángulo que también debe ser respetado para los codos. Disminuirá la sensa­ción de fatiga si los pies permanecen apoyados en el suelo o nos servimos de un reposapiés.

Normas de Higiene Visual serían el efectuar breves pausas cada 30 minutos, con el fin de rela­jar las funciones visuales. Para ello miraremos dis­tancias lejanas; lo ideal sería a través de una ven­tana y en caso de no ser posible, nuestros ojos se dirigirán hacia objetos situados a varios metros.

Si el cansancio es muy manifiesto, una gran sensación de bienestar se produce si durante 2 o 3 minutos cerramos los ojos apoyando las palmas de las manos sobre los mismos.

Se recomienda no someter a escolares entre los 8 y 10 años a sesiones muy largas ante el ordenador, aproximadamente una hora. Si no se consulta excesivamente la pantalla, el tiempo de permanencia ante la misma puede ser aumen­tado en alguna proporción.

A partir de los 11 o 12 años la duración de las sesiones puede prolongarse considerablemente aunque siempre teniendo en cuenta las normas de higiene desarrolladas.

Siempre que observemos alguno de los signos mencionados anteriormente es imprescindible so­meter al niño a un Análisis Visual, aunque es con­veniente hacerlo ya al término de la etapa pre­escolar. El Análisis Optométrico evaluará si el Sis­tema Visual del niño está preparado para afrontar los nuevos aprendizajes a los que será sometido.