Revista Candidus Año 1- No.11 – Septiembre / Octubre 2000

EN BUSCA DE LA CALIDAD EN LA ATENCION EDUCATIVA, UNIDAD Y DIVERSIDAD

Ana María Silverio

                La afirmación de que la edad preescolar constituye una etapa fundamental en todo el desarrollo de la personalidad del niño, resulta ampliamente compartida por todos los pedagogos que se han ocupado desde distintas posiciones de los problemas de la educación, el desarrollo y la formación del ser humano.

                Multiples estudios e investigaciones han evidenciado que en esta etapa se sientan las bases, los fundamentos esenciales para todo el posterior desarrollo infantil, así como la existencia de grandes reservas y posibilidades que en ella existen para la formación de diversas capacidades, cualidades personales y el establecimiento inicial de rasgos del carácter.

                Existen diferentes posiciones, acerca de cuáles son las fuerzas que producen o inhiben este desarrollo, las causas que lo generan y las vías para lograrlo.

                Partiendo de la consideración de que la respuesta teórica que se dé a estas interrogantes en gran medida repercute o define las concepciones de un currículo para esta etapa del desarrollo infantil, se hace necesaria una clara determinación de nuetra posición.

               

                Así, la concepción teórica de la que partimos se corresponde con las posiciones que reafirman el papel fundamental que tienen las condiciones de vida y educación en todo el desarrollo de la personalidad del niño en general, y muy específicamente, en la etapa de 0 a 6 años; es decir, de cómo se eduque al niño, del sistema de enseñanza y educación desde sus primeros años de vida, ya sea en condiciones de vida familiar o en una institución educativa (teniendo en cuenta sus particularidades anatomo-fisiológicas ), dependerá, en gran medida, la formación de toda una personalidad armónica e integralmente desarrollada.

                En esencia, esta concepción difiere de aquellos enfoques en que el desarrollo se considera como un proceso espontáneo, que tiene sus propias regularidades internas y que se realiza independientemente de las influencias externas, o de aquellos que, aún considerándolas, las supeditan a las leyes del desarrollo interno.

                La posición de carácter general de la que partimos presupone en el plano pedagógico concreto, la elaboración de un sistema de influencias pedagógicas sistemáticamente organizadas y dirigidas al logro de determinados objetivos, y estructuradas en un currículo.

                En las condiciones de nuestro país -Cuba -, este currículo se organiza en dos formas diferentes de aplicación en la práctica: por vía institucional y por vía no institucional, no formal;  pero sigue siendo el mismo currículo, con los mismos objetivos, con iguales contenidos programáticos, fundamentados en los mismos principios teóricos y metodológicos y con orientaciones didácticas semejantes para los que se encargan de la atención educativa a los niños de estas edades.

                Entonces, se rompe la dicotomía que usualmente se plantea para establecer diferencias entre las vías formales y no formales. No se trata de organizar la atención educativa de niños con diferentes expectativas y logros, que en muchos países se caracteriza como de «primero y segundo orden», sino de plantearse los mismos objetivos de una formación integral, de alcanzar el máximo desarrollo posible en cada niño y, como resultado, su adecuada preparación para el aprendizaje escolar.

                Las dos vías señaladas se concretizan en nuestro país de la siguiente forma:

•              La vía institucional, que se realiza en los llamados Círculos Infantiles y en las aulas de preescolar de las Escuelas Primarias.

                Los Círculos Infantiles son instituciones educativas que atienden a los niños y niñas de madres trabajadoras desde los seis meses hasta los seis años de edad , cuando ingresan en la escuela.  En ellos, son educados  por educadoras graduadas en Universidades Pedagógicas apoyadas en esta gestión por auxiliares pedagógicas que son verdaderas colaboradoras en el desarrollo del proceso educativo, las que también  reciben una preparación especial. Además, cuentan con servicios de atención médico-estomatológica permanente y con un programa nutricional en correspondencia con las necesidades de estas edades.

A estas instituciones asisten los niños y niñas diariamente, desde las ocho de la mañana hasta las cinco de la tarde, en dependencia del horario de los padres. En los 1118 Círculos Infantiles se educa al 17% de la población cubana de 0 a 6 años.

                Las aulas de preescolar, que atienden a los niños y niñas de 5 a 6 años, existen tanto en los círculos infantiles como en las escuelas primarias urbanas y rurales. De la educación de estos niños se ocupan las maestras de preescolar, formadas en Universidades Pedagógicas, las que cuentan con el apoyo de auxiliares pedagógicas, también formadas especialmente.

                A estas aulas asisten diariamente los niños y niñas, en general, de ocho a cuatro y treinta de la tarde, aunque existen algunas que funcionan una sola sesión.

                La cobertura de atención para la población infantil de cinco a seis años es del 98,7 % en el país.

                En ambos tipos de institución, para la educación de los niños y niñas se cuenta con un programa fundamentado científicamente, con orientaciones metodológicas para su realización en la práctica y cuadernos de trabajo para las distintas áreas que el programa abarca. 

•              La vía no institucional, llamada Programa EDUCA A TU HIJO, que abarca a los niños desde antes del nacimiento hasta su ingreso a la escuela, tiene un carácter comunitario y eminentemente intersectorial y toma como núcleo básico a la familia, la que orientada, es la que realiza las acciones educativas con sus hijos desde las primeras edades en el hogar.

                El modelo de educación no formal para los niños y niñas de 0 a 6 años,constituye un verdadero Programa Social de Atención Educativa. En él participan representantes de los distintos organismos estatales y organizaciones sociales (Salud, Cultura, Deporte, Federación de Mujeres Cubanas, Asosiación Nacional de Agricultores Pequeños, entre otras),  que operan en la comunidad, integrados en un Grupo Coordinador o Comité Gestor que coordina Educación, que es el que concibe, diseña, organiza y plasma en la práctica el Programa «Educa a tu hijo», conforme a las particularidades y condiciones concretas de cada región.

                En su ejecución práctica, para la orientación a la familia, cuenta con personal profesional ( educadoras y maestras de preescolar, maestras de enseñanza primaria o media, auxiliares pedagógicas, bibliotecarias, médicos y enfermeras de la familia, técnicos de deporte, instructores de cultura, entre otros), así como también con personal totalmente voluntario de la comunidad (amas de casa, jubilados y otros), los que realizan esta labor sin percibir remuneración alguna.

                Este programa se organiza en dos modalidades fundamentales:

•                Atención individual en el hogar, para los niños y niñas de 0 a 2 años, realizada fundamentalmente por médicos y enfermeras de la familia, los que visitan una o dos veces por semana y orientan y demuestran a las familias las acciones educativas a relizar.

•                Atención grupal, que se realiza en un local de la comunidad (parque, plaza, jardín de un círculo infantil o escuela, casa de cultura, gimnasio o círculo deportivo,entre otros), a los que asisten una o dos veces por semana las familias con sus niños y niñas, a realizar actividades curriculares y a recibir orientaciones por un o una ejecutora (orientadora), para darles continuidad en las condiciones de su hogar.

                El Programa Social de Atención Educativa cuenta como soporte material con una colección de nueve folletos (Educa a tu hijo) los que contienen orientaciones a la familia sobre las características y necesidades de los niños y niñas de estas edades y sobre las actividades a realizar para estimular el desarrollo intelectual, del lenguaje, de los movimientos, de la socialización, de la formación de valores, así como sobre los cuidados de salud, nutrición y prevención de accidentes, en los distintos períodos etarios. Además, el programa para su implementación cuenta también con materiales que apoyan la  capacitación de los grupos coordinadores, de los promotores y ejecutores en diferentes aspectos de su labor: orientaciones sobre  salud, sobre las condiciones en que tiene lugar el desarrollo infantil,  sobre las características del trabajo comunitario y con la familia, entre otros; igualmente, Cuadernos de Trabajo para  orientar las acciones de las familias con sus hijos en el hogar. 

                La cobertura de atención educativa que ofrece el Programa de Atención Social «Educa a tu hijo» es de más del 70% de la población cubana de 0 a 5 ãnos.

                Ambas vías - la institucional y la no institucional - se organizan en un sistema único de educación preescolar, que  abarca la atención de los niños y niñas desde su nacimiento hasta su ingreso a la escuela y que en su conjunto, en el momento actual, alcanza una cobertura del  98,3% de toda la población cubana de estas edades.

                Este sistema único parte de una misma concepción y tiene una misma dirección a nivel nacional, provincial y municipal; es asesorado y supervisado también por el mismo personal en los correspondientes niveles estructurales.

                Esta unidad se expresa en cada uno de los elementos separar el sistema.  Los fines y objetivos.

                La Educación Preescolar tiene como fin esencial, como ya referimos, lograr el máximo desarrollo posible de cada niño - lo cual constituye premisa indispensable de su preparación para la escuela-, que de acuerdo con el fin general del Sistema de Educación cubano debe ser integral y armónico, por lo que el currículo comprende objetivos para el desarrollo de las distintas esferas de la personalidad en correspondencia con las particularidades de esta edad. 

                Los objetivos generales de la educación en la etapa preescolar son:

A.           Mostrar la formación de premisas del desarrollo socio-moral y afectivo.

B.            Lograr una conducta socialmente aceptable y la formación de cualidades personales valiosas en correspondencia con la etapa.

C.            Mostrar un adecuado desarrollo intelectual. 

D.                Evidenciar el dominio práctico de su lengua materna.

E.                Manifestar el desarrollo de sentimientos y gusto estético.

F.                Demostrar el desarrollo de sus habilidades y capacidades motrices

                Principios que lo fundamentan

                La fundamentación del currículo se refiere no sólo a las concepciones pedagógicas más generales ya expresadas acerca de las interrelaciones entre la educación y el desarrollo; sino que necesariamente presupone principios más específicos referidos tanto a los factores que condicionan el proceso educativo como a las particularidades y características de los niños y niñas, en correspondencia con la etapa del desarrollo de que se trata y que pueden expresarse  como lineamientos que orientan su estructuración y su orientación metodológica.

Entre estos principios se destacan los siguientes:

•              El centro de todo proceso educativo lo constituye el niño.

                Tanto el programa como el proceso de su realización tienen el objetivo central de lograr el desarrollo del niño, el cual no puede lógicamente alcanzarse sin que el propio niño participe activamente en todo el proceso.

                Considerar al niño como centro de la actividad pedagógica, significa que la organización de su vida en la institución, la estructuración de las actividades que se planifican, los métodos de trabajo didáctico, las relaciones que se establecen entre su educadora, él y sus compañeritos tiene que estar en correspondencia con las particularidades de su edad, con sus intereses y  necesidades, y fundamentalmente  tener un verdadero significado y sentido personal.

                Considerar el papel protagónico del niño en el proceso docente-educativo significa, que pueda participar activamente en la determinación de qué hay que hacer y cómo hacerlo, es decir, que comprenda la finalidad de sus acciones.

                El lugar central que el niño ocupa debe conjugarse con otro principio de la educación, que por las particularidades de la infancia  preescolar es necesario destacar.

•              El adulto desempeña un papel rector en la educación del niño

                Este principio implica que es la educadora la que, conociendo los objetivos planteados en el Programa Educativo, las particularidades de los niños de esa edad y muy en especial las del grupo que atiende, es la responsable de organizar, estructurar y orientar el proceso pedagógico que ha de conducir al desarrollo. La consideración del papel rector del adulto tiene necesariamente que conjugarse con el lugar central que el niño tiene que ocupar en todo el proceso. No se trata pues de una dirección en la que la educadora dice y hace y el niño oye y reproduce, sino de un proceso orientado hacia la participación conjunta de la educadora y los niños, en el que éstos, al hacer, se desarrollan.

                El cumplimiento de este principio resulta esencial en la edad preescolar por que las experiencias del niño son aún limitadas, el dominio de sus procedimientos para hacer, necesitan mayor orientación y sus posibilidades para el trabajo independiente están en su etapa inicial de desarrollo.

                Estos dos principios encuentran su expresión en otro que los sintetiza.

•              La integración de la actividad y la comunicación en el proceso educativo

                Mediante la realización de actividades y la comunicación con los adultos y otros niños se produce, para cada niño, el proceso de apropiación de la experiencia histórico- cultural, en correpondencia con las particularidades específicas de su edad.

                En el transcurso de los diferentes tipos de actividad y en las formas de comunicación e interrelación  que se establecen entre los niños y los que los rodean, se forman diversas capacidades propiedades y cualidades de su personalidad. Aunque las diferentes actividades contribuyen al desarrollo infantil, existen algunas que resultan más significativas en una determinada etapa: la comunicación emocional con el adulto en la lactancia; la actividad con objetos en la edad temprana y el juego en la edad preescolar propiamente dicha, por lo que devienen en medios esenciales al estructurar su enseñanza y educación.

                La comunicación esencialmente afectiva de la educadora con sus niños constituye un fundamento del proceso educativo la libre comunicación entre los niños, no solo cuando el adulto lo propicie, sino cuan do ellos sientan la necesidad de hacerlo, es un elemento importante a tener en cuenta durante toda su vida en la institución y no sólo en las actividades independientes.

La afectividad en todos los momentos del proceso, en la actividad, en la comunicación, en toda la vida del niño, constituye la piedra angular de la educación en esta etapa del desarrollo. Sin amor, sin afecto, no hay lugar para el desarrollo.

•              La vinculación de la educación del niño con el entorno:

                Este principio que se encuentra en la base de todo programa educativo, deviene en un elemento central en la etapa preescolar, ya que en este período de la vida el niño aprende, se forma, y desarrolla mediante las experiencias que vive, y las relaciones directas que establece con los objetos, con las personas. Es en contacto con su  medio, con su tiempo y con su espacio que el niño, en un acercamiento a su realidad siente el deseo de comprenderla, hacerla suya, amarla y al apropiarse de ella se enriquece y se desarrolla.

                Es necesario tener en cuenta que no se trata de sobrecargarlo con una serie de conocimientos acerca de su medio natural y social, sino de vincular todo el proceso educativo con el medio donde el niño vive y se desarrolla; aprovechar las posibilidades de ese medio, de ese entorno, para estructurar el proceso, resulta imprescindible.

•              La unidad entre lo instructivo y lo formativo:

                Es en la etapa preescolar donde se sientan las bases para el desarrollo de cualidades personales, por lo que este principio, que expresa la necesaria unidad entre lo instructivo y lo formativo en el proceso educativo, cobra particular importancia.

                En todos los momentos de la vida del niño debe propiciarse la formación de sentimientos de amor y respeto hacia su familia, sus compañeros y educadoras; hacia su patria y los símbolos que la representan; hacia el trabajo que realizan las personas que lo rodean y la satisfacción por cumplir con sencillas tareas, así como cualidades personales como la bondad, la veracidad, la honestidad y la perseverancia, entre otras.

                La formación de estos sentimientos debe estar en correspondencia con las particularidades y posibilidades de los niños y las niñas de acuerdo con su edad, explotando las situaciones de la vida cotidiana y las relaciones interpersonales, para que todo esto cobre una verdadera significación en la vida del niño.

•              La familia, la institución infantil y la educación del niño y la niña: vinculación necesaria

                Las influencias educativas que el niño y la niña reciben en el hogar, en los grupos no formales, en el círculo infantil o en la escuela, deben guardar una estrecha unidad. Ello determina que las educadoras, las ejecutoras y los padres o los familiares deben trabajar en conjunto, plantearse tareas comunes, utilizar formas similares de tratar al niño, de enseñarlo, de ofrecerle ejemplos adecuados para labrar su futuro.

                La vinculación familia- institución o grupo no formal, presupone una doble proyección: la institución-ejecutora vía no formal, proyectándose hacia la familia para conocer sus posibilidades y necesidades, las condiciones reales de la vida del niño o la niña y orientar a los padres, a los familiares, para lograr en el hogar la continuidad de la tarea educativa. La familia, proyectándose en la institución, en el grupo de educación no formal, para ofrecer información, apoyo y sus posibilidades como potencial educativo. Se trata de una vinculación que se plasma en un plan de intervención común, con objetivos y estrategias similares; en una conjugación de intereses y acciones.

La formación pedagógica de los padres, de la familia en general, constituye insoslayable tarea de la institución y razón de ser del Programa Social de Atención «Educa a tu hijo»; resulta en la estrategia un medio esencial que garantiza la estrecha comunicación entre ambos (familia y educadora-ejecutora), como vía para lograr un desarrollo pleno y una mayor satisfacción y alegría en los niños y las niñas

•              La sistematización de los diferentes componentes del proceso educativo

                La expresión de esta sistematización se da en distintas formas de relación:

a)            Entre las distintas áreas de desarrollo para un mismo ciclo o año de vida.

b)            En una misma área de desarrollo, en un ciclo o año de vida determinado, o para toda la etapa preescolar.

c)            Entre los diferentes ciclos o años de vida de toda la etapa.

d)            Entre la culminación de la etapa preescolar y el inicio de la educación primaria. Otra consideración de gran importancia se refiere a la unidad de lo afectivo y lo cognoscitivo en todo el proceso, ya que constituyen elementos del desarrollo que tienen que lograrse en integración, de forma tal que todo momento de este proceso sea al propio tiempo instructivo y educativo, formativo, o sea, desarrollador de la personalidad en su integridad.

•              La atención a las diferencias individuales

                Este principio, que es general a todas las etapas de la educación del niño y la niña, se considera fundamental en la edad preescolar. Ello está determinado por ser en esta edad, donde el desarrollo se produce de una forma más abrupta y acelerada. Por lo tanto, se dan mayores posibilidades para la existencia de diferentes ritmos de desarrollo de los niños y niñas, en sus distintas edades dentro de la etapa y aún entre niños y niñas de un mismo grupo etario. Es importante destacar que el trabajo diferenciado siempre resulta necesario, pues cada ni   ño tiene sus propias particularidades que lo hace único. Se trata pues de potenciar las posibilidades para alcanzar el máximo desarrollo en cada uno. Desde un punto de vista metodológico, significa la realización no de actividades específicas para cada niño o niña, sino de actividades en las que se planteen diferentes niveles de complejidad en las tareas que resuelva un niño o niña, o grupo de ellos.

                La atención a las diferencias individuales se realiza de manera natural, de modo tal, que los niños y las niñas reciban el nivel de ayuda sin hacerse conscientes de que sus tareas o las preguntas a ellos dirigidas son más sencillas o más difíciles y complejas.

                El tratamiento diferenciado no tiene que realizarse necesariamente de forma aislada, aunque esta variante puede ser utilizada para los niños y niñas con mayores posibilidades y con los que presentan algunas deficiencias o ritmo más lento.

                Contenidos programáticos

El currículo de la Educación Preescolar, para las vías institucional y no institucional, queda estructurado en áreas de conocimiento y desarrollo, y abarca los siguientes contenidos:

•                Desarrollo socio-moral

•                Comportamiento social

•                Motricidad

•                Conocimiento del mundo

•              Lengua materna

•                Expresión plástica

•              Música y Expresión corporal

•              Juego

                Tipos de actividades

                Las actividades que los niños y niñas realizan responden a formas organizativas diferentes como son las llamadas actividades programadas, las actividades independientes y, en el caso de las modalidades no formales, las actividades conjuntas.

                Las actividades programadas o de aprendizaje están especialmente concebidas para las distintas áreas del conocimiento y desarrollo.Estas actividades tienen un tiempo determinado en el horario, de acuerdo con la edad de los niños y constituyen la base esencial para el aprendizaje de los contenidos programáticos y para la formación de las premisas de la actividad docente, de aprendizaje, que realizarán los educandos en los primeros grados de la escuela primaria.La estructura, orientación y dirección de estas actividades programadas deben responder a las características del niño y niña de edades temprana y  preescolar y a los métodos, procedimientos y medios didácticos de este nivel de educación.

                De acuerdo con la flexibilidad del currículo, las actividades programadas se podrán estructurar de forma que se combinen armónicamente los contenidos referidos a las diferentes esferas de desarrollo, en correspondencia con las características del grupo de niños y niñas, condiciones de las educadoras y ejecutoras y los contenidos a trabajar. Esta forma de estructurar las actividades programadas es una posibilidad más de favorecer la creatividad y la independencia de los encargados de la educación de los niños.

                Las actividades independientes ocupan un tiempo y lugar importantes en el proceso educativo. Como su nombre lo indica, deben propiciar especialmente la toma de decisión de los niños y las niñas acerca de qué, cuándo y cómo hacer, desarrollando así su independencia. Para que realmente cumplan sus objetivos debe haber una gran flexibilidad en su concepción y realización; todo esquematismo desvirtúa sus objetivos.

                Puede reunirse varios grupos o realizarse con un grupo determinado, en el lugar que se considere adecuado y, en la medida de lo posible, que los niños elijan, pues, lo que define la actividad independiente es la posibilidad que tiene el niño y la niña de seleccionar entre las más variadas y ricas alternativas, lo cual no se contrapone, como toda actividad, a la necesidad de su organización y dirección.

                En muchos contextos se considera que la actividad independiente tiene la función de crear un balance en la carga intelectual que el niño puede tener y si bien esto es cierto, no se puede olvidar que su principal función consiste en lograr que el niño se sienta libre y manifieste sus posibilidades en una forma espontánea, lo cual contribuye al desarrollo de su independencia y creatividad.

                El contenido de la actividad independiente puede ser muy variado atendiendo a los intereses, gustos y  necesidades de los niños que la seleccionan, pero indiscutiblemente la educadora y la ejecutora de las vías no formales conjuntamente con la familia, ejercen también su influencia de una forma muy indirecta, incluyendo entre los materiales que los niños tienen a su disposición, algunos que resultan sugerentes y cuya utilización puede contribuir a alcanzar los objetivos propuestos.

Entre las variadas alternativas a ofrecer a los niños y niñas durante la actividad independiente están el juego de roles, el dibujo, el modelado con plastilina o barro, la construcción con bloques o cajas, juegos didácticos, de movimiento, dramatizaciones, juegos musicales, paseos y todo lo que la educadora o ejecutora puedan crear para enriquecerlos. No se ofrece un esquema de contenido de estas actividades, porque ello iría en contra de su propia esencia, en la cual la libre elección del niño, entre las múltiples opciones que se le brindan o lo que él mismo pueda proponer, constituye el elemento más importante.

                Las actividades conjuntas están especialmente diseñadas para las modalidades no formales; como su nombre lo indica, en ellas participan los niños y niñas, sus familias y los ejecutores que las orientan. Constituyen momentos de verdadero disfrute para los niños que las realizan y espacios  que se aprovechan para la estimulación de su desarrollo; pero su función principal es la de contribuir a la preparación de la familia mediante la explicación, la demostración y, fundamentalmente, con la participación directa de ésta en la actividad, lo que la pondrá en mejores condiciones de continuar realizando las acciones educativas en el hogar, con bases más científicas.

                El contenido de la actividad conjunta, que como ya expresamos se realiza dos veces por semana,  puede ser diverso: en algunos encuentros pueden realizarse actividades integrando varios objetivos; así, pueden vincularse objetivos para el desarrollo del lenguaje ( narración de cuentos) con  los de educación sensorial (identificación o agrupación de colores, formas o tamaños), con los de desarrollo de los movimientos (caminar bordeando obstáculos, correr, saltar); otros encuentros pueden dedicarse completamente al juego de roles, que tanto gusta al niño y que tantas posibilidades tiene para potenciar su desarrollo. En cada sesión, siempre habrá un espacio para que los niños y niñas realicen actividades independientes.

                No debemos olvidar que  cada encuentro es un momento de aprendizaje para la familia, en los que  cada vez comprende con mayor profundidad, los objetivos de cada  tipo de actividad y la necesidad de su variedad para lograr un verdadero desarrollo integral en sus hijos.    

                La preparación de la familia, no sólo se logra en estos encuentros, sino que además, en las visitas que los ejecutores y promotores realizan al hogar para dar seguimiento a la efectividad del programa, al observar las acciones educativas realizadas por la mamá, papá, abuelita, hermanito u otro familiar con su niño o niña, complementan, confirman o dan nuevamente demostración si hiciera falta. De esta forma, la capacitación familiar es permanente y las actividades conjuntas son cada vez más enriquecedoras.

                Evaluación

La evaluación en las edades de 0 a 6 años tiene un carácter eminentemente cualitativo, dirigido a comprobar el nivel de desarrollo alcanzado por los niños y niñas, como consecuencia del cumplimiento de los objetivos del programa, conjuntamente con todo el sistema de influencias educativas en el medio circundante, fundamentalmente en las condiciones familiares. Por ello, su fin no es otorgar una categoría evaluativa a los educandos.

                La evaluación se realiza teniendo en cuenta los objetivos planteados en cada ciclo, en el caso de las intituciones y, en cada período etario o año de vida, en el caso de las vías no institucionales. Sin embargo, no basta con tener un criterio evaluativo de los niños y niñas al finalizar el ciclo o período etario, sino que es necesario ir conociendo de forma sistemática el nivel que cada uno va alcanzando; es decir, en qué grado se van logrando los objetivos propuestos, para no sólo eliminar insuficiencias sino proyectar niveles superiores de desarrollo.

                Por tanto, la evaluación no se realiza solamente al finalizar el período etario o el ciclo. A lo largo de todo el proceso educativo, es necesario comprobar el desarrollo alcanzado por los niños y niñas, como indicador de la eficiencia del proceso, de la labor de educadoras, auxiliares pedagógicas, ejecutoras y familias, y como una manera efectiva de diseñar las acciones que deben realizarse para lograr óptimos resultados con todos y cada uno de los niños y niñas del grupo.

                La valoración que hace la educadora o la ejecutora del desarrollo de sus niños cumple una importante función en determinados momentos que ella considera significativos, como por ejemplo, cuando comienza a trabajar con un grupo de niños que no conoce, cuando se incorpora un nuevo niño o niña al grupo y en otros momentos, para verificar cómo se desarrolla el proceso educativo y cómo se van alcanzando los propósitos planteados.

                Como puede apreciarse, la evaluación en ambas vías tiene un carácter sistemático-procesual y resultativo.

                Un importante resultado de la estrecha  interrelación y complementariedad de las dos vías, es el aporte que una ha brindado a la otra y que ha ido paulatinamente ampliando su dimensión.

                El Círculo Infantil, con su potencial educativo, es decir, con sus educadores y personal preparado se ha convertido en  Centro de Capacitación para todo el personal que labora directa o indirectamente, en la implementación del Programa «Educa a tu Hijo».  Además, el personal de estas instituciones realiza labor de orientación a las familias que residen en la comunidad cercana y que no asisten a dichas instituciones.

                El Programa «Educa a tu Hijo», ha brindado y brinda los procedimientos de trabajo con la familia que no sólo son efectivos para su incorporación consciente en el programa mismo, sino para  dar continuidad de forma responsable a la realización de las acciones educativas en el hogar.

                En el momento actual, guiados por estas experiencias positivas, se están elaborando materiales con orientaciones concretas a las familias de los niños que asisten al Círculo Infantil y se implementará su seguimiento  en el hogar.

                El seguimiento sistemático que se realiza del proceso educativo en la práctica pedagógica,  los dos monitoreos realizados al programa «Educa a tu hijo», la aplicación anual que se efectúa del diagnóstico del nivel de desarrollo y de preparación para la escuela de los niños y niñas que culminan el grado preescolar, unido a los resultados del estudio longitudinal de la eficiencia del proceso educativo y de su influencia en el desarrollo de los niños que se educan en las instituciones y en grupos no formales, entre otros; nos han permitido comprobar, de manera científica, que no existen diferencias en el desarrollo alcanzado por los niños y niñas que se educan en Círculos Infantiles  o mediante el Programa “Educa a tu Hijo”. Un factor decisivo que ha contribuido a ello es, sin lugar a dudas, el haber logrado que ambas vías constituyan una unidad, un todo único dentro de un mismo  sistema.

Dra. Ana María Silverio. Directora  del Centro de Referencia Latinoamericano para la Educación Preescolar (CELEP). La Habana - Cuba.

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