Diez cursos de español para extranjeros

Celia Alcaine Baquedano, Teodora Borao Tello, Blanca Aurora Ciprés Gracia, José Manuel de Frutos Irujo, María Rosario Gracia Galindo

Centro Penitenciario de Daroca

Escribimos este texto a finales del año 2001 y hemos iniciado otro curso. ¡Uno más de tantos! La escuela, nuestra escuela, ha cumplido un aniversario importante: lleva diez años ininterrumpidos impartiendo clases de español para extranjeros.

 Iniciamos la andadura de trabajar sistemáticamente con extranjeros a raíz del cambio de la estructura organizativa del Centro Penitenciario. En la primavera de 1991 este centro cambió de ser de primer grado, con un régimen de vida cerrada; a ser  de segundo grado, con una vida más normalizada, mayor cantidad de actividades incluidos talleres productivos y un tipo de interno menos problemático en cuanto a su forma de comportarse. Este cambio dio lugar a la llegada de más de ciento cincuenta internos extranjeros procedentes de Canarias en junio de 1991. Su falta de arraigo en el territorio español favorecía su traslado a Daroca, localidad mal comunicada con núcleos de población importantes; y que, por lo tanto, no esta próxima a su entorno familiar para internos de origen nacional. El hecho de proceder directamente de las Islas Canarias suponía que estos internos llevaban poco tiempo en territorio español y, por lo tanto, casi no tenían conocimiento de nuestro idioma.

 La demanda, por parte de estos internos, de clases de español redundó en la estructura  organizativa del curso 1991-92. Así se crearon dos grupos de clase de veinte personas (número máximo admitido en un aula por razones de seguridad), intentando unificar a los alumnos en función del nivel que tenían. Estos grupos de español para extranjeros fueron los pioneros en la andadura de nuestra tarea como docentes de español. Hubo que buscar materiales, crear estructuras de clases distintas, reestudiar nuestra propia lengua,… en una palabra adaptarse a un alumnado distinto al que estábamos acostumbrados, que aportaba un gran interés  y esfuerzo para comprender y hablar el español.

 Aquí se inicia en nuestra escuela una nueva etapa. De ésta nos gustaría hacer llegar a la comunidad educativa aragonesa nuestras experiencias, la más destacada la transformación social que ha tenido lugar en esta década. Hace diez años teníamos dificultades en las escuelas  de   los   Centros Penitenciarios para encasillar las enseñanzas de español en matrículas, estadísticas, organización,… del sistema educativo oficial. Hoy en día los emigrantes y sus necesidades son una realidad en la vida en libertad y, por tanto, del hecho educativo.

 La incidencia de los grupos de español para extranjeros en el número total de alumnos matriculados en nuestra escuela ha sido variable a lo largo de la década. Hemos de hacer notar que tenemos matrícula abierta todo el curso y que todas las semanas se dan altas y bajas de alumnos.

 Vamos a hacer una reseña del porcentaje de los alumnos  de español en el cómputo total de matrícula de la escuela desde 1991-92.

 §        En el curso 1991-92, de 385 alumnos que hubo matriculados, el 9% correspondía al nivel de iniciación y un 6% al nivel de perfeccionamiento. En el primer nivel primaba el lenguaje oral y en el segundo el oral y el escrito. El número total de extranjeros ascendía a sesenta alumnos que es un porcentaje del 15% del total de alumnos de todo el curso escolar.

§        En el curso 92-93 se mantuvieron los dos grupos de español. Un  5,8% del alumnado de este curso asistió al primer nivel de español y un 8% al segundo nivel. En total el 13,8% del alumnado. El número total de alumnos fue de 400.

§        En el curso 1993-94 sólo hubo un grupo de español. A aquellos que eran analfabetos en su lengua materna se los ubicó en las clases de alfabetización. En total hubo un 9% de alumnos. De este curso hay que comentar que aumentó considerablemente la población reclusa del Centro y, por lo tanto, también la de la escuela;  se hicieron cursos en verano y se contabilizaron en el número total de matriculados aquellos internos que cursaron el programa "That's English!". Se observa que el 9% es sobre 533 alumnos, siendo esta cifra superior en 133 alumnos a la del curso anterior.

§        En el curso 1994-95 asistieron 13 extranjeros a los grupos de alfabetización y 46 al único grupo de español, resultando en total un 13,5% de la matrícula. La estructura del curso volvió a ser similar a la del año académico 92/93. El número total de alumnos fue de 436.

§        En el curso 1995-96 se incrementó el número de maestros, hasta un total de seis, y se pudieron hacer dos grupos de español manteniéndose el criterio de enviar a alfabetización a aquellos que fueron analfabetos en su lengua materna. El porcentaje alcanzó el 17,4% del total de matrícula que fue de 391 alumnos.

§        En el curso 1996-1997 hubo un porcentaje del 2,8% en el primer nivel de español, un 6,2% en el segundo nivel y un 2,8% en alfabetización. Un 11,9% de la matrícula total que fue de 287.

§        En el curso 1997-1998 se unifican los grupos de español y entre éste y los de alfabetización alcanzan el 12,3%. El número total de alumnos de la escuela fue de 252.

§        En el curso 1998-1999 la situación se mantiene similar en cuanto a  la organización del curso anterior y el porcentaje se sitúa en el 11,2%. El total de alumnos llegó a 214.

§        En el curso 1999-2000 el número total de alumnos de la escuela fue de 176 y el porcentaje de alumnos de español o de alfabetización fue de 17,6%.

 

 

§        En el curso 2000-2001 el porcentaje se sitúa en el 16,5% sobre un total de 218 alumnos.

El termino medio anual de la década es que más del 13,8% de los alumnos de esta escuela ha recibido enseñanzas de español para extranjeros. Al margen de que otros extranjeros con un dominio aceptable de castellano a nivel oral y escrito han cursado estudios en otros grupos de Nivel II o de Graduado.

 Cuando llegaron los primeros extranjeros en masa los bautizamos con el nombre de "Chukus"; porque la mayoría de ellos eran negros o, hablando de forma políticamente correcta, subsaharianos y el apellido  de uno de los primeros que llegó a la escuela comenzaba así.

En esa época los maestros repasamos geografía ubicando en el mapa países como   Ghana,    Liberia,    Togo,   Sierra Leona,… que eran los estados de origen de nuestros alumnos. Casi todos ellos habían estudiado en inglés. Eran correctos, disciplinados y estaban ávidos de conocer nuestro idioma de la mejor forma posible. Habían llegado a Europa como quien llega al paraíso y su delito, en la mayoría de los casos, era llegar sin nada.

 A partir del curso 93-94 se produce un cambio en la recepción de alumnos. Ahora  empiezan a llegan del Norte de Africa, tienen origen árabe y su educación en sus países de origen la han cursado en francés y/o árabe. También llegan algunos europeos con un nivel de escolarización más elevado y con una iniciación en otras lenguas (francés o inglés) que favorece el acercamiento al español. En este curso tenemos alumnos que proceden de lugares tan lejanos física y culturalmente como Vietnam o Turquía.

  La tendencia que se ha mantenido desde el curso 94-95 es la del alumno árabe; el cual procede del Magreb (Marruecos, Argelia), o de países europeos (Holanda, Francia) siendo allí emigrantes de primera o segunda generación.  Se dan casos aislados de europeos caucásicos o de algún subsahariano.

 Los objetivos más importantes a conseguir eran y siguen siendo éstos:

§        Conocer las técnicas instrumentales del lenguaje oral y escrito.

§        Comprender mensajes orales y escritos, en español, relacionados con el entorno más próximo y utilizarlos en nuevas situaciones.

§        Producir mensajes sencillos orales y escritos en diversas situaciones.

§        Introducir en el conocimiento de costumbres, tradiciones y formas culturales de nuestra sociedad.

Una vez fijados los objetivos, una de nuestras primeras preocupaciones fue buscar material de trabajo que sirviese de soporte a las actividades de clase.

La oferta bibliográfica era muy limitada y nos decantamos por el método del Equipo Avance Antena de la Sociedad General Española de Librería. Los ejercicios resultan bastante difíciles habida cuenta del limitado nivel educativo de nuestros alumnos. Nos han servido para vocabulario y gramática  y como excusa para plantear clases más ajustadas a las capacidades  e intereses de nuestros alumnos. En 1995 la misma editorial crea un nuevo material, Cumbre que es el que utilizamos ahora aunque sigue resultando artificial en sus expresiones y parte de que el alumno tiene un buen nivel de gramática en su lengua materna, hecho este que no suele ser el habitual.

Cuando nos encontramos con un alumno de origen árabe que es analfabeto en su lengua, o con muy pocos conocimientos utilizamos los textos La Palabra y Tarea de la Editorial El Roure.

Los materiales editados nos sirven de apoyo a la hora de trabajar la escritura y la gramática. El método de trabajo que utilizamos es el mismo que usamos para aprender la lengua materna: comprender, hablar, leer y escribir. Resulta difícil hacerse entender y se recurre a la mímica, el dibujo, ilustraciones, usar como interpretes a otros alumnos, otros idiomas,…

El origen del alumno determina las diferentes dificultades que se generan. Así los árabes tienen muchos problemas para distinguir la “e” de la “i”, aunque alcancen buen nivel en la comprensión y utilización del español. Además de que la estructura en la lectoescritura es opuesta, al leer y escribir en árabe de derecha a izquierda. No presentan muchas dificultades con las sílabas trabadas.  Resulta más fácil el aprendizaje de la gramática a los de origen europeo; tanto porque su formación, en general, es mayor, como porque es mayor la aproximación  de su lengua materna con el español.

 En estos diez años hemos tenido alumnos de China, de Rusia, de prácticamente toda Europa (Rumania, República Checa, Irlanda), de Oriente Próximo (Líbano,  palestinos), del Norte de Africa y de Africa Ecuatorial. Hemos tenido cristianos, ateos, agnósticos, integristas, musulmanes, y protestantes. De entre ellos había analfabetos, bachilleres, universitarios, políglotas,… Todos tenían en común el afán de saber un idioma como único camino bien para acceder a una sociedad utópica, bien para sobrevivir en un medio hostil como es una cárcel. Y nosotros, las  maestras y maestros, intentamos hacer llegar en cada clase lo más preciado de nuestra cultura, una lengua que nos une y diferencia a un tiempo.